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La narrativa en los años 50. Maratón de literatura.

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La década de los 50. El resurgimiento iniciado por la novela en los años cuarenta se consolida con la novela social durante la década del medio siglo; en ella conviven dos generaciones sucesivas de narradores.

Los tres novelistas más significativos de la generación anterior: Cela, que publica en 1950 La colmena (considerada como la obra precursora de la nueva tendencia); Miguel Delibes con El camino (1950) y Mi idolatrado hijo Sisí 1953), Cinco horas con Mario (1966) y Torrente Ballester con su trilogía Los gozos y las sombras (1957- 1962).

Una nueva generación de novelistas hace su aparición en torno a 1954: Ignacio Aldecoa (El fulgor y la sangre), Jesús Fernández Santos (Los bravos), Rafael Sánchez Ferlosio (El jarama), Ana María Matute  (Pequeño teatro), Juan Goytisolo (Duelo en el paraíso, Juego de manos), Carmen Martín Gaite (Entre visillos), Juan García Hortelano (Nuevas amistades, Tormenta de verano),   A. Ferras (La piqueta), Jesús López Pacheco (Central eléctrica). Ésta última considerada  una de las mejores del realismo crítico, etc.

Durante la década de los cincuenta, la angustia existencial que caracterizó a los novelistas anteriores da paso a las inquietudes sociales de la “generación de medio siglo”, cuyos rasgos distintivos  son:

-La sociedad española se convierte en el tema central de su narrativa: la dura vida de los campesinos y proletarios, la miseria y degradación en los suburbios urbanos, la banal vida burguesa…; todo ello con ánimo de denuncia, haciendo hincapié en las injusticias y solidarizándose con las oprimidos( los trabajadores del campo y de la industria), expresando la falta de conciencia social de conciencia social de las clases dirigente responsables, la apatía de la burguesía.  Muchos de estos novelistas han vivido la contienda de niños, no hablan directamente de ella sino de la niñez vulnerada y de las consecuencias del conflicto bélico en la sociedad.

Destaca el objetivismo narrativo, el deseo del autor de quedarse al margen de los hechos, de dejar que los personajes se identifiquen por su modo de hablar y actuar. El ejemplo más significativo es El Jarama de Sánchez Ferlosio, novela donde el narrador se limita a contar un día de ocio, junto al río Jarama, de un grupo de jóvenes trabajadores madrileños. En ella aparecen algunos de los rasgos comunes: la reducción de la acción en un tiempo y espacio reducido, incluso aparece la referencia espacial aparece en el título, con un claro sentido simbólico (Las afueras);   la presencia de un personaje colectivo, como distintivo de la banalidad, la falta de objetivos, la vulgaridad ( Los bravos, La colmena); la importancia del diálogo y el habla popular, trascrito con una gran fidelidad con el objetivo de que conozcamos al personaje por su forma de hablar y sus actuaciones, etc.; suele ser habitual la narración lineal , pero también hay excepciones, como La colmena, Cinco horas con Mario, donde el monólogo discurre a partir del flujo de la conciencia de su protagonista.   La acción es pasiva. No se puede hablar en muchas de estas obras de hilo argumental, sino más bien de colección de estampas o cuadros que muestran como aguafuerte el desencanto a través de las situaciones cotidianas más banales. El tiempo y el espacio se inmovilizan: la acción real es de corta duración pero se alarga por la charla monótona, la verborrea de  los personajes.

 

Los escritores utilizan habitualmente la tercera persona y extreman el realismo objetivista, que ya había señalado La colmena. De este modo consiguen la perspectiva de una cámara cinematográfica que trascribe únicamente lo que ve, por lo que en apariencia el narrador desaparece de escena. El autor se limita a trascribir el diálogo de los personajes, de forma que el lector pueda identificarlos con claridad en sus actos y frases. También es frecuenta el uso del monólogo interior, como en Cinco horas con Mario, donde el autor consigue el distanciamiento a partir de la segunda persona, pero a la vez, consigue una mayor implicación del lector, que si hubiera empleado la tercera persona.

Lógicamente, el deseo de reproducción del habla común, hace que el lenguaje se polarice hacia la sencillez y que sean frecuentes los coloquialismos, de forma que se reproduzca los giros y modismos del lenguaje coloquial. Sin embargo es frecuente el lirismo (incluso en una obra como El Jarama); los autores utilizan un lenguaje milimétrico, que se adecua a los objetivos narrativos y el efectismo estilístico que se busca.

De todas formas el realismo presentó dos caras, que a veces se solapan o entrelazan y que perduraron en la generación siguiente: Por un lado el realismo objetivista o conductista en el que el narrador muestra la realidad tal cual es, sin implicarse en ella. Los personajes se definen por lo que hacen o dicen. Pero la evolución de ese realismo ocasiona el realismo crítico: el autor participa en lo que narra, y deja patente su ideología y que seguirá patente en las generaciones posteriores.

