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Textos teatrales: La casa de Bernarda Alba.

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La casa de Bernarda Alba. Textos teatrales.

ADELA: Ya no aguanto el horror de estos techos después de haber probado el sabor de su boca. Seré lo que él quiere que sea. Todo el pueblo contra mí, quemándome con sus dedos de lumbre, perseguida por los que dicen que son decentes, y me pondré delante de todos la corona de espinas que tienen las que son queridas de algún hombre casado.

MARTIRIO: ¡Calla!

ADELA: Sí, sí. (En voz baja). Vamos a dormir, vamos a dejar que se case con Angustias. Ya no me importa. Pero yo me iré a una casita sola donde él me verá cuando quiera, cuando le venga en gana. 

MARTIRIO: Eso no pasará mientras yo tenga una gota de sangre en el cuerpo.

ADELA: No a ti, que eres débil: a un caballo encabritado soy capaz de poner de rodillas con la fuerza de mi dolor meñique.

MARTIRIO: No levantes esa voz que me irrita. Tengo el corazón lleno de una fuerza tan mala que, sin quererlo yo, a mí misma me ahoga.

ADELA: Nos enseñan a querer a las hermanas. Dios me ha debido dejar sola, en medio de la oscuridad, pero te veo como si no te hubiera visto nunca.

(Se oye un silbido y Adela corre a la puerta, pero Martirio se le pone delante).

MARTIRIO: ¿Dónde vas?

ADELA: ¡Quítate de la puerta!

MARTIRIO: ¡Pasa si puedes!

ADELA: ¡Aparta! (Lucha).

MARTIRIO: (A voces): ¡Madre, madre!

ADELA: ¡Déjame!

(Aparece Bernarda. Sale en enaguas con un mantón negro).

MARTIRIO: (Señalando a Adela). ¡Estaba con él! ¡Mira esas enaguas llenas de paja de trigo!

BERNARDA: ¡Esa es la cama de las mal nacidas! (Se dirige furiosa hacia Adela).

ADELA: (Haciéndole frente). ¡Aquí se acabaron las voces de presidio! (Adela arrebata un bastón a su madre y lo parte en dos). Esto hago yo con la vara de la dominadora. No dé usted un paso más. ¡En mí no manda nadie más que Pepe!

Fragmento de La casa de Bernarda Alba, Federico García Lorca.

 

Tema:

La pasión amorosa irrefrenable que es capaz de romper todos los obstáculos.

Se observan dos tipos de texto:

a) El texto dialogado en el que intervienen tres personajes- Adela, Martirio, Bernarda-.

b) Las acotaciones o didascalias, con las que el autor da instrucciones a los actores y al director de la obra,

El texto dialogado propiamente dicho puede desglosarse en tres partes:

a) La pasión amorosa de Adela, su sumisión a Pepe (que aparece en la primera intervención de Adela): los sentimientos desbordados conducen a Adela al enfrentamiento. Se enfrenta contra la moral imperante y el aislamiento, al que se ve sometida.

b) Enfrentamiento entre Martirio y Adela (hasta la aparición de Bernarda), puesto que ambas desean al mismo hombre. Esto provoca los celos irrefrenables de Martirio y desborda la pasión de Adela, que se enfrenta a ella. Ambas se ven como seres extraños, rivales.

c) Enfrentamiento entre Bernarda y Adela (hasta el final): marca el final de la sumisión de Adela ante el poder de Bernarda, a quién finalmente se impone (y también su muerte al final de la obra).

Lorca pretende que el público palpe la tensión y los sentimientos de los personajes. Quiere que el público reflexione ante lo que está viendo lo que facilita la catarsis común del final de las tragedias y el intento de que la reflexión movilice la conducta social.

Los conflictos le recuerdan al público que:

-La razón y la moral no deberían poner freno a la pasión amorosa porque, cuando ésta estalla, se desboca lo irracional, la  pasión desmedida, y en ese caso es imposible acotar los sentimientos o tener en cuenta las pautas sociales o de educación. Adela encuentra el verdadero sentido de su vida en el amor a Pepe; sus besos son los que le hacen olvidar su dignidad, las normas familiares y la moral social. Nada ni nadie puede obstaculizar la consecución de sus deseos, aunque ello la conduzca a la muerte o al enfrentamiento directo.

-Los lazos familiares por sí mismos, no generan cariño: Adela y martirio en el fragmento comentado, pero todas las hermanas en la obra, terminan convirtiéndose en rivales y aún en enemigas por la dictadura a las que las ha sometido su propia madre. El instinto irracional reprimido acaba estallando y llevándose por delante todo lo que encuentra a su paso, como advierte Poncia a Bernarda en sus conversaciones en más de una ocasión, hecho que además se demuestra en el desenlace.

-El orgullo y la moralidad no aportan felicidad; al contrario, son causa de desgracia. El férreo control que Bernarda impone a sus hijas no las hace ni más decentes ni más dichosas que si les diera mayor libertad. La frustración de todas ellas, al negárseles la posibilidad de realizarse como mujeres, al imponerles un largo y riguroso luto que les impide casarse y formar sus propias familias, estalla y rompe todo tipo de cadenas.

Lorca defiende la libertad de las mujeres, oprimidas doblemente por la moral (personal, familiar y social) y por las apariencias. Lorca evidencia así la desigualdad que existe entre hombres y mujeres y el largo camino que ha de recorrer la sociedad española para acabar con el machismo imperante, aceptado por las propias mujeres, aunque algunos personajes muestren su disconformidad.

 

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