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Historia de la literatura española: La poesía épica y el Cantar de Mío Cid

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La poesía épica.

Si tenemos en cuenta que la palabra épica deriva del griego epos, que significa noticia, narración es lógico que entendamos este termino como ese conjunto de relatos en los que se narran acciones de héroes que representan una serie de ideales. Sin embargo, la épica se ha relacionado desde siempre con otro tipo de relatos -como los cosmogónicos o mitológicos- lo que ha dificultado en ocasiones la separación de sus rasgos distintivos.

Por ejemplo, el tema de los tres pecados del guerrero, aparecen tanto leyendas escandinavas, como indias e incluso griegas. Son evidentes a su vez, las concomitancias entre algunas epopeyas como las indias Mahabharata y Ramayana con La Ilíada y La Odisea.

 

En todos ellos hallamos luchas, ira, pasiones. El Mahabharata tiene como núcleo proncipal la lucha de los bharatas. Así pues, como en las obras épicas occidentales

 (La ilíada), el tema central también es una lucha catastrófica para todo un pueblo. Los bharatas o Kauravas ( descendientes de Kuru) son aniquilados a manos de sus primos, los pandavas( hijos de Pandu), si bien este bando también queda casi destrído.  En la obra encontramos elementos teológicos y místicos, así como también ideas como la del renunciamiento, la del amor a todos los seres, la de la moral. Por otra parte, en el libro aparecen abundantes digresioes, leyendas y fábulas que dotan a la obra de gran lirismo.  Por ejemplo, la historia de Nala y Damayanti es uno de los episodios amorosos más bellos de toda la literatura universal. En esa historia ambos amantes sufren numerosas peripecias y grandes trabajos cuando uno va en busca del otro.  En el capítulo veinticuatro de la historia, como en el Cantar de los Cantares o en el Cántico espiritual de San Juan de la Cruz, la amada se ha reunido con el amado y <>.

Por su parte el Ramayana, menos extenso que el Mahabharata, a pesar de sus 24000 estrofas o zlokas. Recoge un conjunto de leyendas y pensamientos filosóficos y teológicos. Su tema central es la historia de Rama, rey muy valeroso que salva a su esposa Sita, después de ser raptada por el rey de los demonios, tras una heroica lucha. En realidad es la transposición narrativa de un mito de la naturaleza, según el cual Rama sería la lluvia y Sita, el surco de la tierra.

Pese a las similitudes, la diferencia fundamental entre la poesía épica y los relatos teogónicos, míticos o de iniciación es evidente: en los relatos épicos los protagonistas no son dioses, sino seres humanos, considerados héroes. Estos héroes intervienen de forma preeminente en los acontecimientos que cambian el destino de un pueblo. En algunos casos los acontecimientos remiten a hechos históricos; en otros, a un pasado legendario, pero creíble, ya que el pueblo lo considera real.

En Grecia, los cantores anónimos ( aedos) configuraron en su momento el poso de la tradición que posteriormente sería refundido por Homero.

En La Ilíada, el tema central es la exaltación del héroe, Aquiles. El detonante de la guerra entre griegos y troyanos  es el rapto de Helena por Paris. Siguiendo la cronología de esos cincuenta y un día, el poeta escenifica aquellos momentos más tensos: la relación entre Agamenon y Aquiles, la muerte de Patroclo, el enfrentamiento entre Aquiles y Héctor, etc.  El cruce de pasiones (amor, cólera, orgullo guerrero, espíritu de venganza) agita a los protagonistas; pero en esa acción intervienen incluso los propios dioses.

La Odisea, por su parte,  nos presenta al héroe Ulises. En este caso  aparecen algunos  núcleos narrativos: la travesía de regreso en barco a su patria al finalizar la guerra; los sucesivos obstáculos que encuentra, dificultades que ralentizan sus objetivos, la búsqueda del héroe por parte de su propio hijo, Telémaco y el retorno y reconocimiento ( anagnorisis) seguido de la venganza del protagonista contra los pretendientes de Penélope, su esposa.

Ambos poemas sientan las bases de lo que sería la epopeya culta grecorromana en cuanto a la estructura y contenidos: relación historia- mito, los modelos de héroe, los valores de la moral aristocrática, el derroche de cualidades como valor físico, destreza militar, linaje, honor, etc. En cuanto a la forma: la versificación en hexámetros, la utilización de los epítetos épicos, el carácter dramático de los parlamentos, las técnicas en la descripción de batallas y personajes.

Por su parte Virgilio, vuelve a utilizar los elementos mitológicos y las leyendas procedentes de la poesía arcaica latina ( Ennio y Nevio) al tiempo que busca sublimar el pasado glorioso, ensalzar el presente y pronosticar el venturoso porvenir de Roma. 

Su poema sentaría las bases de la futura épica renacentista, pues no podemos obviar la fascinación que sentían los escritores renacentistas por la épica clásica.

Después de él, Lucano, obrará el prodigio, su epopeya Farsalia, narrará los hechos ( contienda civil entre César y Pompeyo) desde una perspectiva más realista que la acerca a la crónica histórica.

