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Renacimiento

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Renacimiento:

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El Renacimiento es un amplio movimiento cultura  revolucionario que transformó el Viejo Continente en el siglo XVI. Esta revolución, que ya había dado sus frutos durante el siglo XV, no tiene la misma cronología en todos los países: mientras que en Italia las primeras manifestaciones renacentistas se produjeron en el siglo XIV, en España no triunfó hasta el reinado de Carlos I.
Con este término Renacimiento (<<renacer>>: volver a nacer), se hace referencia a la especial revolución:
a) Vuelta a la antigüedad clásica grecolatina
b) Fe en el hombre (individualismo): antropocentrismo.  
c) Crisis de la fe y de la moral (Contrarreforma contra Lutero y sus ideas)
d) Nuevo desarrollo económico y cultural. Pujanza de la burguesía en las ciudades.
Abarca no sólo al arte sino también a las relaciones sociales, la política, el arte militar, la medicina y sobre todo, las Humanidades.
Supone una nueva espiritualidad, centrada en el hombre.
Discurso sobre la dignidad del hombre, Pico de la Mirándola:
El Renacimiento supuso el nacimiento del hombre  a una nueva espiritualidad centrada en el hombre. Vemos lo que dice Pico de la mirándola, en su famoso: Discurso sobre la dignidad del hombre:
El ser humano se define según “su propia voluntad y pensamiento”, es él quien define los límites de la naturaleza. No ha sido concebido “como criatura celeste ni mortal ni inmortal, para que, como arbitrario y honorario honorario escultor y modelador de ti mismo, te esculpas de la forma que prefieras.
 
El humanista se relaciona con aquellos que cultivaban los “studia humanitatis”, donde el estudio de la gramática, la retórica o la filología eran pilares fundamentales.
Según ellos, el escritor debía ser como una abeja, que liba de muchas flores, para elaborar su miel. El escritor no es como el gusano de seda que elabora sus hilos sacándolos de sí, sino como la laboriosa abeja, lo que supone que debía leer a los clásicos y saber latín.
Las corrientes filosóficas también son importantes para entender el Renacimiento. El neoplatonismo considera que el arte representa el anhelo y el esfuerzo del hombre por alcanzar la perfección.
 El conocimiento se concibe como un recordar lo que he visto. El amor se concibe como una fuerza que armoniza todos los fenómenos tanto en el hombre, como en la Naturaleza.
 

En cuanto al contexto político, recordemos que España se convierte en una gran potencia que domina Europa y el Mediterráneo. La colonización de América, supone un hito histórico, aunque también supuso su posterior destrucción.
Durante la primera mitad del siglo (reinado de Carlos I),, penetran en España los ideales renacentistas, sobre todo en la poesía. La segunda mitad –que coincide mayoritariamente con el reinado de Felipe II, supone la nacionalización de las anteriores innovaciones. Debido a causas políticas y religiosas –como la Contrarreforma- se cierran las fronteras.
Cuando llega Carlos I de España y V de Alemania es considerado un extranjero. Su llegada se produce en 1517 y en 1519 es nombrado Emperador de Alemania.  Durante su reinado se  suceden diversas guerras con los franceses,  se produce la expedición contra Túnez (1535), o la fallida contra Argel (1541), los españoles vencen a los protestantes alemanes en la batalla de Mühiberg, aunque finalmente el hermano del emperador, Fernando, firme la paz de Augsburgo con los protestantes. En 1556, Carlos abdica en su hijo Felipe II y en 1558, cede el poder imperial alemán a su hermano, Fernando I.
 Durante el reinado de Felipe II, los españoles vencen a los franceses en la batalla de San Quintín, se producen algunas rebeliones –como la de Flandes o la de los moriscos en las Alpujarras-, las tropas aliadas vencen a los turcos, al mando de don Juan de Austria, en la batalla de Lepanto, etc. También se producen desastres, como el de la Armada Invencible, en 1580.
En este segundo periodo destaca sobre todo la lucha contra los protestantes, lo que provoca una vigilancia estricta del cumplimiento de la doctrina católica y el aislamiento de nuestra cultura.


Poesía renacentista.

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La revolución métrica proviene de la imitación de la lírica italiana (Petrarca) y de los poetas grecolatinos. Predomina el uso del verso endecasílabo, también son importantes las nuevas formas estróficas: el soneto, el terceto, la octava real, la lira y la silva.
El ideal es conseguir que la belleza refleje la armonía de la naturaleza y los temas esenciales serán: el amor, la naturaleza y los mitos grecolatinos.
El amor se convierte en medio de elevación espiritual, aunque también expresa la tristeza o desdicha por el amor no correspondido. Se exalta la fortaleza para poner freno al amor y de ahí que aparezca la serenidad o la melancolía en muchas composiciones.

