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Trayectoria vital y literaria de Federico García Lorca

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Escribo, porque, si no, me pudro por dentro

 

Es incuestionable que la vida y obra de Lorca es uno de los grandes hitos del siglo XX y lo es, no sólo por la fuerza desbordante de su trayectoria literaria sino también por el hondo humanismo, por ese vitalismo que aunque frustrado, lo convierte en uno de los personajes más fascinantes e inconfundibles de la Literatura española.  Lorca representa un sincretismo doloroso e íntimo entre el rico utillaje de la palabra poética, la música, el arte, incluso el esnobismo; hoy el halago a su obra sigue vigente y sigue siendo unánime, su obra sobrevuela las corrientes actuales,  unificando el criterio de la crítica, el público y los intelectuales.

Lorca nació  el 5 de junio de 1898 en Fuente Vaqueros (Granada) en el seno de una familia acomodada.  Su padre, dueño de tierras y cortijos, se casó en segundas nupcias con Vicenta Lorca Romero y de ese matrimonio nacieron cuatro hijos: Federico, Francisco, Concha e Isabel. En diversas ocasiones nos explica el poeta el valor que adquieren en su trayectoria vital las enseñanzas de sus progenitores. Según él mismo hereda de su madre la sensibilidad artística, la intuición y el amor por las letras; mientras que su padre le transmite la pasión, la vitalidad, el deseo de vivir al límite.

Al poco tiempo de nacer se traslada al pueblo de Valderrubio, a pocos quilómetros de Fuente Vaqueros, y es en ese entorno rural donde trascurre el resto de su infancia, una infancia larga y feliz, cuya moviola le trae las correrías, la alegría, los juegos y canciones populares.  Esa infancia siembra en el poeta la semilla de la vitalidad, esa risa fresca y franca, que hacía creer al resto que su alma siempre estaba de fiesta.  El poeta lo dice con franqueza: <<Esta risa de hoy es mi risa de ayer, mi risa de infancia y campo, mi risa silvestre, que yo defenderé siempre, hasta que me muera. >>  Es pues una infancia “larga”, como él mismo reconoce, una experiencia feliz, que forma parte de su carácter.

Es en ese ambiente donde aprende a tocar la guitarra y descubre su capacidad para las coplas. Las criadas y jornaleros le enseñan todo tipo de canciones y coplas populares que él amplia y remodela, gracias a su gran sensibilidad y a la capacidad de observar y captar el mundo que le rodea. La naturaleza le muestra su ritual y él aprende del campo, de los animales, de los árboles, de las cosas sencillas y de las personas que le rodean: Siendo niñoconfesará más adelante- viví en pleno ambiente de la naturaleza.  Como todos los niños, adjudicaba a cada cosa, mueble, árbol, piedra, su personalidad. Conversaba con ellos y los amaba…  El viento, al pasar por entre los chopos, producía un ruido variado en tonos, que a mí se me antojaba musical.  Y yo solía  pasarme las horas acompañando con mi voz la canción de los chopos…>>

Pronto surge una de las habilidades que le acompañaran siempre y que le harían famoso, su gusto y sensibilidad por el teatrillo y la declamación, su gran capacidad para recordar canciones, romances, versos dramáticos, etc.; todo se  adhiere a su memoria y ya con sólo siete u ocho años es capaz de construir un teatro de marionetas, ayudado por su amiga, Carmen Ramos.  Nos encontramos pues  ante el juglar por antonomasia, capaz de recrear la vida y sus misterios, tanto en su esencia hermosa o virginal, como en su naturaleza salvaje y huidiza.

Otra faceta de esa infancia es su gusto por la lectura, Lorca se convierte pronto en un pequeño ratón de biblioteca. Sus visitas al despacho del abuelo son fructíferas. El poeta se hace amigo de Cervantes, Lorca, Calderón, Triso, Zorrilla, Víctor Hugo, Rubén… Se siente fascinado, enajenado por la fuerza de la literatura y esa  capacidad de ensoñación ya no le abandona nunca.

