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Instrucciones para salvar el mundo, Rosa Montero

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                Aunque no tenga la suerte de conocer a Rosa Montero, esta escritora siempre me ha parecido una persona vitalista, que no se amedrenta ante la vida,  capaz de moverse por sus turbulentas aguas, sin sucumbir a la tenaza del desasosiego ni abandonar sus convenciones más íntimas. Muchos de sus artículos ya hacen hincapié en  esa tenaz confianza en la vida,  pese a  realidad díscola que  quiere llevarle la contraria. Su última novela Instrucciones para salvar el mundo es consecuente con su filosofía ante la vida, con ese firme convencimiento en las propias posibilidades del ser humano, en que de él depende, no el cambio en  mayúsculas, pero sí  la superación vitalista de ese universo cotidiano con el que se pelea día a día. 

La autora sabe que el título puede resultarle al lector curioso en extremo, que tal vez el ingenuo crea que puede extraer el dietario, las instrucciones para salvar el mundo. Pero eso es imposible, de hecho la historia está llena de lunáticos, seres terribles e inhumanos, que pretendieron cambiar las directrices del mundo y sólo consiguieron que estallase un baño de sangre. En la portada aparece además una lagartija sobre un fondo rojo, un símbolo de esa posible regeneración vital que podemos sobrellevar a nuestras espaldas si pensamos en positivo, una seña de identidad  muy querida por la autora, que lleva una pequeña salamandra tatuada en el antebrazo. La escritora nos convence con solvencia, con esta historia conmovedora que nos invita a la reflexión: podemos cambiar nuestro minúsculo mundo cotidiano si somos capaces de abandonar esa pose huraña e impertérrita, en la que nos hemos instalado, si proyectamos una mano cálida sobre el prójimo, si confiamos en las oportunidades.  Ella misma  lo ha expresado con contundencia en las entrevistas de promoción del libro: “En este mundo de absolutas incertidumbres, creo que todavía hay algunas pequeñas verdades a las que agarrarse, y una de ellas es ser buena persona, ¡maldita sea! Eso puede salvar tu pequeño mundo, tu integridad”.  

De inmediato entramos en materia, tras la tajante frase que abre la caja de los truenos “La Humanidad se divide entre aquellos que disfrutan metiéndose en la cama por las noches y aquellos a quienes les desasosiega irse a dormir”. Tal vez hasta el final no nos demos cuenta de que esa frase es en esencia una metáfora, porque ese meterse en la cama, ese abrazo a la noche nos descoloca ante la mentira de la vida, ese sueño perpetuo en el que nos vemos inmersos; una vida que parece reírse de nosotros, que nos plantea retos imposibles, que nos lanza el sufrimiento a los ojos y espera que nos ceguemos, que no despertemos, que no volvamos a abrir los ojos.

La autora nos muestra la historia de algunos personajes que viven de pleno la noche, una noche cruel y desaforada, excesivamente cálida, para los corazones que se mueven por ellas.  Cuatro historias crudas y desapacibles que levantan ampollas, que nos enseñan los crudos trueques de la vida: un taxista, Matías, que no soporta el dolor que le ha provocado la muerte de Rita, su esposa;  un médico, Daniel,   que vive una existencia anodina,  incapaz de cerrar una relación rota,  un hombre desquiciado que realiza su trabajo como un autómata y sólo se relaja cuando atraviesa el mundo virtual  de Second Life; una joven prostituta, Fatma,  que procede de Sierra Leona, cuyo  pasado nos eriza la piel, pero que pese a ello se siente llena de vida y una anciana, Cerebro, antigua profesora universitaria, que fue encerrada durante el franquismo, por sus inclinaciones sexuales y cuyas elucubraciones científicas ofrecen claves para interpretar el desarrollo de los acontecimientos.  

Esos son los protagonistas principales, pero Montero nos muestra también algunos secundarios con destreza, con trazos precisos y certeros: Draco, el proxeneta, Rashid, el joven marroquí, Manolo el Zurdo, uno de los gorilas de Draco, Luzbella, la camarera,  todos ellos completan ese tejido de seres desarraigados, que viven la noche madrileña con la enorme joroba de sus vidas a cuestas.  Dos personajes  másse urden como núcleos impulsores del desarrollo de los acontecimientos, pese a que ninguno aparezca en escena; ambos se polarizan en esa tremenda dualidad entre el bien y el mal,  una balanza que se inclina hacia uno u otro lado, según sean nuestros movimientos: así escuchamos como trasfondo la historia del asesino de la felicidad, un personaje que se obceca en los débiles ancianos, aquellos a los que la vida se les acaba y que extiende una sonrisa sobre su rostro, a modo de seña de identidad y  también oímos a Matías cuando habla de Rita,  su esposa, una mujer valiente, a quién la guadaña del cáncer no debería haberle cercenado la vida.