El amor no correspondido queda retratado en una naturaleza idealizada. La dama –aunque Garcilaso no lo crea así- ya no es una señora que domina el corazón del poeta sino una criatura angelical, una luciente estrella, que provoca en el corazón del hombre un deseo de belleza, bondad y perfección moral. El poema oscila entre el ensimismamiento ante la excelencia de la dama y el temor de verse privado de su gracia.

Por otra parte el retrato de la amada es siempre idéntico: sus cabellos son rubios, sus ojos claros, brillantes, etc.  Es común además el tópico del Locus amoenus, que se relaciona con el mito de la Arcadia feliz.
Esto no significa que no se aprecie la sensualidad o que no exista cierto erotismo, por ejemplo, con el tópico del Carpe Diem, que incita al goce del momento y anuncia la caducidad de la vejez y la muerte. Mientras hablamos, huye el tiempo enemigo; aprovecha el momento, sin fiar en absoluto en el mañana" (Horacio I, XI).
Ausonio también da una forma simbólica a esta breve existencia, a través de la imagen de la rosa, signo de la belleza caduca y perecedera: "Coge, doncella, las rosas mientras está fresca la flor y lozana la juventud".
El Renacimiento invita a gozar de la vida y de juventud, antes de la muerte arrebate ambos valores. Este es el tema central del soneto XXIII de Garcisalo, en el que el poeta invita a la bella muchacha a gozar de su juventud, antes de que la pierda con el paso del tiempo: "Coged de vuestra alegre primavera / el dulce fruto antes que el tiempo airado / cubra de nieve la hermosa cumbre."  Recordemos que Gracilaso no olvida que la que mujer que ama es de carne y hueso, nunca la considera un ser angelical, sino un ser humano.

La naturaleza: aparece continuamente idealizada (tópico del Locus amoenus o lugar agradable). Se subraya además el contraste entre los vicios de la corte y la alabanza de la aldea o de los espacios idílicos del campo (menosprecio de la corte/ alabanza de la aldea). Es una corriente que proviene de Boccaccio y Sannazaro, pero cuyas raíces se remontan a la tradición clásica: Virgilio, Horacio ,Ariosto, Ovidio.

En definitiva, el hombre renacentista aspira al triple disfrute: el de la naturaleza, el intelectual y el moral.
 

Los mitos grecolatinos: los relatos míticos de los clásicos se transforman en temas de la poesía.
 



En este caso ante el acoso de Apolo la ninfa Dafne, que había sido herida con una flecha de plomo,  muestra su desdén transformándose en árbol. La delicada descripción de la metamorfosis es una de las más logradas. También está muy conseguido el sufrimiento del amante, el dios Apolo que llora desconsoladamente  a los pies del árbol.
El intento frustrado de conseguir a la ninfa será tratado de forma sarcástica en otros sonetos o composiciones, pero Garcilaso siempre reviste a sus composiciones de suave musicalidad, retrata sentimientos de forma contenida.
A Dafne ya los brazos le creían
y en luengos ramos vueltos se mostraban,
en verdes hojas vi que se tornaban
los cabellos que el oro oscurecían;
de áspera corteza se cubrían
a fuerza de llorar, crecer hacía
este árbol, que con lágrimas regaba.
Aquel que fue la causa de tal daño,
a fuerza de llorar, crecer hacia
este árbol que, con lágrimas regaba.
¡Oh miserable estado, oh mal tamaño,
que con llorarla crezca cada día
la causa y la razón por que lloraba!

Otro de los motivos recurrentes de la poesía renacentista, que será después recreado por los románticos es la personificación de la noche, entendida como confidente de los sentimientos. Son unos sentimientos que se reiteran y surgen una y otra vez, como si resucitarán de las cenizas.  Los románticos, que también utilizarán este motivo, nos presentarán una noche distinta: desgarradora, oscura y salvaje, como su alma atormentada.
 

¡Cuántas veces te me has engalanado
clara y amiga Noche!¡Cuántas llena
de oscuridad y espanto la serena
mansedumbre del cielo me has turbado!
 
Estrellas hay que saben mi cuidado,
y que se han regalado con mi pena;
que entre tanta beldad, la más ajena
de amor, tiene su pecho enamorado.
 
Ellas saben amar, y saben ellas
que he contado su mal llorando el mío,
envuelto en los dobleces de tu manto
 
Tú, con mil ojos, Noche, mis querellas
oye, y esconde; pues mi amargo llanto
es fruto inútil que al amor envío.


Métrica: el verso por antonomasia es el endecasílabo. El heptasílabo aparece combinado con él en estrofas procedentes de Italia como la canción, la lira o la silva.
El endecasílabo. Existen diversos tipos de endecasílabo, con diferentes acentos marcados, por ejemplo, el melódico que tiene acentos fijos en 3, 6 y 10 : ¡Oh serpiente nacida en dulce seno!
Nuevas composiciones:  canción, la octava rima, el terceto, la lira, el madrigal.

