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Poetas del 27: Jorge Guillen

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Jorge Guillén.

 

 

Jorge Guillén.

 

 

Afirmación

 

Afirmación, que es hambre: mi instinto siempre diestro.

La tierra me arrebata sin cesar este sí

Del pulso, que hacia el ser me inclina, zahorí.

No hay soledad. Hay luz entre todos. Soy vuestro.

Valladolid 18-1- 1893; Málaga 14-2-1984). Es el máximo representante de la poesía pura. Al igual que Pedro Salinas se dedicó profesionalmente a la docencia universitaria como catedrático de Literatura y al igual que este abandonaría España (1938), aunque continuaría con su labor como docente en diversas universidades de Estados Unidos y de Hispanoamérica. A diferencia de Salinas, Guillén regresó y se estableció en Málaga, donde pasó sus últimos años. E 1976 se le concedió el premio Cervantes por su trayectoria.

 

 Guillén llegó a la poesía ya maduro: la primera edición de Cántico se publica en 1928 cuando el escritor cuenta treinta y cinco años. Dos grandes períodos definen su actividad poética. El primero abarca la escritura de Cántico desde su  comienzo (1 918),  y las sucesivas ampliaciones. El segundo  comprende Clamor con sus tres volúmenes: (Maremágnum 1957, Qué van a  dar en la mar, 1960 y A la  altura de las circunstancias, 1963), y  Homenaje (1967).  Después aparecerían Poemas en figuras y otros poemas (973) y   Final (1982). Posteriormente su obra quedará reunida en Aire nuestro (1968). Se cumplía así el propósito inicial de Guillén cuando comenzó a escribir de concebir su libro no como una mezcla arbitraria de textos, sino como una unidad orgánica, un edificio al modo de Las flores del mal de Baudelaire o de Las hojas de hierba de Walt Whitman. Así concluye su obra:

 

Siempre he querido concluir mi obra

……………………………………

Lo mejor de la vida mía es suyo.

 

 

 

Aire nuestro, en efecto, está organizado con un insuperable rigor constructivo, por eso cada libro integrado en la totalidad es una secuencia o sucesión ordenada y coherente. Las series  o sucesiones se subtitulan: Fe en la vida, Tiempo de Historia, Reunión de vidas. Para Juan Manuel Rozas, Cántico trata de lo creado; Clamor, de la caída, el caos y la “posible esperanza” y Homenaje…se dirige a los vivos y los muertos, a los objetos y a las ciudades; en definitiva, a todo lo que ha vivido al lado de Guillén y le ha hecho vivir.

Según esto el <<aire nuestro>> significa estar en el mundo, el aire es el catalizador que activa el ser con las cosas y plenitud personal. Es lo que relaciona al hombre con el mundo. Por eso el flujo de la conciencia lo percibimos en la omnipresencia del ser, en el despertar y nos conduce al equilibrio y la evidencia. Los versos inciden una y otra vez en esos motivos temáticos: Es una maravilla respirar lo más claro(…); El alma es quien gravita con creciente volumen(…); Todo me obliga a ser centro del equilibrio.

Y una evidencia:

 

Respiro, siento, valoro

gozando de una evidencia

………………………..

El mundo importa. Rodea,

vivo con él: un misterio

rebelde a la inteligencia.

Pero no al amor, al odio,

            a náuseas y apetencias.

            ……………………….

.

          

 

 

Cántico se presentó en la tercera década como el paradigma de la poesía pura, “bastante pura, ma non troppo”, según el propio Guillen. En muchos de estos poemas se observa un optimismo vital, el deseo expreso del poeta de oponerse a la angustia y la aceptación ante la vida, tal y como llega, pese a sus dificultades o miserias. Los objetos adquieren tonalidades inusitadas, como en las vanguardias. De hecho en los poemas el geometrismo es visible tanto en el diseño como en las estructuras poemáticas y en las tonalidades del léxico –recurrente en volúmenes, círculos, líneas, perfilas, etc. Esta actitud ante los objetos es explicada por Anthony Leo Geist en La poética de la Generación del 27 y las revistas literarias, Ed. Guadarrama, 1980:

 

“Los objetos son ofrecidos a la contemplación estética, pues el propósito de apartar el objeto de su contexto es precisamente evitar las asociaciones emotivas o sentimientos que conlleva normalmente. El resultado, según Moreno Villa, es que <<todo sentimentalismo, toda evocación o alusión están excluidos. El recreo, el gusto, nos llegará de la compresión pura de la forma del objeto”. Se desplaza entonces la emoción hacia objetos que se suponen libres de carga sentimental: libres porque son <<insignificantes>> o están fuera de contexto. Un crítico celebra la desaparición del sollozo romántico y habla de cómo debe figurar el corazón en la poesía: <<Dándole al corazón el mismo valor que a una silla, que a un zapato, que a cualquier otro objeto, se pueden obtener y se obtienen a veces, sorprendentes resultados de fina emoción>>. La tendencia esencial del poeta es la de abolir en absoluto los tópicos, bien por el abandono de ellos o volviéndolos al revés”

 

 

Las intuiciones se enmarcan sobre el fondo del pesimismo modernista y se inscriben dentro de ese optimismo conceptual que entre 1917 y 1920 recorre ciertas vanguardias. El simbolismo deja su huella (Verlaine, Rimbaud, Mallarmé)… Todos ellos cultivan una poesía intuitiva en la que lo importante es la expresión de lo misterioso e intangible. Para los simbolistas la realidad misma es valiosa estéticamente por sí, y por eso existe cierta disimilitud entre el texto artístico y su correlato, el mundo.  Aparecen pues algunas constantes que muestran el influjo simbolista como el hecho de que se trate de una poesía de ideas que profundiza en las relaciones del hombre con la naturaleza y con sus congéneres, el neorromanticismo o el hecho de que la propia poesía se convierta en motivo temático.