Rosa Montero destapa las heridas del mundo y deja que nos  asomemos a los grandes problemas: el cambio climático, el terrorismo,  la trata de blancas, la miseria y el desamparo de los arrabales de Madrid, el pánico del inmigrante a ser descubierto,  el desencanto de la sanidad pública acuciada por el cansancio de sus protagonistas, médicos obligados a trabajar en jornadas intensivas ante el interminable goteo de pacientes,el vandalismo de los más jóvenes... Todos esos  problemas provocan el desaliento,  tapan con un velo de tiranía esa brújula interna, ese código de valores,  invertido hoy,  del que  también hablaba Galeano en su célebre libro, Patas arriba.  

Eso es lo que pretende Montero, esa regeneración íntima y personal que sólo podemos hacer cada uno de nosotros.  Ella no permite que sus personajes desfallezcan, urde sus vidas  con indudable cariño y va mostrándonos a los lectores, cómo los actos cotidianos pueden interrelacionarse, hasta qué punto las acciones más insignificantes están conectadas y se proyectan para conseguir la armonía. Es precisamente el personaje más loco en apariencia – la científica Cerebro- la que desentraña para Matías, algunas de esas ideas felices, como la que asegura que existe un orden en el universo, que las pequeñas coincidencias de la vida son fruto de esas coincidencias, de esa fuerza que va agrupando en el tiempo y en el espacio hechos u objetos parecidos. Esas pequeñas válvulas de escape las demuestra Montero con la historia de estos personajes. Sus pequeños actos benevolentes provocan una reacción en cadena: otros actos benevolentes, una cadena poderosa que puede salvarnos, si somos capaces de aprovecharlos, si actuamos en el momento propicio, si seguimos esa corriente humana de positivismo.

La escritora trata en todo momento con  tacto y respeto a sus personajes, los deja hablar con soltura. Su prosa curtida, certera, no exenta de guiños irónicos, es capaz de mostrarnos la miseria del alma del hombre, con tanta seguridad, con tanto aplomo, que es imposible que el lector no se sienta identificado; es difícil que quien lee no muestre su propia empatía con los personajes. Es cierto que al final nos da la impresión de que los acontecimientos se precipitan con excesiva rapidez, de un desenlace acelerado y sorprendente, incluso inverosímil.  Pero ese es otro guiño de la autora,  un modo de demostrarnos que la vida está llena de pequeñas incredulidades, situaciones exentas de respuestas, que han sido arrastradas por otras situaciones. Al hurgar en la vida, se constata que si abrimos una brecha, si somos capaces de quitarnos ese chic apático y malhumorado, que nos impide avanzar, tal vez comprendamos que existen pequeños actos, que caldean el ambiente; con esa telaraña de aproximaciones, forjaremos un mundo mejor, un espejo más digno en el que podremos mirarnos sin vergüenza o desánimo.

Aghata

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Comentarios Instrucciones para salvar el mundo, Rosa Montero