 Asiste a la escuela, pero nunca se toma muy en serio los estudios, ni siquiera en la madurez. De hecho, en Bachillerato, los profesores le dieron “cates colosales”, aunque él pretendía salvaguardar su dignidad “Yo sabía mucho, mucho, pero en el instituto me dieron cates colosales”- recuerda Lorca. Aprueba bachillerato e ingresa en la Universidad para seguir dos carreras, pero nuevamente nos hallamos ante su dificultad para seguir con paciencia los estudios universitarios. De hecho tardó mucho en terminar Derecho (carrera que no ejerció) y nunca terminó Filosofía y Letras. Sin embargo esta última carrera le permitió seguir con sus lecturas y asistir a las clases de Domínguez Barrueta, que –según él admitía- eran las únicas que les gustaban, ya que el profesor sabía cómo estimular el gusanillo de la literatura. Una vez acabado el curso, Barrueta organizaba un viaje por tierras de Castilla y Andalucía, siguiendo un itinerario literario. Lorca participó en uno de esos viajes. Impresiones recoge una colección de artículos, estudios y prosas poéticas, auspiciado por esa aventura. El libro es una primera tentativa y está lleno de influencias modernistas, aunque también encontramos retazos tremendistas, descripciones impresionistas.  Resuenan  los nombres en boga del momento, los maestros: Valle, Rubén, Maeterlinck, Verlaine, Juan Ramón, Machado, Azorín. La obra lleva una dedicatoria: <<a la venerada memoria de mi viejo maestro de música… que sufría sus antiguas pasiones al conjuro de una sonata beethoveniana. ¡Era un santo!>>. 

Es una de esas aficiones que posteriormente se frustraría, sus estudios musicales. Pese a ello y en un primer momento el poeta se inscribe en el Círculo Artístico de Granada e incluso ofrece algunos conciertos interpretando al piano a Beethoven, Schubert, Chopin, Ravel y otros grandes compositores. Junto a sus primeros pinitos musicales aparecen las primeras conferencias sobre temas literarios y algunos trabajos en prosa u poesías, como  Balada triste y La oración de las rosas. El poeta muestra sus deseos de ampliar su círculo de amistades y asiste algunas tertulias como <<El Rinconcillo>>, que se reunía en el café Alameda, y también asiste a la taberna <<Polinario>>, donde concurren personajes del mundillo literario del entorno.

 Es ahí donde conoce a Manuel Falla, una amistad que sería muy importante en su trayectoria.  Ambos organizarían en 1922 la Fiesta del Cante Jondo. Se consolida su tentativa poética y va escribiendo numerosos poemas, algunos de ellos aparecerían posteriormente en Libro de poemas que muestra las influencias del momento: Rubén, Machado, Juan Ramón, Bécquer. Son sus primeras tentativas aunque ya se augura en ellos ese amor abocado al fracaso y la desesperanza.

Finalmente lo hallamos en Madrid en  la famosa Residencia de Estudiantes en la primavera de 1919. Su mentor sería un amigo de la familia, Giner de los Ríos que pronto descubría su prometedora trayectoria. Allí se matricula en la Facultad de Filosofía y Letras, aunque asiste poco a clase, prefiere las reuniones literarias y pasa las veladas tocando el piano o la guitarra y granjeándose amigos. Comienza a moverse en los círculos literarios y asiste a algunas tertulias como la de la taberna de Eladio en la calle de la Independencia. Frecuenta además la biblioteca del Ateneo. Gracias a Gregorio Martínez Sierra, una de las personalidades más influyentes de la época estrena la pieza de cámara El maleficio de la mariposa, en el Teatro Eslava. Obra de reminiscencia modernista, muestra el amor entre un “cucaracho” y una linda mariposa, inaugurando así una de los temas fundamentales de su dramaturgia: la insatisfacción amorosa. La obra es un fracaso rotundo, el público silba, patea, abuchea…

Después del fracaso, Lorca vuelve al campo granadino durante el verano y allí compone algunos de los poemas de Libro de poemas. Sería su amigo Gabriel García Maroto, el que le anima a publicarlos. Aunque pasa desapercibido, es mencionado en el diario El Sol, con la feliz casualidad de que Juan Ramón leería la reseña y le animaría a participar en Índice.

