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¿Qué podemos hacer para que los niños lean?

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Me gustaría saber vuestra opinión sobre este artículo que me ha mandado Sergio Parra. Os invito además a su blog: http://ocultandoelsol.wordpress.com/

 

 

¿Qué podemos hacer para que los niños lean?

Sergio Parra

http://www.papelenblanco.com/

10 de Octubre, 2008

La respuesta a esta pregunta no resulta fácil porque aún quedan muchos interrogantes previos que responder, como el verdadero impacto de la educación en la psique de un niño, la influencia del ambiente, los genes y los padres, si la letra con sangre entra, etcétera.

Lo que sí podemos descartar con bastante seguridad es una creencia popular que suele repetirse por inercia en muchos medios de comunicación: que una buena forma de estimular la lectura en edades tempranas consiste en crear un ambiente lector en el hogar, con anaqueles llenos de libros y unos padres leyendo o escribiendo en vez de apoltronados frente a la caja tonta. Pues no.

Actualmente no tenemos pruebas sólidas de que un ambiente lector induzca a los niños a convertirse en lectores. Aunque este fenómeno se produzca, estadísticamente, con frecuencia, no es el ambiente la verdadera causa: si esos padres borraran de un plumazo los libros de casa y sus hábitos lectores, sus hijos se transformaría en lectores o no igualmente.

Vamos a explicar la razón.

A finales de 1990, el Departamento de Educación de Estados Unidos efectuó uno de los estudios a mayor escala, el ECLS (Estudio Longitudinal de la Primera Infancia), que pretendía calcular el progreso académico de más de veinte mil niños desde la guardería hasta el quinto curso. El estudio reunía toda clase de información de un amplio espectro de niños: estructura familiar, raza, posición socioeconómica, nivel de educación de los padres y otros.

Las estadísticas extraídas del ECLS muestran la siguiente correlación: un niño con gran cantidad de libros en casa tiende a tener mejores calificaciones que uno sin ellos. Pero las correlaciones no son conclusiones, porque pueden existir variables que no se han tenido en cuenta. Para que la correlación tenga mayor peso debe manifestarse entre niños lo más parecidos entre sí en todos los rasgos, salvo en el de acumular libros en casa y que sus padres tengan hábitos lectores.

Las estadísticas entonces nos dicen otra cosa bien distinta: tener libros cerca o visitar museos o bibliotecas no es una causa de la inteligencia y de los hábitos lectores del niño sino un indicador.

Esto significa, por ejemplo, que si introducimos a un niño cualquiera (un niño adoptado, por ejemplo) en un hogar donde florezca la lectura y los libros, no hay ninguna razón para pensar que ese niño se volverá adicto a la lectura salvo si naturalmente tiene tendencia a ello.

La mayoría de padres que poseen muchos libros en casa y que se preocupan de que sus hijos se aficionen a la lectura tienden a ser individuos inteligentes, inquietos y aficionados a la lectura. Esos rasgos son en cierta medida hereditarios. De modo que sus hijos nacerán predispuestos para ello y el que los padres hagan el esfuerzo extra de inculcar lo que ya potencialmente está inculcado en ellos no será más que reiterativo.

Así que si de repente introducimos libros en un hogar sin libros y obligamos a los padres a que fomenten la lectura en sus hijos, lo más probable (salvo que en los hijos haya alguna inclinación natural a ello) es que el efecto sea estéril.

Como infructuosas son muchas iniciativas para promover la lectura en los niños. Rod Blagojevich, gobernador de Illinois, anunció un plan en 2004 para enviar por correo un libro al mes a cada niño de Illinois desde que naciese hasta que entrase en el jardín de infancia. Por fortuna, el plan fue rechazado por la asamblea legislativa de Illinois.

Bajo el mismo espíritu, se venden cintas de Mozart para bebés (o para fetos), se anima a asistir a museos y exposiciones, se repite la idea del impacto socializador de las guarderías o se cree que una familia disfuncional origina hijos disfuncionales. El famoso estudio Colorado Adoption Project, que estudió las vidas de 245 bebés en adopción, no encontró apenas ninguna correlación entre los rasgos de la personalidad de los niños y los de sus padres adoptivos, como si los niños vivieran inmunes a la influencia paterna y ya estuvieran predestinados a desempeñar un papel que acaso modificaran en base a sus amigos y compañeros de clase. (Para un análisis más profundo sobre este tema, recomiendo La tabla rasa, del psicólogo cognitivo Steven Pinker, y El mito de la educación, de Judith Rich Harris).