me ha gustado muncho tu resumen del libro haces darlr vida habla el  ese es tu arte : ahora  te digo lo que he reflexionado yo esta misma mañana  encontramos vecinos etc  todos con nuestros perros  todo armonia mas somos asi los seres o si esa armonia puede descolgarse  pongamos si un perro en ete caso da un tiron y pelea con otro etc  , quiere decir que los seres no somos ni buenos ni malos , son en un momento dado a las situaciones nos enfrentemos  , cuando ronrenearemos o sacaremos las garras  , pues cada mente es unica y cada cual marca su territoriedad libertad  y espacio  si dan pisartelo ante tu valor de tu mente de propiedad  ya se lio el vendaval yo creo y asi lo estoy viendo en un diario maldito tiempoque marca años que nos deja ironia  y fragilidad aun nos de endurecernos por dentro  que lo que nos hace  o guarecernos de esa forma es no dar la muncha confianza con nadie  pues ya sabemos que de la sonrisa amplia si nos dan pisar accidentalmente  podemos derival en maldicion lo mismo que un carretero  nos veremos vulnerebles bueno pues ante el sentimentalismo  el modo educado  y el amor excesivo  lo mismo lo somos  el pobre llama pidiendo y crees es de mala educacion cerrarle una puerta  y por eso pueden darte  la bofeta  ante el sentimentalismo de lastima por aquel cuadro cuando sabemos que caritas da abierto y da ropa y comida en fin no nos fiamos ni de malos ni de buenos preferimos de paso dar una moneda en calle abierta antes que darla en la puerta de un piso  que ya no nos fiamos ni al emigrante  al dar cerrarle una puerta mientras uno busca  le alteras su vena de verse extraño y verse apestado que no es asi lo hariamos con negro y blanco hay no hay color si ver una fuerza que nos de un empujon  y una mente que no sabes lo que puede guardar cuanto de bueno y de malo  feliz dia amiga y sigue alegrandonos con tus escritos
me ha gustado muncho tu resumen del libro haces darlr vida habla el  ese es tu arte : ahora  te digo lo que he reflexionado yo esta misma mañana  encontramos vecinos etc  todos con nuestros perros  todo armonia mas somos asi los seres o si esa armonia puede descolgarse  pongamos si un perro en ete caso da un tiron y pelea con otro etc  , quiere decir que los seres no somos ni buenos ni malos , son en un momento dado a las situaciones nos enfrentemos  , cuando ronrenearemos o sacaremos las garras  , pues cada mente es unica y cada cual marca su territoriedad libertad  y espacio  si dan pisartelo ante tu valor de tu mente de propiedad  ya se lio el vendaval yo creo y asi lo estoy viendo en un diario maldito tiempo.que marca años que nos deja ironia  y fragilidad aun nos de endurecernos por dentro  que lo que nos hace  o guarecernos de esa forma es no dar la muncha confianza con nadie  pues ya sabemos que de la sonrisa amplia si nos dan pisar accidentalmente  podemos derival en maldicion lo mismo que un carretero  nos veremos vulnerables bueno pues ante el sentimentalismo  el modo educado  y el amor excesivo  lo mismo lo somos  el pobre llama pidiendo y crees es de mala educacion cerrarle una puerta  y por eso pueden darte  la bofeta  ante el sentimentalismo de lastima por aquel cuadro cuando sabemos que caritas da abierto y da ropa y comida en fin no nos fiamos ni de malos ni de buenos preferimos de paso dar una moneda en calle abierta antes que darla en la puerta de un piso  que ya no nos fiamos ni al emigrante  al dar cerrarle una puerta mientras uno busca  le alteras su vena de verse extraño y verse apestado que no es asi lo hariamos con negro y blanco hay no hay color si ver una fuerza que nos de un empujon  y una mente que no sabes lo que puede guardar cuanto de bueno y de malo  feliz dia amiga y sigue alegrandonos con tus escritos
Gracias Lucy, por la reflexión que da en el clavo, como siempre.
Un beso
Personajes marginales ... historias estremas
Miramos sin ver lo que sucede a nuestro alrededor ... a pesar de tener que salvar el mundo
Viajera ...
gracias aghata;  a veces escribo versos pero sacadas de bellos recuerdos, algunas experiencias mias y otras por que las escuche en los pasillos, pero trato de acompañarlos con aquellas imagenes para que resalten mas cada palabra plasmada, quisas porque no encuentro las palabras adecuedas para responder a cada uno de sus comentarios. gracias y veo que los grandes escritores estan quedando pequeños, muy buen analisis, me gusto y me ayuda a reflexionar  gracias.
Estupendo análisis el que haces, Ágatha. Aunque Rosa Montero no esté entre mis autoras preferidas, leeré el libro. Gracias por acercarlo.
ojala todos pudieramos conseguir ese manual i aplicarlo::D muy buen libro
tiempo de no pasar pero saves que puedes contar conmigo
Así es María, Rosa Montero escribe una novela muy humana, sientes y vives la historia de los personajes y, por supuesto, te queda el mensaje: ese deseo de ser de una vez por todas buenas personas. Sí todos fuésemos buenas personas el mundo sería diferente.
Un beso gigante
Gracias Susane. Tienes razón las palabras se quedan en ocasiones parcas para expresar todo lo que sale del alma.
Un beso
Gracias Salomón, tú también sabes que puedes contar conmigo.
Un beso gigante

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