Lorca continúa con sus pequeñas aportaciones y sesiones públicas. En 1922 se organiza en Granada la Fiesta del Cante Jondo, en los Aljibes de la Alhambra. Él mismo ya había pronunciado con anterioridad una conferencia en el Centro Artístico con el título <<El primitivo cante jondo>>  En esa fiesta participan los guitarristas Andrés Segovia, Niño de Baeza y el propio poeta que dan un concierto. Curiosamente nos encontramos con un famoso pregonero, nada menos que Gómez de la Serna. Uno de los triunfadores del espectáculo sería Manolo Caracol, quien entonces era un desconocido. Al segundo de los ganadores, le dedicaría posteriormente las Viñetas flamencas de su Poema del cante jondo: <<A Manuel Torres,  “Niño de Jerez”, quien tiene tronco de faraón. >>  Posteriormente volvería a colaborar con Falla en las representaciones de su teatro guiñoles, parte esencial de su obra.  Con la participación de éste se representan algunas de sus piezas que auguran sus posteriores éxitos, son embriones felices donde ya se muestra su alta capacidad para la recreación poética: La niña que riega la albahaca, El misterio de los Reyes Magos y otras piezas. Las piezas serían antecedentes de las posteriores: Amor de don Perlimplín, El paseo de Buster Keaton y Doña Rosita, la soltera.

Lorca mostraría durante toda su vida su fervor, su agradecimiento al maestro Falla: <<Yo he aprendido del maestro Falla, que además de un gran artista es un santo, una ejemplar lección.  En muchas ocasiones suele decir: <<Los que tenemos este oficio de la música>>. Estas humildes y magníficas palabras las oyó de los labios de la pianista Wanda Landowska… Yo estoy con Falla. La poesía es como un don. Yo hago mi oficio y cumplo mis obligaciones, sin prisa. >>

No sería ésta la única colaboración. También volverían a colaborar en unas representaciones que se realizaron en el Teatro Cachiporra, donde Lorca adapta, entre otras, el entremés Las dos habladoras de Cervantes,  con música de Albéniz, Ravel y Debussy, e Historia del soldado, de Strawinsky.

Durante 1924 Lorca acaba Canciones, y empieza a escribir el romance popular Mariana Pineda y el célebre Romancero Gitano, mientras va forjando el boceto de lo que sería Doña Rosita, la soltera.   Mariana Pineda lo concluiría en 1925 y sería leído posteriormente por primera vez a la familia de Dalí. Lorca sería invitado por su amigo al pueblo de Cadaqués, en la Costa Brava y allí ante una familia atenta, leería su nueva obra.  La obra es un drama histórico basado en la heroína ajusticiada por Fernando VII en Granada por haber bordado una bandera liberal. El acierto reside en la sencillez en la subordinación del tema político al sentimental, lo que acentuaría el dramatismo.

En el período de 1925-º926 Lorca visita nuevamente su amada Andalucía, asistiendo al cortijo de su padre o escapándose a Granada, Sierra Nevada o Málaga. Se produce en ese momento uno de los episodios más reconocidos de su trayectoria, la famosa conferencia La imagen poética en don Luis de Góngora. Amplia el círculo de sus visitas: no sólo Madrid, sino también Barcelona, Valladolid y participa en el proyecto de la revista de vanguardia Gallo.

Primeras canciones aparece en 1927. Obra primeriza, sin embargo en la que asoman sus motivos temáticos: el tiempo, la muerte, el campo andaluz; todo ello se mueve en una aureola mítica y romántica, con el paisaje lunar y la noche como decorados.  El gusto por la tradición popular se convierte en una de las constantes de su obra. Los versos cortos, los paralelismos y la reiteración de estribillos y giros populares lo consolidan como uno de los autores, ávido por reencontrarse con la tradición popular. Es la tradición de su tierra y del pueblo, labriegos y jornaleros que le rodean y a los que escucha con fervor, asombrado.

