Avisar de contenido inadecuado

Ponte en su lugar: Laura, 1ºB

{
}

 

 TAGS:undefinedQuerido diario:
Aunque ya ha pasado una semana, quiero contarte algo muy extraño que me sucedió la otra noche. Yo estaba en la cama pensando en los planes que tenía previstos para el día siguiente. Los nervios me impedían dormir. El instituto iba de excursión a Francia, a una especie de campamento. Todavía quedaban cinco días, pero a mí ya me comía la impaciencia. Intenté dormir de todas las formas posibles, sin embargo, los nervios me traicionaban; decidí entonces ponerme a leer un libro. Y pasó el tiempo. Estaba tan hipnotizada por el libro, que no podía dejarlo, continuaba pasando hojas, totalmente enfrascada en lo que estaba leyendo.


Cuando me levanté al día siguiente, lo primero que hice fue mirarme en aquel extraño espejo que tenía enfrente. Al principio, mi reflejo estaba algo distorsionado, pero, poco a poco se fue aclarando y pude ver que no era yo, sino otra persona. ¡¿Cómo podría haberme pasado una cosa así?! Había escuchado que el cuerpo de las adolescentes cambia, pero claro cuando hablaban de cambio, no creo que se refiriesen a esto.


Investigué un poco con la esperanza de descubrir a quién pertenecía mi nuevo cuerpo y descubrí que yo era Vanessa Heart Matthews, una adolescente que tenía doce años y que era hija de una tal Noah Heart.


Unos minutos después entró Noah por la puerta y me dijo que me diese prisa o llegaría tarde al instituto. Me arreglé enseguida y poco después ya estaba en clase, mirando las musarañas. En un momento dado, dos chicos se acercaron y me dijeron que eran amigos míos… Yo, como no sabía qué decir, decidí contarles verdad.


Ellos no se lo podían creer, pero, puesto que querían recuperar a su amiga, me dijeron que harían todo lo que fuera necesario para ayudarme a volver a mi cuerpo. Así que fuimos directos al laboratorio de química e investigamos sobre lo que me había pasado. No encontramos nada, salvo algunas historias de personas que afirmaban hallarse en el cuerpo de otras personas. Pero, nosotros sabíamos que esas historias eran falsas, sólo trucos para conseguir dinero fácil.


Al final dimos con una posible solución, aunque había un problema. Yo sabía que no podría salir de allí, porque, si me pillaban me metería en un lío. Y fue justo en ese momento cuando apareció aquel chico, con pintas de macarra y comenzó a meterse conmigo. Iba poco a poco aproximándose al libro que nosotros habíamos abierto y en el que habíamos nuestras esperanzas. Sin que pudiéramos reaccionar a tiempo, el chico agarró el libro y echó a correr.


Uno de los amigos de Vanessa intentó perseguirlo. El chico se giró y, sin contemplaciones, le dio una bofetada que le dejaría el ojo morado, pero él volvió con el libro que nos había arrebatado.


Continuamos leyendo el libro y descubrimos que lo único que podría hacer sería mirarme en el mismo espejo en el que me había mirado la mañana anterior y, a continuación, irme a dormir. Es probable que el espejo tuviese la capacidad de transformar a las personas y, que si uno volvía a mirarse en él, podría recuperar su rostro habitual y con ello volver a su vida.


Así lo hice. El libro no se equivocaba. Esa misma noche, me miré en el espejo antes de dormir. Al despertar al día siguiente, la impaciencia me comía. Me dirigí al espejo y pude comprobar que había vuelto a ser yo. Todavía hoy me preguntó cómo habría sido el día de Vanesa, como se las habría arreglado siendo yo misma. Pero, claro, hay cosas que nunca salen a la luz.


Laura, 1º B

{
}
{
}

Deja tu comentario Ponte en su lugar: Laura, 1ºB

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.