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Textos para talleres literarios: Un cocodrilo bajo la cama

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Un cocodrilo bajo la cama, Mariasun Landa

¿Qué pasaría si....una mañana nos levantásemos y encontrásemos un cocodrilo bajo la cama?   Este gratuito ejercicio de  imaginación, sirve para que Mariasun Landa   se introduzca en el laberinto de la literatura infantil y juvenil y se pelee con uno de esos temas  considerados "tabú",   aunque hipotéticamente  los editores asuman que a los niños se les puede hablar de todo.  La autora afirma que  la literatura es "acto de libertad", de ahí que elija aquellos motivos estimulantes  que le sugiere la ecuación cotidiana. La propia vida es un trampolín para la imaginación y de las situaciones más banales puede surgir una gran historia. Ella misma ha explicado en diversas entrevistas que habla de lo que quiere, actúa siempre por motivación, de otra forma la literatura no le compensaría.

El tema de "Un cocodrilo bajo la cama"  es dolorosamente común, una de esas enfermedades silenciosas   a las que se ve abocado el hombre contemporáneo al plegarse  sobre sí mismo: la soledad se adhiere como una segunda piel y nos impide comunicarnos con los otros, conduciéndonos a la depresión. Se trata de un tema peliagudo, pero la autora consigue introducirse en la psicología de los niños, su primer acierto es esa hipótesis fantástica que sirve de disparador emocional, y le facilita el tono humorismo, el carácter irónico que quita hierro al asunto.

La autora se introduce en la vida anodina y falta de alicientes de un soltero que  lleva una vida bastante vulgar hasta que un día... al agacharse para coger sus zapatos, se topa con un terrible cocodrilo bajo de su cama.  El pobre hombre no sabe qué hacer, aunque actúa con cierta lógica, lo que acrecienta todavía más el sentido disparatado y absurdo de las situaciones, provocando la carcajada del lector. Primero, llama al zoo... y les pregunta si se les ha extraviado un cocodrilo. La exasperación del que escucha al otro lado del hilo, le desconcierta más si cabe, de ahí que decida llamar a su amigo carnicero, el está acostumbrado a tratar con animales y sabrá qué hacer. Cuando comprende que sólo él ve el cocodrilo, que nadie más puede verlo, vuelve a actuar con lógica y acude al médico. Las situaciones humorísticas se disparan: el Dr. Deprisa reconoce la enfermedad de inmediato, y le receta el tratamiento.  Todavía no ha salido de su asombro, pero cuando acude al farmacéutico y le entrega la receta, este parece un experto, conoce los síntomas y le suelta una perorata sobre la enfermedad que lo deja boquiabierto. El hombre se da cuenta de que es una enfermedad común y vuelve a su trabajo, creyendo que el problema está solucionado. Pero pronto aparecen los síntomas y el director de la sucursal donde trabaja le recomienda que se tome su tiempo y coja la baja.  El pobre empleado se siente desorientado, la soledad es amarga y cada vez se siente más enfermo. Sólo la visita de su compañera de trabajo le estimula. Al sentir cómo la soledad y la incomunicación se encogen ante su presencia, el cocodrilo sufre una metamorfosis, se transforma en una lagartija y desaparece por la ventana.

Todos los elementos narrativos se desarrollan con gran simplicidad contribuyendo al ritmo rápido que facilita una lectura inmediata, rápida y estimulante. La autora va al grano, enganchando al lector al devenir del protagonista. La economía es una de las bazas, todos los elementos son necesarios, cumplen su cometido dentro de la historia: el espacio por el que se mueven los protagonistas es ecuánime a los hechos narrados: la casa de J.J., la oficina, la farmacia, la consulta del doctor. También el tiempo es ecuánime: no se constata una fecha específica, y los acontecimientos suceden en pocos días.  El ritmo acelerado se adapta perfectamente al público, y ese adaptarse al lector facilita su lectura. Mariasun insiste en un hecho: todos  convivimos con ese cocodrilo. En la historia la presencia del otro (en este caso la compañera por la que siente una atracción especial) no es ninguna válvula de escape,  pero sí es una ventana. La solución pasa por el reconocimiento de nuestros problemas, porque nos descubramos  y asumamos con valentía lo que sucede.

Nos hallamos pues ante uno de esos raros libros capaces de atraer tanto a  niños como a  adultos. Su tono humorístico gusta a los niños, el disparate de los hechos se sucede y los niños se sienten atraídos por el ritmo y el modo claro y directo de contar los acontecimientos. Por otro lado, al descubrir uno de los problemas más comunes del hombre contemporáneo oculta un poderoso imán que atrae conscientemente a los adultos.