Además esta etapa es una etapa fructífera en relaciones que luego serían ejes transversales de su éxito, como el matrimonio artístico con Margarita Xirgu, que se convertiría en la actriz  de su obra dramática por antonomasia. Lorca estrena Mariana Pineda con decorados de Dalí. Ahora sí que consigue el éxito. La obra sería impresa en 1928 y pronto sería traducida al francés y al italiano.

Lorca termina entonces Romancero gitano, obra de la que ya habían aparecido algunos poemas en revistas o recitales. Pero el gitanismo es sólo tema y llega a molestarle el encasillamiento. Se lo dice con claridad a Guillén: <<Me va molestando mi mito de gitanería. Confunden mi vida y mi carácter. No quiero de ninguna manera. Los gitanos son un tema. Y nada más. >>  El libro aparece en la Revista de Occidente en 1928 y obtiene un éxito unánime de público y crítica. Lorca se convierte así en el poeta más conocido del 27. Un éxito que logra gracias a una peculiaridad: la capacidad de fusión entre las raíces y la novedad, el sincretismo entre el folklore y la vanguardia. Los atrevidos juegos metafóricos muestran las sólidas influencias (Apollinaire, los surrealistas, los líricos clásicos). Los gitanos aparecen materializados en cuadros donde la muerte o la sensualidad, se ven acompañados de una realidad transparente y a la vez alucinógena.  Las constantes líneas creativas, los temas y el personal uso de la metáfora y de las sinestesias lo convierten en uno de los poetas más personales, cuyo sello es inconfundible.  Aparecen algunos de los temas y símbolos que serían señas de identidad de su obra. La frustración sexual en un destino ineludible es la clave de muchas de sus producciones poéticas y teatrales y la raíz del pesimismo íntimo que choca con la apariencia de vitalidad. Temas como la muerte inexorable o misteriosa, el erotismo, la esterilidad de la mujer, adquieren preeminencia.  La belleza de algunas composiciones es todo un canto a los sentidos. Romance de la pena negra  Romance de la luna, luna, o el Romance Sonámbulo son  uno de los más bellos. Los símbolos se suceden: como la sangre que nunca se vierte de forma ecuánime y que representa la muerte, pero también la virilidad, el inconfundible fluido de la vida; el caballo, como estandarte de lo masculino, de su fuerza desatada; la rica metalurgia que nos muestra un recorrido por las armas blancas, siempre premonición de la muerte; la luna poderosa y bella, premonición de muerte; el agua… La muerte se hace omnipresente, constante y eso se materializa en reyertas, peleas, asesinatos, suicidios. Es una de las constantes de su producción. Es una constante brutal y dolorosa, que no reincide en ese tránsito a otra vida, sino que se siente como doloroso final.  En todas estas composiciones el gitano representa un ser mítico, el más auténtico del alma andaluza. Aparecen seres al margen del mundo convencional (Antoñito Camborio, Soledad Montoña) y todos ellos luchan por el arraigo, por la felicidad y el amor, aunque no llegan a conseguir sus sueños, pues están abocados a un destino trágico e ineludible.