La lira: creada en Italia por Bernardo de Tasso y traída a España por Garcilaso: A la flor de Gnido, de cuya primera estrofa toma el nombre. Lo utilizan después Fray Luís, San Juan de la Cruz. Dos endecasílabos (2 y 5) y tres heptasílabos.

La octava rima: Ya la utiliza Boccaccio. (ABABABCC).
Aparece en poemas cultos, líricos y bucólicos y fue utilizada por muchos renacentistas. Garcilaso la emplea en la Égloga III.
Poemas estróficos: sonetos, canción, madrigal
Soneto: El Marqués de Santillana  intentó utilizarlo pero no cuaja. Petrarca -sin embargo- si logra ahondar en la esencia del amor "cortés" con sus contradicciones, metáforas y maneras expresivas. Garcilaso es uno de sus maestros.
 Canción: Desciende de la "canso" provenzal. En la canción encontramos un número indeterminado de estrofas (estancias) rigurosamente simétricas entre sí, seguidas por el envío (remato, commiato). Así -por ejemplo- en las Canciones I, II y IV de Garcilaso el paso de endecasílabos a heptasílabos señala el desequilibrio interno del amante.
Madrigal: Número de estrofas y versos no fijo, aunque el tipo de verso seguía el cómputo silábico era del heptasílabo. La temática era la amorosa e idílica. Se recomienda la brevedad, la armonía  y la sencillez.
Composiciones poéticas y géneros: epístola, elegía y oda.
Epístola: Epístola horaciana. Mezcla lo doctrinal y lo familiar. Garcilaso parece referirse a dos tipos de epístolas. Una de carácter culto, más adornada y pulida; otra, como la que él escribe, más espontánea.
 Elegía: de origen grecolatino. Primero fue un canto fúnebre. Después con Ovidio, Tibulo, Propercio, etc.,  se convirtió en la expresión del pesar amoroso y más tarde cualquier género de prosa o poesía inspirada en sentimientos de dolor y melancolía.
Oda: A la flor de Gnido ; se vale del paradigma ensayado por Bernardo Tasso. Clara influencia horaciana.
Égloga: Los orígenes de la égloga pasan por la poesía villanesca de pastorales y vaqueras que juglares y trovadores importaron a la península. Aparecen en las cántigas de amigo en los cancioneros galaico-portugueses  Más tarde la cultiva Juan Ruiz (Cántiga de serrana) y el  Marqués de Santillana ( Serranillas).
El escenario, preferentemente pastoril, responde a los tópicos del locus amoenus; los conflictos de los personajes son predominantemente amorosos, y muchas veces la égloga se compone de uno o varios diálogos o de un grupo de monólogos recitados por los pastores.
 
Estilo.


Una de las máximas aspiraciones es el logro de la belleza formal. Tanto Petrarca como los poetas grecolatinos eran ejemplo de perfección formal lograda a través de una cuidada elaboración. Se huye de la afectación y la norma es la naturalidad elegante.
Es importante el uso  de los adjetivos, pues la visión platónica de la naturaleza perfecta exigía que se destacaran con epítetos aquellas cualidades con las que las cosas y los hombres respondían mejor a los arquetipos. La poesía no será una simple diversión palaciega sino un alto quehacer espiritual que requiere una sencilla gravedad de tono y estilo, opuesta a la afectación o intrascendencia del siglo anterior.

Garcilaso de la Vega:

Encarna las cualidades del caballero cortesano renacentista; hombre de armas y de letras. Es el responsable de la introducción de la lírica renacentista en España.
Garcilaso nació en Toledo en 1501 y era de familia noble.  Participó en diversas campañas militares al servicio del emperador Carlos I y viajo como diplomático por varios países europeos. En 1825 se casó con Elena de Zúñiga, pero un año más tarde, conoció a la que sería su gran amor platónico, pues no fue correspondido y la musa inspiradora de sus poesías, la dama portuguesa Isabel Freire. Desterrado por el emperador a la isla del Danubio, regresó más tarde a Nápoles, donde entró en contacto con la cultura italiana. Tras una estancia de dos años en esta ciudad, reanudó su actividad militar. Murió en Niza en 1536, a consecuencia de las heridas sufridas en el asalto a una fortaleza del sur de Francia (la de Muy, en Provenza). Por su doble condición de guerrero y hombre de letras, Garcilaso, representa el ideal del perfecto cortesano renacentista.
Los sonetos giran en torno al amor. Entre ellos los más bellos son los dedicados a mitos clásicos como el de Hero y Leandro, el de Dafne y Apolo, el que habla de la muerte de Isabel (¡Oh dulces prendas¡) , el del Carpe Diem, nos ofrece un espectáculo de las ninfas bajo el río.