Estos mitos culturales que sobrevaloran la contribución de los padres en la personalidad de sus hijos nos deberían dar qué pensar sobre las estrategias que seguimos para fomentar la lectura y los verdaderos efectos que ellas causan en las nuevas generaciones. Quizá, en primer lugar, deberíamos reconsiderar la idea generalizada de que un libro es una suerte de piedra mágica capaz de hipnotizar y mejorar a toda clase de personas en edades tempranas.

No olvidemos tampoco el siguiente dato: las nuevas generaciones están leyendo más que nunca antes en la historia. Esta afirmación parece insostenible porque sólo solemos fijarnos en la venta de libros y nos olvidamos de la presencia de Internet, los blogs, los subtítulos de las series americanas que se descargan antes de que lleguen a dobladas y, qué diablos, hasta los SMS (y un lenguaje audiovisual cada vez más alambicado).

Otra cuestión muy distinta sería cuál es la calidad de esa lectura, pero basta mirar la lista de libros más vendidos de cualquier centro comercial para advertir que los niveles de exigencia lectora son bastante parecidos entre niños y adultos. ¿Y no son los niños y adolescentes parte de esta sociedad que nos ha tocado vivir?

Sergio Parra

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Comentarios ¿Qué podemos hacer para que los niños lean?

mira agahta yo doy tres hijos a quien le ha gustado leer es a mi mas no doy memoria fuerte mi marido si da mas memoria pero no le gusta leer  de los tres hijos solo le gusta leer y a estudiado el mayor  como ves es hereditario mi gusto y la memoria del padre  espero haberte servido
Hola Sergio Parra, Aghata y Lucia.

Yo creo que el ambiente y el entorno si que ayudan mucho a  que el niño se habitue a leer. Nosotros en casa tenemos una libreria y estantes con libros, en la libreria hay un sitio para los libros de mi marido, para los mios y hasta mi niño de 4 años tiene un sitio para sus libros, pues os digo que tiene una buena coleccion, tiene hasta una enciclopedia propia para un niño de su edad, pero muy interesante.

El solito, cuando termina de jugar con sus coches y demas juguetes, va voluntariamente a donde estan los libros y los elige, porque va teniendo ya sus gustos y alguna vez va a la parte de arriba y coge un libro de viajes, concretamente de Venecia, reconoce lo que son los canales de alli, (estuvimos hace un par de años alli con el) y tiene la curiosidad de recordar ese sitio que tanto le gusto por medio del libro.

Nosotros ahora vivimos en Paris y aqui ha empezado a ir al cole por primera vez, pues desde ya empiezan a inculcarles la cultura del libro, de modo que cada semana, el viernes en su bolsa del cole le dejan un libro para que se lo leamos en casa el fin de semana y lo interesante es que cuando saco el librito, antes de leer yo el titulo, se me adelanta él y me lo dice en francés.

Son importantes tambien en las ciudades, crear buenas y llamativas bibliotecas, aqui por ejemplo vemos como acuden casi toda la familia a la biblioteca, son lugares amplios, con un ambiente muy acogedor que incitan a la lectura, lo primero que hacen cuando te sacas la tarjeta de la biblioteca es darte una bolsa para los libros hecha por supuesto de material ecologicos. Todas aparecen en internet y te ofrecen informaciones detalladas hasta de las novedades del mes y proximos eventos, porque organizan hasta exposiciones. Lo que si veo es que aqui hay una gran hiperactividad en las bibliotecas publicas, estan muy vivas.

Bueno, pues ya no hablo mas, perdon 'escribo'... pero es un tema que da para hablar mucho.

Un besote y encantada de haber leido el post tan interesante y haber participado en los comentarios.
Me gusta éste estilo de post, que incitan al debate. Suelo visitar un blog muy interesante en el que el autor escribe tan solo el domingo, por supuesto es un tema interesante y de actualidad siempre y durante la semana todos nos acercamos a opinar, tiene muchisimos lectores y se llama 'La tercera opinion' os lo recomiendo, es genial. 
luzdeluna1 Inma 31/05/2010 a las 16:47
Sí, no es sólo una cuestión de hábitos, Lucy, también forma parte de nuestros genes, y por supuesto de nosotros mismos.
Un beso gigante.
Sí, no es sólo una cuestión de hábitos, Lucy, también forma parte de nuestros genes, y por supuesto de nosotros mismos.
Un beso gigante.
Veo Luz que tenéis muy buenos hábitos en París, os felicito y me congratulo por ello. Es muy importante que los niños lean porque les abre puertas, que de otra forma permanecen cerradas...
Un beso gigante

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