Nos hallamos ahora frente a otro de los momentos estelares de su trayectoria literaria: el viaje a Nueva York. Lorca decide acompañar a Fernando de los Ríos en su viaje. Visitan primero París, Londres, Escocia; pero ninguna de esas ciudades le produce el hondo desgarramiento ni la desazón que le provoca la visión despersonalizada de la “Gran manzana”. Allí asiste a fiestas, homenajes o lectura, invitado siempre por diversos amigos. Lorca participa, por ejemplo, en el homenaje que se realiza a Antonia Mercé <<La Argentina>>, en el Philosophy Hall, donde leerá algunos poemas de su libro inédito aún Poema del cante jondo. La ciudad se cierne como un emblema de la  angustia, la soledad, el miedo y la mecanización que se engulle a los seres humanos.  El barrio de Harlem le produce una gran impresión, siente allí el miedo, las huellas de una esclavitud que todavía palpitan sobre las carnes de sus hermanos. También se deja sorprenden por el jazz y su desgarramiento en el Small´s Paradise. Las denuncias se suceden en sus poemas. En Grito hacia Roma formula duras acusaciones contra la pesadilla del Wall Street. Los poemas son siempre un grito desgarrado en el cuajan las imágenes surrealistas y visionarias,  para mostrar la deshumanización de la metrópoli. Por sus calles se pasea el hambre, la marginación o la delincuencia. También son frecuentes las imágenes que se encarnizan en ese hombre como ser fálico que se derrumba, incapaz de alumbrar su identidad sexual. La homosexualidad es un tema tabú, que se asfixia en un contexto estéril que destruye la inocencia y anula al espíritu.

Lorca es también invitado a Cuba, y allí pronuncia conferencias y nos lo volvemos a encontrar en actos públicos y recitales poéticos. El poeta publica Son de negros en Cuba en la revista Musicalia

Exhausto regresa a España y después de hacer escala en Andalucía, vuelve a Madrid con el propósito de concluir algunas obras teatrales como La zapatera prodigiosa, una farsa trágica que incide una vez más en el constante amor desgraciado y cuya primera representación la realizará la compañía de Rivas Cherif, con la inconfundible Margarita Xirgu, como protagonista.

Aparecen en la Revista de Occidente Ruina, Vida, Muerte, Nueva York ( Oficina y Denuncia) en la Revista de Occidente. Poeta en Nueva York es presentado a su vez en la Residencia de Señoritas de Madrid. Seguidamente publica Poema del cante jondo ( 1931), donde la presencia de la muerte es obsesiva y donde es continuo el quejido de una guitarra en un ambiente que huele el horror de la muerte, representado en la constante presencia de las armas blancas:  “Empieza el llanto / de la guitarra. Es inútil callarla. / Es imposible/ callarla… “

El poeta continúa dándole los últimos toques a obras como Así pasen cinco años y El retablillo de San Cristóbal. Tanto Así que pasen cinco años como El publico  entroncan con el surrealismo. En El público, por ejemplo, el poeta defiende  que amor es un instinto ajeno a la voluntad humana y que tiende diversas manifestaciones, entre ellas, la homosexual. Lorca critica a la sociedad por condenar y excluir al que sea diferente.   Así que pasen cinco años, por su parte, profundiza en la frustración amorosa, reincidiendo en sus metáforas constantes.

También prepara la publicación de Diván de Tamarit, libro inspirado en las colecciones de poesía arábigo-andaluza. En cuanto al estilo, el libro se aproxima a Poeta en Nueva York, al continuar con los procedimientos surrealistas.  Lorca  no respeta los metros de la lírica persa y arábigo-andaluza.  Lo que sí es común a la tradición es la rica casuística de las relaciones metafóricas, donde se incardinan sensualmente las partes del cuerpo con elementos animales o vegetales (tu vientre, un colibrí, tu frente, tu cintura, mil caballitos, oscura magnolia, ramo de simientes).

Otro hito de su carrara se produce en 1932, cuando organiza el teatro universitario ambulante La barraca, que cuenta con el apoyo de Fernando de los Ríos  y que pretende dar a conocer el pueblo las grandes obras de nuestro teatro clásico. Le acompaña en este proyecto Eduardo Ugarte, y  ahí volvemos a encontrar esa vitalidad, esas ganas de realizar proyectos con entusiasmo. La primera función la realiza en julio en la plaza de Burgo de Osma, donde se representan dos entremeses de Cervantes.  Entre las obras que recorren la geografía española figuran  La vida es sueño de Calderón, Fuenteovejuna de Lope de Vega, El burlador de Sevilla de Tirso de Molina y otras de categoría análoga.  Sin embargo, esto no le impide proseguir con sus conferencias y actos culturales.  Una de esas conferencias en La Coruña, le inspirará los Seis poemas gallegos, que aparecerían en 1936. 

