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Reseña Todo por una chica, Nick Hornby

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Reseña de Todo por una chica

 

La última novela que me  he leído estas navidades ha sido Todo por una chica del  inglés Nick Hornby,  un retrato fidedigno de los problemas a los que se ve abocado  un adolescente (Sam) quien, tras el fogonazo del primer contacto sexual, deja embarazada a Alicia, una chica guapísima y distinta que le atrae poderosamente. Narrada en primera persona por Sam  la obra ahonda en las  dudas, frustraciones y  sentimientos de  un quinceañero para descubrirnos  una realidad que se escinde entre el presente, poblado de sueños rotos y el futuro incierto que se cierne ante él como una amenaza.

Para explicarnos lo que ha sucedido, el protagonista nos cuenta quién es, cómo vive y cuáles son las pasiones, sueños y obsesiones de las que se alimenta. Retrocede desde un presente incierto y nos habla de su pasión por el skate. El poster de Toni Hawk domina su habitación. Él es el ídolo al que dirige sus continuas apelaciones en busca de respuestas. De ahí la importancia que adquiere – nos cuenta- la propia autobiografía que escribió su ídolo, casi una biblia que relee continuamente. El lector se encariña de inmediato con este personaje que conversa con un trozo de papel;  al fin y al cabo, el que más y el que menos, ha sentido esa poderosa idealización de la que habla Hornby. A través de esa camaradería íntima entre el chico y su maestro, acentuada por la ironía dosificada, accedemos a la voz de una conciencia solapada. Es pues uno de los recursos más acertados de la novela, sobre todo porque se convierte en un termómetro para medir la temperatura de sus sentimientos a partir de las respuestas que le da su ídolo. 

 Yo me había cansado de ella, pero no ella de mí (…)

-¿Crees que estoy portándome mal con ella?- le pregunté.

-Yo era un idiota y quería más libertad-me contestó. (Léase: Quería pasar más tiempo con otras chicas, en las giras.) Sabía de lo que me estaba hablando. Me hablaba de cuando su novia Sandy se fue a vivir con él, y de cuando luego se fue de su casa. Lo cuenta en su libro, y por eso pone <<Léase>>, y por eso hay cosas que van entre paréntesis. ¿Me estaba diciendo que era idiota? ¿Era idiota querer más libertad? No podía entenderlo bien. Quizás no me estaba diciendo nada. Quizás había leído el libro demasiadas veces.

 Nos encontramos frente a un maestro, capaz de forjar una diapositiva de sus personajes y congelarla, hasta que casi notamos como éstos nos susurran al oído y palpamos su cobardía, su  inseguridad o el  anhelo de ponerse o quitarse las máscaras de las que se sirven cada día. La mirada de Nick es una mirada tierna, siempre reforzada por el humor inglés tan distinto del nuestro.  Sabe siempre como sacar partido a sus antihéroes, sabe adónde conducirlos para lograr el efecto deseado. Sus personajes son casi siempre adultos con alma de niño, que se cargan a la espalda sus carencias; aunque en este caso el autor opte por voltear la realidad y mostrarnos la situación de un adolescente, que siente que ha congelado un espacio vital de su tiempo, al perder la oportunidad de vivir las situaciones cotidianas con las que se enfrentan el resto de sus amigos y compañeros.   

El escritor consigue siempre acercarnos a sus personajes con los mantenemos un diálogo tal real, que parecen los seres con los que nos topamos cada día,  seres que se desenvuelven en nuestras mismas coordinadas, vivos y presentes, cotidianos. Es esa capacidad de atrapar el flujo de la realidad, lo que ha conducido a sus obras al cine. Los actores se entusiasman con esos papeles porque los sienten próximos y cálidos, hasta Johnny Depp se ha hecho con los derechos de En picado, que probablemente se convierta en película, como ya sucedió con otras novelas, entre las que destaca Alta fidelidad, protagonizada en el cine por John Cusack.

  La historia de Sam, podría ser la de cualquier adolescente. Vive con su joven madre, una mujer que lo apoya e intenta comprenderlo, pero que siente pánico ante la idea de que su hijo cometa su mismo error, el de tener un bebé con 16 años. Ella sabe lo que deben pasar los jóvenes ante ese feliz acontecimiento, que corta el cordón umbilical de sus aspiraciones. Sam es consciente de que su madre no ha madurado todavía, de que la cicatriz de su nacimiento todavía no se ha cerrado; ella está  continuamente comparando  su edad con la de otros famosos como   David Beckham o Jennifer Aniston, para enorgullecerse de su juventud; pero, en realidad, ese dato es sólo un  refugio inútil para una vida cercenada, que ahora intenta reconducir con Mark, su nuevo amor. Hornby acierta al plantear el paralelismo de los embarazos, que sirven de herramienta para limar las asperezas entre madre e hijo, pese a que al principio la madre oculte su estado.

