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Romance del conde Olinos

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Romance del Conde Olinos

 

Erase una vez una princesa que vivía con su madre en el reino Robot. En un palacio mucho más pequeño, vivía el roboconde Olinos. Olinos era un conde apuesto, con un cuerpo atlético, había sido fabricado con los metales más preciosos y duros y tenía además unos ojos cobalto. La princesa y el conde se amaban perdidamente, pero la reina odiaba al conde por no ser de aceite real.

El conde fue a dar de beber a su caballo de plata, antioxidantes. Mientras el caballo bebía, él cantaba una canción dedicada a su amada. La reina lo escuchó también y le dijo a su hija:

-Mira, cómo canta la rososirena, hija mía.

-No madre, no es la robosirena, es el conde Olinos que llora por mí. La reina se puso roja de ira.

Pasaron los días, y llegó el cumpleaños de la reina. Ella invitó a todos los ciudadanos del reino, excepto al conde Olinos.

Cuando sopló las velas de su tarta de gel energético, pidió un deseo en voz alta, más bien, ordenó:

-Deseo la cabeza del conde Olinos- ordenó a sus guardias y súbditos.

Pero la princesa dijo:

-¡Si matáis al conde, activaré mi autodestrucción!

Pero los súbditos cogieron fresadoras y pistolas de ácido y salieron dispuestos a matar al desgraciado Conde. Al final dieron con él por la noche y lo destruyeron. Entonces la princesa escuchó gritar, cumplió su amenaza y se activó su autodestrucción, convirtiendo su hermoso cuerpo en un montoncito de chatarra.

Cuando fueron reciclados, de la princesa salió un disco y del conde, una radio. La reina, echando humo y chispas, los mandó reciclar de nuevo. Pero de nuevo, la princesa se convirtió en un equipo de ordenador y el conde, en un monitor y fueron vendidos juntos, para poder unirse en el ciberespacio para siempre.

Alexis 1º E

 

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