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Textos para talleres literarios. El primer poeta de nombre conocido: Gonzalo de Berceo.

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            Berceo tiene el honor dentro de la literatura castellana de ser el primer  poeta de nombre conocido. Por eso es importante que cuando escuchemos el aliento de sus versos no sintamos ningún prejuicio, pues sus logros no son despreciables aunque a más de uno estos versos le parezcan excesivamente sencillos u obsoletos. Ellos nos abren directamente la puerta a nuestros clásicos.  Gracias a sus manuscritos conocemos las características más sobresalientes del Mester de Clerecía y podemos entender cómo estos clérigos se acercaban al pueblo en esa labor adoctrinadora.

              Se sabe que nació a finales del siglo XII, en la provincia de Logroño.  Su nombre se vincula al monasterio  benedictino de San Millán de la Cogolla, donde prestó servicios en calidad de clérigo secular en algún cargo de índole administrativa. Tradicionalmente se le ha calificado como un escritor ingenuo que pretende fomentar el sentimiento religioso en el pueblo y de ahí que se dirija a él  continuamente o aluda a ejemplos coetáneos que pudieran ser fácilmente identificables por las gentes sencillas que lo escuchaban. Pero esto no significa que careciera de estudios, pues los textos muestran que el autor tenía estudios, quizá universitarios. De ahí que algunos críticos propongan que completó su formación en el Estudio General de Palencia entre 1223 y 1236. Sea como fuere, sus fuentes son eruditas, y ese afán de recurrir a fórmulas juglarescas, o el  tópoi de falsa modestia  tienen una finalidad determinada: conseguir la benevolencia del público. Algunos de son procedimientos son muy comunes:

Berceo pide disculpas al público:

Devedes oírlo; las oreias abrir.

De firme voluntat, lo debedes aoyr.

Exige su paga: oraciones, devoción a la virgen y los santos, constancia en la vida piadosa.

Encuadra a los personajes mediante el epíteto juglaresco.

San Miguel es calificado como "el buen campeador". Se dice de David "tan noble rey, una fardida lanza".

Incluso en el uso de los topónimos recrea las fórmulas juglarescas:

En Toledo, la magna, un famador lugar.

 

            El poeta  establece continuamente un diálogo con los oyentes, se comunica con ellos, los advierte y aconseja. Hace mención constante al carácter oral, se presenta ante el público como un juglar de Dios y pide que lo escuchen:

Amigos, si quissiessedes un poco atender

Un precioso miraclo vos querria leer.

 Sennores e amigos, por dios e caridat

Oid otro miraclo fermoso por verdat

Aún si quisieredes sennores, escuchar

También utiliza otras fórmulas llenas de expresividad como el llorar de los ojos, típica fórmula de las gestas que incrementa la expresividad:

Fue pora la eglesia del logar do seya

Plorando de los oios quanto más se podia

            La mayoría de los autores contemporáneos sienten simpatía por Berceo. Esta simpatía se debe en parte a su propia obra, a esa presencia constante y risueña que capta benevolentemente al público. Gonzalo -nos permitimos tutearlo- es un recitador eficaz: las palabras contagian por su humor: sabe como ridiculizar  al pecador o al demonio, y consigue mitigar la gravedad y solemnidad de los asuntos, por ejemplo.

Son guiños que agradan al lector que casi de antemano ya sabe que la virgen le ha ganado en el pulso al tentador. Por su verso se mueven objetos y situaciones próximas al auditorio. Un desfile de gentes heterogéneo con sus problemas, penas, alegrías, vicios y virtudes cotidianos. Los pecadores empedernidos, agrios o duros suavizan sus actos en el arrepentimiento. Los versos se inundan con  expresiones populares, comparaciones con realidades cotidianas o los sufijos diminutivos que multiplican los efectos psicológicos:

"Cuyo canto valiesse con esto un dinero .

Non  valdrás más por esso quanto vale un figo"

 

Una de las señales del último juicio será que las estrellas se precipitarán sobre nosotros

commo caen las fojas quando caen caen dei figar"

            Aunque se acopie de los procedimientos de los juglares su opinión sobre estos no difiere de la que tiene la Iglesia ortodoxa: desconfianza o sospecha, incluso condena absoluta. Él es consciente de que su verso es una maestría, que provoca un ritmo equilibrado. Pero el alejandrino, que tomó su nombre del Roman d´Alexandre, no es un verso tan novedoso, ya había aparecido -por ejemplo- en el  Cantar de Mío Cid o en el Auto de los Reyes Magos, constituyéndose en el modelo del nuevo mester. El alejandrino sería usado por Berceo de forma exclusiva, y con gran pulcritud. Lo utiliza  con maestría, su preferencia por la ritma interna o esdrújula o el uso de los paralelismos pone de manifiesto su propósito estético. Además emplea adecuadamente los paralelismos y las aliteraciones, buscando conscientemente la musicalidad, en la adecuación entre significante y significado.