En la Edad Media, el pasado histórico, legendario y mítico cobra una fuerza inusitada. Surgen múltiples poemas épicos: Escandinavia, Inglaterra, Alemania...Todos estos tipos temas, motivos y personajes influirán en la épica románica francesa y española.

En Inglaterra se halla el poema de Beoxulfo, en torno al rey godo enfrentado a los francos en el siglo VI y convertido en personaje legendario en el poema.

En los países escandinavos, la épica se presenta en dos modalidades distintas:

  • a) Por una parte, las eddas; poemas narrativos surgidos en Islandia y Noruega, en los que aparecen personajes de los grandes ciclos germánicos como Sigfrido, personaje de los Nibelungos, Teodorico, Gudrum, etc.
  • b) Las sagas, narraciones en prosa, transmitidas oralmente y transcritas a partir del siglo XIII. En ellas relatan acciones legendarias, tratadas como si hubieran sucedido verdaderamente. Se transmitían oralmente, aunque aparecen transcritas desde el siglo XIII. Así hallamos las leyendas sobre la saga de los Volsungos, en las que figura Sigfrido.

La más importante de todas es el Cantar de los Nibelungos, escrito a principios del XIII por un poeta austriaco. Consta de treinta y nueve cantos, compuestos por versos pareados y presenta rasgos semejantes al cantar de gesta románico.

       Toda la trama gira en torno a la venganza de Krimila, dulce joven que luego será brutal y sanginaria, pues su esposo, Sigfrido, ha sido asesinado pr Hagen , un guerrero burgundio , y ella, trasladada a la corte de Atila conseguirá que este dé muerte a todos los guerreros burgundios y decapitar ella misma a Hagen y a su hermano Gunter, pues se habían negado ambos a revelar dónde estaba el tesoro de los Nibelungos escondido pr Sigfrido.

Por otra parte la epopeya germánica transmite una serie de temas y leyendas: Persifal, Tristán e Iseo, Walter; todos ellos serán recogidos por la literatura caballeresca posterior, los romances, etc.

La épica románica se configura en Francia en torno a las leyendas relativas a la corte de Carlomagno (ciclo carolingio: Sainete, Fierabrás, Roland) y a los caballeros de la Mesa Redonda ( ciclo artúrico o bretón: Arturo, Lancelot, Perceval). Uno de esos personajes es el protagonista del cantar más importante de la épica francesa, la Chanson de Roland.

Cantar de gesta.

Expresión con la que se designa una serie de relatos épicos denominados cantares por estar destinados no a la lectura sino a la recitación declamada o canto.

Se dicen de gesta (término latino que significa las cosas hechas) porque en dichos cantos se narran hazañas de personajes relevantes y acontecimientos de especial trascendencia para la comunidad social a la que se dirigen. 

Dentro de la épica románica, la literatura castellana es junto a la francesa, la que cuenta con una más amplia producción de cantares de gesta. Un problema peculiar de la épica española es la escasez de textos conservados. Cantar del Mío Cid, cantar de Roncesvalles ( unos cien versos) y de las Mocedades de Rodrigo se conserva el texto original.

Sin embargo, a partir de las Crónicas medievales y de los romances se infiere la existencia de otros cantares de los que es posible reconstruir el argumento e incluso fragmentos del poema original.

Aunque Menéndez Pidal, creyera ver en la Crónica Visigotorum vestigios de una posible leyenda épica prosificada sobre la batalla de Covadonga, sin embargo, esto pureba que existieran primitivos cantares de gesta relativos a dichos temas.

En cambio, en otras crónicas latinas como la Crónica Najarense ( mediados del XII) y el Chronicon Mundi ( Siglo XII) de Lucas de Tuy se encuentran vestigios temáticos relativos a los primeros condes de Castilla y al Cid que serán objetos de cantares de gesta posteriores: en la primera se recoge la historia de la prisión de Fernán González y el tema de Sancho II de Zamora; en la segunda, se habla de la leyenda de Bernardo de Carpio, Nos hallamos pues ante episodios que aparecen en el Cantar del Cid, junto con aspectos legendarios relativos a su figura que evocan pormenores de las Mocedades de Rodrigo, así como noticias relativas a la Condesa Traidora, al infante García, etc.

En la Primera Crónica General ( 1289) de Alfonso X, figuran ya prosificados un cantar sobre el Cid, otro sobre Fernán González y algunos fragmentos de otros posibles cantares: los infantes de Salas, Bernardo del Carpio.

También en la Crónica de Castilla y en la Crónica de los Veinte Reyes ( XIV) se halla prosificado un ciclo completo sobre el Cid, formado por un Cantar sobre el rey Fernando, al que siguen las Mocedades de Rodrigo, el Cantar de Sancho, el de Zamora y el Cantar de Mío Cid , refundidos.