Églogas:


Égloga I (1534- 1535),  está dedicada al virrey de Nápoles. 431 versos distribuidos en 30 estancias y sus temas son el canto del desengaño y de la muerte. Tiene dos partes. Después de la dedicatoria, Salicio se lamenta de la inconstancia de Galatea que le ha abandonado por otro. Por su parte,  Nemoroso llora la muerte de Elisa. Aparece el apóstrofe a los elementos de la naturaleza: "Corrientes aguas puras, cristalinas/ árboles que os estáis mirando en ellas, / verde prado de fresca sombra lleno..." Ambos representan a Garcilaso.  Están presentes las dos situaciones más típicas, sobre todo a partir de Petrarca,  de la literatura amorosa: el desdén de la amada y la muerte de la mujer querida. El paisaje se altera en su curso armonioso con el dolor de ambos poetas.  La égloga acaba en resignación. El poeta ha aprendido a sufrir, a analizar su dolor. Es la cima de su poesía donde se fusiona sentimiento y forma.
Égloga III (1536) dedicada a Doña María Osorio, esposa de Pedro de Toledo. 376 versos distribuidos en 471 estancias. Hay cuatro ninfas en el Tajo. Tres tejen tapices  con sendos mitos mitológicos. (Orfeo y Eurídice, Apolo y Dafne, Venus y Adonis). La cuarta teje una historia contemporánea. La muerte de Elisa y la pena de Nemoroso. Estas cuatro ninfas ocultan tras su nombre a las hijas del virrey de Nápoles, mientras que Elisa es el recuerdo obsesivo de Isabel Freire. Aunque en las cuatro escenas hay dolor, la poesía no está dominada por el sentimiento. El dolor que causa la muerte es visto desde el pasado. Todo se sitúa en la lejanía, desde el pasado. Temas.
 El amor auténtico aparece manifestado desde dos vertientes:
-El dolor desengañado  y la melancolía, motivados por el amor no correspondido. Las causas que provocan su tristeza amorosa son: la ausencia el desdén de la amada, los celos y el despecho.
En cuanto al tema de la naturaleza, se trata de una naturaleza convencional y estilizada que pretende dar la impresión de armonía y serenidad.  Naturaleza que tiene vida y que hará suyo el dolor del poeta quien hablará con los elementos naturales como si fuesen confidentes.
Otros temas: arbitrariedad de la fortuna que va unido al tema de la melancolía y el pesimismo. El humanista opone a la fortuna adversa su fortaleza y virtud. Garcilaso cree que el destino influyo en su sentimiento. Hay que diferenciar hado y fortuna. Garcilaso sabe que el hombre no puede alterar su hado, a pesar de ello siempre contrapone sus valores espirituales y subjetivos y conserva inalterable su individualismo e virtud (estoicismo).
El tema de la razón, el tema del alma (cree en la separación alma /cuerpo tras la muerte), el tema del velo mortal. El cuerpo es un velo mortal que encumbre el alma.
Aparece el  conflicto entre razón frente a pasión, como realidad inmutable. También es habitual la  aceptación del dolor que provoca melancolía. "No me podrán quitar el dolorido sentir

Estilo.
 Musicalidad, elegancia rica y delicada. Tonalidad de matices, mesura, sobriedad y arte de la selección de vocablos. Garcilaso no copia sino que reelabora, selecciona y busca lo esencial haciendo de los tópicos nuevas creaciones. Utiliza la naturalidad y la selección de tópicos para transformarlos con elegancia. El secreto está en la sencillez, en la claridad y en la elegancia.
 La adjetivación: El hombre renacentista descubre el placer de los sentidos y utiliza con acierto y exactitud el adjetivo. Un adjetivo nítido y luminoso para poder captar el color y el sonido. Hay adjetivos que se repiten a modo de palabras clave refiriéndose al color, al sonido, al tacto. Predominan los siguientes
Color: blanco, verde, dorado.
Sonido: los que denotan suavidad e dulzura.
Tacto: referidos a blandura o delicadeza.
Sistemas de parejas (bimembraciones): plata centrada y fina, oro luciente y puro, baja y vil le parece.
De sustantivos: mi razón y mi juicio cayeron
La mar en medio y tierras ha dejado
De ideas semejantes o distintas  "a quien sabrá perderme y acabarme"
Enciende el corazón y lo refresca ( sonto XXIII)
Si en lugar se utiliza un trío, lo expuesto se hace más evidente.
"Por el hermoso cuello blando, enhiesto, el viento mueve, esparce y desordena"
No hay hipérbaton exagerado. A veces utiliza  el orden latino de adjetivo, genitivo, nombre" Como en luciente cristal columna" ( elegía I, v 73). Con mayor frecuencia separa dos calificativos del nombre interponiéndole el sustantivo mismo (soneto XV y en la Elegía I VV 76 yss): " y en los diversos montes y sombríos" ( soneto XV).
No hay dificultades de interpretación sintáctica ni de vocabulario. Escoge cada palabra, hay pocos italianismos, algún que otro galicismo y arcaísmos.
Metáforas: Responden a lugares comunes de la poesía petrarquista, del platonismo amoroso. Ejemplo amor como llama /fuego encendido, pasión = yugo,  mar furioso.
Ojos de la dama como luces brillantes; juventud = primavera.
 Imágenes y metáforas que revelan la claridad = eterno  reposo, alegría, esperanza.
La oscuridad: el dolor, la muerte, el olvido, la agitación, la inquietud
Vientos huracanados: Dolor y mala fortuna.
Puerto amable: fortaleza y razón.
 Hipérbole contenida: más profunda que extensa
"Los ojos cuya lumbre bien pudiera
tornar clara la noche tenebrosa
y esclarecer al sol a mediodía."
 En definitiva su arte poética se caracteriza por la emoción contenida, lo fonético se funde con lo espiritual.
 
