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Pequeña Antología poética: Miguel Hernández I

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Copla

 

La cantidad de mundos

que con los ojos abres,

que cierras con los brazos.

La cantidad de mundos

que con los ojos cierras,

que con los brazos abres.

 

Casi nada

 

Manantial casi fuente: casi río

fuente, ya casi mar casi río apenas;

mar casi – casi océano de frío.

Principio y Fin del agua y las arenas.

 

Casi azul, casi cano, casi umbrío,

casi cielo salino con antenas,

casi diafanidad, casi vacio

casi lleno de arpones y ballenas.

 

Participo del ave por el trino;

por la proximidad, polvo, del lodo

participas, desierto, del oasis,

 

distancia de la vena del camino:

por la gracia de Dios -¡ved!-, casi todo.

Gran-Todo- de- la-nada de los oasis.

 

Me tiraste un limón

 

Me tiraste un limón, y tan amargo,

con una mano rápida, y tan pura,

que no menoscabo su arquitectura

y probé su amargura sin embargo.

 

Con el golpe amarillo, de un letargo

pasó a una desvelada calentura

mi sangre, que sintió la mordedura

de una punta de seno duro y largo.

 

Pero al mirarte y verte la sonrisa

que te produjo y el limonado hecho,

a mi torpe malicia tan ajena,

 

se me durmió la sangre en la camisa,

y se volvió el poroso y áureo pecho

una picuda y deslumbrante pena.

 

Fuera  menos penado

 

Fuera menos penado, si no fuera

nardo tu tez para mi vista, nardo,

cardo tu piel para mi tacto, cardo,

tuera tu voz para mi oído, tuera.

 

Tuera es tu voz para mi oído, tuera,

y ardo en tu voz y en tu alrededor ardo,

y tardo a arder lo que a ofrecerte tardo

miera, mi voz para la tuya, miera.

 

Zarza es tu mano si la tiento, zarza,

ola tu cuerpo si lo alcanzo, ola,

cerca una vez, pero un millar no cerca.

 

Garza es mi pena, esbelta y negra garza,

sola, como un suspiro y un ay, sola,

terca en su error y en su desgracia terca.

 

Te me mueres

Te me mueres de casta y sencilla…

Estoy convicto, amor, estoy confeso

de que, raptor intrépido de un beso,

yo te libré la flor de la mejilla.

 

Yo te libé la flor de la mejilla,

y desde aquel dulcísimo suceso,

tu mejilla, de escrúpulo y de peso,

se te cae deshojada y amarilla.

 

El fantasma del beso delincuente

el pómulo te tiene perseguido,

cada vez más patente, negro y grande.

 

Y sin dormir, amor, celosamente,

me vigilas la boca ¡con qué cuido!

para que no se vicie y se desmande.

 

El toro sabe

 

El toro sabe al fin de su corrida,

donde prueba su chorro repentino,

que el sabor de la muerte es el de un vino

que el equilibrio impide de la vida.

 

Respira corazones por la herida

desde un gigante corazón vecino,

y su vasto poder de piedra y pino

cesa debilitado en la caída.

 

Y como el toro tú, mi sangre astada,

que el cotidiano cáliz de la muerte,

edificado con un turbio acero,

 

vierte sobre mi lengua un gusto a espada

diluida en un vino espeso y fuerte

desde mi corazón donde me muero.

 

Mis ojos sin tus ojos

 

Mis ojos sin tus ojos, no son ojos,

que son dos hormigueros solitarios,

y son mis manos sin las tuyas varios

intratables espinos a manojos.

 

No me encuentro los labios sin tus rojos,

que me llenan de dulces campanarios,

sin ti mis pensamientos son calvarios

criando cardos y agostando hinojos.

 

No sé qué es de mi oreja sin tu acento,

ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,

y mi voz sin tu trato se afemina.

 

Los olores persigo de tu viento

y la olvidada imagen de tu huella,

que en ti principia, amor, y en mí termina.

 

Como el toro he nacido para el luto

 

Como el toro he nacido para el luto

y el dolor, como el toro estoy marcado

por un hierro infernal en el costado

y por varón en la ingle con su fruto.

 

Como el toro lo encuentro diminuto

todo mi corazón desmesurado,

y del rostro del beso enamorado,

como el toro a tu amor se lo disputo.

 

Como el toro me crezco en el castigo,

la lengua en corazón tengo bañada

y llevo al cuello un vendaval sonoro.

 

Como el toro te sigo y te persigo,

Y dejas mi deseo en una espada,

como el toro burlado, como el toro.

 

No cesará este rayo

 

¿No cesará este rayo que me habita

el corazón de exasperadas fieras

y de fraguas coléricas y herreras

donde el metal más fresco se marchita?

 

¿No cesará esta terca estalactita

de cultivar sus duras cabelleras

como espadas y rígidas hogueras

hacia mi corazón que muge y grita?

 

Este rayo ni cesa ni se agota:

de mí mismo tomó su procedencia

y ejercita en mí mismo sus furores.

 

Esta obstinada piedra de mí brota

y sobre mí dirige la insistencia

de sus lluviosos rayos destructores.

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Comentarios Pequeña Antología poética: Miguel Hernández I

todo precioso como tantos otros cayo pero el era famoso y mira de la carcel salieron munchos escritos como de pobreza que venia y sencillo que era  ha quedado digamos un idolo para toda andalucia obrera habra quien no sepa quien era yo si lo se 
Tu caistes y lo contastes , mientras distes encarcelado , yo tengo recuerdos dentro , recuerdos que me han contado , que otros munchos asi cayeron , asi sufrieron la carcel , la miseria pura y honda , de años de carcel suplicio , y luego el fuego de bala , fusilamiento y caido , y vamos abriendo la zanja , unos con otros a monton , las lagrimas se me saltan , ser hombres sentirse humanos , y hacinados como fieras , y hasta la muerte en su hoz , no del destino de arriba , si no de orden de fuego , y sentir como rebaños , swecos sin dar sentimientos , si lo contastes miguel hernandez , de tu apellido , banderin de la pobreza , de la emocion paraiso , que te cortaron la vena , te crearon la mordaza , y mira lo que es la vida , que tu recuerdo ya habla , no se calla se levanta , gritando siempre esperanza , libertad de andalucia , la tuya la que mamastes , al respirar de la vida , nunca morira tu voz , que tu recuerdo es batalla , de los derechos del hombre , siempre con humanidad , siempre presente en conciencia , como fue tu realidad ,,,,,,
un saludo ágatha.

besos ¡¡
Gracias Lucy, gracias por esta reflexión y por el sentido homenaje al gran Miguel
Besos
Que lindos poemas, me encantaron.
Besitossss.
Paloma
¡¡Bellisimo!! ... sin palabras
Un abrazo profe.
me recordaste a la escuela en la preparatoria, en aquellos tiempos leíamos y analizabamos este tipo de poesia, me gusta mucho, aprendi a apreciarla.

muchos saludos

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