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Vocación del poeta, Hölderlin

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VOCACIÓN DE POETA

ERNEST DESCALS-

 

Las orillas del Ganges oyeron el triunfo

del dios de la alegría, cuando vino del Indo

conquistándolo todo, despertando a los pueblos

de su sueño, con vino sagrado, el joven Baco.

 

Y tú, ángel del día, ¿no vas a despertar

a quienes aún duermen? De leyes, danos vida,

maestro, sé vencedor, porque sólo tú tienes

derecho de conquista, como Baco.

 

No es el destino o la preocupación del hombre,

en las casas o a cielo abierto,

cuando, aunque el hombre es más noble que el animal,

se defiende y se nutre, ¡se trata de otra cosa,

 

el afán y cuidado del poeta encomendada!

Se trata del Supremo, a quien pertenecemos,

para que lo perciba, con canto siempre nuevo,

más cerca el amistoso corazón.

 

Y sin embargo, oh todos vosotros, Celestiales,

oh fuentes y riberas, oh montañas y sotos,

donde llegó a nosotros, prodigioso, al principio,

e inolvidable, como tirando del cabello,

 

el genio inesperado, el creador y divino;

de modo tal, que nos quedamos mudos

y nuestros huesos retemblaron

como tocados por un rayo;

 

¡oh incesantes sucesos de este mundo tan amplio!

Oh, días del destino, irresistibles, cuando

el dios ensimismado se dirige hacia donde,

ebrios de ira, le llevan gigantescos corceles;

 

¿vamos a silenciaros? Y cuando la armonía

del año silencioso en nosotros resuena,

¿ha de sonar igual que, atrevido, un niño,

Jugueteando, tocara la sagrada,

 

la pura lira del maestro?

¿Para eso has escuchado, poeta, a los profetas

del Oriente y los cantos de los griegos

y al trueno, últimamente, para usar al espíritu

 

en tu servicio, despreciando

la presencia del bueno, ignorando al sencillo

con burlas, sin piedad y, como en juego,

aprovecharte de él como bestia cautiva?

 

Hasta que, exasperado por furioso aguijón

se acuerde de su origen, y llame para que

el mismo maestro acuda y exánime te deje

con mortíferas flores ardorosas.

 

Hace ya demasiado que se usa a lo divino

y se ridiculiza las fuerzas celestes,

y utiliza a los buenos por placer, sin dar gracias,

una estirpe taimada; se jacta de saber

 

el tiempo en que el Supremo les cultiva los campos,

cuando hay luz, y el autor del trueno, y va acechando

a todos con su catalejo y cuenta y da nombre

a los astros del cielo.

 

Mas el Padre nos cubre los ojos con sagrada

noche, y así podemos permanecer. No ama

la inocencia. Pues nunca ha doblegado

al cielo lo violento.

 

Aunque tampoco es bueno ser demasiado sabio.

La gratitud le reconoce, mas no puede

retenerlo ella sola, y es bueno que un poeta

se reúna con otros que a comprender le ayuden.

 

Mas permanece el hombre, como debe, sin miedo,

a solas ante Dios, su candor le protege

y no precisa armas ni argucias, en tanto

que la ausencia de Dios no acude en su socorro.

Friedrich Hölderlin

Antología poética. Ed. Cátedra.

 

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Comentarios Vocación del poeta, Hölderlin

nora1969 No Ra 30/04/2011 a las 04:18

Del libro de artista de Pere Salinas: Hölderlin-Poemas de la Locura. 2003
Pere Pere 08/07/2011 a las 13:04

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