 Copla  VIII
Nos hallamos ante una composición que sigue las técnicas y procedimientos de la poesía del XV, sin presentar novedades significativas. Se canta aquí nuevamente la excelencia de la amada. Nuevamente por los ojos de la dama, penetra en su alma.

Nadie puede ser dichoso,
señora ni desdichado,
sino que os haya amado.
Porque la gloria de veros
en este punto se quita
que se piensa mereceros;
así que sin conoceros,
nadie puede ser dichoso,
señora ni desdichado,
sino que os haya mirado.

En tanto que de rosa y azucena

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Garcilaso combina a la perfección la descripción de la amada, la incitación al goce de la juventud y la evidencia del paso del tiempo.
Los adjetivos (ardiente, honesto, blanco), reflejan la belleza de la mujer renacentista, que sigue el canon renacentista: color de rosa y azucena, cabello rubio, cuello blanco y erguido. Otro aspecto importante es la gradación de los verbos que terminan el segundo cuarteto; de forma magistral sus significados se van intensificando paulatinamente.
El equilibrio idealizado de la belleza femenina se manifiesta en la oposición de adjetivos y verbos del primer cuarteto:
-ardiente -honesto
enciende-refrena
La simetría es perfecta: los dos cuartetos se refieren a la belleza de la juventud; mientras que en los tercetos, el poeta invita a gozar de la primavera, pues el invierno se aproxima.
En tanto que de rosa y azucena
se muestra la color en vuestro gesto,
y que vuestro mirar ardiente, honesto,
enciende el corazón y lo refrena.
y en tanto que el cabello, que en la vena
del oro se escogió, con vuelo presto
por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
el viento mueve, esparce y desordena:
coged de vuestra alegre primavera
el dulce fruto antes que el tiempo airado
cubra de nieve la hermosa cumbre.
Marchitará la rosa el tiempo helado,
todo lo mudará la edad ligera
por no hacer mudanza en su costumbre.
Égloga I  


Las églogas de Garcilaso representan la más perfecta expresión del bucolismo del Renacimiento, que refleja una vez más ese deseo de imitación de la poesía grecolatina y sus grandes poetas. En el caso del marco pastoril, remonta a la poesía de Teócrito y Virgilio. Por su estructura se ha dicho que esta égloga es la más virgiliana de las composiciones de Garcilaso.  El poeta se sitúa en un escenario pastoril en el que dos pastores, Salicio y Nemoroso cantan sus "cuitas  amorosas”. Salicio se lamenta del desdén de Galatea (Isabel de Freyre) y Nemoroso de la muerte de Elisa ( Isabel).  Ambos remiten a la tristeza del poeta la muerte de Isabel Freire.
En el primer fragmento la Naturaleza acompaña al poeta en su dolor de tal modo que toda ella se humaniza ( las piedras se enternecen, los árboles se inclinan...); hombre y naturaleza parecen unidos.  Además la naturaleza es compasiva, mientras que la amada es dura, no muestra merced. Pero la expresión de su sentimiento no es exaltada, sino elegante y equilibrada ("Salid sin duelo, lágrimas corriendo”), como corresponde al ideal renacentista.
 El segundo fragmento corresponde al principio del canto de Nemoroso, y enlaza, por tanto, con las últimas estrofas del de Salicio. Invoca a la Naturaleza que es confidente de sus quejas amorosas. "Corrientes aguas, puras, cristalinas / verde prado de fresca sombra lleno". Después el autor compara su feliz pasado- "memorias llenas de alegría"- con el doloroso presente- "del grave mal que siento".
Resumiendo, fíjate en:
-La elegante y equilibrada expresión del sentimiento.
-La visión platónica de la Naturaleza.
-Lla profusión de imágenes,
-La mayor utilización de los adjetivos
-Mayor dominio de la musicalidad del verso.
 