 

El hombre se sitúa así entre las cosas y se integra en ellas. Cántico es en sí un himno de afirmación a la vida, un cántico a la creación y al goce de existir. En él se celebran tanto la armonía del universo como la plena integración del ser humano. En el libro son frecuentes las alusiones a las maravillas concretas y el homenaje continúo a la perfección de la naturaleza.

 

La empresa de Guillén se relaciona de modo inseparable con un estilo. El cantor de las esencias las fija y expresa en el poema mediante un riguroso y ricos sistema expresivo. Guillén da al lenguaje valor de absoluto en cuanto soporte y generador de lo poético. El lenguaje poético no es un a priori: se define, al modo estructural por la relación entre sus componentes dentro del conjunto. Emoción e inteligencia se conjugan en el estilo. La primera prorrumpe en la admiración ante el universo, la segunda busca las esencias, las categorías. La claridad rige su discurso. El fervor trasciende a partir de palabras como asombro, ansia, ardor, dicha. El vector central del poema es la condensación, la fuerza que recae gracias a la economía lingüística y el gusto por el estilo nominal.

 

Es en Clamor, cuando irrumpen las fuerzas negativas y la protesta ante el presente histórico – guerras, injusticias, miserias-, pese a que nunca abandona la confianza en el hombre. Es ahí donde sentimos los desajustes y obstáculos de la convivencia humana.  Sin embargo, el tono del poema muestra la inflexión, es más reflexivo y grave. El estilo se torna más discursivo y aparece el poema largo, dividido en varias partes. La trilogía  ordena armónicamente sus contenidos: Maremágnum y A la altura de las circunstancias, comparten temas y tonos, y están unificados por un ritmo agitado, nervioso, que corresponde a la impresión de las fuerzas negativas. En el centro... Que van a dar en el mar se presenta a modo de adagio, pautado por un vasto ritmo elegiaco.

Aunque <<el mundo está bien hecho>>, aparece el mar y la injusticia histórica, el grito de dolor  y de repulsa ante la fealdad, la crueldad y confusión del mundo. El hombre de nuestro tiempo vive angustiado, es víctima de violencias, persecuciones, guerras, hambres, de la bomba atómica, etc.

“Y el dolor, por asalto, con abuso,

 nos somete a siniestro poderío,

 que desgobierna al fin un orbe obtuso

  de hiel, de rebelión, de mal impío,

origen de la náusea con ira.

 

 

Su obra constituye una de las empresas mayores de la lírica europea de este siglo por la novedad de la visión y la singularidad del estilo. Cántico es su culminación. Pese al caos, el hombre debe reafirmarse, el sí a la vida es una respuesta imprescindible en esta quiebra de valores contemporáneos.

 

 

 

Cima de la delicia

¡Cima de la delicia!
Todo en el aire es pájaro.
Se cierne lo inmediato
resuelto en lejanía.

¡Hueste de esbeltas fuerzas!
¡Qué alacridad de mozo
en el espacio airoso,
henchido de presencia!

El mundo tiene cándida
profundidad de espejo.
Las más claras distancias
sueñan lo verdadero.

¡Dulzura de los años
irreparables! ¡Bodas
tardías con la historia
que desamé a diario!

Mas, todavía más.
Hacia el sol, en volandas
la plenitud se escapa.
¡Ya sólo sé cantar!

 

 

Las doce en el reloj

Dije: ¡Todo ya pleno!
Un álamo vibró.
Las hojas plateadas
sonaron con amor.
Los verdes eran grises,
el amor era sol.
Entonces, mediodía,
un pájaro sumió
su cantar en el viento
con tal adoración
que se sintió cantada
bajo el viento la flor
crecida entre las mieses,
más altas. Era yo,
centro en aquel instante
de tanto alrededor,
quien lo veía todo
completo para un dios.
Dije: Todo, completo.
¡Las doce en el reloj!

 

 

Mis manos y mis labios y mis ojos...

Mis manos y mis labios y mis ojos
rehacen
con creciente embeleso
próximo al éxtasis,
activo sin embargo,
un incesante viaje
de reconocimiento que a la vez descubre
tanta comarca donde nunca es tarde:
Aurora permanente
sobre cimas y valles.

Entre las combas y las sombras
de tu hermosura no me pierdo,
y tu nombre claro proyecta
luz muy personal sobre tu cuerpo,
que está en mi amor y fuera de
su mágico radio secreto.
Y a esa tu vida, más allá,
bajo sol y luna me entrego,
toda tú estás conmigo,
nuestro doble futuro yo lo quiero.

 

El pan nuestro

 

Hacia un posible mas allá del caos
van los días del hombre valeroso,
y emergiendo de brumas y de vahos
sueñan, inventan en tensión de coso.

El tiempo se enriquece, se desgasta,
y entre azar y desorden indomable
la mejor invención será nefasta,
y el loco será entonces quien mas hable.

Mientras, la realidad sin voz desea
ser en concierto perspectiva humana.
Si se logra ese quid, hasta la fea
visión da aire de triunfo a la mañana.

Aquí mismo, aquí mismo está el objeto
de la aventura extraordinaria. Salgo
de mí, conozco por amor, completo
mi pasaje mortal. Vivir ya es algo.

Una fuente incesante de energía
fundamenta el suceso: cada hora.
Prodigio es este pan de cada día.
Luz humana a mis ojos enamora.

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Comentarios Poetas del 27: Jorge Guillen

solo con la ultima estrofa da valor y es toda desde el primero gusta

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