                Un libro inteligente, merecedor sin duda de los premios que ha obtenido.  Landa obtuvo el Premio Nacional de  de Literatura Infantil por su versión en eusquera  Posteriormente el libro pasaría a formar parte de la  prestigiosa Lista de Honor de IBBY. No es éste su único premio literario. Otros forman parte de su currículo: entre ellos, el Xavier Lizardi de Literatura infantil vasca por el cuento Txan, fantasma o el premio Euskadi de Literatura Infantil y Juvenil por Alex.

                Mariasun Landa se ha forjado un hueco en el difícil mundo de la Literatura Juvenil. Su capacidad para narrar historias se ha ido consolidando a lo largo del tiempo. Una autora tenaz que no se condiciona al mercado, cuya obra ha sido traducida al resto de lenguas del Estado y a otras lenguas extranjeras. Su formación filosófica, su condición de profesora y el entusiasmo por la literatura han forjado una maestra indiscutible  capaz de mostrar sus experiencias en la dinámica de sus clases de Literatura Didáctica que imparte en San Sebastián o de deleitarnos con sus historias. Sin duda una apuesta acertada, para todos aquellos que quieran saborear ese "bombón de licor" que, según ella misma,  es la lectura. 

 

Te presentamos ahora dos momentos claves de la historia. El primero forma parte del principio de la historia, cuando el protagonista descubre que hay un cocodrilo debajo de la cama que además come zapatos.  Lo que te proponemos es que transformes este comienzo. Sigue los interrogantes lógicos del protagonista. Se trata de que halles otra cosa debajo de la cama, pero no menos disparatada. Debes respetar el sentido de la historia: lo que hallas debe ser una metáfora de alguna carencia, de otra manera la historia subsiguiente no tendría demasiada razón de ser. Otra forma de transformar los hechos es cambiar el lugar donde se producen: el cocodrilo o lo que tú propongas no aparece en tu casa, puede pasear contigo por la calles, resulta que lo hallas en el rellano, por ejemplo. También puedes toparte con él en la propia oficina (medita bien esta opción que ofrecería también muchas posibilidades), debajo de la mesa del profesor, etc.

 

Los textos que siguen a continuación están interrelacionados. El primero es la escena de la farmacia.  Nos ofrece ese alarde de erudición del farmacéutico. Será quien le ponga al día sobre los síntomas de la enfermedad con una tranquilidad pasmosa.  La escena es común, sin embargo la naturaleza de los acontecimientos la vuelve ridícula a los ojos del lector. Lo que te proponemos es que intercales en el diálogo, todos los sentimientos del protagonista. Si te pones en su lugar te será fácil imaginar cómo se siente. También puedes introducir otro personaje en la escena. Imagina que el protagonista se encuentra a una vecina, y que escucha la conversación. ¿Qué sucede a continuación? Introduce esa conversación. La vecina es una cotilla y se interesa por el estado de J.J.; el protagonista no sabe cómo salir al trapo, lo que decir o contestar o cómo quitársela de en medio.

 

Finalmente te mostramos la prescriptiva receta. Te pedimos que en primer lugar medites sobre las características de este tipo de textos expositivos. Su finalidad es transmitir una información, explicar -en este caso- las características prescriptivas del medicamento. La precisión, claridad y objetividad de este tipo de textos acrecienta todavía más el sentido humorístico. Te pedimos  que escribas un texto similar, aunque en este caso la enfermedad sea otra. Cuánto más imprevisible sea la enfermedad que tú mismo te imagines, más humorístico será el texto que te inventes.

 

Pero aquella mañana, cuando se agachó en busca de los zapatos, ocurrió algo  raro e inusitado: su mano se topó con algo duro, extremadamente áspero al tacto, algo tan rugoso como la corteza de un olivo...<<¿Será una maleta?>>, pensó enseguida. E inmediatamente aquella posibilidad le pareció una tontería por la sencilla de que él no había dejado nunca ninguna maleta debajo de la cama. Vivía solo y no era cuestión de empezar a dudar de su memoria. Así  que hizo lo que es normal en estos casos: miro debajo de la cama, así sin más.

Y entonces lo vio.

Aquello era increíble. Levantó la cabeza como si le faltara el aire y miró a su alrededor como si quisiera comunicar a alguien algo terrible. Pero a su lado no había nadie. En su casa tampoco. Vivía solo y eso quería decir que en aquellos momentos no tenía a nadie con quien compartir aquel estremecimiento, nadie a quien hacer mirar debajo de la cama y nadie detrás del cual esconderse...

Así que no tuvo más remedio que tragar saliva, volverse a poner de rodillas y mirar de nuevo, con la secrete esperanza de que todo fuera un sueño. Pero no. No era ningún sueño y tuvo que admitir anonadado que debajo de su cama estaba tranquilamente instalado un enorme cocodrilo.