            Todo lo que hemos dicho sería suficiente para cambiar esa consideración que se tuvo de Berceo como un poeta excesivamente sencillo, incapaz de seguir el nivel de la Cuaderna vía.   Berceo conoce los procedimientos retóricos en boga: El autor dice -por ejemplo- que él copia lo que dicen las fuentes sin añadir nada foráneo, pero eso es falso porque utilizo - al igual que otros autores coetáneos- la amplificatio, que le permite añadir materiales de su propia cosecha a las fuentes. Esa insistencia en la fuente escrita indica que su cultura latina es  superior a la de los juglares que son unos iletrados, como superiores son los temas tratados, los otros son gestas de batallas sin sentido; estos, por su parte, tienen una finalidad moral, buscan un adoctrinamiento.

Veamos algunos ejemplos:

 

Lo que non es escripto, non lo afirmaremos.

Si facia otros males, esto non lo leemos,

Imagen de Santa Oria en el Monasterio de San Millán de YusoSanta Ooria: Querie oyr las oras más que otros cantares/ Los que dicién los clérigos mas que otros ioglares.

            Añade conscientemente elementos próximos al público, fácilmente identificables por ellos, lo que les permitiría entender de forma mucho más sencilla lo que está relatando. Pero no sólo eso sino que emplea conscientemente otros procedimientos retóricos. Encasillarlo con el membrete, de poeta simple, sería un error, pues él también utiliza  lítotes (Avien grant recura, no poca),   asíndeton que dota de unidad una larga enumeración o el polisíndeton para potenciar cada uno de los elementos en las series yuxtapuestas, donde no parecen nexos copulativos. Tampoco vacila en el uso de la metonimia o la sinécdoque ("Dissoli el convento"; "Plorava el convento") y emplea a su vez  la hipérbole con la que logra un realce cuantitativo o cualitativo.

Entramos en grand pozo, fondo nol trovaremos;

Mas serien los sus nomnes que nos della leemos

Que las flores del campo del más gran que savemos. ( mil, 42)

            En sus texto hallamos metáforas sencillas cuya filiación filosófica es omnipresente hoy en día: la idea de que Cristo sacrificó su cuerpo y al hacerlo rompió la cortina o la tópica comparación de la vida como una cárcel. Lógicas son las dicotomías entre las fuerzas del bien y las del mal. La Gloriosa es siempre la Luz, una Estrella o el Espejo. Las del mal (como el Diablo o los demonios), se engendran en el tenebrismo y la oscuridad.

             El uso de la alegoría cristiana que aparece en la introducción  de los milagros donde expone el propósito que le conduce a la escritura, ha sido estudiada desde diversas perspectivas;  pese al tópico del locus amoenus es original.

            Además Berceo usa conscientemente las técnicas narrativas. Relata en primera persona la introducción a los milagros, dado su carácter alegórico y,  continuación se desvincula en cierto modo del objeto narrado y cuenta los hechos en tercera persona, pero esto no impide que haga intromisiones continuas a través de los detalles, que justifique su proceder refiriéndose a la fuente escrita y que razone con el lector.

            Nos abre su corazón,  aconseja al lector, le anima a seguir el camino recto, reclama su atención por el esfuerzo y dignidad del tema tratado:  

Varones emugieres, quantos aqué estamos

Amigos, si quissiessedes un poco atender.

            Como es consciente del público al que se dirige se apropia de algunos procedimientos que aproximan la narración al lector: la afectividad, a través del uso del diminutivo, el humor, su presencia casi física, comunicativa, que contribuye a resaltar los elementos narrativos y se convierte en un puente eficaz. A veces el público se cansa y Berceo suplica: amigos si quisieredes un poco esperar. El error es  la presencia continua de los verbos dicendi que   provoca un efecto negativo,  un ritmo monótono. Pese a esta narratividad, el lirismo aparece en múltiples ocasiones.

Sustituye -por ejemplo- la consabida invocación a las musas por la lógica imprecación a Dios, la virgen o los santos:

La gloriosa me guie que lo pueda complir.

Ca yo non me trevria en ello a venir.

             Otras fórmulas repetitivas son:

            Fórmulas de engarce, como las que aparecen en los milagros ( Amigos , si quissiessedes un poco esperar/ Aun otro miraclo vos querria contar) u bien, aquellas que anuncian la conclusión de  sus poemas y los conectan con el exordio, mostrando de este modo el carácter de estructura unitaria:

Perdióse un quaderno, mas non por culpa mia;

 Escribir aventura serie grant folia

Se hace necesario poner punto final ante la falta de datos:

Si durasse el liebro nos aun duraríamos.

