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Ni siquiera el hombre del Bicentenario

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Ni siquiera el hombre del Bicentenario desea que la historia sea interminable. Él se sabe imperfecto, sabe que no necesita jugar al escondite con la muerte ni detener su caos porque mientras arrastramos esa utopía como si se tratase de un carro, nos vamos hundiendo  en el lodo de la melancolía irremisiblemente. Pero, una vida detenida en el santuario de los sueños, sin la conciencia de que todo fluye, de que necesitamos quitarnos las esporas para avanzar, ¿merecería la pena? La necesidad de seguir ascendiendo por la empinada senda también provoca emociones. Si no nos arrojamos al vacío, si nos sumimos en un estado de éxtasis perpetuo, si nos trasformamos en estatuas pétreas e inmóviles, ¿de qué nos alimentaríamos? De un  monólogo que incuba residuos, espejos que devuelven la misma sorda imagen, encadenada siempre al mismo osario de tristeza, que no es más que un pálido reflejo del cuerno de la abundancia que ha extinguido la tragedia.

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Comentarios Ni siquiera el hombre del Bicentenario

si  tal vez tener una dinamica mas activa con la realidad circundante sea mejor pero a veces el letargo fisico nos ayuda a que la conciencia encuentre esa maravilloso respuesta  y asi no caer en el extremismo de un arrebato que se termina llevando una vida...
Autor Juan Carlos Aviles Moran
Juan Aviles Juan Aviles 21/03/2011 a las 23:31
es decir :    "VISTEME DESPACIO, QUE VOY CON PRISA"
la dijo   NAPOLEON BONAPARTE      pero ya existia antes esa frase
Juan Aviles Juan Aviles 21/03/2011 a las 23:35

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