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Jan Terlouw

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Dictados  y vocabulario

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El precipicio, aquella herida abierta en la tierra, atravesaba en zigzag el país en dirección noroeste, desde el ardiente desierto a las montañas agrestes. La población no sabía más: el precipicio formaba parte de su mundo. Ocupaba un lugar importante en los relatos, en los mitos, en las canciones. Algunos creían que había un demonio del abismo que espiaba a los niños y los llevaba hacia su interior: superstición fomentada por accidentes, fácil respuesta a lo que no se podía explicar. En Kalander, un pueblo situado veinte kilómetros al noroeste de Lovendaal, decían que algunas veces se oía la música de las diosas del abismo, cuando no habían viento que impidiera llegar al sonido.

El precipicio era bello y amenazador y siempre estaba presente. Los niños y niñas unían las cuerdas de sus cometas, ataban una piedra al extremo y la dejaban caer para experimentar la sensación de la insondable profundidad de la grieta abierta en la tierra. Había quienes pensaban que las almas de los difuntos que habían vivido en pecado eran condenadas a aquel abismo, donde se confundían con las nievas y nubes que se arremolinaban en las profundidades. Pera otros, esta idea era un residuo de paganismo y decían que la sima era un castigo enviado de arriba contra los habitantes de El Valle por algún delito cometido en el pasado.

Cada uno veía en el precipicio lo que le apetecía: una fuente de inspiración, una explicación, una excusa para hacer ciertas cosas o dejar de hacerlas. Pero siempre estaba presente, como trasfondo de la vida de toda la gente, como frontera de la limitada superficie en que les había tocado vivir. (…)

 

La mayoría de las farolas estaban  ya apagadas y todo estaba oscuro. No obstante, Yonder conseguía ver sin la linterna. Pasados dos minutos, cuando sus ojos se habían acostumbrado ya a la oscuridad, podía ver con la suficiente claridad para dirigirse decididamente hacia el hipódromo. La luna estaba casi llena, pero quedaba oculta por las nubes. Trató de localizar el hipódromo. Toda la zona estaba protegida con vallas. En algunos lugares no había ni boquetes para poder ver lo que había en el interior. La pista tenía forma ovalada. En ambos extremos, donde trazaba una curva, había puntos en los que se podía ver desde el exterior lo que estaba pasando en la pista. Algunos sábados  por la tarde, cuando tenía unos doce años, Yonder había ido allí para ver las competiciones. Si no recordaba mal, a la izquierda había un local con oficinas y al lado una especie de bar. Los establos estaban a la derecha. Según sus informaciones, sólo se utilizaban los días de carreras; no era el lugar donde tenían habitualmente los caballos. Cuando más trataba de recordar el hipódromo, más clara tenía la imagen de un lugar abandonado, excepto los días de carreras. Estas constituían su única razón de ser. Tenía que ser un lugar excelente para celebrar una reunión secreta, pensó Yonder.

No vio a casi por la calle. ¿Quién iba a estar a esas horas por la calle en pleno mes de febrero? Un momento: si cogía el sendero que pasaba junto a la herrería, y luego iba por el campo, saldría en frente de la tribuna. Lo recordaba de antes. De esa manera podría dar la vuelta a la piscina y ver fácilmente si había alguien por los alrededores. Pronto divisó las vallas. Y, como si tuviera otra vez doce años, se vio en el suelo entre los arbustos, como solía hacer entonces. Ya había olvidado aquellas aventuras, pero ahora lo recordó todo de repente, sumergido en la oscuridad. Se arrastró junto a los arbustos y, sí, allí seguía estando el agujero. <<No deben preocuparse demasiado de cuidar las instalaciones>>, pensó. Pronto estuvo al otro lado de la valla. Le pareció notar una especie de grava bajo los pies. La parte interior del óvalo estaba siempre cubierta de hierbas, pero la pista por donde corrían los caballos, y que llegaba hasta la valla, tenía una especie de grava; debe de ser ceniza, como en las pistas de ceniza, pensó.

Jan  Terlouw

El precipicio

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Comentarios Jan Terlouw

parece interesante lo tuyo y la novela o el escrito de donde se sacara

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