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Talleres literarios. Literatura infantil y juvenil. Miguel Strogof . Julio Verne.

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Miguel Strogoff  

 

Introducción

Julio Verne ha sido reconocido por todas las generaciones de adolescentes como uno de los míticos autores de aventuras. Este autor francés nació en Nantes en 1828 en una familia acomodada.  En principio   iba a estudiar derecho, pero finalmente se decanto por la literatura. ¡Qué suerte la nuestra¡ Sus obras han tenido un éxito sin precedentes, hasta el punto de que la mayoría fueron llevadas al cine;  sin embargo, su reconocimiento no se debe únicamente a su capacidad para crear historias verosímiles; también se ha reconocido su capacidad de premonición. Siempre se ha considerado a este personaje un visionario, algo que es lógico si tenemos en cuenta que   muchos de los inventos o espacios recreados serían descubiertos o creados posteriormente.

Por lo tanto siempre lo hemos visto como una especie de científico loco, alguien capaz de inventar mundos fabulosos, que después serían en grande parte ciertos Un hacha en temas científicos, pues.

 Por otra parte algunos de sus personajes, como es el caso de Miguel Strogoff se configuran como ejemplos fehacientes de héroes, o villanos,   como su homónimo antagonista.

De sus obras destacamos: Veinte mil leguas de viaje submarino, La vuelta al mundo en 80 días, Viaje al centro de la tierra, De la tierra a la luna, etc. Todos estos muy conocidos y algunos menos como El soberbio Orinoco o La Jangada.

El personaje de Miguel Strogoff en la piel del correo del Zar es una de las historias mejor construidas de Julio Verne. Una historia que muestra  la gran hazaña de un héroe incorruptible, capaz de las más difíciles empresas para cumplir su misión.  Normalmente los héroes épicos -quizás podríamos considerar al personaje como un héroe épico más, pese a que en algún momento desfallezca- son presentados con una serie de atributos que no varían de unos relatos a otros. Son presentados como un dechado de cualidades: valentía, destreza en las armas, fortaleza de ánimo para afrontar los retos más difíciles, "mesura" nos atreveríamos a decir etc.

Nos encontramos ante uno  de los momentos más difíciles para el héroe: en este caso no tiene que luchar contra ningún enemigo, no debe afrontar ningún peligro insalvable; sólo debe renegar de su madre, no admitiendo que la conoce por miedo a las consecuencias que para su misión ofrecería que desvelase su identidad en un momento delicado de la trama. ¡Menudo dilema¡

Ante el pensamiento de que ambos están en peligro, decide negar su identidad a su propia madre con el dolor que eso le provoca. El texto nos dice que no mueve ni un músculo. Pero su madre termina comprendiendo lo que sucede, la tesitura en la que ha puesto a su hijo. Cuando la anciana Marfa está a punto de desplomarse, comprende que su hijo ha actuado así por una razón evidente: es el correo del Zar  y un error le haría fracasar en su misión. No puede colocar sus sentimientos por encima de su deber. La anciana  le sigue el juego, pese al peligro que corre en las garras del traidor.

Se muestra impasible ante el traidor Iván, el cual manda a  su vez que la encierren con la esperanza de que su captura sea una de sus bazas para descubrir la identidad del héroe. Cuando él decida pondrá sobre el tapete sus cartas y está seguro de que capturará a Miguel.

Es fácil visualizar la escena, teniendo además en cuenta que existen versiones cinematográficas de esta novela de Verne. Veamos hasta dónde llega nuestra capacidad de fabulación. Imaginemos, pese a todo, lo contrario. Imaginemos que es éste uno de los momentos de debilidad del héroe y que sus emociones le traicionan. ¿Qué ocurre a continuación? ¿Es atrapado por el traidor o bien consigue, a pesar de todo, huir? Valoremos las consecuencias de la huída: La anciana sería atrapada por Ivan Ogareff, el temible enemigo. Piensa en la suerte que correría. Quizás ambos sean atrapados. ¿Qué suerte correrían los dos en manos de las huestes enemigas? Tengamos mucho tiento a la hora de relatar nuestra historia. No debemos obviar la psicología de los personajes: los personajes protagonistas son capaces de las acciones más valientes o inverosímiles para logar sus objetivos. Por otra parte los antagonistas no desisten jamás, están al acecho, como sabuesos con un olfato encomiable.