Los cantares de gesta eran cantados por los juglares que recorrían los pueblos, villas y castillos. Durante sus actuaciones entretenían al pueblo con juegos malabares, acrobacias, bailes y recitaban poemas. Los poemas se recitaban acompañados de instrumentos como la lira, el timbal, etc. Ese oficio de los juglares se conoció con el nombre de mester ( oficio) de juglaría/ para diferenciarlo del oficio de los clérigos que se conoció con el nombre de mester de clerecía.

Un documento de un trovador del siglo XIII, habla de los tipos y funciones de los juglares de la época y de sus relaciones con las figuras del trovador. Se queja a Alfonso X de que hombres sin cultura, de vil conducta o de escasa preparación estén degradando la función de la juglaría. También don Juan Manuel en Libro de los Estados, hace referencia al mester de juglaría. Incluso se habla de mujeres juglarescas.

En definitiva se trataba de transmitir oralmente las hazañas de los caballeros, con una finalidad propagandística, puesto que servían para exaltar los valores nacionales, por ejemplo, los valores de Castilla, en el Cantar de Mío Cid. Aparecían además otros valores como la exaltación del honor y la valentía, la fortaleza de ánimo, la sabiduría. No se trataba sólo de fortaleza física sino de capacidad de actuación ante la adversidad.  También era importante la sagacidad y la astucia, la responsabilidad hacia la honra de la mujer y el bienestar de sus hijas, a las que busca buenos partidos. Por otra parte, es importante que el héroe entienda las ganancias o botines como algo colectivo, o sea, es importante que reparta las ganancias entre sus hombres, etc.

 

Los cantares de gesta se trasmitían oralmente y tenían algunas características comunes:

Métrica: Irregular, con rima asonante (cuando sólo riman las vocales), la rima se agrupaba en tiradas. Cada cambio de rima suponía un cambio de tirada.

Además existían fórmulas fijas, para captar la benevolencia del pueblo y su atención:

Fórmulas apelativas con las que el juglar se dirigía al auditorio:

Oid lo que dijo el Cid; os quiero contar aquí.

Epítetos épicos: adjetivos y expresiones que ensalzan al héroe: el que en buena nació, el de barba bellida (poblada, hermosa).

Estilo directo: Alegre se quedó el Cid por lo que hicieran allá: Oídme, mis caballeros, esto aquí no quedará-

Datos creíbles reales sobre lugares, personajes, batallas, vestimenta, etc.

El cantar de Mio Cid. Narra las hazañas de un caballero: Rodrigo Díaz conocido como el Cid campeador.

 

El Cantar de Mío Cid forma parte de un conjunto de obras literarias compuestas sobre la figura de Rodrigo, unas en latín como la mencionada por Mª Rederice, otras en lengua romance y que pueden encuadrarse en el género épico. De estas últimas sólo dos se han conservado: el Cantar de Mío Cid y el Cantar de las mocedades de Rodrigo.

  En este último, El cantar de las mocedades de Rodrigo  encontramos a un Rodrigo Díaz bastante diferente al que protagoniza Mío Cid; es atrevido, rebelde, pendenciero, ruin, incluso en sus relaciones con el rey. En el argumento se hace hincapié en la intriga amorosa con el fin de atraer al auditorio.

Otros textos cidianos.

Carmen Campidoctoris: Primera composición en la que Cid es el protagonista.. Fue escrita en latín y sólo se conservan los 129 primeros versos.

El  Poema de Almería. Escrito también en latín entre 1147-1157, no sólo habla del Cid, pero éste ocupa gran parte del total.

El Cantar de Sancho II. No se ha conservado en su versión primitiva si bien se puede reconstruir  por las crónicas y el romancero. Abarca los sucesos que llevaron a la muerte al rey ( Cerco de Zamora, Bellido Dolfos) y termina con la Jura de Santa Gadea.

 

 

Autor y fecha de composición:

No están en absoluto claros. Existen dos teorías: la de Menéndez Pidal, que considera que es obra de dos autores y lo sitúa en el siglo XII, y la teoría de la crítica actual que considera que lo escribió un solo autor, dada la unidad del poema y lo supone del XIII.

El poema se conserva en un manuscrito de la Biblioteca Nacional, que es una copia firmada por el copista Per Abbat.

 

 

 

Tema:

El tema: recuperación del honor perdido. El Cid es acusado de haberse quedado con parte de las parias que ha recogido y el rey le condena al destierro, acompañado de un puñado de fieles caballeros. Debe abandonar Castilla, e incluso, se le conmina a que deje a su mujer e hijas en un monasterio, el rey no consiente que partan con él. Junto al honor perdido y recobrado, para él y para su familia, hay otro tema que hilvana la obra de principio a fin: el éxito económico, material. Para conseguirlo el héroe y sus caballeros deben combatir, ganarse el pan.

El Cid y sus caballeros son arrojados, desterrados de Castilla, sin poder llevar nada con ellos y consiguen volver ricos y honorables.

 

En el poema el Cid pierde su honra por dos veces:

1) Al ser desterrado de Castilla debido a falsas acusaciones

2) Tras la afrenta en Corpes, debe recuperar el ultraje cometido a sus hijas. .

