Avisar de contenido inadecuado

Textos para talleres literarios: La dramática situación de Donald Hall

{
}

Donald Hall ( 1928) narra la pasión y muerte de su mujer, la poeta Jane Kenyon, que a las 52 años murió de cáncer. Dos años después de muerte, Hal, el poeta y el marido ( a veces, el enfermero) publicó Wïthout, que dedicó a su mujer ( In memoriam. Jaen Kenyon 1947-1955). Estos poemas hablan del dolor por la muerte, el amor y la compasión. Una poesía violenta y agresiva, donde la  terminología médica es parte del ornamento estético y metafórico. Por Wïthout pasan médicos, enfermeras, familiares, ministros, religiosos , amigos y vecinos que hicieron todo lo posible por la vida de Kenyon. Y queda la presencia de su marido "que se sentó a su lado mientras Jane vivía y después se sentó en la casa de ellos solo con su dolor, self-pity y su furia. Eriza la piel la intensidad, el dolor, la rabia y el desconsuelo que desprenden estos poemas.

La intensidad, el dolor, la rabia, la falta de metáforas, el lenguaje áspero, la monotonía estrófica lo convierten en un documento excepcional.

Voy a pedirte que te cueles en la piel de los personajes e intuyas el sentimiento de frustración y desesperación que vapulea sus almas. Una vez te hayas metido plenamente en ese papel, en ese momento en el que sientas cómo se te eriza la piel de pesar ante ese sufrimiento, estarás en condiciones de inventarte su historia de amor y también de descubrirnos ese final tan trágico. Sólo voy a pedirte que huyas de lo excesivamente melodramático y que retrates las situaciones con un lenguaje sencillo, con naturalidad

Su larga enfermedad.

            Desde la aurora hasta el anochecer

permanecía al lado de su mujer en el hospital

            mientras quimioterapia goteaba

a través de un catéter en su corazón.

            Bebía café y leía

el Globe. Caminaba de un lado a otro,

            trabajaba en poemas, frotaba la espalda de ella

y leía en voz alta. Vencidos de temor,

            lloraban y afirmaban

su mutuo amor, tontamente,

            una y otra vez.

Cuando una mañana nevó, Jane miró

             a la oscuridad borrosa

de copos. Empujaron lentamente la bomba de IV

            a la que ella llamaba Igor,

más allá de la cabina de las enfermeras

            hasta la puerta exterior

para que ella pudiera oler el aire nevado.

      SOLOS, JUNTOS,  por un instante

en el veintidós aniversario

            de su boda,

él la abrazó a ella mientras estaba

            en el fregadero, ciñéndose

a su espalda y frotando su mejilla

            contra los cañones

de su cráneo. él le dio un anillo

            de turmalina rosada

rodeado de nueve pequeños diamantes.

            Ella se lo puso en el dedo

e inmediatamente le nombró Por favor no mueras

            Se besaron y Jane

murmuró: "Timor mortis conturbat me".

Últimos días

            Ya en casa aquella tarde

tiraron a la basura las medicinas.

            Jane vomitó. Él gimió

mientras ella permanecía sin llorar, silenciosa

            intentando dejar irse. Por las noche

sonó el teléfono para hacer

            llamadas que introdujeron

el horror en que vivían a u un niño o a un amigo.

               (...)

Más tarde, mientras se deslizaba exhausta hacia el sueño

            dijo: ¿ no fue divertido

trabajar, juntos, acaso no lo fue?

            Hablaron de sus aventuras,

de cuando condujeron por toda Inglaterra

            recién casados

y de sus excursiones a China y a la India.

            También recordaron

días ordinarios: en el estanque los veranos,

            trabajando juntos en sus poemas,

paseando al perro y leyendo a Chejov

            en voz alta. Cuando él elogió

miles de citas vespertinas

            que los llevaron

al deleite y al reposo en esta cama pintada,

            Jane estalló en llanto

y gritó. "¡No más follar, no más follar!".

            "MORIR ES simple", dijo ella,

"lo peor es... la separación".

            Cuando ya no pudo hablar

se tumbaron juntos los dos solos, tocándose,

            y ella se fijo en él

sus grandes, hermosos, redondos ojos marrones,

            brillaron sin pestañear,

y ardientes de amor y espanto.

{
}
{
}

Comentarios Textos para talleres literarios: La dramática situación de Donald Hall

Muy interesante la historia, donde podria ver mas poemas de este tipo
Gracias

y Saludos
Rafael Rafael 27/01/2009 a las 00:20
Puedes mirar en estas páginas. En la primera aparece una reseña sobre la poesía de su mujer, y Balbina Prior ha traducido a este poeta
www.letralia.com/166/articulo04.htm -
http://www.redescritoresespa.com/B/balbinaprior.htm

Deja tu comentario Textos para talleres literarios: La dramática situación de Donald Hall

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.