Salicio:
 
 
"Con mi llorar las piedras enternecen
su natural dureza y la quebrantan;
los árboles parece que se inclinan;
las aves que me escuchan, cuando cantan,
con diferente voz se condolecen
Y mi morir cantando me adivinan; (…)
Salid sin duelo, lágrimas corriendo.
 
Nemoroso:
 
"Corrientes aguas, puras, cristalinas;
árboles que os estáis mirando en ellas,
verde prado de fresca sombra lleno,
aves que aquí sembráis vuestras querellas,
hiedra que por los árboles caminas,
torciendo el paso por su verde seno (…)
(Égloga I)
 
 
 
Égloga III


Llega el poeta en esta composición a su máxima perfección técnica, con un dominio total de los valores sensoriales y de la métrica italiana.
Esta égloga tan perfecta técnicamente ha sido considerada un modelo dentro de la poesía española.
Su estructura es perfecta: tras una dedicatoria, el poeta describe un escenario - un lugar bien conocido, el Tajo-; a continuación, aparecen unas ninfas que están tejiendo escenas de los amores más famosos de la mitología, la última ninfa, sin embargo, "no quiso entretejer antigua historia" y relata una historia contemporánea, en este caso el amor entre Elisa y Nemoroso, bajo cuyos disfraces se esconden Garcilaso y "supuestamente" Isabel Freire.
 
 
 
Cerca del Tajo, en soledad amena,
de verdes sauces hay una espesura
toda de hiedra revestida y llena,
que por el tronco va hasta el altura
y así la teje arriba y encadena
que el sol no halla paso a la verdura;
el agua baña el prado con sonido,
alegrando la vista y el oído.
 
Con tanta mansedumbre el cristalino
Tajo, en aquella parte caminaba
que pudieran los ojos el camino
determinar apenas que llevaba.
Peinando sus cabellos de oro fino
una ninfa, del agua, do moraba                     
la cabeza sacó, y el prado ameno
vido de flores y de sombra lleno.
Movióla el sitio umbroso, el manso viento,
el suave olor de aquel florido suelo;
las aves en el fresco apartamiento
Vio descansar del trabajoso /vuelo.                                 
Secaba entonces el terreno aliento
el sol, subido en la mitad del cielo;
en el silencio sólo se escuchaba
un susurro de abejas que sonaba...          

Fray Luis y San Juan Cruz

En la poesía española adquiere importancia la poesía religiosa. La base métrica y estilística es la misma que la de la poesía profana, pero adaptada a los temas religiosos, pues aparece el amor a lo divino. En esta corriente se distinguen dos tendencias: la literatura ascética y la literatura mística.
ascética: Es un término que procede del griego asketicos que significa ejercicio. Hace referencia a los esfuerzos que realiza el creyente cuando prepara el alma para alejarse de lo terrenal en busca de Dios. Es una guía de esfuerzo, pero no supone necesariamente una comunión con Dios. Dentro de las letras hispanas encontramos algunos grandes ascéticos: entre ellos, destaca la personalidad de Fray Luis de León.
mística: El término deriva del adjetivo latino mysticus, tomado del griego mystikos, que "refiere a los misterios religiosos”. Describe las experiencias de quienes han alcanzado un total despego del mundo terrenal y han encontrado la comunión, la unión con la divinidad. Es un concepto que se encuentra en la religión hebrea, en el sufismo, en la religión católica y en el budismo zen. En todos los casos se habla de comunión con la Divinidad.
Dentro de la Mística castellana sobresalen ante todo San Juan de la Cruz y Santa Teresa. San Juan, por ejemplo, se apropia de la misma idea del alemán Eckhart al decir "Mi alma está desasida / de toda cosa criada". El místico recoge algunos símbolos del sufismo como el vino o embriaguez mística, la noche oscura del alma, el pájaro solitario o el alma como un jardín místico.  La poesía intenta explicar lo inexplicable, lo inefable.



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Fray Luis de León.
 
Nació en Belmonte (Cuenca) en 1527, pero toda su vida aparece vinculada a Salamanca, de cuya universidad fue profesor. A pesar de su condición de fraile agustino, en 1572 fue procesado y encarcelado por la inquisición: se le acusaba de no cumplir con las normas de la iglesia sobre comentarios y traducciones de la Biblia. Después de casi cinco años de prisión fue declarado inocente. Murió en 1591.
Sus temas preferidos son el deseo de la soledad y del retiro en unión con la naturaleza (motivo clásico del Beatus ille), la búsqueda de la paz espiritual; y el deseo de una armonía con el universo que refleje la armonía divina. El poeta aspira a la búsqueda de la serena felicidad, aspira a la paz interior y al rechazo de las inquietudes mundanas, de ahí su deseo de retiro en comunión con la armonía del universo que refleja la armonía divina.
En Fray Luis aparecen una serie de motivos líricos:
 