            Las  fórmulas le sirven a su vez para dar gracias al padre o a la virgen por su trabajo: Gracias al Criador que nos quiso guiar; Todos Ave María a su honor cantemos  Una vez concluida la historia o el milagro, el poeta, se contenta si los oyentes rezan a la virgen o a dios, como juglar de Dios, esa es su mejor paga. Las obras deben respetar la brevedad, porque protegen al recitador que actúa de memoria y dispone favorablemente el ánimo de los oyentes. Al auditorio no hay que cansarlo ni aburrirlo. Además todas sus obras tienen un carácter doctrinal, pretenden adoctrinar al pueblo y para ello debe procurar ser breve y deleitarlo de una forma amena. Las narraciones se pliegan al lector y esas lecciones se completan con exempla u otros procedimientos adoctrinadores.

            La lengua que utiliza Berceo es la propia de su región, de ahí que aparezcan dialectalismos. Pero debe quedar claro que roman paladino no es sinónimo de lengua vulgar. El vocablo romance hacia referencia a la lengua vulgar que utilizaba el pueblo incluyéndose en ella las diferencias regionales o dialectales. El uso del Roman paladino, había sido estipulado por la iglesia que conmina a sus ministros a usarla para el adoctrinamiento del pueblo que ya no entendía el latín pero, a diferencia de los juglares, estos se acopiaban de todos los procedimientos retóricos que conocían por su formación: el vocabulario era más rico, la sintaxis más elaborada dada la longitud del tetrástrofo. Se evitaban los periodos largos y complejos para no romper los límites del verso. La búsqueda del equilibrio se lograba mediante las construcciones yuxtapuestas. El  orden sintáctico se ve alterado por el uso del hipérbaton. Las ideas se matizan mediante los adjetivos, que en parejas afectan a un sustantivo e incluso se utilizan los dualismos contrapuestos reproduciendo adjetivos contrarios en situaciones muy próximas. El poeta hace acopio de giros, modismos, comparaciones y metáforas que pertenecen a las costumbres plebeyas lo que facilita la compresión.  Berceo sigue la misma tradición de otros autores que reelaboran cuentos piadosos o milagros; sin embargo, en lugar de hacer complejas disertaciones teológicas, se acopia de los procedimientos épicos y se introduce él mismo en la narración de manera que su apelación a la fe y la moral es más auténtica. La fe se mantiene a salvo y el pecado no puede hacerla tambalear siquiera si sabemos comportarnos debidamente en cada circunstancia.

La obra de Berceo

            Poemas  hagiográficos  son los compuestos en honor a Santo Domingo, San Millán y el Martirio de San Lorenzo. Su deseo es arraigar una devoción que se traduce en propaganda de los monasterios.  La estructura de los poemas hagiográficos es básicamente la misma. Las biografías parten del inicio absoluto de los hechos y siguen un orden escalonado: nacimiento, vida, y muerte. Comienzan por la mención obligada al lugar de origen. No hay referencias en cambio a la cronología.

Los paralelismos son constantes: los santos mueren de la misma manera, con idénticos gestos, la misma lentitud de movimientos, con un ritmo casi litúrgico.  Los elementos son reincidentes: vida del santo, milagros realizados en vida y milagros realizados después de su muerte. Esta división es más fácil en San Millán y Santo Domingo, en el caso de Santa Oria se centra más en sus visiones.

            La Vida de San Millán se estructura en dos partes. La primera nos narra su vida y hechos maravillosos y la segunda los milagros logrados por su intersección tras su muerte. Berceo utiliza como fuentes   Vita Sancti Aemilian i Liber Miraculorum.

Es interesante la técnica para caracterizar al protagonista como personaje épico. Así encontramos epítetos épicos, se mencionan imágenes de naturaleza militar como decir que el pecado es una afrenta contra el honor de Dios. También son interesantes los paralelismos entre la labor del protagonista y la de los labradores, que consigue actualizar los hechos. Se trata de una visión arraigada en el Cristianismo con la que Berceo capta la emotividad del auditorio. El personaje es visto como un ser humano afín, familiar, con el que el público puede identificarse al sentirlo tan cercano.

            La Vida de Santo Domingo de Silos insiste sobre todo en la bondad del personaje. Su fuente Vita Sancti Dominici confessoris Christiae et Abatis la escribió el abad Grimaldo a finales del XI. Berceo se ciñe bastante al modelo pero enriquece el texto mediante la amplificatio o la abreviatio, según las necesidades narrativas.