Continúa tejiendo la obra Bodas de sangre, uno de sus éxitos clamorosos, estrenado el 8 de marzo de 1933, en el Teatro Beatriz de Madrid.  La  obra cuenta la trágica historia de una mujer apasionada que escapa con su amante el día de su boda.  La obra se basa en un suceso real.  La pesadilla de las premoniciones y la presencia de la muerte como personaje, es constante desde la primera escena, hasta su final climático donde ambos hombres se matan. La pasión y el amor son destruidos en aras de un frío orden establecido por la comunidad.  Todo el mundillo literario asiste al estreno que logra un éxito fulgurante.

 Lorca, incombustible, participa además con Pura Ucelay en la creación de los Clubs Teatrales de Cultura, cuyo objetivo es como siempre, << hacer arte al alcance de todo el mundo>>.  Él mismo anuncia la inminente publicación de un sinfín de obras: Poeta en Nueva York, Tierra y Luna, Odas, Porque te quiero a ti solamente, La zapatera prodigiosa, Amor de don Perlimplín, El público  y de una nueva edición de Mariana Pineda.  Lorca explica que va a estrenar Así que pasen cinco años  y que prepara otra obra, Yerma. Dice que Yerma constituirá junto con Bodas de sangre y La destrucción de Sodoma, una trilogía dramática.

Sus contactos son frenéticos. Viaja a Buenos Aires y allí se dedica a dar conferencias y asiste al estreno de Bodas de sangre. Su simpatía innata no pasa desapercibida y conquista a todos. Después de Bodas de sangre, que llega a superar las cien representaciones, Lola Membrives escenifica La zapatera prodigiosa y Mariana Pineda. El éxito popular e intelectual es unánime. Se traslada a Montevideo, también pronuncia un ciclo de conferencias y asiste al homenaje al pintor Barradas, con quien había trabado amistad íntima en sus visitas a Barcelona.  Cuando regresa a Buenos Aires, participa en un acto en memoria de Rubén Darío en el Pen Club bonarense, y allí pronuncia un  <<discurso al alimón>> con Pablo Neruda. Con carácter de estreno ofrece al público la representación de El retablillo de don Cristóbal.

De vuelta a España, Lorca sigue participando en las representaciones ambulantes de La barraca. A propósito de estas funciones es el propio Lorca declara a los periodistas: <<Todo el mundo ha quedado entusiasmado. Hemos hecho una labor magnífica. Unamuno vio El burlador de Sevilla y tanto le gusto que, encontrándonos luego en Zamora quiso oír y ver de nuevo la obra de Tirso. ¡Qué grande es Unamuno! ¡Cuánto sabe y cuánto crea! Es el primer español. >> Es una de esas representaciones, concretamente en Salamanca, donde recibe la triste noticia de su amigo Ignacio Sánchez Mejías, al que había cogido un toro en Manzanares. Roto de dolor compone su famosa elegía  Llanto por Ignacio Sánchez Mejías., de gran plasticidad: un homenaje emotivo al torero sevillano que tanto apoyó a los poetas del 27. En ella observamos el sabor de nuestra tradición culta del XV, como la omnipresencia de Manrique y sus Coplas.

Después de terminar Yerma, obra que lee en casa de su amigo, Mora; prepara Doña Rosita, la soltera. El poeta explica cómo la concibió: << Concebí Doña Rosita en el año 1924. Mi amigo Moreno Vila me dijo un día <<Te voy a contar la historia bonita de la vida de una flor, la rosa mutábile de un libro de rosas del siglo XVIII. Venga. Había una vez una rosa… Y cuando acabó el cuento maravilloso de la rosa, yo tenía hecha la comedia.  Se me apareció terminada, única, imposible de reformar. >> Con Doña Rosita, quiso contar el drama de un producto triste del ruedo ibérico, más triste en la provincia, el de la solterona que se queda para vestir santos.

