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Los malpagados, Fernando Delgado

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Imagino que más de uno estará de acuerdo con la opinión de Fernando Delgado sobre nuestros sufridos diputados y su pluriempleo.

Me interesa ante todo que en este comentario de texto, atiendas a las marcas de modalización textual y al registro utilizado.

Intenta hacer una valoración textual crítica e inteligente que se adecué a tu nivel de conocimientos de la realidad. Imagina que este texto –que no ha perdido ni un ápice de su actualidad- es el próximo texto de Selectividad. ¡Ánimo! No es un texto difícil, ¿no crees?

 Comentario de textos de selectivo

Convocatoria Septiembre 2009

 Los malpagados

 

Fernando Delgado

Sigue siendo muy difícil saber los muchos empleos que pueden ocupar a un diputado, además de su escaño, porque la transparencia en ese asunto es nula. Y si alguien pide tal transparencia corre el riesgo de que se le tenga por un demagogo. La transparencia en este caso no solo permitiría cuantificar de qué modo incrementan sus arcas nuestros representantes en sus ratos libres, sino el tráfico de influencias y los correspondientes efectos perversos que algunos de esos empleos pueden propiciar. Pero si usted dice que la señoría que menos cobra se echa al bolsillo 3.126 euros mensuales, quizá porque pasa por el Congreso o el Senado sólo a votar y le es imposible obtener pluses y dietas, le argumentan que esa nómina está por debajo de la de otros parlamentos europeos.

Ahora bien, el argumento más cínico para desmontar nuestra valoración de la retribución de los parlamentarios es que mal van a tener las Cortes gente de talento malpagándola. De este modo, los dedicados plenamente a la actividad parlamentaria, que los ha habido y los hay de un modo ejemplar, quedan como gente que no sirve para otra cosa o como tontos del culo. Pero los tontos de verdad parece que somos quienes votamos a los listillos para que, además de pagarles por visitar las cámaras alguna tarde, hagan negocios a nuestra costa con tráficos de influencias y podamos escucharles luego mostrando su enorme preocupación por el desempleo de la gente del común. Y la desvergüenza es tal que la sola condena de esta estafa puede hacernos sospechosos de incidir negativamente en la sensibilidad democrática del personal, incitarlos a no votar y acabar con el entusiasmo político de aquellos ingenuos que aún tengan un atisbo de esperanza. Pero la democracia es un instrumento y no una religión. Si fuera una religión nos obligaría a callar y nos impondría la fe ciega; es, sin embargo, una herramienta muy eficaz para el interés general que en manos de los cínicos se convierte en un arma perversa.

Entre los pintorescos argumentos que ha podido uno escuchar esta semana para justificar el pluriempleo de los diputados es, sin que haya que tomarlo como tomadura de pelo, que esa variedad de actividades les permite estar en la calle para conocerla mejor, con lo que es una lástima que entre esas señorías callejeras no se conozca a un carnicero de mercado o una pescadera en cuyos puestos se percibe tanto el pulso ciudadano. Es más, hay algunas tareas de esos despachos que recomiendan cerrar las ventanas. En todo caso, es muy posible que todos los pluriempleados del Congreso se atengan a las normas de incompatibilidades que ellos mismos se han  impuesto, pero si lo compatible tiene a veces tufos de anomalía tal vez sea recomendable revisar lo anómalo. Y por las sospechas que han aflorado en la investigación de alguna trama de corrupción, además de revisar las normas habrá que vigilar su cumplimiento.

Levante- EMV, 28-III-2009

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Comentarios Los malpagados, Fernando Delgado

Interesante texto.
Besos. 

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