En ambos casos recupera su honor y consigue matrimonios ventajosos para sus hijas, con los que su familia asciende socialmente. El tema es la recuperación de la honra perdida.

La intención  de la obra era poner de manifiesto que frente a la nobleza de sangre, hay otra nobleza mayor, la del trabajo, la valentía y los valores humanos, cívicos y espirituales.

 

 

El héroe protagonista. Rodrigo Díaz existió en realidad, pero el cantar no es histórico. En la obra se hace una recreación ficticia de la vida del noble caballero, en la que se destacan aquellos hechos y aspectos de la personalidad que mejor acogida pudieran tener entre el público.

Rasgos del Cid: a) Magnífico guerrero, muy hábil en estrategia militar .b) Noble muy querido por el pueblo. c) De gran religiosidad. d) Leal amigo, padre y esposo ejemplar. D)  fiel vasallo del rey, "Dios que buen vasallo si tuviese buen señor"

 La característica más sobresaliente es la mesura o moderación en las palabras, gestos y conducta.

 

Estructura y tema del cantar: Está compuesto por 3730 versos de medida irregular y rima asonante, agrupados en series o tiradas.

 

Tres cantos:

1) Cantar del destierro: Acusado por otros, personas que siembran cizaña y hacen dudar al rey;  es desterrado y obligado a abandonar a su familia y posesiones. Se le acusa de haberse quedado con parte de las parias de la recaudación de impuestos en el territorio árabe.  Para recuperar su prestigio, lucha contra los musulmanes, a quienes arrebata numerosos territorios.

2) El cantar de las bodas: el Cid emprende la conquista de Valencia y gana esta ciudad a los musulmanes. Envía a Castilla a uno de sus hombres para que entregue unos regalos al Rey. Como recompensa el rey permite que case a sus hijas con los infantes de Carrión.

 3) El cantar de la afrenta de Corpes: la cobardía de los infantes es motivo de burla entre los hombres del Cid. Con la excusa de mostrar a sus esposas sus posesiones, los infantes parten de Valencia y se dirigen a Castilla. En el robledal de Corpes golpean a las jóvenes y las abandonan. Para vengar la afrenta, el Cid reta a los infantes en las cortes de Toledo y los vence. El rey casa de nuevo a las hijas del Cid con otros nobles de mayor alcurnia.

La estructura interna: Se organiza en torno a un eje. El Cid recupera todo lo que le han quitado socialmente (alcanza riqueza, poder y la gracia del rey); recupera a su vez su  honor personal de caballero, consigue vencer en un juicio a los nobles de Carrión que han maltratado a sus hijas en las Cortes de Toledo. La trayectoria del héroe oscila entre la desgracia del exilio (Cantar del destierro) y la recuperación del prestigio social (Cantar de las Bodas) La humillación sufrida en la Afrenta de Cortes, se ve recompensada por el matrimonio de las hijas del Cid en el último cantar.

El autor procura enlazar cada uno de los incidentes que forman la acción principal. Lo hace con la técnica del "enlace causativo" consistente en vincular siguiendo una relación de causa a efecto todos los episodios: así, el destino provoca las luchas, en las cuales se consiguen victorias; las victorias proporcionan botín con el que se puede preparar un regalo al rey; lo cual provoca que el rey olvide su enojo y perdone al Cid.

El perdón lleva a las bodas, éstas a la afrenta de Corpes, la cual contra todo lo previsto, contribuye aún más a ensalzar el honor del héroe.

En el poema el Cid pierde su honra por dos veces:1) al ser desterrado de Castilla debido a falsas acusaciones y 2) tras la afrenta en Corpes. En ambos casos recupera su honor y consigue matrimonios ventajosos para sus hijas, con los que su familia asciende socialmente. El tema es la recuperación de la honra perdida.

Personajes. Se utilizan diversos recursos para caracterizarlos:

-Sus acciones: Minaya, al no aceptar el botín queda definido como magnánimo.

-Sus reacciones ante los hechos de otros personajes: el Cid es valeroso en el episodio del león, frente a la cobardía de los infantes.

-Por sus propias palabras: Martín Antolinez nos muestra que procede a la clase popular burgalesa, por las expresiones coloquiales que utiliza.

-Por los epítetos con los que aparecen calificados de forma clara e insistente: al Cid cuando se le aplica la frase "en que en buen hora cinxió espada" queda caracterizado como buen guerrero.

Virtud que significa ponderación, equilibrio, templanza, pero también resignación  que se aprecia en los momentos críticos, como el del inicio del destierro o el de la recepción de la afrenta de Corpes. En estos casos, el Cid modera sus impulsos, que en otros héroes hubiera supuesto quizá una  total rebeldía o a la inmediata consecución de una venganza sangrienta. El Campeador  es un caballero que acepta la adversidad con resignación y optimismo, tiene esperanza en sus posibilidades, ya que sabe que la razón está de su parte.  El héroe desarrolla una acción imparable y gracias a ella logra vencer la adversidad; su despliegue de fuerza o poder no está exento de afán de justicia.

Estilo y técnicas.