Cambiemos ahora de tercio. Son muchas las situaciones en las que - como personas- podemos sentirnos arrastrados por las circunstancias. Imaginemos situaciones en las que nos veríamos comprometidos nosotros mismos o esa anécdota que siempre relatamos entre amigos y construyamos una historia. Tengamos en cuenta para ello la importancia que asumimos como personajes, la transformación de nosotros mismos en ficción. ¿Asumimos el reto? ¿Cuáles serían los rasgos con los que nos describiríamos? ¿Cómo construiríamos la acción para que resulte interesante? ¿Qué otros personajes intervendrían en nuestra aventura? ¿Salimos bien parados o por el contrario nos vencen las circunstancias y mostramos la debilidad consustancial a los seres humanos?

El correo del zar y su compañero continuaron su camino a través de la ciudad, hasta que llegaron a la casa de postas. Salir de Omsk por una de las brechas del recinto no sería empresa difícil; pero en cuanto a comprar un carruaje que reemplazase a la tarenta, era imposible: no había ninguno que pudiera alquilarse o venderse. No obstante ¿qué necesidad tenía Miguel Strogoff de carruaje, estando completamente solo?. Un caballo le bastaba, y afortunadamente, pudo hacerse con él. Se trataba de un animal robusto, apto para soportar grandes fatigas y del cual el correo del zar, hábil jinete, sacaría buen partido.

Dio por el animal una considerable cantidad y minutos después, hallábase dispuesto a partir, Eran las cuatro de la tarde.

Debiendo esperar a la noche para escapar del recinto, y no deseando mostrarse en las calles de Omsk, se quedó en la casa de postas y allí se hizo servir una ligera colación.

La estancia que hacía las veces de comedor estaba llena de gente. Todo el mundo iba y venía inquiriendo noticias de la guerra. Miguel

Strogoff escuchaba atentamente todo cuanto se comentaba, pero se abstenía de tomar parte en cualquier conversación.

            Repentinamente, un grito le hizo estremecer. un grito que penetró hasta el fondo de su alma. Entonces oyó a su lado estas palabras:

-¡Hijo mío¡

Su madre, la anciana Marfa, estaba ante él. Sonreía y, trémula de emoción, le tendía amorosamente los brazos. Miguel Strogoff iba ya a caer en sus brazos...pero el pensamiento del deber, el grave peligro que corrían su madre y él en aquel penoso trance, le detuvieron y, tal fue su dominio sobre sí mismo, que no movió ni un músculo de su rostro.

            En el comedor se hallaban unas veinte personas, Entre ellas había quizás espías y era público en la ciudad que el hijo de María pertenecía al cuerpo de correos del zar.

-¡Miguel¡- exclamó la anciana

Pero el hombre no se movió.

-Hijo...balbuceó la madre, acercándose lentamente.

-¿Quién eres tú, buena mujer?-preguntó él, en un supremo esfuerzo por no traicionarse.

-¡Hijo! ¿Y tú me lo preguntas? ¿No conoces ya a tu madre?

-Te equivocas, mujer- respondió Miguel Strogoff fríamente-. Me tomas por otro, sin duda

La anciana Marfa, mirándole fijamente, le preguntó con el corazón lleno de ansiedad:

-¿No eres tú el hijo de Pedro y de Marfa Strogoff?

El hubiera dado en aquel instante su vida entera por estrechar contra su corazón a su madre. Pero si cedía, todo estaba perdido para ambos y , sobre todo, para su misión. Dominándose, pues, cerró los ojos para no ver la angustia que contraía el venerable rostro de la madre y retiró sus manos para no unirlas a aquellas otras, que temblaban.

-No comprendo, mujer, lo que quieres decir con todo esto- respondió le, retrocediendo unos pasos.

-¿Miguel¡-gritó otra vez la anciana.