Tenía, efectivamente, el tamaño de una maleta. Por lo menos de la gran maleta que J.J. había traído la primera vez que vino a la ciudad. Una maleta grande donde cabían todas sus pertenencias, una maleta que le acompañó de pensión en pensión, de patrona en patrona, hasta encontrar, por fin, aquel pisito donde vivía, no demasiado feliz pero sí tranquilo. Bueno, hasta aquel momento al menos, hasta ver aquel cocodrilo parsimonioso debajo de su misma cama.

Aquel reptil tenía el cuerpo lleno de costras endurecidas, escamas enormes petrificadas, una especie de coraza de color gris verdoso y una alargada bocaza semiabierta donde J.J. contempló uno de sus zapatos bien atrapado por una hilera de afilados dientes. Aplastado sobre el parqué del suelo se hubiera dicho que era algo inmóvil, mortalmente paralizado, los gruesos párpados bien cerrados. Estaba claro que el cocodrilo se había dormido mientras empezaba a engullir su segundo zapato.

 

 

¿En qué puedo servirle, joven?

Aquel farmacéutico le miraba por encima de las lentes como si lo conociera anteriormente y no recordara su nombre. J. J. , cuyo aspecto era desolador a causa de los últimos acontecimientos que habían ocurrido en su vida, intuyó un sincero interés en aquella frase convencional.

-Venía a por estas recetas...

J. J. guardó un respetuoso silencio para disimular su turbación mientras el farmacéutico se ejercitaba en el noble trabajo de descifrar la letra del doctor Deprisa.

-¡Ah, ya...! Cocodritalidón, Cocodrifil y Cocodritamina.

Y después de nombrar aquellos productos, el farmacéutico levantó los ojos de las recetas como si esperase un aplauso por parte de J. J.

-¡Estas cocodrilitis suelen ser de lo más latosas!- dijo, y se marchó hacia la trastienda en busca de las medicinas.

J. J. sintió que una ventanita se abría en su corazón. El farmacéutico parecía no dar importancia a su dolencia. sin casi prestarle atención había hablado de <<cocodrilitis>> como si de una vulgar gripe se tratara y además había añadido el adjetivo <<latosa><, que indicaba que aquel asunto le resultaba muy familiar.

-¡Perdone!- le dijo J.J. cuando reapareció el farmacéutico-, ¿Acaso conoce usted otros casos de... de... cocodri...

-¿De cocodrilitis?... ¡Por supuesto!

-La cocodrilitis es uno de los males de nuestro tiempo. Desde que a la gente le dio por abandonar el campo, el ritmo de vida natural, el contacto con las fuerzas eternas de la vida y la vida y la muerte, desde que se hacinó en las ciudades y dejó el fruto de su sudor y su trabajo en manos de otros...

J.J. tosió nerviosamente, mirando ostensiblemente su reloj. El farmacéutico creyó conveniente abreviar su clase y atenerse a lo estrictamente profesional.

-¿Si conozco casos de cocodrilitis, dice usted?... Permítame que le diga una cosa, joven: la cocodrilitis no es de las peores que puede pasar. ¡ Créame! Existen casos de arañitis, por ejemplo, que son mucho más graves... Ya sabe usted: la araña, la tela, la mosca, sentirse atrapado, acosado.

A J. J. se le estaba poniendo la tez blanca como una sábana de hospital.

-Porque pensándolo bien, joven - prosiguió el farmacéutico mirándole fijamente a los ojos-, el cocodrilo es un reptil hermoso, reposado, casi sagrado diría yo. Recuerdo yo que, cuando vivía en Cuba, vi un criadero de cocodrilos. Allá los llaman caimanes... ¿Sabe usted la diferencia que hay entre el caimán y el cocodrilo?

J. J. no lo sabía y tuvo que reconocer que hasta encontrarse en aquellas tristes circunstancias sabía muy poco de los cocodrilos y sus familiares.

- Pues los caimanes son más largos, los cocodrilos más pequeños.  En Cuba vi, como antes le he dicho, mi primer criadero de cocodrilos. Algunos estaban bajo el agua y solo asomaban los ojos sobre ella. Otros dormitaban unos contra otros, apilados entre el barro... ¡Qué bella estampa!  A mí los cocodrilos no me dan miedo, los mosquitos sí. ¡Esos sí que son malos! ¡ Me dejaron los brazos y las piernas hinchados! Un cocodrilo es hermoso, sobre todo cuando se desliza suavemente bajo el agua  y abre su bocaza y... ¿ le pasa a usted algo, joven?

 

No. No le pasaba nada, sólo que, de nuevo, aquel ahogo interior iba creciendo dentro de él como una planta pegajosa, una planta carnívora que le había  engullido ya su estómago y que se expandía hacia su corazón y hacia sus entrañas.