            La Vita de Santa Oria difiere de los textos anteriores, ya que no se trata de la biografía de una santa, sino de sus visiones. Las analogías entre la visión del paraíso y la que describe Dante en su Divina Comedia parecen proceder del uso de la misma fuente. La fuente  es un relato latino de Munio en el XI, La alegoría tiene más importancia que en otros poemas y contiene más elementos poéticos.

            Por último en el Martirio de San Lorenzo el poeta presenta al protagonista y muestra su educación y labor espiritual junto al Papa, así como su prisión y martirio.

            En  cuanto a sus obras doctrinales, estas son más técnicas, las de mayor contenido litúrgico. Del sacrificio de la misa explica las diversas partes de la misa comparándolas con las ceremonias del Antiguo Testamento. Las digresiones se encauzan hacia temas de la Historia Sagrada. Lógicamente una de las fuentes es la propia Biblia, pero además utiliza De Sacro altares misterio de Inocencio III. El autor añade nuevamente una interpretación alegórica, en este caso sobre las propias escrituras. De los signos del juicio final  explica las visiones que precederán al juicio final, finalmente la Historia eclesiástica de Pedro Coméstor, nos introduce en los comentarios de San Jerónimo a las visiones apocalípticas de San Juan e Isaías.

Obras marianas

         La devoción a María se remonta a los primeros siglos cristianos y se inicia en el Oriente. En Occidente, por su parte, serán  san Ambrosio,  san Agustín y san Ildefonso sus adalides principales. En ellos ya aparece ese tono afectivo que considera a María, madre de los humanos, no sólo de Dios; además de Reina, Domina, Señora o MadonnaEl sentimiento es dual: por una parte, respecto y advocación; por la otra, amor consciente a la virgen. También se tiene en cuenta el tema de la virginidad como modelo y ejemplo que San Ambrosio propone a las vírgenes cristianas y que se desarrolla en el siglo IX.

            En el X, la invocación a la virgen es más común, se la llama con confianza, se habla de su gratitud y amor y se busca su intersección. El culto se acrecienta en los ámbitos monásticos y se difunde mediante sermones y oraciones. Pero hasta el siglo XI, Jesús sigue siendo el centro de la teología. El teocentrismo o cristocentrismo no se dirime.  

            Las imágenes de la Virgen, aparecen tardíamente. La religiosa mariana, se limita, en principio, a advocaciones, imágenes o escritos del XII. La herejía albigense y la influencia de la lírica amorosa árabe, junto a las doctrinas del amor cortés y el ensalzamiento de la mujer, que se convierte en un camino a la divinidad, facilitan este cambio.  Bernardo de Claraval, creado en orden de Citeaux, que se escinde de  Cluny, propone extender el culto a María, como un referente necesario. Su devoción se extiende. Sus obras marianas alcanzan una influencia ilimitada. Su lema "respice stellam, voca Mariam "(Mira a la estrella, invoca a María) es sobradamente conocido. Es la época de la proliferación de imágenes románicas, muchas de ellas negras de la Virgen Maria y el culto a su devoción se multiplica entre el pueblo. Berceo, como poco después Alfonso X con las Cantigas, como Ramon Llull, se hacen eco de esa devoción popular y coleccionan historias sobre los milagros realizados gracias a su intersección.

                        La mariología se basa en dos advocaciones teológicas aparentemente paradójicas pero que son defendidas por la Iglesia: María es Virgen  Madre.

La maternidad divina de María se define en fecha muy temprana (Concilio de Efeso). La virginidad, aunque aceptada comúnmente por los padres de la Iglesia y por los teólogos católicos no tendrá su definición como dogma hasta más tarde.

            Los legos sentirán verdadera predilección por todos esos milagros y, aunque la devoción a Cristo no decrece, el culto a María se ve como más cercano y eficaz.         El propio altar mayor del monasterio de San Millan de Yuso se dedica a la virgen. Los  centros marianos se multiplican, así como los autores que recrean los motivos de la virgen y no sólo en milagros, tampoco podemos olvidar las Cantigas a la virgen, como las de Alfonso X. En francés -por ejemplo- se conservan más de mil milagros diferentes. La universalidad de la virgen y su poder es recreada por autores como Gautier de Coinci, Jean Le Marchant, Bonsevin de la Riva, etc.  En el caso de Berceo, se ha dicho que sus obras marianas están íntimamente relacionadas con el gran cenobio riojano y con una virgen particular, la de Yuso, Nuestra Señora de Marzo. En cierto modo se relacionarían con la labor propagandística a favor de San Millán de la Cogolla, aunque en este hecho no todos los críticos están de acuerdo. De hecho el se considera una especie de juglar de la virgen y a ella dedica su advocación.

