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Textos para talleres literarios. Niebla, Unamuno

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Al  aparecer Augusto a la puerta de su casa extendió el bastón derecho, con la mano palma abajo y abierta, y dirigiendo los ojos al cielo, quedose un momento parado en esta actitud estatuaria y augusta. No era que tomaba posesión del mundo exterior, sino que observaba que llovía. Al recibir en el dorso de la mano el frescor del lento orvallo frunció el sobrecejo. Y no era tampoco que le molestase la llovizna, sino el tener que abrir el paraguas. ¡Estaba tan elegante, tan esbelto, plegado y dentro de su funda! Un paraguas cerrado es tan elegante como es feo un paraguas abierto.

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Díjose así y se agachó a recogerse los pantalones. Abrió el paraguas por fin y se quedó un momento en suspenso y pensando. <> Porque Augusto no era un caminante sino un paseante de la vida. <<Esperaré a que pase un perro -se dijo- y tomaré la dirección inicial que él tome.>>

En esto pasó por la case no un perro, sino una garrida moza, y tras sus ojos se fue, como imantado y sin darse de ello cuenta, Augusto.

Y así una calle y otra y otra.

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Y se detuvo a la puerta de una casa donde había entrado la garrida moza que le llevara imanado tras sus ojos. Y entonces se dio cuenta Augusto de que la había venido siguiendo. La portera de la casa le miraba con ojillos maliciosos, y aquella mirada le sugirió a Augusto lo que entonces debía hacer.

 

 

 

Te presentamos el inicio de una las novelas más importantes de la trayectoria de Unamuno.

Niebla se constituye como una propuesta innovadora en un contexto en el que todos esos desafíos en la estructura novelística comenzaban a ser cuestionados.  Nos presenta a un personaje, un "ente de ficción", que se atrinchera en su nebulosa vida y se niega a morir, como había dispuesto su creador. ¡Quiero vivir, quiero ser yo! Los parámetros de una anécdota cualquiera, de esa vida que pende de un hilo se apuntalan desde la interioridad de un personaje que cuestiona hasta la médula a su propio creador, arrebatándole incluso el derecho a ser el maestro de ceremonias, el instigador de la trama, con voz y voto. En esta novela el protagonista se convierte en "agonista", un hombre que lucha por conferir un estatus digno a su vida, capaz de alzar la voz contra su propia disolución.  Nuevamente el tema de la inmortalidad, la conciencia del ser late apresuradamente. Ahora el relato se orienta hacia el alma, mostrando sus continuas contradicciones y paradojas.

Este fragmento que hemos escogido es bastante impactante. El punto de arranque de la novela. Recuerda que un buen comienzo, es muy importante en la construcción de una novela. Un editor, por ejemplo,  suele comenzar leyendo  los primeros párrafos de una novela, si no le convence, probablemente abandonará la lectura.  El editor se guía por instinto, casi diríamos como el protagonista de nuestra novela.

Es un día cualquiera en la vida del protagonista. El hastío y el aburrimiento conducen a su mente a vagar sin rumbo fijo mostrando  unos destellos, apreciaciones lanzadas al azar  sin que exista  un motivo.  Voy a pedirte que fijes tu mirada en esa aparente vacuidad de frases dichas sin apenas un nudo que sirva de enlace.  Ponte en su misma situación, incluso puedes hacer la prueba. Dirígete a una calle concurrida en un día de lluvia y sitúate en un portal cualquiera.  Observa lo que sucede a tu alrededor y deja que fluya el inconsciente. Tu mirada va de unas cosas a otras, se sitúa en los rostros de la gente, en el griterío.  Unas cosas se sugieren otras, unas personas te dirigen a otras, no tienes necesariamente que hacerte preguntas trascendentes.  Te lanzas en medio de esa multitud, mientras el aliento frío de los otros rostros que se cruzan contigo te rodea. El humo de un cigarro, la voz de una madre regañando a su hijo,  los besos de unos enamorados, cuyo paraguas  se inclina hacia adelante en un guiño desafiante te recuerda a alguien a quien quizá deberías llamar.  Tu paraguas se inclina siguiendo ese movimiento centrífugo. Tu mente comienza a rular sin que puedas detenerla.  Te diriges a un punto fijo, a un lugar,  pero, ¿ a dónde? Debes, por lo tanto, dejar que tu mente fluya libremente, sin rumbo fijo; mientras caminas sin una dirección determinada.  Llegas,

¿ a dónde? ¿ a un portal? ¿ has seguido a alguien - como hace el personaje- sin percatarte?; tú decides. Continúa la redacción hasta que halles un punto donde apuntalarla, de manera que dotes de  cierto sentido a lo narrado.

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Comentarios Textos para talleres literarios. Niebla, Unamuno

vaya su blog es muy bueno muy especial felicidades
jummmmmmmmmmmm...jummmmmmmmmmmmmmm.... me sospecho que me has dado una idea!
Maestra, perdóneme que le de un comentario después de tanto tiempo, pero....buahhhh...no tengo perdón.
 saludos!
Muchas gracias, Sakura... intento dejar algunos de esos textos e historias inolvidables que me han marcado, de una u otra manera, o que simplemente me  gustan.
¡Hola Ireth! Qué feliz que hayas vuelto.  Estoy muy contenta con tu vuelta, amiga mía.
Besos.

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