<< Es el drama –declaró Lorca- de la cursilería española, de la mojigatería española. >> La obra cuenta el dolor de una mujer que envejece, esperando el inútil reencuentro con el amor de juventud.

La representación de Yerma el 29 de diciembre de 1934 en el teatro El Español con decorados de Burmann y con Margarita Xirgu, como intérprete es nuevamente un éxito. La crítica es entusiasta y la obra se mantuvo meses y meses en cartel. Escrito con una prosa sencilla y poética,  la obra representa la tragedia de la maternidad imposible, de la misma manera que Bodas de Sangre, nos presentaba la tragedia de la maternidad inútil. Se ha dicho por supuesto que el verdadero estéril en Yerma no es la mujer sino el marido  Lo importante de la obra es como la naturaleza aplasta a la mujer. Los personajes se mueven a través de las fuerzas ancestrales, como la sangre, el sexo o la maternidad.  Con motivo de las 100 representaciones de la obra, Lorca se subiría al escenario e interpretaría su emotivo Llanto por Ignacio Sánchez Mejías, poema que había aparecido en 1935, con  ilustraciones de José Caballero.

La tercera obra, La destrucción de Sodoma, no apareció, pero sí lo hizo La casa de Bernarda Alba. Continúa elaborando Doña Rosita, la soltera y declara a su vez que tiene proyectado realizar varios dramas de tipo humano y social, uno de los cuales será un alegato en contra de la guerra. La obra Doña Rosita, la soltera se estrena a finales de 1935 en Barcelona, y allí los intelectuales le realizan un homenaje.

Pese a que Lorca nunca mostró abiertamente gusto por la política, sin embargo nunca dejó de manifestar su deseo de progreso y mejoramiento de las clases humildes. Así lo confirma al declarar a un periodista, poco antes del estreno de una de sus obras: <<Yo en este mundo siempre soy y seré partidario de los pobres. Siempre seré partidario de los que no tienen nada y hasta la tranquilidad de la nada se les niega. Nosotros  me refiero a los hombres de significación intelectual y educados en el ambiente medio de las clases que podemos llamar acomodadas) estamos llamados al sacrificio. Aceptémoslo. En el mundo ya no luchan las fuerzas humanas, sino telúricas. A me ponen en una balanza el resultado de esta lucha: aquí tu dolor y tu sacrifico y aquí la justicia para todos, aún con la angustia del tránsito hacia un futuro que se presiente pero que se desconoce, y descargo mi puño con toda mi fuerza en este último platillo. >>

Los actos, lecturas, entrevistas y recitales se suceden y en uno de ellos lee algunos poemas de lo que será Diván de Tamarit. Interviene a su vez en un homenaje póstumo que se celebra en el cementerio de Montjuich, en Barcelona,  ante la tumba de Isaac Albéniz. Después de la colocación sobre el sepulcro de la escultura obra de Cuirán, Lorca leyó su Epitafio a Isaac Albéniz.

En enero de 1936 vuelve a Madrid, le quedan pocos meses de vida. En cuanto llega ve publicado sus libros Bodas de sangre y Primeras canciones y al mes siguiente publica Gacela de la muerte clara. Pronuncia un discurso en el banquete que se le ofrece a Rafael Alberti, a su regreso de Rusia e interviene en un homenaje a Valle- Inclán, que había fallecido unos días antes y también en el homenaje a Luis Cernuda por su libro La realidad o el deseo. Después acude a San Sebastián para pronunciar una conferencia en una exposición de obras de Picasso. Allí se entrevista con el poeta Gabriel Celaya y le dice: <<La poesía es algo que anda por las calles. Que se mueve, que pasa a nuestro lado. Todas las cosas tienen su misterio y la poesía es el misterio que tienen todas las cosas… El teatro es poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse, habla y grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en escena lleven un traje de poesía y al mismo tiempo que se les vean los huesos, la sangre. >>

Lorca se adscribe además  al Manifiesto de la Unión Universal por la paz, realizado por intelectuales, artistas y políticos. Acude asimismo al homenaje que se les dedica a los escritores franceses Lenormand, Malraux y Cassou. También le entrega a Pura Uncelay su obra, Así que pasen cinco años, para que sea representada en el Club Teatral Afnistora de Madrid.

