Avisar de contenido inadecuado

Ramón de Valle- Inclán, Farsa infantil de la cabeza del dragón.

{
}

(Se oye la voz de un duende que canta con un ritmo sin edad, como las fuentes y los pájaros, como el sapo y la rana. Los ecos del castillo arrastran la canción, y en lo alto de las torres las cigüeñas escuchan con una pata en el aire.)

EL DUENDE. -Ábreme la puerta de mi cárcel, primogénito del Rey, Príncipe Pompón, y serás feliz en tu reinado. La gracia que me pidas, esa te daré.

EL PRÍNCIPE POMPÓN. – Devuélveme la pelota y te abriré la puerta.

EL DUENDE. - ¿Me lo juras?

EL PRÍNCIPE POMPÓN.- Mi palabra es de Rey.

EL DUENDE. – Ahí va la pelota.

EL PRÍNCIPE POMPÓN.- ¡Gracias!

EL DUENDE. – Dame la libertad.

EL PRÍNCIPE POMPÓN. – No puedo.

EL DUENDE.- ¿Y tu palabras, Príncipe Pompón?

EL PRÍNCIPE POMPÓN. –Mi palabra no es una llave.

EL DUENDE.- Ni tu fe de Rey.

(Desaparece EL DUENDE haciendo una cabriola. Vuelve a oírse su canción y las cigüeñas cambian de pata, para descansar antes de caer en el éxtasis musical.)

EL PRÍNCIPE POMPÓN.- Vamos a jugar, hermanos.

EL PRÍNCIPE VERDEMAR.- Yo salgo el primero.

EL PRÍNCIPE POMPÓN. –  Yo debo salir, que soy el primogénito.

EL PRÍNCIPE VERDEMAR.- En el juego de pelota eso no vale.

EL PRÍNCIPE AJONJOLÍ.  –Lo echaremos a suertes. El que vote más alto la pelota, aquel sale.

La sopesa y pasa de una mano a otra, toma sitio y le hace dar un bote tan alto que casi toca el pico de las torres. Vuelve a tierra la pelota, y en el rebote se entra por la ventana del torreón.

EL PRÍNCIPE VERDEMAR. – Ya nos quedamos sin pelota. Has estado muy torpe.

EL PRÍNCIPE AJONJOLÍ. – El Duende nos la devolverá. ¡Señor Duende!... ¡Señor Duende!...

EL DUENDE.

                                      ¡Dame libertad,

                               paloma real!

          ¡Palomita que vuelas tan alto,

 sin miedo al gavilán!

TODOS LOS PRÍNCIPES. - ¡Señor duende! ¡Señor duende!

(Aparece otra vez. EL DUENDE entre las almenas, y en lo más alto de las torres puntiagudas, las cigüeñas cambian de pata. EL DUENDE  saluda con una pirueta.)

EL DUENDE.- ¡Señores príncipes! ¡Servidor de ustedes!

EL PRÍNCIPE AJONJOLÍ. – Devuélveme la pelota.

EL DUENDE. – Con mil amores te devolvería la pelota si tú me devolvieses la libertad. ¿Me abrirás la puerta?

EL PRÍNCIPE AJONJOLÍ. – Te la abriré.

EL DUENDE. - ¿Me lo juras?

EL PRÍNCIPE AJONJOLÍ. – Palabra de Rey.

EL DUENDE. - ¡No! Palabra de Rey, no.

EL PRÍNCIPE AJONJOLÍ. - ¡Pues qué palabras quieres! Yo no puedo empeñarte otra. Si no soy Rey, nací para serlo, y mi palabra es conforme a mi condición.

EL DUENDE. - ¿Y no podrías dar palabra de hombre de bien?

EL PRÍNCIPE  AJONJOLÍ.- Me estás faltando el respeto que se me debe como Príncipe de sangre. (…) A un príncipe no se le puede llamar ni hombre de bien ni hombre de honor. Es depresivo.

EL DUENDE. -¿Para quién?

EL PRÍNCIPE AJONJOLÍ.  Para mi sangre.

Ramón de Valle- Inclán, Farsa infantil de la cabeza del dragón.

Resume el contenido de este fragmento teatral.

¿Quiénes dialogan?

¿Qué relación mantienen los personajes entre ellos?

¿Qué son las acotaciones? Identifícalas en este fragmento.

¿Qué función cumplen las acotaciones en un texto teatral?

{
}
{
}

Deja tu comentario Ramón de Valle- Inclán, Farsa infantil de la cabeza del dragón.

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.