            En  el caso de Loores de la virgen, el tema mariano sólo aparece al principio

 (solicitud de protección de la virgen) y al final ( alabanza y petición de ayuda para él y el resto de los hombres). El  resto del libro se centra en la historia de la salvación comenzando por la primera caída de Adán y Eva en el Paraíso. A continuación, relata la vida de Jesús, aludiendo a las profecías que hablan sobre él, sigue con la Anunciación, Nacimiento y Muerte y el Juicio Final, que incluye los premios y castigos para justos y pecadores. Berceo, no obstante, intenta destacar el papel de María junto con el de su hijo en la obra de la Redención. En las últimas estrofas canta los loores de Virgen. Para él, si el mundo se perdió por una mujer, Eva; otra, María es la que hace posible la redención.  La fuente principal es la Biblia, usando también textos apócrifos y algunos de los tratos doctrinales más corrientes de la época.

            El duelo de la Virgen, por su parte, se inspira en el sermón apócrifo de San Bernardo, que a su vez, remonta a san Mateo.  En él se recoge el sufrimiento de la virgen en el momento de la Pasión y Muerte de Jesús. En la "cantiga de veladores" del final del poema, Berceo se aparta conscientemente de la cuaderna vía.

            Los milagros de nuestra señora es la obra más conocida y está considerada su obra más sobresaliente. Este tipo de relatos ya se recogían en el siglo XI. Algunas trataban de milagros locales, adscritas a centros de peregrinación como Chartes, Soissons. Los miracula se traducen a las lenguas vernáculas y gracias al uso de la amplificatio se desarrollan a partir del original más frío e esquemático. De hecho, algunos de los milagros de Berceo se incluyen en libros de exempla, tan conocidos como Libro de los ejemplos o el Espéculo de legos.

            La  obra está formada por una introducción alegórica y 25 milagros. Su finalidad es evidente. El poeta pretende demostrar que María ayuda y protege constantemente a sus devotos. Recordemos, por ejemplo, que el número cinco es la cifra de la virgen según la numerología cristiana. Berceo sigue muy de cerca una colección 28 milagros en latín con alguna modificación: el autor suprime los cuatro últimos milagros y añade el que hace 25 de asunto español. Este último no tiene una fuente directa, aunque podría pertenecer a la propia tradición oral.

            La introducción alegórica parece ser obra original de Berceo, sin embargo el tópico del locus amoenus con que se inicia la obra es frecuente en la literatura medieval y la misma imagen del prado lleno de flores es utilizada por el monje Fernandus al comienzo de su Liber miracolorum sancti Emiliani. Esta alegoría es la base organizadora del conjunto de los milagros. Permite apreciar la historia de la caída  y redención del hombre por la intersección de la Madonna.  El uso de la alegoría total  que aparece en la introducción tiene unas equivalencias bien delimitadas. En la alegoría teológica las correspondencias se relacionan siempre con personajes, acontecimientos y temas que aparecen en el Antiguo y Nuevo Testamento. El topoi del locus amoenus,  en este caso el buen prado se debe relacionar no sólo con la tradición clásica sino también con el tema del "jardín" del Génesis como ya dijo M. Gerli.

            Nos hallamos  pues con los dos planos  alegóricos: el denotativo o literal (prado, fuentes, árboles) y el figurado (Virgen, Evangelios, milagros). Las correspondencias entre uno y otro plano subyacentes son las siguientes: el buen prado representaría el Paraíso perdido del Génesis  en el que había cuatro ríos (las cuatro fuentes) y María es la vía de recuperación de ese Paraíso perdido, es el buen prado; los árboles recuerdan al árbol de la vida del Paraíso, cuya fruta prohibido fue causa de  perdición; en cambio, las frutas de María, son los milagros, constituyen así un antídoto de la fruta comida por Eva. Los romeros seremos todos los que caminamos por la vida; las flores, son los nombres que se dan a la virgen, una lista amplia que señala sus virtudes innumerables.

            Los milagros se han clasificado en función de la relación que se establece entre el personaje y María. Encontramos milagros en los que María premia o castiga; aquellos en los que salva a sus devotos, logrando su perdón; u bien, aquellos en los que el protagonista logra superar una crisis gracias a la devoción a la virgen.

            Gariano compara la estructura de cada narración con los retablos de la época donde se incluían estampas de la misma temática. La acción es simple y los protagonistas muy básicos: Aparece la tentación del diablo que provoca la caída del pecador, problema que subsana María gracias a su poder.

