Avisar de contenido inadecuado

La historia de X por una U, Ürsula Wölfel

{
}

Texto para la reflexión en Tutoría.

 Deliciosa esta recopilación de cuentos, en forma de caja que ha escrito Úrsula Wölfel para los más pequeños.

La historia de una X por una U

 

Dos búhos decidieron quedarse a vivir debajo del tejado de una casa muy vieja. Allí estaban bien calentitos y no tenían que alejarse mucho para encontrar sus alimentos predilectos. Los dos búhos no querían dejar nunca ese lugar, querían quedarse bajo ese techo toda su vida.

Los otros búhos solían pasar por delante de la casa. Les gustaba buscar la comida ahora aquí y ahora allá, y siempre andaban volando de un sitio a otro.

-¡Sois unos va-va-vagos!- les gritaban los otros búhos-. ¡Salid a vo-vo-lar como el resto de los bú-búhos!

-¡Nu- un- nunca!- les contestaban los otros dos desde dentro de la casa!- ¡Nu- nu- nunca lo haremos!

A  la pareja les daba tanta vergüenza ser búhos que decidieron disfrazarse. Se clavaron en el plumaje unas cuantas plumas de gallina y gallo y decidieron que a partir de entonces ya no serían búhos y se comportarían como las gallinas: escarbarían en el suelo del gallinero con las patas y se revolcarían en el barro, de manera que nadie los molestaría debajo del confortable tejado de su casa. Pero con sus picos enormes, los dos búhos no conseguían picotear ni un solo grano del suelo y las verdaderas gallinas los miraban con rabia y hostilidad e incluso llegaron a atacar a los dos pájaros forasteros.

Llegó el otoño. Los dos búhos emprendieron el vuelo hacia el sur, emigrando a países más cálidos, y otra vez pasaron por delante de la casa vieja.

-¡Salid de la ca-ca-casa!- gritaron-. ¡Salid a vo-vo-volar hacia el sur como el resto de los bú-bú- búhos!

-Nu- nu- nunca- les contestaron de nuevo los búhos desde dentro-. ¡Nu- un- nunca lo haremos!

Esta vez decidieron disfrazarse con plumas de garza, de color gris plateado y tacto suave como la seda. Una vez ataviados, se miraron en el reflejo del agua y se vieron muy hermosos. Decidieron que ya no serían búhos y que a partir de entonces se comportarían como las garzas, que en otoño se quedaban inmóviles y majestuosas en la orilla del río. Pero los pobres búhos, con sus patitas en forma de garra, se resbalaban sobre las piedras lisas y húmedas. Se caían al agua y se volvían a caer y chapoteaban como patos. Y las otras garzas se mantenían a una distancia prudencial, con expresión de asombro.

Este año el invierno llegó muy tarde. Los últimos búhos en emigrar del lugar también pasaron volando por encima del tejado.

-¡Vo- vo-volad hacia el sur!- gritaron-. ¡Llega el in- in- invierno, emigrad como el resto de los bú- bú-búhos!

-¡Nu- un- nunca!- les contestaron de nuevo los otros dos-. ¡Nu- un- nunca lo haremos!

Y entonces se colocaron unas plumas de faisán y empezaron a pasearse por encima de los rastrojos arrastrando esas largas colas falsas. Decidieron que a partir de entonces se comportarían como faisanes, que al llegar el invierno se comían las últimas bayas de los arbustos, y luego resistían los fríos temporales acurrucados en su calentito nido bajo el tejado.

Pero entonces llegaron los cazadores al bosque, y llevaban las escopetas cargadas de perdigones. Apuntaron a los faisanes con los caños negros de sus armas, pero los búhos tienen muy buen oído y al escuchar la respiración de los cazadores, salieron volando al mismo tiempo que gritaban:

-¡Pe- pe- peligro!- y todos los faisanes salieron volando con ellos. Y su aleteo fue tan estruendoso que los cazadores retrocedieron y cayeron entre unos espinos.

En su huída, los dos búhos cada vez volaban más alto y más de prisa, y al final les cayó el plumaje falso, dejando tras de ellos una estela de plumas de gallina, garza y faisán revoloteando en el aire. Y entonces los dos pájaros decidieron poner rumbo hacia el sur. Volaron por encima de la casa vieja y confortable y pasaron de largo. Los dos búhos sobrevolaron las montañas, el mar y un inmenso desierto ardiente. No querían dar una X por una U, ya no querían dar gato por liebre. Ya no querían ser X cuando eran U. Eran búhos, querían seguir siendo búhos por siempre jamás, y así fueron muy felices.

 

Antón miró a Hille y después se volvió hacia lena.

-¿Cómo es que Hille se sabe esta historia? ¿Se la has contado tú?- preguntó Antón.

Yo no le he contado nada- dijo Lena-. Lo que pasa es que es más lista que nosotros. Yo creo que nosotros dos hacemos como los búhos, que escarbaban en el suelo del gallinero sin que eso fuera lo suyo.

-¿ Y por qué tenemos que ser los búhos en este cuento?- le preguntó Antón-. En una de estas historias se explica que Hille yo preferiría ser un caballo.

- Los búhos son más inteligentes- dijo Robert.

Antón no le contestó. Se rasco la cabeza y entornó los ojos. Se quedó pensativo y así parecía realmente el búho.

-¿Estás pensando en la letra Y?- le preguntó Gustav-. Olvídate de palabras como yogur o yoga, de sitios como el parque de Yellowstone o Nueva York, y de todo lo demás que se te ocurra. Porque ahora viene nuestra historia con la letra Y. Y Willem la conoce muy bien. Lena, Antón, escuchad.

Úrsula Wölfel,    Abecedario fantástico, ed. Noguer.

{
}
{
}

Comentarios La historia de X por una U, Ürsula Wölfel

buenas noches, guapa, aquí estamos las insomnes juassssssss¡¡¡¡¡¡¡¡¡
esta de lujo oye haber si pones la otra letra a mi me encanta soy muy peculiar
Precioso cuento ... para leerlo en voz alta ... a un niñ@ ... y para tí mismo
... escoges la elección apropiada ... siempre
Para mi familia favorita ... muchos besos. 
¡Que cosa mas bonita, mas sencilla,mas emotiva...!! Estos cuentos, ahora que nos van a quitar a los protagonistas masculinos o femeninos muestran el lado eterno de una epoca de la vida que emociona a todos.
javier javier 17/05/2010 a las 22:04

Deja tu comentario La historia de X por una U, Ürsula Wölfel

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.