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Talleres literarios. Literatura infantil y juvenil. Rebeldes. Determimnantes y pronombres

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Actividad propuesta: Determinantes y pronombres.

¡Los más rápidos¡

4 de Septiembre de 2008

He aquí un fragmento de una de las obras literarias que más os han gustado: Rebeldes.   Vamos a leer el texto detenidamente  y cada vez que hallemos una palabra en negrita, pararemos el tiempo y diremos si se trata de un determinante o pronombre, añadiendo, si lo sabemos de qué tipo es. Por ejemplo: nada, pronombre indefinido.  En cualquier caso, yo puedo preguntar el porqué nos hemos decantado por un tipo u otro. Ganará el grupo que acierte más ejemplos.

A continuación, pediré que pensemos en alguna escena que hayamos vivido nosotros personalmente. Después cerraremos los ojos y la visualizaremos. Está permitida la exageración,  siempre y cuando partamos de un hecho o anécdota real que hemos sufrido en nuestras propias carnes. De todas esas escenas que hemos vivido, cada grupo eligirá una y después la expondrá en clase. Ganara el grupo que escenifique la escena con más gracia. 

Supe que no serviría de nada - andar deprisa, quiero decir- antes incluso de que el Corvair parase a mi lado y bajasen de él cinco socs. Me asusté bastante- soy más bien pequeño para tener catorce años, aunque tengo buena complexión, y aquellos tipos eran mucho más grandes que yo -. Automáticamente, metí los pulgares en los bolsillos y me alejé cabizbajo, preguntándome si me sería posible salir de aquélla si al menos intentaba escabullirme. Me acordé de Johnny - de su cara toda cortada y magullada, y me acordé de cómo lloró cuando le encontramos, medio inconsciente, en un rincón de un solar. En su casa, Johnny lo tenía muy crudo; costaba mucho trabajo hacerle llorar.

Estaba sudando ferozmente, aunque tenía frío. Sentí cómo iban humedeciéndoseme las palmas de las manos y cómo me chorreaba la transpiración por la espalda. Así es como me pongo cuando me asusto de verdad. Miré alrededor en busca de una botella o una estaca o algo- Steve Ranle, el mejor amigo de Soda, una vez mantuvo a raya a cuatro tíos empuñando una botella rota -, pero no había nada. Así que me quedé donde estaba, quieto como un clavo, mientras me rodeaban. No uso la cabeza. Anduvieron a mi alrededor lentamente, silenciosamente, sonriendo.

-¡ Eh, greaser¡- dijo uno con voz excesivamente amistosa-. Te vamos a hacer un favor, greaser. Te vamos a cortar todo ese pelo grasiento.

Llevaba una camisa de algodón fino. Todavía la veo. Azul. Uno de ellos se rió, luego me maldijo en voz baja. No se me ocurría nada que decir. Simplemente, no hay muchas cosas que decir mientras esperas que te zurren, así que cerré la boca.

-¿ No te hace falta un buen corte de pelo, greaser? - el rubio de mediana estatura sacó una navaja  y la abrió con un golpe seco.

Finalmente se me ocurrió decir algo.

-No

Retrocedí, alejándome de la navaja. Claro está que retrocedí hasta caer encima de uno. Me derribaron en un segundo. Me atenazaron los brazos y las piernas y uno se me sentó encima del pecho, con las rodillas sobre mis codos, y si te parece que eso no duele es que eres idiota. Olía a loción de afeitar English Eláter y a tabaco rancio, y me pregunté con cierta estupidez si no me asfixiaría antes de que hicieran algo. Estaba tan asustado que casi deseaba asfixiarme. Luché por soltarme, y durante un segundo estuve a punto; luego apretaron más y el que tenía encima me soltó un par de bofetadas. Así que me estuve quieto, insultándoles entre jadeos. Tenía una faca sobre la garganta.

-¿ Entonces prefieres que el corte de pelo empiece justo debajo de la barbilla?

 Me dio la impresión de que eran capaces de matarme. Me volví loco. Empecé a chillar, a llamar a Soda, a Darry, a cualquiera. Alguno me tapó la boca con la mano  y le mordí con todas mis fuerzas; noté el sabor de la sangre, que me corría por entre los dientes. Oí mascullar un taco y me llevé otro par de golpes; luego me metieron un pañuelo en la boca.

-Que se calle, por lo que más quieras, haz que se calle- repetía uno.

Luego se oyeron gritos y pisadas y los socs pegaron un bote y me dejaron allí tendido, jadeando. Allí me quedé, preguntándome qué diablos ocurría: la gente iba y venía, pasaban a empellones a mi lado, estaba demasiado aturdido para enterarme: Luego alguien me agarró de las axilas y procuró ponerme en pie. Era Darry.

-Estás bien, Ponyboy?

Rebeldes

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Comentarios Talleres literarios. Literatura infantil y juvenil. Rebeldes. Determimnantes y pronombres

esta muy bien el enfoque das no solo saldran escritores tambien actores de teatro si recitan en estas cosas eres especial y eliges unas poesias buenas quevedo y otras que he visto mas modernas mas el enfoque es el presente para que queremos mas
Voy a ponerme roja, Lucía. Eres una gran amiga... y te agradezco tus comentarios y tus visitas a mi blog.
Te quiero mucho, querida amiga.
Te lo has currado muy bien que tu blog siga siempre ON
Juanma Juanma 30/04/2010 a las 10:21
ustedes sois muy pelota
antonella antonella 30/04/2010 a las 10:21

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