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Querida Mara; carta para la reflexión. Materiales curriculares para la reflexión en el aula.

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            Quiero que leas con atención la carta siguiente en la que Lidia, se pregunta sobre esos grandes interrogantes que plantea la vida. Su mirada lúcida y penetrante, nos invita a ver el lado positivo de la vida, a no conformarnos, a cuestionarnos esas preguntas que arrinconamos en nuestro interior, porque, al no saber las respuestas, nos molestan; mejor abandonarlas en la cuneta, mejor arrinconarlas en un lugar donde no nos instiguen.

            Te propongo que reflexiones sobre el sentido de esta carta y pienses cuál es su verdadero significado, cuál es su sentido último, qué significa el final. Cada uno de vosotros puede proponer la respuesta que considere más lógica o la que se aproxime a sus propios pensamientos y sentimientos. No son preguntas banales, son preguntas que nos hacemos todos los días, aunque pretendamos ignorarlas.

            Poned en común todas vuestras respuestas, intentad poneos de acuerdo sobre este asunto tan trascendente. Después, cada uno de vosotros intentará escribir su propia carta, se hará las mismas preguntas, valorará el sentido de su vida y propondrá respuestas, salidas, caminos que conduzcan a ese reconocimiento interior de que la vida sí que tiene un sentido y que cada uno de vosotros debe encontrarlo, cada cual debe buscar su propia meta, su propio sendero...

            Finalmente propongo que subrayéis todas aquellas palabras que consideréis que pertenecen a un registro elaborado. Vuestra misión es extraerlas de su contexto, buscar su significado en el diccionario y añadir sinónimos. Recordad que el uso del diccionario es importante para adquirir un vocabulario apropiado, para ser capaces de moldear vuestras emociones, de expresar vuestras inquietudes. Las palabras nos ayudan a expresarnos, pueden salvarnos en momentos de dificultad, nos sirven para comunicarnos, nos ayudan en el lento devenir de los días.

             Por último, puedes transformar la carta para que adquiera un tono coloquial, un registro más apropiado, para -por ejemplo- expresar todas estas inquietudes a tu mejor amigo/ a.

            << Querida Mara: acabo de colgar el teléfono y me hado cuenta, con tristeza, de que te he contado sólo las cosas más banales que vivo ahora.

             Me está sucediendo una cosa extraordinaria, aunque un poco confusa, pero realmente grande: es como si en mí, ahora, apareciesen con gran claridad cantidad de preguntas y deseos sobre la vida: el deseo de ser feliz, de ser libre -es decir, de vivir con libertad sin estar ni aplastada ni apesadumbrada por las circunstancias concretas de mi vida-, el deseo de amar con profundidad a las personas que me son cercanas, el deseo de construir también yo un trozo de historia, porque, sino no, la Historia nos la construyen otros por encima de nuestras cabezas, y nos quedamos viviendo completamente indiferentes a todo lo que ocurre fuera de nuestro rinconcito, que, aunque cómodo, no deja de ser mezquino y de estar determinado por pequeñas estupideces y cabreos cotidianos.

            Es como si la bendita inconsistencia, el hacer siempre lo que instintivamente se me pasa por la cabeza, me hubiese empezado a aburrir soberanamente con su estupidez y superficialidad. Nunca antes como ahora me había parecido la vida tan grande, tan profunda, y, sobre todo, tan misteriosa. ¡Diablos! Basta levantar los ojos al cielo por la noche para intuir que la vida de todo este universo es un misterio grandioso, y nosotros, que somos hombres y tenemos conciencia de esto, desperdiciamos nuestro tiempo preocupados por pequeñas banalidades y pequeños dolores, sin preguntarnos el porqué; sin escuchar esa voz que haba en nosotros, que grita la vida no puede no tener ningún sentido; sin preguntarnos para qué estamos, por qué estamos hechos así, uno distinto del otro, pero todos con el mismo deseo dentro.