Claridad, simplicidad y economía de medios. Todo tiene su función estructural, estética o melódica.

Dentro del afán arcaizante señalamos la "e-paragógica" que consiste en añadir una "e" después de la vocal acentuada al final del verso.

Otras cualidades serían:

-Cualidades eufóricas del Cantar: junto a la asonancia, encontramos la aliteración vocálica o consonántica y la rima interna, que veremos con más detenimiento.

-En cuanto al léxico, señalamos el vocabulario de guerra o actividades cotidianas, el uso de latinismo y otras expresiones procedentes  del ámbito eclesiástico y legal, el empleo de la terminología de la sentencia.

-Uso de parejas de sinónimos: "pensó e comidió".

Uso de parejas inclusivas: de noche de día, en todo momento.

-Procedimientos de repetición enfática como el paralelismo sintáctico, semántico, léxico y la anáfora que refuerza el valor de la enumeración.

-Abundancia de perífrasis verbales, con diversos matices.

-Figuras de pensamiento, la metáfora y la metonimia. La primera aparece poco, pero abunda la segunda en  forma de sinécdoque: "en su compañía sesenta pendones" sesenta caballeros con sus pendones.

El lenguaje es el castellano de la época, aunque con ciertos dialectalismo

y arcaísmos,  propios del lenguaje de la épica.

Técnicas de este estilo:

El contraste. Recurso frecuente que provoca un choque  entre las intenciones y el resultado que se manifiesta en diversos momentos: el destino es, contra lo pretendido por sus enemigos, la causa de su engrandecimiento posterior; las primera bodas, lejos de honrar al héroe como quiere el rey, le deshonran, etc.

Expectación. A lo largo del poema existen diversos componentes (versos, episodios, inclusión de personajes...) que generan en el lector un sentimiento de expectación, una sensación de incertidumbre, sobre todo al pensar en la suerte que en lo sucesivo pueda correr el protagonista. Ej: "Agora nos permitimos, Dios sabe el ajuntar"

Tal incertidumbre provoca que el auditorio sienta un mayor gozo ante los momentos positivos contenidos en el Cantar, y es un medio para mantener el interés en el público al que éste va dirigido. La expectación aumenta cuando comprobamos que tras un suceso positivo ocurre algo que pueda indicar que alguna desgracia va a producirse a continuación. Es el caso de la aparición de los Infantes cuando el Cid ha alcanzado la cumbre militar, que presagia malos tiempos.

Supresión de nexos en el relato. El autor busca aumentar el interés dramático del relato mediante el cambio brusco de una acción a otra sin proceder a señalar todos los puntos que les unen, pero dejando entrever el nexo mental que existe entre ambas.  Pretende así que el auditorio abandone su pasividad ante los hechos narrados y tome parte activa en el relato, haciendo intervenir a su imaginación. Este deslizamiento de las oraciones, la sencillez de éstas y la escasez de frases subordinadas, dotan al poema de velocidad haciendo que en él triunfen los elementos afectivos sobre los lógicos.

-Paralelismos y parataxis: Una de las constantes es la disposición de diversos componentes que lo integran en forma paralela. Es una técnica que puede utilizarse en diferentes partes:

  • a) En el desarrollo de los temas: se presenta el tema de la honra del Cid en su vertiente familiar y en la política.
  • b) En los contenidos que se insertan en dos tiradas consecutivas: Así en la 50 y 51 que nos ofrecen dos reacciones distintas ante un mismo suceso: 1ª la alegría que sienten los desterrado al recibir noticias de Castilla y en la 2ª la alegría del protagonista.

Mediante esta técnica el autor consigue presentar dos facetas diferentes de una misma cuestión, con lo cual enriquece la visión del auditorio y resalta convenientemente ese mismo hecho. En otros casos el paralelismo y la germinación aparece en la forma: bésole la boca/ el los ojos de la cara.

Muy relacionado con la técnica anterior, está la parataxis, es decir, la composición a base de elementos (versos,...) -cuyo número total  no tiene porqué ser dos- yuxtapuestos uno a otros. Este hecho facilita la creación de un texto por vía oral y, por supuesto, la memorización, porque después tendrá que ser recitado.

La parataxis ayuda en determinados fragmentos del texto, por ejemplo, aquéllos en los que se incluyen descripciones y enumeraciones de hechos u objetos, que si utilizasen continuos nexos resultarían excesivamente monótonas y ralentizarían la acción.

Versos de encadenamiento: Con el fin de ayudar al mantenimiento de la unidad del poema, el autor utiliza unos versos a través de los cuales se engarzan dos tiradas diferentes.  El recurso consiste en terminar el último verso de una tirada con similares o las mismas palabras que se van a utilizar para comenzar la tirada siguiente.

Fórmulas de la voz narradora. Chasca señala que son las utilizadas por el autor con la intención de influir en el ánimo del auditorio y comunicarse directamente con él. Entre las expresiones más empleadas encontramos:

-Aquellas en las que se quiere llamar la atención del auditorio y entra a formar parte de ellas el verbo oír.

