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Talleres literarios: Magia y sencillez de los Romances. Historia de la literatura española.

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La máquina del tiempo. ¡Ojo que llegan los romances¡

 

 

El estudio de la literatura medieval es fascinante. Ese halo de misterio que envuelve a muchas de las obras medievales siempre me ha cautivado y con ese espíritu abordo el cometido de enseñarles a mis alumnos y alumnas sus virtudes.

De los textos que más juego literario tienen en clase destaco -por ejemplo- los Romances. Esos poemas han sido alabados por críticos y escritores de todos los tiempos. 

A mí personalmente me parecen unos textos inmejorables, de una sencillez y musicalidad exquisita.  Los trabajo en clase de diversas maneras. Para ello es importante que los alumnos se imaginen las historias que cuentan, que se pongan en la piel de sus protagonistas, que sientan, se acongojen o emocionen al hilo de lo contado. Por eso la transformación de unos textos en otros, la trasgresión o conversión es una actividad estimulante. Hagamos que nuestros discentes se suban a la máquina del tiempo y aterricen en aquella época, hagámosles partícipes de nuestro entusiasmo y que ellos se sientan piezas claves, los reyes o reinas del tablero de ajedrez, los que tienen poder para mover las piezas y convertir un texto de otra época en un mosaico que vibra al compás de sus voces y sentimientos.

 

 

Pequeña teoría sobre el Romance.

Romance: Serie indeterminada de versos octosílabos que riman en asonante en los pares, quedando libres los impares.  

Es difícil determinar la época de creación de los romances, aunque algunos autores cultos, como Santillana, mencionan su existencia en el siglo XV.

En la primera mitad del XVI comenzaron a aparecer en los Cancioneros -por ejemplo, en el Cancionero General de Hernando del Castillo de 1511, se incluyen  cuarenta y ocho romances con glosa y catorce trovadorescos-. También aparecen en pliegos suelos de gran tirada.

Pero no  será hasta mediados del siglo cuando surgirán las primeras colecciones de romances en libros: Cancionero de romances data de 1548, mientras que Silva de varios romances se fija entre 15540-1551.  En estas colecciones encontramos romances caballerescos, carolingios y novelescos; pero, junto a ellos, surgen por primera vez con fuerza los romances relativos a la historia española, como los centrados en el Cid.

Poco a poco surgen los romances de nueva creación, escritos por autores conocidos como Gil Vicente, estos abordan predominantemente la temática amorosa y tienen un marcado tono lírico.  En la edición del Romancero General aparecen los primeros romances nuevos.  

Como novedad presentan  temas renovados o inéditos, como los moriscos o pastoriles, aunque su mayor interés estriba en la nómina de autores que los han compuesto (Lope, Góngora), así como en sus usos lingüísticos mucho más trabados y artificiosos. A lo largo del XVII se reeditarán los romances en pliegos y comienzan a ser introducidos en los argumentos de muchas comedias. Además surgirán los romances burlescos, como los de Góngora o la jácara de Quevedo.

Esta tradición continuará en el siglo XVIII y XIX. Ahora se venden los famosos pliegos de cordel, que son cantados por ciegos, de ahí que sean llamados romances de ciego. La temática se irá poco a poco renovando, ya que los autores cultos introducen acontecimientos coetáneos en esos romances. Tradición que no remitirá en modo alguno en el siglo XX; pues,  primero los modernistas y luego los poetas del 27 o las generaciones posteriores, seguirán recreando romances, como los que hablaban de la Guerra Civil.  

 

En general entre las finalidades que asumen los romances figuran la labor de propagandística, al difundir noticias o historias más o menos verosímiles sobre personajes famosos; a esta labor, se une su carácter lúdico y de diversión, No olvidemos que muchos romances  formaron parte de las fiestas cortesanas o populares.

En cuanto a su temática, los romances eran muy variados: tenemos romances que hablan de caballeros, de temas carolingios, trovadorescos, históricos, fronterizos, novelescos.

Un núcleo importante lo constituyen los que cuentan historias de amor: desde amores furtivos a adulterios, algunos hablan de la malmaridada o malcasada, e incluso, de crueles tragedias conyugales.

Desde una perspectiva formal los romances destacan por la rima asonante y la distribución de los versos en series asonantadas. Tampoco podemos olvidar la presencia en algunos versos de la famosa é paragógica (que quizá se debiera a exigencias musicales), o de esa reiteración que suponían los estribillos, relacionada con su carácter musical.   

Otros rasgos del romance: adjetivos escasos, mezcla de tiempos verbales y el uso de fórmulas que se repiten y de los paralelismos,  la presencia de la emotividad  que aparece claramente en el uso de admiraciones y paralelismos.