            Todo el conjunto de los milagros tiene un carácter unitario. Presentan un núcleo narrativo similar y una unidad de estilo. Frente a la impersonalidad de la fuente, Berceo logra vivificar el sentimiento del lector al hacer hincapié en el amor que redime. La lectura de un milagro no exige el conocimiento de los otros pero todos son pequeñas estructuras narrativas parciales, ramificaciones del tronco común.  Berceo utiliza sabiamente la amplificatio, domina el diálogo y recrea de forma hábil la pericia narrativa, haciendo frecuentes cambios de ritmo e incluso rupturas del hilo narrativo.

            Declara Berceo, la introducción el asunto y la finalidad de su obra y adelante el plan que va a desarrollar. Todos los relatos están unidos por un fondo temático que se manifiesta en la materia idéntica de los asuntos.  Si exceptuamos el milagro XXIII

( La deuda pagada) que centra los hechos en torno a la figura de Jesús todos los demás tienen a María como protagonista del poder divino.

A pesar de su autonomía todos los milagros descansan sobre la misma base estructural y siguen el mismo curso narrativo. Sirvamos de ejemplo el milagro XI

(El labrador avaro). La narración se divide en tres partes fundamentales. Primero introduce al protagonista y lo que determina el conflicto.  En este caso sería un "omne labrador". Suele añadirse, a continuación el oficio o cargo del protagonista, porque muchas veces el pecado nace de tal condición. A continuación  sitúa los hechos en un tiempo determinado.  No se especifica el momento exacto, como en los cuentos se trata de un tiempo indefinido, hecho que los actualiza. Desde un presente puntual nos lanzamos a esa evocación, el "era" impreciso que marca el inicio de los milagros en cuatro ocasiones.  En otras ocasiones se comienza por un indeterminado había que muestra referencias locativas y temporales imprecisas. Cuando el autor identifica un dato geográfico lo hace forzado por la fidelidad a la fuente latina, salvo en el Milagro I, que ocurre en Toledo.

             El qué es el hecho que desencadena los hechos: en el ejemplo del labrador, su avaricia. Entre los milagros aparecen aquellos que denuncian los pecados que la iglesia considera capitales. El de la avaricia, por ejemplo, ocupa un buen número de narraciones (mil. VI, X XI XIV, XXV). El rasgo positivo, en este caso, es la gran devoción a María. El acontecimiento, el hecho que provoca el milagro es la muerte del labrador. Los diablos que están al acecho se apoderan de su alma, hecho que Berceo pinta con gran dramatismo. Los capitanes del bien y del mal -ángeles y demonios- entablan una batalla dialéctica,  por la posesión de su alma. Un ángel aduce una razón de gran importancia: el labrador tenía la costumbre de saludar a María todos los días. El desenlace es evidente: nada pueden los diablos si María está por medio. En cuanto al epílogo este es un rasgo de fidelidad a la fuente latina. El poeta acaba su elocución con la petición consabida de recomendar la devoción a María.

           

            El autor  introduce nombres, lugares, antecedentes, siguiendo un ordenamiento lógico. Sin embargo, en el desarrollo de los acontecimientos es más libre, es capaz de alternar clímax y anticlímax. Berceo se despega de la fuente latina. Los  personajes son los que en ocasiones conducen el curso de los acontecimientos. Nos  movemos con ellos gracias al diálogo, a la alternancia del estilo indirecto del narrador a al directo de los diálogos. Los personajes toman la palabra, salen a escena y nos reviven ellos mismos los acontecimientos.  El presente utilizado por el narrador se torna en pasado, alternando el imperfecto para el desarrollo de los acontecimientos y el perfecto simple para resaltar momentos discontinuos y puntuales. 

                        A diferencia de estos personajes que aparecen en los milagros, los que aparecen en los poemas hagiográficos son mucho más monótonos, aunque a veces la constante presencia de las exclamaciones u otros recursos patéticos los individualizan. El personaje muestra sus penas y alegrías, su compasión o arrepentimiento. Esos personajes sagrados se acercan a nosotros, participando de nuestros mismos actos cotidianos. El paso del estilo indirecto del narrador al directo de las formas dialogadas favorece los cambios rítmicos de la sintaxis. El  presente del narrador  contrasta con las alternancias del pasado. Predomina el imperfecto como exponente de la tensión del discurso de los hechos, y el perfecto simple que sirve para puntualizar acciones en pasado.  Pero en Berceo se entrecruzan los planos horizontales y verticales a causa de las incidencias actualizadoras del presente: los personajes toman la palabra, salen a escena, reviven los acontecimientos y la materia inerte de un parado se transforma en creación directa, muy viva que sigue emocionándonos pese a la distancia.  