-"Vanitas vanitatum" ( vanidad de vanidades): Desprecio de lo mundano
-"Carpe diem" "Ubi sunt?", "Temus fugit" ( Vive el presente, ¿Dónde están?, El tiempo se va), usados contra el irreflexivo " vivir el presente".
-Aureas mediocritas": La dorada medianía o vivir contento con poco, lo suficiente para ser un hombre moderado y alejado de lo mundano.
-"Beatus ille" o "Dichoso aquel" que huye de lo mundano.
-"Secretum iter" o " la escondida senda", es decir, la vida retirada en inocente soledad.
-"Locus amoenus": lugar idílico donde es posible desarrollar la comunicación con la naturaleza, símbolo del ascenso místico.
 -La barca en mar tempestuoso, que simboliza el naufragio de la vida humana.
-La "cárcel oscura" o prisión del alma en el cuerpo y del hombre en el mundo, tomado de la tradición filosófica.  
De hecho las corrientes filosóficas influyen en su cosmovisión: a Fray Luis le influyen el neoplatonismo con su visión idílica del universo, de la naturaleza y del hombre. Para Fray Luis, la música y la poesía humanas son un intento de imitación de la música divina: la armonía que rige todo el universo. En este orden de cosas, el hombre se halla rodeado de una oscuridad que le impide conocer a Dios si no alza la vista a las luminarias celestes.
 Recordemos que en  la concepción pitagórica, todo se puede reducir a un número, incluidos los elementos musicales. A cada cuerpo celeste, le corresponde un número y produce un sonido al moverse. Este sonido concuerda con él de los demás astros y, de este modo, se va conformando una melodía perfecta. El alma debe acceder a las esferas superiores, momento en el que experimenta la dicha al contemplar al ser divino. Tampoco podemos olvidar el estoicismo relacionado con la capacidad del hombre para vencer el miedo y afrontar con serenidad su propia vida.


Oda a la vida retirada


Recoge en ella el tema horaciano del Beatus ille  que expresa el ansia de paz espiritual, el deseo de sosiego en un marco geográfico: el campo. Esa búsqueda de paz en el campo es una de las preocupaciones de los hombres del siglo XVI, se plantea como contrapunto a la vida convulsa de la ciudad.
El campo frente a la ciudad, la vida "natural", frente a la "civilizada"; sin duda uno de los temas capitales del Renacimiento.
Se opone el mundo de vicios y degradación de la ciudad, al mundo dignificado de la vida en el campo. Aquél es símbolo de agitación y desasosiego; este, de paz y tranquilidad: "mundanal ruido" "mar tempestuoso" se contraponen a "manso ruido" "senda escondida". Aunque el carácter de Fray era impulsivo y nervioso, él anhelaba la serenidad, la paz interna. El poeta es consciente del desasosiego del mundo y desea apartarse y vivir en el campo, retirado y en armonía con la naturaleza.
Su estilo es sobrio y sencillo. Fluye de forma natural, con pocos elementos ornamentales. Su estrofa preferida es la lira.


Oda a Francisco Salinas
 
De la producción poética de Fray Luis de León sobresale por su belleza la " Oda a Francisco Salinas", el músico compañero como profesor en la Universidad de Salamanca. La música -ya lo hemos dicho-es una de las artes preferidas de todo hombre culto del Renacimiento;  la música está llena de armonía y puede elevar las almas a los más nobles ideales. Y esto es, precisamente, lo que intentará el poeta: unir la armonía del alma y del mundo con la de Dios.
 Pero, junto a esta idea central podemos ver, de nuevo, la concepción del cosmos renacentista, de la que Fray Luis tenía profundos conocimientos. Así la concepción pitagórica del mundo, transmitida por Aristóteles: "Los pitagóricos creían que todas las cosas del mundo eran número. Y el mundo todo, número y armonía". También Aristóteles creía  "  la idea de que el movimiento de los astros origina una armonía musical...". Se pensaba que  la velocidad de cuerpos celestes, a consecuencia de su lejanía hacía que el sonido de cada uno fuera diferente, como era distinta el de cada cuerda de la cítara; y creían que entre esos diferentes sonidos había una relación concordante que producía la armonía universal".
Esta composición representa uno de los momentos culminantes de su poesía, supone la síntesis de su cosmovisión humana, y uno de los poemas técnicamente más perfectos.  
 




San Juan de la Cruz.