 

Cocodrifil comprimidos

Composición: La sustancia activa del Cocodrifil es el cocodrazepam. Se presenta en comprimidos de 1, 5 mg, 3 mg, y 6 mg de sustancia activa.

Propiedades: Los ensayos clínicos efectuados a escala mundial han demostrado que el Cocodrifil es un potente medicamento anticocótropo. Administrado a las dosis convenientes  ejerce una acción selectiva sobre el sentimiento de soledad, la ansiedad y la dependencia afectiva. A dosis más altas tiene propiedades utópicas y fantasiosas, de gran importancia en el tratamiento de los casos de aislamiento urbano agudo.

Indicaciones: El Cocodrifil es eficaz en el tratamiento de dolencias que cursen con síntomas tales como angustia, sentimiento de abandono, desprotección recalcitrante. El cocodrifil está indicado en el tratamiento de agudas necesidades de relación, que surgen en situaciones de aislamiento y autogestión sexual. Está igualmente indicado en estados en los que existe dificultad de contacto interpersonal y de comunicación, trastornos de la ilusión, agresividad camuflada, inadaptaciones existenciales y también como auxiliar en tratamientos psicoesperanzadores.

Posología: Dosis medias para pacientes feúchos/ as t desencantados/ as: 1.5 mg . tres veces al día. Casos graves y pacientes infraestimados: de 3 a 12 mg, dos o tres veces al día.

Contraindicaciones: Por su efecto eautoexultante, el Cocodrifil está contraindicado en la autocomplaciencia aguda.

Efectos secundarios: El Cocodrifil se tolera muy bien, aun en dosis más altas de las consideradas como terapéutica. Una amplia experiencia clínica no ha evidenciado efectos tóxicos sobre el rendimiento de trabajo y la responsabilidad civil, así como en las apetencias consumistas y televisivas de los pacientes. En los casos de ancianos o niños se recomienda una dosificación más cautelosa, dada la exasperada sensibilidad de estos pacientes a los medicamentos soledótropos.

Incompatibilidades: Debe tenerse en cuenta que si se administra el Cocodrifil simultáneamente con medicamentos de acción cocodepresora central, puede incrementar su efecto de soledad exasperante.

Interacciones:  Los pacientes deberán evitar la exposición a grados altos de inacción y aburrimiento ambiental, así como los fines de semana lluviosos y nostálgicos, porque las respuestas individuales pueden ser imprevisibles.

Precauciones: El Cocodrifil puede modificar las reacciones del paciente ( capacidad de autoengaño, autoproyección automovilística, autosatisfacción, cuentacorrientana, etc...)

Se recuerda el elemental principio médico de que solo en casos de indicación perentoria se administrarán medicamentos en los primeros meses del enamoramiento.

Intoxicación y su tratamiento: En casos de hiperdosificación, pueden aparecer orgasmos convulsivos, éxtasis en gran escala y paz sobrehumana. El tratamiento propuesto consistirá en...

 

J. J. interrumpió la lectura de aquel pequeño pero instructivo tratado de psicología.

Estaba conmovido. El impacto de aquel prospecto sobre su persona fue tan grande que pasó largo rato interiorizando todos aquellos síntomas en que él tan perfectamente se había sentido retratado.

Le pareció que desde aquel momento se conocía mejor, porque hasta entonces no había sido capaz de denominar ni describir lo que sentía: sentimiento de abandono, situación de aislamiento, autogestión sexual, trastornos de la ilusión, agresividad camuflada... Todo aquello era lo que le pasaba a él. ¡ Eso sí que era dar en el clavo! No cabía la menor duda, aquellas pastillas podían cambiar su vida. Y al pensarlo, una pequeña llama surgió dentro de su corazón, algo que J. J. no tardó, contagiado por las descripciones psicológicas anteriores, en denominar ILUSIÓN.  Aquellas pastillas, por ejemplo, iban a hacerle ser capaz de invitar a Elena a un café; no, la iba a invitar a su casa... y le diría que...

Y J. J. se acostó, después de tomar el primer comprimido con un vaso de leche caliente. Era el primer día desde hacía mucho tiempo que tenía hambre. Mucha hambre.

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Comentarios Textos para talleres literarios: Un cocodrilo bajo la cama

ese libro es muy bueno te lo digo porque lo lei en basica y vaya que es un buen libro me encanto su temtica y sobre todo sus personajes

Sí mi hija también se lo tuvo que leer y también nos gustó mucho, está muy bien planteada la historia y es divertido, pese a su temática.

[...]uno de esos temas considerados “tabú”, aunque hipotéticamente los editores asuman que …Leer la noticia completa NOTICIAS ALEATORIAS Televisión Camagüey: Recuperación es pensar, y por supuesto, actuar[...]

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