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Reseña de El demonio de la tarde, Josep Sampere

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Creo que ya lo he dicho en varias ocasiones. Me gustan los autores valientes, los que hacen propuestas inteligentes y  ofrecen a nuestros adolescentes historias que le retuercen el cuello al cisne,  o lo que es lo mismo, los que les proponen una aventura que en algún momento de la trama, gira sobre sí misma, obligándoles a estirar el cuello, si quieren atraparla. No es nada extraño. Como profesora amo la literatura y sé que mis alumnos se merecen buenas historias, no panfletos o consignas que les muestren el camino a seguir en la vida, porque ese camino deberán elegirlo ellos, ni yo ni la literatura podemos leerles la palma de la mano y decirles cómo escribirán sus sueños.

Lo cierto es que cuando hago una elección, me arriesgo y no hago concesiones. Eso ellos lo saben, saben que el abanico de mis propuestas, no es ninguna golosina dulce, saben que si quieren dar el salto conmigo, deberán abrir bien los ojos  y seguirme con paso firme, sin vacilaciones.  Muchas de estas historias no son lecturas fáciles, sino propuestas llevadas al límite de sus posibilidades, ideas brillantes que después ellos deberán completar, una vez terminada la lectura.  Es ahí donde reside el juego, donde un libro despliega su magia, ¿o no? Si el libro, una vez terminado, te abre una puerta, es porque la historia te ha intrigado, porque los polvos mágicos de esa aventura han dejado una estela, un nuevo camino que ahora deberá completar el lector.

El demonio de la tarde de Josep Seapere hace justamente eso.  Te plantea una de esas historias donde los narradores se cruzan y desaparecen ante tus ojos. No sabes quién dice qué, desconoces qué está sucediendo y en más de una ocasión, tienes la extraña impresión de que el narrador te toma el pelo, de que todo lo que te está contando va a desvanecer de un momento a otro.

Sampere consigue que te pongas en la piel de Julio y Abril, dos adolescentes a los que  la vida de sus padres les ha salido al paso obligándoles a unirse en busca de las piezas de un rompecabezas sucedido muchos años atrás, cuando sus padres  se sintieron fascinados por la misma mujer, Abril, una joven voluptuosa y dulce que perdió la vida en un accidente en el que ambos se vieron involucrados de una u otra forma.  Julio Mutis sigue las recomendaciones de su padre, que le pide que complete la historia que él no ha sabido escribir. El escritor ha visto como se secaba su creatividad y la misma tarde que acude a un centro escolar para dar una charla sobre uno de sus libros, desaparece en extrañas circunstancias.  Abril es la joven que le acompaña, es la última que ha visto a su padre con vida, y Julio espera que ella le ayude a encontrarlo. Todo es muy extraño. El padre desaparece, cuando una enorme nevada, sepulta su coche y lo deja incomunicado.  Nada se sabe de él, y nadie se explica cómo ha podido desaparecer, incluso se baraja la posibilidad de que haya huido abandonando a su familia.

Todo  gira en torno a un extraño cuaderno, el que la adolescente le ha entregado y que lleva por título “El demonio de la tarde”.  Julio debe atar cabos y sus descubrimientos le conducen primero a una misteriosa escultura que representa un ángel caído, un ángel que sólo ven aquellos que son capaces de mirar, los que no tienen una venda que les ciegue los ojos. Las pistas, envueltas en un halo de dramatismo,  se suceden.

La historia que te propone Sampere no es de las que se leen de un tirón y uno se queda satisfecho y completo una vez concluido; es más bien de las que ensanchan el camino, una historia que se va desencajando ante los ojos del lector,  que abre muchas puertas, aunque   ninguna nos conduzca a la salida.  El demonio de la tarde mantiene el pulso del lector hasta el final y hace que afloren los demonios, los demonios que acucian a un escritor cualquiera, preocupado por urdir una historia con hilo de bramante; pero no sólo esos, también afloran otros: las falsas identidades, los sueños del pasado, la soledad, el amor que se pierde, el espejo en el que cada uno ve su rostro deformado y sobre todo la duda sobre la veracidad del verbo, de las palabras que fluyen convulsamente pero, cuya credibilidad nos conduce a un pozo ciego, ¿o tal vez no?.