            Te presentamos a continuación dos milagros muy famosos: El niño judío y El pobre caritativo. Lo que voy a pedirte es que lo leas con atención, junto con las anotaciones. Seguidamente escoge uno de los dos y escribe un texto narrativo. Ten en cuenta el tono de Berceo e intenta respetarlo en tu narración. Ten en cuenta además el carácter sintético del cuento: procura conseguir la fuerza mediante las palabras precisas y sus calificaciones. Desarrolla los diálogos de forma eficaz de modo que consigan el efecto esperado. Ten en cuenta que debe tener la misma aureola, el mismo apego a la virgen María, independientemente de tus creencias.

Te pido además que te conviertas en recopilador de milagros marianos. Busca en Internet otros milagros. Los que te parezcan más significativos recógelos indicando la fuente de procedencia. También puedes añadir dibujos, o música mariana.

El niño judío

Este milagro (XVI) es uno de los de más tradición durante la Edad Media. Aparece en varias colecciones de milagros y su filiación es muy antigua, se remonta al siglo VI. Hoy se conservan hasta treinta y tres versiones diferentes de la obra en diferentes lenguas ( griego, latín y romance).

En la villa de Borges, una ciudad extraña,

aconteció en un tiempo una famosa hazaña,

sonada es en Francia, lo mismo en Alemania,

semejante a un milagro, de tal tiene calaña.

 

Un monje la escribió, hombre bien verdadero,

de San Miguel de Clusa él era monje austero;

era en aquel tiempo en Borges hostelero,

Pedro era su nombre, soy en esto certero.

 

Tenía en esta villa, pues era menester,

un clérigo una escuela de cantar y leer,

tenía muchos discípulos  para allí aprender,

hijos de buenos hombres, que más querían valer.

 

Venía un niño judío, natural del lugar,

por sabor de los niños, con ellos a jugar;

acogíandolo los otros, no le daban pesar,

tenían con él todos gusto de solazar.

 

En el día de Pascua, domingo a la mañana,

cuando la Comunión toma la grey cristiana,

sintió el niño judío de comulgar gran gana,

comulgó con los otros el Cordero sin lana.

 

Mientras que comulgaba, con una gran premura,

alzó el niño judío la mirada a la altura,

y sobre el altar una bella figura,

una dama hermosísima con gentil criatura.

 

Vio cómo era esta dama que sentada allí estaba

a grandes y a chicos de comulgar les daba;

gustóle Ella mucho, cuanto más la miraba

de su gran hermosura, más se enamoraba.

 

Salió de la iglesia alegre y contentado,

fue enseguida  a su casa, como estaba avezado,

amenazólo el padre, porque había tardado,

pues merecedor era de ser así hostigado.

 

Padre -le dijo el niño- no os negaré yo nada,

pues con niños cristianos me fui de madrugada;

con ellos oí misa, ricamente cantada,

y comulgué con ellos la hostia consagrada.

 

Pesólo mucho esto al malaventurado

como si lo tuviese ya muerto y degollado;

no sabía en su gran ira qué hacer el endiablado,

hacía malos gestos como un endemoniado.

 

Tenía en su casa este perro traidor

un horno grande y fiero que causaba pavor,

hízolo calentar el loco pecador,

de modo que echaba un soberbio calor.

 

Tomo este niñito el falso descreído,

así como él estaba, calzado y vestido,

dio con él en el fuego, bravamente encendido:

¡mal le venga a tal padre que tal hace a su hijo!

 

Metió la madre voces, una gran gritería,

tenía con sus uñas las mejillas heridas;

hubo allí muchas gentes en un rato venidas,

de tan feroces quejas estaban aturdidas.

El fuego, aunque bravo, tuvo comedimiento,

ni lo daño en un punto, mostrase bien atento;

el niñito del fuego se salvo bien exento,

hizo el Rey Poderoso un milagro al momento.

 

Estaba en paz el niño en el horno voraz,

en brazos de su madre no hallaría más paz:

no preciaba este fuego más que a otro rapaz,

pues le hacía la Gloriosa compañía y solaz.

 

Salióse de la hoguera sin ninguna lesión

el calor no sintió más que otra sazón,

no tuvo tacha alguna ni una tribulación,

pues había Dios puesto en él su bendición.

 

Preguntárosle todos, ya judío o cristiano,

cómo pudo vencer fuego tan soberano;

cuando no era dueño de su pie ni su mano

que quién lo sostenía allí dentro tan sano.

 

Respondióles el niño palabra señalada:

<<La señora que estaba en la silla dorada

con su Hijo en los brazos, sobre el altar sentada,

ésta me protegía y no sentía nada.>>

 

Entendieron que era Santa María ésta,

que ella lo protegió de tempestad funesta;

cantaron grandes laudes, hicieron rica fiesta,

pusieron el milagro entre la otra gesta.

