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Mary Shelley: Frankenstein

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Me desperté horrorizado; un sudor frío me bañaba la frente, me castañeaban los dientes y movimientos convulsivos me sacudían los miembros. A la pálida y amarillenta luz de la luz que se filtraba por entre las contraventanas, vi al engendro, al monstruo miserable que había creado. Tenía levantada la cortina de la cama, y sus ojos, si así podían llamarse, me miraban fijamente. Entreabrió la mandíbula y murmuró unos sonidos ininteligibles, a la vez que una mueca arrugaba sus mejillas. Puede que hablara, pero no lo oí. Tendía hacia mí una mano, como si intentara detenerme, pero esquivándola me precipité escaleras abajo. Me refugié en el patio de la casa, donde permanecí el resto de la noche, paseando arriba y abajo, profundamente agitado, escuchando con atención, temiendo cada ruido como si fuera a anunciarme la llegada del cadáver demoníaco al que tan fatalmente había dado vida.

¡Ay!, ningún mortal podría soportar el horror que inspiraba aquel rostro desfigurado. Ni una momia reanimada podría ser tan espantosa como aquel engendro. Lo había observado cuando aún estaba incompleto, y ya entonces era repugnante; pero cuando sus músculos y articulaciones tuvieron movimiento, se convirtió en algo que ni siquiera Dante hubiera podido concebir.

Pasé una noche terrible. A veces, el corazón me latía con tanta fuerza y rapidez que notaba las palpitaciones de cada arteria, otras, casi me caía al suelo de pura debilidad y cansancio. Junto a este horror, sentía la amargura de la desilusión. Los sueños que durante tanto tiempo habían constituido mi sustento y descanso se me convertían ahora en un infierno; ¡y el cambio era tan brusco, tan total!

Mary Shelley: Frankenstein. Ediciones El País, Madrid, 2004.

Continúa el fragmento. Sigue el latido de los sentimientos del protagonista.

Analiza morfológicamente las palabras subrayadas.

Explica el significado de  convulsivos e ininteligible.

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Comentarios Mary Shelley: Frankenstein

sera interesante y tu agahta lo haces mas besos te tengo cariño y creo que tu humanidad lo merece
UYYY si qué he visto una ves nada más esa película y la vi en blanco y negro, era yo un chiquillo. Y nunca más la he vuelto a ver, no sé si no es de mí estilo o es una temeridad de volverlo a ver. saludos Ágatha-- Manuel
Uno de mis libros de cabecera ... he perdido la cuenta de las veces que lo he releido
... ¡es fascinante!
Cada día me sorprendes más ... las pequeñas cosas que nos unen ... detalles de la vida que compartimos ... hasta nuestras lágrimas van parejas!!
Con todo mi corazón ... el del Amor Verdadero ...
Un libro que he leido y me encanto.
Besos.
Paloma

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