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El pobre caritativo, Gonzalo de Berceo

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El pobre caritativo

 

Era un hombre muy pobre, vivía de raciones,

no tenía otras rentas ni otras posesiones,

salvo lo que labraba, y lo que hacía en ocasiones,

en su hacienda tenía bien escasos pepiones.

 

Por ganar la Gloriosa, a la que mucho amaba,

partía con los pobres todo cuanto ganaba,

en esto entendía y por esto pugnaba

para obtener su gracia, su gran mengua olvidaba.

 

Cuando este pobre hubo de este mundo a pasar,

la Madre muy gloriosa lo vino a convidar,

hablóle muy sabroso, quiéralo halagar,

oyeron sus palabras todos los del lugar:

 

 

supiste por ganarla hacer buena maestría,

partías tus limosnas, decías Ave María;

por qué lo hacías todo yo bien lo entendía.

 

Sepas hoy que tu cosa toda es bien acabada,

es ésta en la que estamos la postrera jornada,

el ite missa est cuenta que ya es contada,

ya es venida la hora de cobrar la soldada.

 

Yo soy aquí venida por llevarte conmigo

al reino de mi hijo el cual es bien tu amigo,

do se ceban los ángeles del buen candeal trigo,

que las santas virtudes placer habrán contigo.

 

Cuando hubo la Gloriosa el sermón acabado,

desamparó la alma al cuerpo, venturado,

la tomaron los ángeles, un buen convento honrado,

y la llevaron al cielo, sea Dios alabado.

 

Los hombres por los cuales la voz fue antes oída,

muy prontamente vieron la promesa cumplida;

a la Madre gloriosa, la que es tan comedida,

todos le rendían gracias, cada uno a su medida.

 

Quien tales cosas oiga, será mal venturado,

si de Santa María no fuese muy pagado;

y si más no la honrase sería desmesurado,

que quien de ella se parte, es muy mal engañado.

 

Aún más adelante queremos aguijar,

que razón como ésta no es razón de olvidar,

ya que estos son los árboles que debemos holgar,

en cuya sombra suelen las aves organar.

GONZALO DE BERCEO, Milagros de Nuestra Señora. Versión de J. Benito de Lucas.

 

Vocabulario:

Raciones: limosnas.

Pepiones: monedas de poco valor.

Pugnaba: luchaba.

Mengua: miseria.

Ite missa est: palabras con las que se termina la misa. Aquí significan que se ha acabado la vida del labrador.

Soldada: recompensa.

Convento: grupo.

Desmesurado: desagradecido.

Aguijar: cabalgar; aquí, proseguir.

Holgar: disfrutar, gozar.

Organar: cantar armoniosamente.

En este milagro se nos cuenta la historia de un hombre paupérrimo que, a pesar de su miseria, comparte con otros lo que ganaba labrando. Su caridad no pasa desapercibida a la Virgen que sabe que actúa así movido por el amor que a ella le procesa; por eso lo salva cuando le llega la postrera hora y lo conduce al cielo, lugar en el gozará de la felicidad eterna.

El poema sigue la regularidad métrica del original, aunque se trate de una versión modernizada. Como es prescriptivo en el Mester de Clerecía sigue la estructura de la cuaderna vía, o sea, se organiza en estrofas de cuatro versos con rima consonante.

Observamos que las dos primeras estrofas (versos 1-8)  se resumen las virtudes del protagonista. Las seis siguientes (versos 9-32) muestran la afabilidad de la Virgen y sus palabras de consuelo en el momento de su muerte. Finalmente, las estrofas finales (versos 33-40), resumen la lección que nos ofrece Berceo, acorde con el didactismo.  

La moraleja es similar a la que podemos extraer del resto de milagros: si honras y veneras a la Virgen, obtienes su favor, tanto en este mundo, como en el más allá. Los que se apartan de su camino, caerán en desgracia, se verán desposeídos de su misericordia.

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Comentarios El pobre caritativo, Gonzalo de Berceo

MUCHISIMAS GRACIAS!! ES JUSTO LO QUE BUSCABA!
. . 02/01/2013 a las 17:44

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