Una novela que fue finalista del premio Gran Angular en el 2007, narrada con una voz distorsionada, pero segura, que bebe de diversas fuentes góticas y románticas; una novela breve e intensa que sin duda abrirá el debate y nos permitirá un diálogo fluido con los alumnos. Muy recomendable y desde luego no la única que podemos leer de este autor que poco a poco se va consolidando en un campo en el que no es fácil obtener reconocimientos y premios. Él ha conseguido abrirse huecos, con pequeñas obras maestras que abarcan diversos géneros: como el ensayo (es coautor de Leyendas urbanas de España) o la literatura fantástica (con la obra Cinco lágrimas verdes que fue finalista del premio Tristana de Novela Fantástica). Además su novela juvenil “El pou darrere la porta” ha sido galardonada con el VII premio Barcanova. De ella el jurado ha dicho que es una obra que presenta un argumento sorprendente e inquietante, una novela que mantiene la intriga desde el principio hasta el final, con una convincente evolución de los personajes. Un premio merecido que demuestra que no nos equivocamos. Nosotros por nuestra parte, esperamos que nunca se le agoten las ideas, que tenga cuerda, imaginación e inteligencia para seguir deleitándonos con sus historias.

Aghata

 

Y para que te animes con la lectura, he aquí como comienza El demonio de la tarde

ESTOY MUERTO DE FRÍO,  pero contento. Muy contento. Casi soy feliz. Es la primera vez que sonrío mientras los dientes me castañetean sin parar. Supongo que algunos tomarían mi sonrisa por un rictus (sobre todo los forenses), pero a quince grados bajo cero casi nadie sonríe como Dios manda. La calefacción se ha estropeado, nieva como si cayera un alud, ya no reconozco el área de descanso donde he aparcado para esperar a que amaine la tempestad: los pinos, blancos y encorvados, han envejecido noventa años en media hora, las mesas de picnic son champiñones gigantes. El paisaje se ha ido borrando del parabrisas a medida que se iban rindiendo los limpias, y al final la blancura de fuera se ha confundido con la de dentro.

Ahora estoy recluido en mi coche, como un esquimal en su iglú, mientras en torno y encima de mí se van acumulando panes y más panes de nieve, oigo cómo aumenta su grosor porque se van amortiguando los sonidos y la luz. Dentro de poco, apenas oiré el fragor del viento, sólo notaré sus embestidas. Pero entonces, aislado en la penumbra silenciosa, será como si el coche se meciera para hacerme dormir. Como si me hallara encerrado en un capullo que va tejiendo la nieve, en uno de los capullos que he recogido hace un rato y que, cuidadosamente, he guardado en una lata de pastillas Fisherman´s Friend. Entonces trataré de dormirme hasta que amaine la tempestad, acurrucado en el asiento y bien arrebujado en la manta (Silvia, bendita sea mi mujer, la puso en el maletero). De momento me ronda el sueño, pero me siento más lúcido que nunca.

Estoy contento. Muy contento. Casi soy feliz. Voy a seguir escribiendo hasta que los dedos se me entumezcan. Escribiré hasta que me caiga de sueño. Tengo que contar de dónde viene tanta dicha. Tengo que hablar de Abril y de Julio, de los capullos misteriosos y del demonio de la tarde. Tengo que contar el cuento más fantástico que se ha ocurrido nunca…

El demonio de la tarde, Josep Sampere, Ed. SM.

 

 

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Comentarios Reseña de El demonio de la tarde, Josep Sampere

 interesante  muy interesante esta pequeña introducciòn del demonio de la tarde....
 disculpa ortografia.....gracias por tus comentarios.. Maribel..
La vida debe dejar al descubierto una interrogante, la respuesta la debemos encontrar

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