En definitiva los romances se caracterizan por su dramatismo, que aparece sobre todo en el uso de los diálogos, las continuas reiteraciones o paralelismos que reinciden una y otra vez en lo dicho, el uso de fórmulas de atención al lector y la eliminación de todos los elementos superfluos, como las descripciones, ya que lo que importa es la acción, los acontecimientos que se reproducen y de ahí que muchas veces se entre directamente en materia, sin preámbulos, sin que conozcamos los antecedentes de la historia. Ese principio o final brusco de muchos romances se conoce como fragmentarismo y obliga al espectador a participar de los hechos al tener que imaginarse los preámbulos o el desenlace de la historia.  

 

 

Romance de doña Alda: es un romance de tema francés que hace alusión a la muerte de Roldán (uno de los fragmentos más significativos del gran cantar de gesta épico francés). Lo característico en este caso es la aparición del elemento maravilloso en el sueño de doña Alda, esposa de Roland. Es típica de los romances la aparición de paralelismos. Quiero que lo leas con detenimiento porque voy a pedirte que te traslades a esa época y que te imagines a doña Alda. A través de tu mirada descubriremos cómo es ella. No nos engañes, ¿eh? Piensa bien cómo describirla antes de comenzar a escribir en el folio en blanco.

Romance de doña Alda

En París está doña Alda,

la esposa de don Roldán,

trescientas damas con ella

para bien la acompañar:

todas visten un vestido,

todas calzan un calzar,

todas comen a una mesa,,

todas comían de un pan.

Las ciento hilaban el oro,

las ciento tejen cendal,

ciento tañen instrumentos

para doña Alda alegrar.

Al son de los instrumentos

doña Alda adormido se ha;

ensoñado había un sueño,

un sueño de gran pesar.

Despertó despavorida

con un dolor sin igual,

los gritos daba tan grandes,

se oían en la ciudad.

-¿Qué es aquesto,  mi señora,

Que es lo que os hizo mal?

-Un sueño soñé, doncellas,

que ha dado gran pesar:

que me veía en un monte,

en un desierto lugar,

y de so los montes altos

un azor vide volar;

tras dél viene una aguililla

que lo ahincaba muy mal.

El azor con grande cuita

metióse so mi brial;

el águila con gran ira

de allí lo iba a sacar;

con las uñas lo despluma,

con el pico lo deshace.

Allí habló su camarera,

bien oiréis lo que dirá:

-Aquese sueño, señora,

Bien os lo entiendo  soltar:

el azor es vuestro esposo

que de España viene ya;

el águila sodes vos,

con la cual ha de casar,

y aquel monte era la iglesia.

donde os han de velar.

.-Si es así, mi camarera

bien te lo entiendo pagar.

Otro día de mañana

cartas de lejos le traen:

tintas venían de fuera,

de entro escritas con sangre,

que su Roldán era muerto

en la caza de Roncesvalles.

Cuando tal oyó doña Alda

muerta en el suelo se cae.

Romance de Abenamar: Típico romance fronterizo  porque en él se nos da cuenta de un hecho de la Reconquista, aunque el tratamiento del tema está lleno de elementos poéticos, ya que únicamente  los dos últimos versos hacen alusión al hecho guerrero.  Observa la intervención en el diálogo de la ciudad, personificada en forma de mujer. Al igual que las repeticiones expresivas, también las aliteraciones (repetición de sonidos) constituyen uno de los recursos preferidos del Romancero.  Hay una gran anarquía en la utilización de los tiempos verbales, ya que se combinan presentes con pasados, en un mismo contexto temporal, rasgo típico de muchos romances y que tiene valor expresivo.

Lo que voy a pedirte es que investigues sobre la historia de Abénamar y el rey don Juan en Internet y que después escribas un pequeño texto expositivo donde resumas tus averiguaciones. Nada de calcarlo o bajarlo directamente de Internet, eso no me vale.

Romance de Abénamar

Y el rey don Juan

-¡Abenámar, Abenámar,

moro de la morería,

el día que tú naciste

grandes señales había!

Estaba la mar en calma,

la luna estaba crecida;

moro que en tal signo nace

no debe decir mentira.

-No te la diré, señor,

aunque me cueste la vida.

-Yo te agradezco, Abenámar,

aquesta tu cortesía.

¿Qué castillos son aquellos?

¡Altos son y relucían!

-El Alambra, era, señor,

y la otra, la mezquita;

los otros, los Alixares,

labrados a maravilla.

El moro que los labraba,

cien doblas ganaba al día, (moneda)

y el día que no los labra,

otras tantas se perdía;

desque los hubo labrados,

el rey le quitó la vida

porque no labre otros tales

al rey de la Andalucía.

El otro es Torres Bermejas,

castillo de gran valía;

el otro, Generalife,

huerta que par no tenía.

Allí hablara el rey don Juan,

bien oiréis lo que decía:

-Si tú quisieras, Granada,

contigo me casaría;

daréte en arras y dote

a Córdoba y a Sevilla

--Casada soy, rey don Juan,

casada soy, que no viuda;

El moro que a mi tiene

muy gran bien me quería.