Aquellas en las que interviene el verbo saber que tienen análoga función a las anteriores.

También las fórmulas exclamativas en cuya formulación interviene: Dios + que ( o variante) + adjetivo ( Dios como es bien barbado). En este caso normalmente sirven para iniciar una tirada, dar realce a un parlamento o llamar la atención de forma que resalte.

Es obvio que el narrador, que aparece en el texto, es un narrador omnisciente porque está al margen o por encima de los sucesos narrados y suministra información independientemente de lo que sabe de cada uno de los personajes. No obstante el autor, de forma muy inteligente utiliza un doble procedimiento: la apelación al auditorio en segunda persona y la referencia a sí mismo en 1ª persona o a través de exclamaciones. Tales recursos están ligados al modo de difusión del Cantar, ejecutado en voz alta.

Rima interna. Consiste en hacer rimar entre sí los primeros hemistiquios de varios versos introducidos en una tirada. Tales hemistiquios casi siempre forman pareados, pero en ocasiones pueden rimar 3, 4 y hasta 5 de ellos. La introducción de esta rima interna suele tener una función concreta, produce normalmente una intensificación  de diferente orden dentro del relato.

En cuanto a la métrica, esta  es sencilla. Versos agrupados en párrafos que encierran una misma idea, a los que se denomina serie y tirada. Dentro de cada tirada la asonancia es más o menos continua. La serie más corta del poema consta de tres versos, la más larga de 190. Existían ciertas costumbres para cerrar la tirada y cambiar de asonancia: cuando la narración da paso al discurso directo y viceversa, cuando empieza una nueva escena, cuando el locutor inicia un nuevo tema.  Hay algunas series paralelas o series gemelas en las que se recapitula brevemente el tema anterior; unas veces por énfasis e insistencia artística, otras para dar un resumen de algo que ha sido interrumpido en la recitación.

Los versos son irregulares y bimembres con una cesura muy marcada. El número de sílabas de cada hemistiquio oscila entre 4 y catorce siendo la combinación más frecuente de 7+7.

Epíteto épico: Constituyen un caso especial dentro del sistema formular. Se trata de un sustantivo, adjetivo u oración de relativo que acompaña al nombre de un personaje o bien que lo sustituye.

Destaca alguna cualidad que se supone inherente al individuo que se aplica. Es esencial para un poeta que compone oralmente. El epíteto se asocia especialmente al héroe, pero también a la esposa y a los compañeros del Cid: mugier de pro, burgalés complido; el rey, el caballo y los lugares especialmente ligados al héroe reciben también epítetos épicos.

Arte del poema.

-Dinamismo, variedad de movimiento (ubicación de medios, enumeración de lugares que atraviesa el héroe), variedad de tiempo (que sugiere su paso con indicaciones de que llega el amanecer o el anochecer). Además de ese tiempo externo existe otro interno que depende de la postura adoptada por el autor ante los hechos narrados. Si desea presentar la acción como algo que en esos momentos se está realizando utiliza el imperfecto. Si pretende destacar de los hechos su carácter de ser algo ya finalizado usa el pasado. Si quiere una actualización del relato el presente. El paso de un tiempo verbal a otro se puede efectuar dentro de una misma tirada de versos. Éste es también un rasgo del poema la variedad en la utilización de los tiempos verbales.

-Movimiento dramático que se produce en las evoluciones sufridas por los personajes a lo largo de la obra, como en aumento de confianza en sí mismo que experimenta el Cid.

Así el carácter dinámico del poema se logra por tres procedimientos.

Uno externo, existente en el relato, otro interno al autor y otro también interno a los personajes, que recae en su evolución psicológica.

Simbolismo. No todos los objetos integrados tienen valor simbólico. Algunos tienen como función crear unos determinados efectos: así "los pendones" proporcionan y dan idea de aparatosidad y colorismo a la acción. Otros tienen un valor simbólico, como la la espada ceñuda significa huir; la espada en la mano, lucha. Los mantos y pelliçones son símbolo de riqueza o pobreza; el sombrero nuevo y limpio es señal de alma compasiva y caritativa.  La barba simboliza la virilidad, pero si está mesada es símbolo de deshonor.  También los gestos puede tener función simbólica o ser utilizados como fórmulas: Volver la cabeza atrás (dolor), cogerse la barba  ( satisfacción), besar la mano ( aceptación de vasallaje o agradecimiento). .


El honor y la ironía: Mezcla de elementos serios y cómicos. Existencia de tres episodios cómicos: que tienen la función de relajar el dramatismo de los sucesos que son el hilo narrativo fundamental.

Las arcas de arena: Cómico por la situación que plantea, los usureros engañados por su propia avaricia. Es un tema propio del folklore.

El conde de Barcelona: algunos críticos piensan que la comicidad reside en el hecho de que el Cid obliga a comer al Conde sin ofrecerle previamente su mesa (cortesía medieval).

El león: su carácter humorístico no ofrece dudas y sirve para probar la cobardía de los infantes y el valor del Cid.