            ¡Por qué, si existen estas preguntas y deseos, nos resignamos, por qué vivimos en el fondo, desesperados, es decir, sin esperar nada del mañana, cerrándonos en una jaula que se convierte en nuestra tumba! Es inútil gimotear: somos nosotros mismos quienes hemos renunciado presuntuosamente -volviéndonos esclavos- a tomar en consideración  todos esos grandes deseos que se agitan en nosotros. ¿Quién se para un momento a escucharte cuando te preguntas quién eres, que haces sobre la tierra? Todos tienen miedo de estas preguntas y no hablan de ellas: ¿ Por qué preocuparse?, bien <<No pienses, déjalo correr, hoy estás, mañana mueres, y se acabó lo que se daba...

Se acabó... ¡y una leche! Yo existo, las preguntas existen y quiero saber: aunque fuese la única persona con este deseo en este mundo superficial ( porque quiere serlo), yo gritaré con todas mis fuerzas - hasta que muera- lo que siento.

            Hace un mes, casualmente, tuve oportunidad de escuchar una clase en la universidad, invitada por algunos amigos. El profesor daba una clase de teología  o de moral o de algo así; pero, en vez de hablar de santos o del cielo, hablaba justamente de esas preguntas, con un entusiasmo y con una fuerza que me impresionaron mucho, quizá esperaba escuchar el rollo de siempre, pero no fue así: es como si estuviera hablando de mí. Es extraño, pero lo que más me llamó la atención fue él más que sus palabras, su mirada profunda, atenta. Había en él algo que se me escapaba: era un hombre libre, abierto, que no sentía odio por la vida. No sé decirte nada más preciso, pero es como si guardase un secreto, una fuerza que no fuese suya. Siento que debo hablarte, que él no ha pisoteado las preguntas que se agitan en mí. Tendría muchas cosas que preguntarle: de alguna manera tengo que volver a encontrarme con él.

            Ahora ya no tengo la impresión de estar sola y desesperada en busca de algo que a todos les trae sin cuidado. Es como si alguien, inesperadamente, me hubiese dicho: ¡¡Eh, estoy aquí, no grites ni te desesperes, porque siguiendo este camino saldremos de la selva! Yo quiero salir de la selva, porque la vida es mar, cielo, montes y llanuras, casas, árboles, rostros humanos, estrellas, sol y viento, y nosotros estamos hechos para este Infinito que existe, basta sólo con mirar alrededor. Por eso seguiré a este alguien que me ha salido al encuentro en la oscuridad de la selva y me dice: Mira arriba, entre las hojas, ¿ves? Hay un trocito de cielo azul; saltamos a verlo todo>>.

            Lidia.

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Comentarios Querida Mara; carta para la reflexión. Materiales curriculares para la reflexión en el aula.

hoy estopy sola pero depronto hay alguien ke me entienda y ese sera solo tu :'-(  y ya sabe de kien sera pero tu hoy me dejaste tirada y yo esperaba otra kosa pero tu me sales kon otra nunka volvere a creer en el amor y solo por ti por ke me e dado kuenta ke todo´s los hombres no son koo un no los zueña y si los hay a donde estan ?????????????? el ke eswte interesado respondame esto para volver a creer en el amor por favor ----+-------
karolay karolay 17/03/2009 a las 02:05
Lamento amiga que te sientas tan triste y alicaída. Pero levanta el ánimo y verás como todo se arregla
saludos
A mi amiga le suceden cosas malas, vive con personas que no son sus padres porque su padres no tienen el dinero para mantenerla, se a mudado muchas veces porque su padre no encontraba trabajo en ningun lugar. Su papa tambien bebe y gasta su dinero en bebida. Ella es buena persona y la quiero mucho, me he enamorado de ella me gusta mucho pero no se como decirselo. Tiene un caracter fuerte pero en realidad es muy buena persona, siempre trata de ayudar y me deja lo poco que tiene. Como puedo enamorarla? estoy desesperada por ella y hay mas mujeres que se fijan en ella porque es linda y con caracter.
Marta Marta 27/02/2010 a las 04:17

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