Romance del infante Arlandos.

 Es uno de los romances más bellos por su clima de misterio. Aparecen muchas comparaciones de tono popular como las que utiliza el autor para describir la galera. Es un romance de tema lírico.

En este romance, como otros muchos (es un fenómeno general del Romancero) se da el fenómeno del fragmentarismo, recurso que consiste en entrar directamente en el tema, prescindiendo de los preliminares, o dejar el romance inacabado en el momento más importante, con lo que el auditorio puede completar el relato según su fantasía y así llama su atención. El romance poco a poco nos va llevando al punto que interesa. La canción del marinero y cuando llega el momento de escucharla la composición se interrumpe bruscamente. En este caso te sugiero que te cargues de energía positiva, porque vas a imaginar la historia de este infante. Te pido pues que te imagines cómo es este personaje y que te imagines una historia donde tenga cabida. Recuerda que la narración debe ser verosímil, o sea, que debemos creérnosla.

¡Quien hubiera tal ventura

sobre las aguas del mar

como hubo el infante Arlandos

la mañana de San Juan¡

Andando a buscar la caza,

para su falcón cebar,

vio venir una galera

que a tierra quiere llegar;

Las velas trae de sedas,

la jarcia de oro torzal,

ancoras tiene de plata,

tablas de fino coral.

Marinero que la guía,

diciendo viene un cantar,

que la mar ponía en calma

los vientos hace amainar;

los peces que andan al hondo,

arriba los hace andar;

las aves que van volando,

el mástil vienen posar.

Allí habló el infante Arlandos,

bien oiréis lo que dirá:

-Por tu vida, el marinero,

dígasme ora ese cantar.

Respondióle el marinero,

tal respuesta le fue a dar:

-Yo no digo mi canción,

sino a quien conmigo va.

Romance del enamorado y la muerte

Y como plato fuerte, aquí tienes uno de los romances más bellos jamás escritos. En este romance se funden un trágico dramatismo y un intenso lirismo. La muerte personificada (algo habitual en la Edad Media)  es la causante de los acontecimientos.  El amante de se ve obligado a actuar e ir en busca de la amada ya que sabe que su final está muy próximo. Quiero que te conviertas por momentos en un romántico/a empedernido y nos cuente esa historia de amor. O sea, que te estoy pidiendo que pares el tiempo y retrocedas para descubrirnos a todos esa gran historia de amor que ha enlazado a los protagonistas.

 

Un sueño soñaba anoche,

soñito del alma mía,

soñaba con mis amores

que en mis brazos los tenía.

Vi entrar señora tan blanca

muy más que la nieve fría

¿Por dónde has entrado, amor?

¿Cómo has entrado, mi vida?

Las puertas están cerradas,

ventanas y celosías.

-No soy el amor, amante:

la muerte que Dios te envía.

¡-Ay, Muerte tan rigurosa,

déjame vivir un día!

-Un día no puede ser,

una hora tienes de vida.

Muy de prisa se calzaba

más de prisa se vestía;

ya se va para la calle,

en donde su amor vivía.

-¡Ábreme la puerta, blanca,

Ábreme la puerta, niña!

-¿Cómo te podré yo abrir

si la ocasión no es venida?

Mi padre no fue a palacio,

 mi madre no está dormida.

-Si no me abres esta noche,

ya no me abrirás, querida;

La Muerte me está buscando,

junto a vida sería.

-Vete bajo la ventana

donde labraba y cosía,

Te echaré cordón de seda,

para que subas arriba,

y si el cordón no alcanzase,

mis trenzas añadiría.

La fina seda se rompe;

la muerte que allí venía:

-Vamos, el enamorado,

que la hora ya está cumplida.

 

Última actividad: Los romances no desaparecieron con la Edad Media, han seguido vigentes hasta nuestros días. Vamos a recopilar aquellos que nos parezcan más interesantes. Para ello, debéis buscar entre todos en Páginas webs de literatura, tenéis que seleccionar aquellos que os parezcan más bellos. Podéis añadirles fotos de los autores que los hayan realizado, dibujos hechos por vosotros mismos, la bibliografía al uso, etc.

Una vez hayamos confeccionado los trabajos elegiremos aquellos romances que más os hayan impactado y los escenificaremos en clase.

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Comentarios Talleres literarios: Magia y sencillez de los Romances. Historia de la literatura española.

me sirvio mucho esta informasion grasias
jazmin jazmin 10/03/2010 a las 23:31
ES MUCHA  INFORMACION GRASIAS Y SIGAN SUBIENDO MAS Y + ;-)
EMMANUEL MTZ EMMANUEL MTZ 18/05/2010 a las 02:14

Deja tu comentario Talleres literarios: Magia y sencillez de los Romances. Historia de la literatura española.

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