La novela del exilio. Aunque sea de manera escueta, es necesario también recordar la obra narrativa de los exiliados españoles. En la “España peregrina”, como la bautizó Bergamín, siguen escribiendo  los novelistas que ya habían iniciado su obra antes del enfrentamiento civil: Ramón J. Sender, Francisco Ayala, Max Aub, Rosa Chanel…  y los que se dan a conocer por primera vez: Manuel Andújar, José Ramón Arana… El conocimiento de sus obras entre los lectores españoles fue lento y tardío y su incidencia literaria, condicionada por el aislamiento cultural del país, prácticamente nula. A ello se une la singular evolución de cada uno, en la que intervinieron el contacto con un nuevo país, las circunstancias personales, las tendencias literarias.

En buena parte de la obra de los novelistas del exilio coexiste la recreación constante del pasado (los recuerdos de infancia y adolescencia, la trágica experiencia de la guerra…) y la asunción dolorosa del presente (la orfandad del exilio, el descubrimiento del mundo americano…). De igual forma se mezclan orientaciones estéticas muy diversas (el lirismo, la parodia, el compromiso político, el humor), así como formas tradicionales y vanguardistas. En todo caso, muchos de estos novelistas sí utilizaron procedimientos experimentales, contribuyendo de forma decisiva a la renovación de los procedimientos narrativos.  De hecho muchos asumen las características de la literatura de los países que los acogen. Todos ellos adoptan de una u otra manera una perspectiva ética en sus libros.

Francisco Ayala: Evolucionó en el exilio hacia las preocupaciones éticas o políticas y se interesó por el tema del poder.

Algunas de sus obras más importantes son las colecciones de cuentos Los usurpadores (1948) y La cabeza del cordero (1949) y novelas como Muertes de perro (1958) y El fondo del vaso

( 1962). Presenta un lenguaje simbólico y estilizado, que en ocasiones rebasa lo grotesco.

Max Aub: Sus novelas se centran en la Guerra Civil y el fenómeno del arte. Utiliza un lenguaje hondo y maneja con eficacia los puntos de vista de la narración. Destaca El laberinto mágico, título que engloba varias novelas sobre la Guerra Civil; La calle de Valverde (1961) o Jusep Torres Campalans (1958) biografía inventada de un pintor de vanguardia.

Arturo Barea. Destaca La forja de un rebelde, trilogía autobiográfica que comienza en la guerra de Marruecos y finaliza en los días de la Guerra Civil.

Rosa Chacel, que escribe antes de la guerra novelas intelectuales siguiendo las ideas de Ortega, pero lo mejor de su obra se corresponde con el exilio. Destaca por la profundidad psicológica de sus personajes femeninos, la lentitud de las descripciones y un lenguaje trabajado y denso: Teresa, (1941)  inspirada en la amante de Espronceda; Memorias de Leticia Valle (1946) sobre los afanes amorosos de una adolescente; etc.

Ramón J. Sender comenzó su producción novelística antes de la Guerra Civil. En esta primera etapa se aleja de la vanguardia y se centra en temas sociales y políticos en obras como      Imán (1930), sobre el conflicto de Marruecos, y Mr. Witt en el cantón (1935). En el exilio escribió sus mejores novelas. Recordamos  La aventura equinoccial de Lope de Aguirre (1964), donde trata de la idiosincrasia de una americana; también toco el tema de la Guerra Civil en Los cinco libros de Ariadna (1957) y Crónica del alba (1942- 1966), nueve novelas compiladas en tres volúmenes, que constituyen una bella autobiografía.

Réquiem por un campesino español (1960) es un relato breve que se considera una de sus novelas maestras. En ella, el cura de un pueblo aragonés, recuerda la vida de Paco, un joven al que conoce desde su nacimiento y que ha sido fusilado en los primeros días de la guerra. El argumento es sencillo: Mosén Millán al año de la muerte de Paco, decide sin que nadie se la encargue rezarle una misa de réquiem. Hace sonar las campanas de la iglesia y mientras espera a los asistentes va recordando la vida de Paco, al que bautizó, dio la Primera Comunión, casó y absolvió en el momento de morir.

En un principio la obra se iba a llamar Mosén Millán, el cambio de título es pues significativo. Lo titulaba con el nombre del sacerdote, el autor se defendía la posición del sacerdote, al entregar a Paco a la justicia para que lo matasen. Sin embargo, al ponerse de parte de Paco, lo que es evidente por el título, le deja al lector la capacidad de adoptar su propio punto de vista, de tomar partido.

El relato rememora el pasado con un lenguaje sencillo y directo para contar un hecho que pudo haber sucedido realmente. En la obra aparece el personaje de Jerónima, la comadrona que asistió el nacimiento de Paco y que intenta liberarle de males futuros, mediante amuletos, exorcismos. Esta presencia de lo fantástico es común a otras obras de Sénder, aunque aquí sea presentada como una nota de las creencias del pueblo, un anacronismo, y no como un elemento que traspasa caprichosamente la realidad.

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Comentarios La narrativa en los años 50. Maratón de literatura.

Esta página es interesantisima. Me ha ayudado muchisimo para un trabajo. Gracias
BU =) BU =) 10/04/2010 a las 13:38
Esta página es interesantisima. Me ha ayudado muchisimo para un trabajo. Gracias
BU =) BU =) 10/04/2010 a las 13:38

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