Montaner y Deyermond señalan la importancia que tiene la ironía en el Cantar. No sólo aparece en el héroe, con lo cual éste se convierte en uno de los pocos personajes épicos, con sentido del humor, en algunos diálogos; sino que el narrador también utiliza la "ironía dramática" cuando adelanta a su auditorio las intenciones ocultas de un personaje para que vea y entienda las palabras y acciones de un modo distinto al de los otros personajes de la trama.

Mío Cid como producto de su tiempo.

Valor histórico y poesía en el Cantar.

Para M. Pidal  el Cantar tiene un carácter eminentemente histórico que se manifiesta en varios aspectos:

Personajes: Casi todos ellos existieron en la realidad, pues aparecen mencionados en los documentos de la época.

Detalles concretos: Aplicados a personajes o a sucesos: políticos y militares, aunque haya algunas imprecisiones (el cerco de Valencia duró 20 meses y no 3  años; las hijas se llamaban Mª y Cristina; no hubo bodas, sino esponsales).

Lugares geográficos: Exactitud topográfica.

De esta historicidad surge el realismo, que tiene su más amplia confirmación en el sentido humano que resplandece en toda la obra. El Cid es un personaje heroico, pero nunca fantástico como Roldán; sus pasiones son naturales y humanas. Pero además este realismo se plasma en los más variados detalles pertenecientes a la vida ordinaria: intervienen no sólo el Cid y su ejército, sino hombres y mujeres, niños, monjes, judíos; en situaciones cotidianas: viajes, despedidas, reuniones íntimas. Rara vez la épica se enfrenta con el tema de la necesidad de ganarse la vida, pero en el Cantar existe una aguda conciencia de toda esa realidad material que se trasluce en la frecuencia y precisión con que se detallan las ganancias del Cid.

La obra posee un valor arqueológico como fuente de noticias sobre la época.

 Colin Smith piensa que la historicidad del poema no está en la fecha de redacción próxima a los sucesos, sino en la inserción en él de noticias extraídas de documentos de la época para darle verosimilitud. En cuanto a la inclusión de detalles geográficos y de la vida cotidiana, estos  si pueden proceder de la observación directa: el tiempo transcurrido entre 1140 (fecha de la composición para M. P. ) y 1207 ( fecha de Colin) no es tanto como para provocar que tales aspectos sufrieran una variación fundamental.

Otra significación se ha venido a añadir a lo dicho es política y defendida por Rodríguez Puértolas para quien esta obra es un claro ejemplo de literatura propagandística, pues la glorificación de Rodrigo, lo es también de Castilla, pero eso sí dentro de un marco antinobiliario y realista.

Este autor encuentra tres niveles que entrelazados producen un falseamiento de la historia.

Nivel político: Castilla frente a León.

Nivel socio-económico: Pueblo frente a oligarquía cortesana.

Nivel individual: Héroe frente a León y la nobleza ( incluso al rey)

A esta teoría se ha objetado que no es antinobiliario, pues el Cid aspira a formar parte de esa nobleza.

 

 

Difusión y éxito del Poeta.

Ya en el Poema de Almería se alude a él. El Poema de Fernán González y la Gesta del Abad de Montemayor imitaron algunos de sus episodios y rasgos (ironías, ocasión de Jimena). En el siglo XIV, Per Abat y la Crónica de los veinte reyes lo difunden. En los siglos XIII y XIV es transmitido a través de refundiciones y prosificaciones como las insertadas en la Estoria de España.

En el siglo XV comienzan a surgir romances derivados de las refundiciones del Cantar. El siglo XVII es un período en el que el poema no influye en absoluto, la vida del Cid se conoce por otras fuentes y el teatro barroco se interesa por otras aventuras: Las mocedades del Cid, obra de Guillen de Castro del XVII, que habla de la juventud del héroe; Le Cid,  por su parte, obra del francés Corneille, se basa en la anterior.

Tomás Antonio Sánchez publica el poema en 1779, pero el siglo XVIII no supo apreciar las cualidades positivas del texto.

El comienzo de su valoración tuvo lugar con el romanticismo, por vía de los escoceses  Southey y Hallam, el norteamericano Ticnor y los alemanes Federico Schelegel y Fernando Wolf. La estimación del Poema se fue extendiendo a lo largo del x. XIX. La publicación de la Chanson de Roland en 1837 lejos de perjudicar al Mío Cid, suscitó una serie de comparaciones  favorables para él.

Entre tanto la crítica española reaccionaba más lentamente. Amador de los Ríos  en 1863 inició el camino de su valoración; y al fin, en 1874 Milá y Fontanals colocó por primera vez el Poema en el puesto justo dentro de la literatura épica castellana. Los trabajos de M.. Pidal, ya en el XX, sientan las bases para un conocimiento más profundo del poema. Sus tesis están en gran parte sometidas a revisión sobre todo debido a los trabajos de críticos como Colin Smith, Deyermond, Spitzer etc.

