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Textos para talleres literarios: El puente

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El cazador de sueños

Te propongo un juego sencillo y divertido, sobre todo si te gusta escribir. Es bastante sencillo, aunque tienes que tener valor para convertirse en un/a tramposo/a.  Se trata de que te conviertas en un cazador de sueños con talento. Si tenemos en cuenta que los cuentos disparan los dardos de  nuestra imaginación, porque cada uno de ellos nos cuenta una historia en minúscula, lo que voy a proponerte es muy fácil: se trata de que construyas tus propios dardos, pero con un poco de ayuda. Quiero que continúes el cuento, que le des a la lengua o al boli. Pero, entiéndeme bien. No se trata de que añadas las y mil una peripecias a una historia que debe ser breve y debe centrarse en un motivo determinado o pierde su salsa; lo que te pido es que atrapes ese sueño y construyas otro a partir del prescriptivo comieron perdices y fueron felices.

Ahora Bruma Gris y su mujer, personajes que han crecido a medida que el cuento crecía, escribirán otra historia para ti y tú la captarás al vuelo. En la nueva historia deben aparecer los mismos personajes: la despechada mujer de la casa de arriba, el puente, la anciana y, por supuesto, los tortolitos. ¿Te ha quedado claro?  Pues despliega el cazamariposas....

 

 

 

Alaska

 

 

El puente

 

Cuando los padres de Bruma Gris murieron, el chico se fue a vivir con su abuela, a orillas del río, donde pasó su infancia cazando y pescando.

Un buen día le dijo a su abuela que quería casarse. Son cosas que a uno se le ocurren cuando se hace mayor, así que la abuela se encargó de ello. Resulto que al otro lado del río había dos casas, y en cada casa vivía una mujer con una hija. Las dos hijas eran muy bonitas. Bruma Gris le pidió a su abuela que fuera a la casa de arriba y preguntara a la mujer si su hija se quería casar con él.

La abuela, con su kayac, atravesó el río y fue a hablar con la mujer de la casa de arriba, a quien dio el encargo de su nieto.

-Ya me gustaría - respondió la mujer-, pero creo que mi hija no querrá. Voy a llamarla.

La chica había escuchado toda la conversación desde la habitación de al lado. Entró en el salón con una jarra llena de agua y la derramó sobre la pobre abuela. La mujer entendió la respuesta y la comunicó a su nieto. Entonces, Bruma Gris le pidió que fuera a ver a la otra chica y le hiciera la misma petición.

Y de nuevo la abuela Bruma Gris pasó el río con su Kayac y se entrevistó con la mujer de la casa de abajo.

-Ya me gustaría - respondió la mujer-, pero antes tendría que saber el parecer de mi hija.

Y resultó que la muchacha dijo que aceptaba a Bruma Gris como marido con la condición de que fuera capaz de construir un puente que uniera las dos casas, la de él y la suya.

Cuando Bruma Gris lo supo se desanimó.

-¡Es fácil decirlo! Pero, ¿cómo voy a hacerlo? Entonces fue cuando la abuela se reveló como una abuela fuera de serie.

-Ve a mi dormitorio - dijo a su nieto-, abre el armario y encontrarás, en el cajón de arriba, una bolsa confeccionada con escamas de pez. Bruma Gris fue en su busca y volvió al momento con la bolsa; la abuela sacó de ella una pequeña colección de duendes de madera, equipados con sierras, serruchos, limas, cepillos, martillos, gubias, tenazas y pies de rey.

-Antes de irte a dormir, llévalos a orillas del río. Mañana ya hablaremos.

De nuevo Bruma Gris hizo lo que le ordenaba su abuela. Después se fue a dormir, y antes de conciliar el sueño, empezó a oír ruidos extraños, como de serruchos, golpes de martillo, chirridos... A la mañana siguiente, vio con sorpresa un magnífico puente de madera que iba desde su casa hasta la casa de abajo, en la otra orilla. ¡Qué gran alegría! corrió a decirle a su abuela que fuera en busca de la chica, pues quería casarse sin perder más tiempo.

La abuela no se lo pensó dos veces. Pero, cuando llegó a la otra orilla, la chica de la casa de arriba sacó la cabeza por la ventana y, viendo el puente, le dijo:

-Yo seré la mujer de tu nieto. Fe a mí a quien se lo pidió primero.

-Lo recuerdo- le respondió la abuela-. Pero también recuerdo la jarra de agua fría.

Y se fue a la casa de abajo a buscar a la chica, que aquel día se convirtió en la mujer de Bruma Gris.

Y fueron muy felices, según aseguran personas generalmente bien informadas.

 

La vuelta al mundo en ochenta cuentos. Ed. Edebé.

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Comentarios Textos para talleres literarios: El puente

;-)
Lerna Lerna 21/06/2009 a las 11:22
un besote agatha.

soy mar,  marlendietri.
te escribo desde el nuevo blog brujil ke así voy probando cosillas , como lo moderamos las tres brujas...........

bueno un besote¡¡¡
[...]n alegría! corrió a decirle a su abuela que fuera en busca de la chica, pues quería casarse … More here:  Textos para talleres literarios: El puente Tags: casas de madera Finora 0 ri[...]

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