-Pero si yo no me llamo Miguel, ni soy hijo tuyo, mujer. Soy Nicolás Kornanoff, comerciante de Irkutsk.

Y diciendo tales palabras, se alejó bruscamente del comedor, mientras llegaban ante él, por última vez, estas palabras:

-¡Hijo¡... ¡Hijo mío!...

Miguel Strigg había tenido que salir de allí, porque su resistencia llegaba al límite y no supo, por consiguiente, lo que ocurrió luego.

 

Su anciana madre había caído desvanecida sobre un banco. Pero en el momento en que el maestro de postas se precipitaba para socorrerla, se levantó. Una idea había iluminado su mente: no era posible que su hijo renegara de ella, como tampoco, lo era que se hubiera equivocado. Se trataba de Miguel, de su propio hijo, y si éste no había querido reconocerla fue sin duda porque no debía, porque tenía sin duda, algunas poderosas razones para obrar así. Entonces, reprimiendo la expansión de sentimientos de madre, tuvo un solo pensamiento: <>

Apenas habían transcurrido diez minutos cuando un oficial tártaro. se presentó en la casa de postas, preguntando con voz amenazadora:

-¿Quién es Marfa Strogoff?

-Yo soy- respondió la anciana tranquilamente.

-Ven conmigo- ordenó el oficial.

Marfa, con paso firme, le siguió. Cinco minutos más tarde llegaron a la plaza mayor de la ciudad, donde se hallaba el cuerpo de guardia. El oficial llevó a la anciana al interior del edificio, hasta dejarla en presencia de Iván Ogareff, el cual había tenido noticia inmediatamente del encuentro entre aquella anciana con el joven. Y, sospechando la verdad, deseaba interrogar personalmente a la siberiana.

-¿Cómo te llamas?- preguntó en tono áspero

-Marfa Strogoff.

-¿Es cierto que tienes un hijo que es correo del zar?

-Sí

-¿Dónde está ahora?

-En Moscú.

-¿Desde cuándo no has recibido noticias de él?

-Desde hace dos meses.

-¿Quién era, entonces ese joven a quien tú llamaste hijo, hace un rato, en la casa de postas?

-Un siberiano a quien tomé por él- respondió la anciana-. ¡Me equivoqué! Desde que la ciudad está llena de extranjeros, es la décima vez que me ocurre. ¡En todos los hombres de su edad creo ver a mi hijo¡

-¿Dices la verdad?

-La digo

-¿Sabes mujer, que puedo hacerte torturar hasta que confieses la verdad?

-He dicho la verdad y el tormento no haría rectificar ni una sola de mis palabras.

-Ese joven a quien has visto, ¿no era Miguel Strogoff, tu hijo?- preguntó de nuevo Iván Ogareff.

-¡No! ¿acaso crees que por nada de este mundo iba a renegar de su madre un hijo como el que Dios me ha dado?

El traidor miró con aire maligno a la anciana, que soportó la mirada sin bajar los ojos. Estaba completamente convencido de que en aquel joven siberiano había reconocido Marfa a su propio hijo. Si ambos pretendían ahora desconocerse, sólo podía obedecer a muy graves motivos.

Y como no dudaba de todo ello, dio órdenes inmediatamente para que se le persiguiera. Luego señalando a Marfa, dijo:

-Que lleven a esta mujer a Tomsk

Y mientras los soldados ejecutaban lo ordenado, añadió entre dientes:

-Cuando llegue el momento, ya sabré hacer hablar a esa vieja bruja...

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Comentarios Talleres literarios. Literatura infantil y juvenil. Miguel Strogof . Julio Verne.

que maravilla de blog tienes ¡¡¡¡¡ uffffffffffffff¡¡¡¡¡¡¡

refelicidades¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Muchas gracias por tu comentario marlen.
Son mis textos preferidos. En el caso de Miguel Strogoff, este momento me parece uno de los más emotivos de toda la literatura
Y Verne era un genio. Una especie de humanista universal, como he visto que ponía alguna de sus biografías por Internet.
Gracias a ti, por tus comentarios...Verne era un genio...Un personaje muy curioso en su época y un gran escritor.

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