En el otro polo, situamos a Alicia, la joven con la que mantiene relaciones sexuales y que se muestra en todo momento más madura que Sam. Sus reacciones son vistas a través de los ojos de Sam, que nos ofrece todo un muestrario de sentimientos: cariño, pasión, indiferencia, miedo, duda, ira…  Alicia decide tener el bebé, contra viento y marea,  disparando todas las alarmas. En un principio los polos que se sitúan a los extremos del bebé que todavía no ha llegado al mundo, se atraen para intentar que reconsidere su decisión y aborte; una vez haya tomado la decisión, los polos chocarán en más de una ocasión. La madre de Sam, siente el rechazo que provoca en Andrea (madre de Alicia), que sabe que ella pasó por lo mismo, y le achaca la irresponsabilidad de su hijo, como si ella fuera la forjadora de un estigma, una especie de maldición que los persigue.   Son ellas las que protegen a Sam o Alicia, según su parentesco y gracias a ellas conocemos la mirada adulta ante esa situación, una mirada tan próxima a la realidad, que al notar su esbozo casi nos sonrojamos.  En el otro polo se sitúan los personajes masculinos, casi siempre en la sombra, más difuminados. Sam sólo confía en su ídolo y no siente ningún apego por su padre, al que considera un inepto y un mal padre, incapaz de comprenderle o de darle un consejo acertado. El resto (tanto el padre de Alicia o Mark, la nueva conquista de su madre), se sitúan detrás y, pese al escueto esbozo, notamos ahí también el tiento, la mirada acertada, la apretada silueta.

Sam sabe que está jodido, y tal es la obsesión que sufre pesadillas y se ve continuamente en sueños con su hijo al que llaman Roof, nombre que detesta. Es todo tan real que le provoca escalofríos. Puesto que la obra pretende que los jóvenes entiendan los problemas que conlleva un embarazo a tan temprana edad, tal vez, estos saltos temporales le sirvan para la reflexión, aunque intuimos que precisamente este ahondamiento en el terreno de la pesadilla, desoriente al joven lector.

En definitiva la novela nos muestra las fisuras que se abren en su conciencia. Sam, al intuir que su novia está embarazada, decide huir a Hasting. Su aflicción es tal, que hasta incluso lanza el móvil al mar, para borrar su existencia pasada, lo que evidentemente no consigue. En este episodio, volvemos a notar la maestría del autor. Una escena clarividente es la que se produce en el hotel al que acude, acuciado por la necesidad, de tener un techo donde pasar la noche. Pero cuando conoce al viejo que se comporta como un déspota, aunque le ofrezca dinero por servirle, el chaval comprende su error y decide afrontar su destino como un hombre.

_No voy a estar aquí dentro de media hora- dije.

-Harás lo que se dice.

-No-dije-. Es usted demasiado grosero.

(…)

-Te pagaré, so necio. No espero que nadie haga nada por nada. No hoy en día. Tres libras por subirme y bajarme.-Señaló las escaleras con un gesto-. Veinte libras al día si hacer lo que te mando. Tengo dinero. El dinero no es problema. El problema es conseguir salir de ese maldito sitio para gastarlo.

Hornby acierta en el retrato del personaje, en el uso de la ironía que acentúa las reacciones de los personajes y en la ausencia de moralismos apriorísticos. Las relaciones humanas que presenta son tan auténticas que las palpamos en nuestras propias carnes. Pese a ello, nos preguntamos si la novela no hubiera ganado en fluidez y frescura si se hubiesen suprimido esos saltos temporales. Tal vez esa diapositiva futura, hubiera sido mejor trazada si hubiera quedado en el terreno de la intuición, de forma que el lector joven sería quién completara el mosaico, sin necesidad de sentir en su espalda esa continua desazón de Sam. Al final parece que la obra, abre un resquicio a la esperanza, porque, pese a todo, la vida continúa y cada cuál debe vivirla según sus aspiraciones.  

Aghata

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Comentarios Reseña Todo por una chica, Nick Hornby

me ha gustado agata  tu frente a tu mente haces uno sienta curiosidad en si por la narracion la que sea  quiere decir que el dinamismo es t uyo  no se sabe si frente a la narracion  leida luego  con cada mente  se encontrara  ese misterio  de todos modos eres un maestro en lo tuyo  o eres miembra en vez de miembro  me refiero de una comunidad  y maestro no por carrera  si no por mostrar tu pasion 
me ha gustado agata  tu frente a tu mente haces uno sienta curiosidad en si por la narracion la que sea  quiere decir que el dinamismo es t uyo  no se sabe si frente a la narracion  leida luego  con cada mente  se encontrara  ese misterio  de todos modos eres un maestro en lo tuyo  o eres miembra en vez de miembro  me refiero de una comunidad  y maestro no por carrera  si no por mostrar tu pasion 
Tengo que cambiar los libros de historia y poesía por algo nuevo ... y mira por dónde me acabas de dar la solución
Hay que enfrentarse a otros retos de lectura ... y yo soy muy clásica
Pero esta vez ¡¡¡me gusta!!! se lo encargaré a mi hija
Besos profe.

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