 

Cogieron al judío, al falso desleal,

aquel que a su niñito hiciera tan gran mal;

atárosle las manos con un fuerte dogal,

y dieron con él dentro de aquel fuego caudal.

 

En menos que se cuentan unos pocos pepiones

el hombre fue tornado en ceniza y carbones:

no decían por su alma ni salmo ni oraciones,

más decían denuestos y grandes maldiciones.

 

Decíanle mal oficio, hacínale mala ofrenda,

decían por pater noster: <<Cual hizo, que tal tenga>>;

de la comunicanda nuestro Dios nos defienda,

para el demonio sea esta maldita prenda.

 

Tal es Santa María, la que es de gracia plena,

por servicio de gloria, por no servicio pena;

a los buenos de trigo, a los malos avena,

los unos van al cielo, los otros en cadena.

 

Quien servicio le hace tiene buena ventura,

quien no le hizo servició nació en hora dura,

los unos ganan gracia, los otros su amargura,

a los buenos y malos sus hecho los mesura.

 

Los que injusticias le hacen, los que no le sirvieron,

sus mercedes ganaron, si bien se lo pidieron:

nunca repudio Ella a los que la quisieron,

ni les devolvió airada el mal que le hicieron

 

Por probar esta cosa que dicha os tenemos

digamos un ejemplo hermoso que leemos:

cuando esté ya cantado mejor lo creeremos,

de buscarle pesar más ya nos guardaremos.

 

Vocabulario:

calaña: igual, semejante.

la grey cristiana: la gente cristiana.

avezado: acostumbrado.

pepiones: monedas de poco valor.

comunicanda:  latinismo. Comunión.

Versión de Juan Manuel Rozas 1986

El pobre caritativo.

Era un hombre muy pobre, vivía de raciones,

no tenía otras rentas ni otras posesiones,

salvo lo que labraba, y lo que hacía en ocasiones,

en su hacienda tenía bien escasos pepiones.

Por ganar la Gloriosa, a la que mucho amaba,

partía con los pobres todo cuanto ganaba,

 en esto entendía y por esto pugnaba:

para obtener su gracia, su gran mengua olvidaba.

Cuando este hubo de este mundo pasar,

la Madre muy gloriosa lo vino a convidar,

hablóle muy sabroso, queríalo halagar;

oyeron sus palabras todos los del lugar:

<<Tú mucho codiciaste la nuestra compañía,

supiste por ganarla hacer buena maestría,

partías tus limosnas, decías Ave maría;

por qué lo hacías todo yo bien te lo entendía.

Sepas hoy que tu cosa toda es bien acabada,

es ésta en la que estamos la postrera jornada,

el ite missa est, cuenta que ya es cantada,

ya es la venida la hora de cobrar la soldada.

Yo soy aquí venida por llevarte conmigo

al reino de mi Hijo el cual es bien tu amigo,

do se ceban los ángeles del buen candeal trigo,

que las santas virtudes placer habrán contigo.>>

Cuando hobo la Gloriosa el sermón acabado,

desamparó el alma al cuerpo, venturado,

la tomaron los ángeles, un buen convento honrado

y lo llevaron al cielo, sea Dios bien alabado.

Los hombres por los cuales la voz fue antes oída,

muy prontamente vieron la promesa cumplida;

a la Madre gloriosa, la que es tan comedida,

todos le rendían gracias, cada uno a su medida.

Quien tales cosas oiga, será mal venturado,

si de Santa María no fuese muy pagado;

y si más no la honrase sería desmesurado,

que quien de ella se parte, es muy mal engañado.

Aún más adelante queremos aguijar,

que razón como esta no es razón de olvidar,

ya que estos son los árboles que debemos holgar,

en cuya sombra suele las aves organar.

Raciones: limosnas.

pepiones: monedas de poco valor.

Pugnaba: luchaba.

mengua: miseria.

Ite, missa est: palabras con las que termina la misa, aquí significan que se ha acabado la vida del labrador.

Soldada: recompensa.

Convento: grupo.

Desmesurado: desagradecido.

Aguijar: cabalgar; aquí, proseguir.

Holgar: disfrutar, gozar.

Organar: cantar armoniosamente.

{
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}

Comentarios Textos para talleres literarios. El primer poeta de nombre conocido: Gonzalo de Berceo.

¿estas mejor?..espero que si...cielo..

que pases un buen....



mil besos.
No había oido hablar de BERCEO.Yo creo que no hay "poeta simple",te puede gustar o no.Berceo por lo que he leido fiel creyente y servidor de la VIRGEN.
Un saludo.
Es el primer poeta que firma su obra, hay que entender esto y su poesía tiene esa sencillez de los grandes clásicos.
Un beso

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