Este fragmento está tomado de una obra teatral en clave de humor que crearon los propios alumnos:

( El Cid cogiendo la espada se acerca a Jimena y le dice)

Cid_ No me queda otro remedio

Que marchar de nuevo al frente,

Me llegó un mensaje urgente

Del rey Yosuf de Marruecos.

En un lío me ha metido,

Quiere quitarme de en medio

Para poder ser más fuerte.

Jimena_ ¡No seas tonto, Rodrigo¡

Hace poco que has venido,

Y ya te quieres marchar.

Déjate ya de enemigo.

¡Tú me quieres castigar¡

Cid- ¡ Jimena, mujer, cómo eres¡

Piensa en las otras mujeres

Y verás que es lo normal

Que se te marche el marido

Aunque te sepa muy mal

Jimena. - Excusas pones, Rodrigo,

más en verdad yo te digo

Si tardas en regresar

habré encontrado querido

fuera de este buen lugar.

Cid.- ¡Qué te lo crees tú , monada¡

No me voy sin precauciones,

tengo siete cinturones

y bien ceñida la espada.

Cuando termine la lucha,

de nuevo serás librada

 

 

 

El Cid y el león

 

Estaba el Cid con los suyos en Valencia la mayor

y con él ambos sus yernos, los infantes de Carrión.

Acostado en un escaño dormía el Campeador,

ahora veréis qué sorpresa mala les aconteció.

De su jaula se ha escapado y andaba suelto un león,

al saberlo por la corte un gran espanto cundió.

Embrazan sus mantos las gentes del Campeador

y rodean el escaño protegiendo a su señor.

Pero Fernando González, el infante de Carrión

no encuentra donde meterse, todo cerrado lo halló,

metióse bajo el escaño, tan grande era su terror.

El otro Diego González, por la puerta se escapo

gritando con grandes voces: <>

Detrás de una gruesa viga meiéndose con gran pavor

y de allí túnica y manto todos sucios los sacó.

Estando en esto despierta el que en buena hra nacio y ve

cerrado el  escaño suyo por tanto varón

<>

-<>

Se incorpora Mío Cid y presto se levantó,

y sin quitarse ni el manto se dirige hacia el león,

la fiera en cuanto le ve mucho se atemorizó,

baja ante el Cid la cabeza, por tierra la cara hincó.

El Campeadro entonces por el cuello le cogió,

como quien lleva a un caballo en la jaula lo metió.

Maravilláronse todos de aquel caso del león

y el grupo de caballeros a la corte se volvió.

Mío Cid por sus dos yernos pregunta y no los halló,

aunque los está llamando no responde ni una voz.

Cuando al fin los encontraron, el rostro traen sin color,

tanta broma y tanta risa nunca en la corte se vio,

tuvo que imponer silencio Mío Cid Campeador.

Avergonzados estaban los infantes de Carrión

tal pesadumbre tenían de aquello que les pasó.

Notas:

escaño: banco con respaldo

embrazan sus mantos: rodean sus brazos con los mantos

sucios los sacó: todo el paisaje insiste en el comportamiento  cobarde de los infantes y en particular de Diego González que llega a orinarse de miedo.

el que en buena hora nació: epíteto épico

mesnadas: compañía de gente de armas, conjunto de soldados.


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Comentarios Historia de la literatura española: La poesía épica y el Cantar de Mío Cid

Aun sigues de baja, espero que te encuentres mejor. Besos.
luzdeluna Luz 11/11/2008 a las 15:48
es el mejor historia de toda la vida
maria maria 24/11/2008 a las 15:26
no se no lo lei!!!
pero necesito prosificar un texto lirico!!
podrian ayudarme
flayboi flayboi 10/12/2008 a las 17:00
Es UNa de LaS MEJOrEs ObRaS liTeRaRiAs De La ePoCa!!!!!!!!!!
pauliss pauliss 01/04/2009 a las 22:59
Es una hermosa recreacion de la realidad de la epoca
silvina silvina 06/08/2009 a las 04:23
Hola, soy estudiante de 2º bachillerato, y me gustaría saber a que se rfiere con series gemelas en literatura. gracias
raquel raquel 25/01/2010 a las 21:59

molo todo

fgtnjht fgtnjht 22/02/2010 a las 22:36
es una de l.a peliculas ma s hermosa de la literatura española
greysi greysi 11/03/2010 a las 02:09
es una de l.a peliculas ma s hermosa de la literatura española
greysi greysi 11/03/2010 a las 02:09
puta mare aprecio su trabajo y esmero por hacer estoper yo toy buscando mas imagenes de la afrenta de corpes,ash y aqui solo hay una q ya la tengo ,me pondran un huevaso"0"
Maritza Maritza 06/04/2010 a las 01:43
me parece  que es una historia super orrorosa, que pena, que existan cosas haci.
solmaira ortiz solmaira ortiz 21/05/2010 a las 02:06
oooo...zta..suprr..interesant...iio...iia..leii...todo..el..libro
mAayYtHÉé... mAayYtHÉé... 25/09/2010 a las 20:12

Deja tu comentario Historia de la literatura española: La poesía épica y el Cantar de Mío Cid

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