Nació en Fontiveros (Ávila) en 1542. A los veintidós años ingresó en la orden de los carmelitas (fue entonces cuando cambio su nombre, Juan de Yepes, por Juan de la Cruz). Animado por Santa Teresa de Jesús, emprendió la reforma de la orden, lo que le supuso incomprensiones e incluso la prisión durante ocho meses.
Murió en Úbeda (Jaén), en 1591.
San Juan utiliza el lenguaje propio de los poemas de amor, pero cargándolos con un sentido religioso. Su estilo se caracteriza por el uso de símbolos: los elementos de la naturaleza adquieren un significado distinto, referente al mundo espiritual. Son frecuentes las imágenes y también las exclamaciones, paradojas y antítesis que reflejan la emoción de las experiencias del poeta. Sus poemas más famosos son Cántico espiritual, Noche oscura del alma y Llama de amor viva.
La experiencia mística recurre a los mismos recursos expresivos que la poética, ya que no sirve el lenguaje lógico y normal.
 El poeta necesita de las figuras que ofrecen tanto la poesía profana como la religiosa, de ahí que se haya estudiado la fusión  que nos ofrece el místico entre la tradición bíblica y la petrarquista de Garcilaso.   De hecho  tanto Santa Teresa como San Juan han encontrado en la lírica de los cancioneros: antítesis, paradojas, hipérboles, alegorías, disemias y todo tipo de juegos de palabras…  La naturaleza sirve pues para fijar símbolos y alegorías en que apoyan su doctrina. La idea básica y obsesiva de su poesía es la imposibilidad de transportar la experiencia mística a la prosa  o al verso.
Toda su producción es ascético- mística y en gran parte de su prosa declaradamente mística.  La totalidad de su obra se puede dividir en. De ahí, por ejemplo, la idea del azor o neblí (San Juan) que persigue y alcanza a su presa (Dios). La conquista tiene su correspondencia en el plano metafórico (la caza, el perseguidor…). En estos poemas son importantes los juegos de palabras: lance/alcanza; esperanza/alcanza/espera.
 
Noche oscura del alma
 
Es, quizás el más bello poema de S. Juan. En él describe la unión del alma con Dios mediante la imagen de una muchacha que se escapa por la noche de su casa, silenciosa y dormida, para encontrarse con su enamorado.  Nos encontramos ante la noche de la fe, de ahí que sea oscura, pero al mismo tiempo iluminada, por la luz interior del amor de Dios.
La secreta escala es la escala de la sabiduría mística que le permite ascender. A partir de este momento el poema no tiene complicaciones y llega a su cúspide en la estrofa 5, desde la cual se consuma la unión mística.
 La expresión está tomada de la Égloga Segunda de Garcilaso en al que Albinio, el enamorado busca desesperadamente la muerte:
La quinta noche, en fin, mi cruda suerte,
queriéndome llevar do se rompiere
aquesta tela de la vida fuerte,
hizo que de mi choza me saliere
por el silencio de la noche oscura....
 Este pasaje de la Egloga II debió de producirle una fuete impresión pues tuvo presente el verso "aquesta tela de la vida fuerte" cuando escribió "rompe la tela de este dulce encuentro", en  "Llama de Amor Viva".  La tradición también puede rastrearse en El Cantar de los Cantares en el que  también  aparece un significativo pasaje  nocturno: En mi lecho he buscado, por la noche a aquel que mi alma ama: le he buscado y no lo he hallado"

Según el propio poeta en este poema "canta el alma la dichosa ventura que tuvo en pasar por la noche oscura de la que en desnudez y purgación suya a la unión del Amado".
La imagen de la noche se hace presente en toda la vastedad de su sentido. El alma, liberada de sus pecados, va cambiando su primitivo desasosiego en libertad, ahonda el infinito vacío de los sentidos, donde únicamente la sed del amor persiste. Cuando todo parece desfallecer, la Noche comienza a poblarse de resplandores.
En la experiencia de esta noche de la Nada se han perdido todas las ataduras de la vida: se flota en un vacío desértico donde las luces de la fantasía se han apagado hasta el extremo de confundirse con la muerte. Lo que se nos muestra es la soledad interior, donde se ha producido la purificación de los sentidos, de la voluntad y la memoria; y donde no es posible encontrar otra alegría que l que deparan la esperanza y la fe.
El autor va transformando en palabras la acción de su pensamiento contemplativo. Establece así con la deidad un diálogo directo, sobrenatural, poético en el sentido de revelación. Hay una correspondencia exacta entre poesía y experiencia mística.
 De las ocho estrofas de la Noche, las cinco primeras corresponden a la dos noches: la del sentido y la espiritual, camino terrible y a la vez dichoso por el que tiene que pasar el alma que se dirige a la unión con Dios El alma avanza con paso seguro guiada por la luz oscurísima de la fe y en el término de este caminar se vuelve el alma hacia la belleza del sendero, de la noche que la llevó:
¡Oh noche que guiaste,
oh noche, amable más que la alborada,
oh noche que juntaste
Amado con Amada
Amada en el amado transformada¡
 
El alma ha llegado a la unión, a ella se dedican las tres últimas estrofas envueltas en el ambiente del Cantar de los Cantares. Se trata de un embriagarse, un paralizarse, el éxtasis místico.
 
Quédeme y olvídeme,
el rostro recliné sobre el amado,
cesó todo y déjeme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

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