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Si no estudias te lo pierdes: El humanismo generador de una nueva mentalidad.

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El humanismo generador de una nueva mentalidad


Religión y mentalidad popular


Entre los años 1499 y 1502, una terrible peste asola gran parte de Europa. En 1500 la sequía produce el fracaso de las cosechas en Alemania. Hay revueltas en las ciudades y rebeliones campesinas. Las guerras, la peste negra, el hambre, la sífilis, nos muestran una sociedad todavía medieval. En Renania y Suabia perece la mitad de la población y la sensibilidad religiosa se recrudece. Los habitantes de Europa tienen una obsesión: la muerte, la salvación o la condenación. Es, en definitiva, el miedo al futuro propio de toda sociedad en trance de cambio. La exaltación de la piedad popular lleva a fantasías religiosas, a la mirada detenida en los rasgos más trágicos de la pasión de Cristo, como vemos en los calvarios y los crucificados o las vírgenes con Cristo muerto del siglo XV. El alemán Grünewald pintaría crucificados cubiertos de sangre. Existe además una pasión por un mundo religioso exterior: indulgencias, procesiones, reliquias… Las brujas (que se encuentran en cualquier sitio y por cualquier motivo como ser demasiado feas o demasiado guapas) son quemadas vivas; los judíos son encerrados en ghettos y perseguidos. Se cree en la astrología, en las profecías, en la alquimia. La crítica del clero y de la Iglesia que, por un lado, participa de este ambiente y, por otro, está inmersa en un proceso de laicización y de coparticipación política y económica con los poderosos, se extiende a capas sociales cada vez más amplias.


Una aristocracia intelectual: los humanistas.
Es en este mundo social donde surge el humanismo desde mediados del siglo XV. El movimiento humanista, que tendrá su máxima fuerza en Italia y Países Bajos, es característico de la época renacentista por su nueva perspectiva de la dignidad del hombre y de su posición en la naturaleza. No fue un movimiento de directrices comunes. Su apariencia de unidad se la da su interés por un mundo grecolatino, su empeño en resucitar los valores de la antigüedad, su espíritu realista, sus deseos de romper con lo medieval. Pero el humanismo no es una filosofía , en realidad. Su <<descubrimiento>> de Aristóteles o Platón olvida que ambos eran ya la base del pensamiento medieval. Es un error considerar a los humanistas como los primeros racionalistas de la historia. Ellos estuvieron dentro del espíritu de su época. Creían en las brujas, en los endemoniados, seguían apoyando sus ideas científicas en las consuetudinarias tradiciones religiosas. Y de todo ello participan las más claras inteligencias del Renacimiento, desde Erasmo al propio Lutero. Y es que el valor de los humanistas está ahí. El humanismo supone el nacimiento del espíritu crítico, la expresión de los valores individuales de la época y la puesta en cuestión del sistema eclesial. Esto es menos delo que se acostumbra a decir sobre el humanismo. Pero es tan importante que cambia radicalmente los presupuestos de la cultura europea y es fermento generador de movimientos como la Reforma, la Contrarreforma y la ciencia y la filosofía del siglo XVII.


El humanismo supone una nueva religiosidad: la conciencia de un cambio. Esta idea, que hasta 1520 no es ortodoxa, pronto dejará de serlo y se convertirá en la reforma de Lutero, un monje agustino que, como un humanista más, ocupa una cátedra en Wittemberb, famosa Universidad que tenía a gala conservar en su capilla 17. 443 reliquias.


2. Moro y Erasmo.
Aparecen en Italia academias que propagan una mueva mentalidad. Pensadores como Marsilio Ficino (1433- 1499), Giovanni della Mirandola (1463-1494) y Pomponazzi (1464- 1524) aparecen en ciudades italianas. Pero destacaran sobre todos Nicolás Maquiavelo (1469-1527) y el propio Leonardo da Vinci (1452-1519), artista, físico y escritor. En España, los hermanos Juan y Alfonso Valdés, erasmistas, y Luis Vives (1492-1540). Y en Inglaterra, Tomás Moro (1480-1535), canciller de Enrique VIII, decapitado por oponerse a las medias anglicanas del rey. Moro escribiría la <<Utopía>>, ideal de un Estado de tipo socialista, lleno de reminiscencias platónicas, con una policía actuante sobre una sociedad ascética donde no hay economía monetaria ni propiedad privada. Diferentes tratados, con estas mismas ideas, proliferaron por Europa en el siglo XVI. Moro ha sido recientemente canonizado.
Pero el más grande de los humanistas europeos sería Erasmo de Rotterdam (1466-1536). Creará una corriente, el erasmismo, extendida por toda Europa y cuya influencia durará más de un siglo. Él será el mayor crítico de las estructuras eclesiásticas del siglo XVI, y muchos de sus discípulos pasarán al campo protestante. Aboga por una mayor instrucción del pueblo y por una piedad auténtica, honesta y exenta de superficialidad. De espíritu abierto y comprensivo, criticó con elegante ironía las estructuras eclesiásticas, lo que le impidió acceder al cardenalato, a cuyas puertas quedó. En una época violenta representó un espíritu de concordia y un tipo de intelectual válido hasta días: el de un hombre qui non facile definit, que no, forma fácilmente juicios categóricos. El humanismo es el ingrediente fundamental del Renacimiento; Erasmo, el tipo más acabado de hombre renacentista.

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