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Selección Poesía del siglo XV. Literatura, 3º ESO

Esta es la selección de poemas que veremos mañana.

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Jorge Manrique
Coplas a la muerte de su padre


Aquél de buenos abrigo,
amado por virtuoso
de la gente
el Maestre Rodrigo
Manrique, tan famoso
y tan valiente;
sus grandes hechos y claros
no cumple que los alabe
pues los vieron.
Ni los quiero hacer caros,
pues el mundo todo sabe
cuáles fueron.
-Después de puesta la vida
tantas veces por su ley
al tablero;
después de tan bien servida
la corona de su Rey Verdadero;
después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la su viña de Ocaña
vino la muerte a llamar a su puerta.
Habla la muerte
-Diciendo: "Buen caballero,
dejad el mundo engañoso
y su halago;
muestre su esfuerzo famoso
vuestro corazón de acero
en este trago.
Y pues de vida y salud
hiciste tan poca cuenta
para la fama,
esfuércese la virtud
por sufrir esta afrenta
que os llama.
-"No se os haga tan amarga
la batalla temerosa
que esperáis,
pues otra vida más larga
de fama tan gloriosa
acá dejáis:
Aunque esta vida de honor
tampoco es eternal
ni verdadera
mas con todo es mejor
que la obra temporal
perecedera.

 

Marqués de Santillana


Recuérdate de mi vida
pues que viste
mi partir y despedida
ser tan triste.
Recuérdate que padezco
y padecí
las penas que no merezco,
desque vi
la respuesta no debida
que me diste;
por lo cual mi despedida
fue tan triste.
Pero no cuides, señora
Que por esto
te fui y te sea agora
menos presto;
que de llaga no fingida
me heriste;
así que mi despedida
fue tan triste.

 

Juan de Mena
Porque más sin duda creas
mi gran pena dolorida,
déte Dios tan triste vida
que ames y nunca seas
amada ni bien querida.
Y con esta vida tal
pienso bien que creerás
el tormento desigual
que sin merecer me das.
Pues que muerte me deseas
sin tenerla merecida,
déte Dios tan triste vida
que ames y siempre seas
desamada y mal querida.

Juan de Encina
No te tardes, que me muero, carcelero.
carcelero,
no te tardes que me muero.
Apresura tu venida
porque no pierda la vida
que la fe no está perdida,
carcelero,
no te tardes, que me muero.
Bien sabes que la tardanza,
trae gran desconfianza
ven y cumple mi esperanza,
carcelero,
no te tardes, que me muero.
Sácame de esta cadena,
que recibo muy gran pena
pues tu tardar me condena,
carcelero,
no te tardes que me muero.
La primera vez que me viste,
sin te vencer, me venciste,
suéltame, que me prendiste,
carcelero,
no te tardes que me muero.
La llave para soltarme
ha de ser galardonarme
proponiendo no olvidarme,
carcelero,
no te tardes, que me muero.
Fin
Y siempre, cuando vivieres,
haré lo que tú quisieres,
si merced hacer me quieres,
carcelero,
no te tardes que me muero.

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