Una vez concluida La casa de Bernarda Alba,  la da a conocer en una lectura íntima en casa del doctor E. Oliver; allí están presentes sus amigos Dámaso, Guillén y Guillermo de la Torre.  Se trata de una tragedia donde el luto que impone Bernarda cose el hilo de la desgracia de los personajes que viven en ese ambiente retorcido y asfixiante. Bernarda representa el valor de la sangre, la unidad de la estirpe, el poder irracional. Su moral es la moral represiva arraigada en una estirpe de convicciones morales y sociales de difícil expiación. Angustia, es por otra parte la víctima propiciatoria del destino; Martirio, el resentimiento, Adela, la fuerza violenta de la naturaleza, Poncia, la criada, el coro que acompaña el progreso de la tragedia. Cada personaje sostiene así un símbolo, y es víctima de su destino. El acierto reside en la reinvención del estilo dramático y en el carácter universal de la tragedia. En la obra chocan libertad y autoridad, pasión y odios,  la fuerza del amor y la represión impuesta. Es patente en todo momento la terrible barrera que separa  la vitalidad rebelde de Adela  del clima de tiranía que impone Bernarda. Es evidente la gran fuerza que adquiere el dramatismo de los sentimientos humanos.  El conflicto se resuelve trágicamente con el suicidio de Adela que se ha atrevido a romper el cerco opresivo impuesto por su madre al convertirse en la amante de Pepe Romano, prometido de Angustias y del que también está enamorada, Martirio.

 

Pero es ahora la propia tragedia personal la que se yergue sobre la vida del poeta. Lorca lee en casa del doctor Eusebio Oliver, La casa de Bernarda Alba, manifestando su deseo de volver al retiro granadino. Sus amigos le aconsejan no viajar ante el desarrollo de los acontecimientos y el peligro que entraña cualquier desplazamiento debido a la tensión política. Pero el poeta está decidido, el manifiesta que es ajeno a toda filiación partidista y que no tiene nada de político. A modo de despedida les dice a sus amigos:<< Sea lo que Dios quiera. >>

Dos días más tarde, ya en su estancia en Granada, estallaba la guerra en España. Unas semanas después, exactamente la madrugada del día 19 de agosto, en las afueras del pueblo granadino de Viznar, fue muerto Lorca.

Póstumamente aparecerían los Sonetos del amor oscuro,  donde nuevamente hallamos la fuerza de un erotismo ambivalente. La fuerza implacable del amor conduce a la muerte nuevamente. Los símbolos asociados serán la sangre y la luna, el ruiseñor o el archiconocido, cárcel de amor.

Reconocemos pues en Lorca la difícil disyuntiva entre sus circunstancias personales que le provocan dolor y estremecimiento, un dolor que le impulsa a un canto continuo y lo sitúa en esa disyuntiva de corrientes nuevas y de raigambre tradicional donde escila con mano poderosa, hasta lograr un sello incuestionable, una honda palpitación de espíritu que todavía sigue latente.

 

 

 

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Comentarios Trayectoria vital y literaria de Federico García Lorca

me gusta muncho este poeta no solo por su poesia creacion etc era muy campechano no era un tio triste envarado y que mas da por donde sintiera sus gustos personales  eso es cosa de el y en todo caso de la otra persona los diera parecidos no de nadie mas mira agata vivimos para tres dias y creemos ser dioses y casi siempre los mas tarugos en fin la vida era un hombre valido y mira  quedarian otras reliquias y parece ser si lo mataron alguien se chivo se ve lo querria muncho sentiria envidia de su inteligencia y humanidad
Sí, a mí también me gusta mucho Lorca,  sobre todo su Poeta en Nueva York... Es un libro estremecedor.
Un beso gigante.

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