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Historia de la literatura española: Mester de clerecía.

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Mester de Clerecía:

Valencia/fotografo-de-boda-http://www.jfrechina.com/

 

Escojamos ahora el báculo adecuado, antes de comenzad nuestra peregrinación al siglo XIII. No perdamos de vista la fe ni la razón, que ningún juglar nos embruje con su charlatanería porque sus gestas no pueden compararse en modo alguno a las de  estos clérigos doctos, que desde su scriptorium

copian, refunden obras o crean otras para endulzarnos el corazón y enseñarnos cómo debemos recibir el ofrecimiento de la vida.   Escuchemos las pláticas de estos hombres doctos que renuevan la iglesia  desde sus propias entrañas, maldicen ellos mismos su locura, y  agachan la cabeza, predican la pobreza aunque a algunos se los meriende una herejía.

  Ordenes mendicantes recorren los caminos,  si escuchamos atentamente aliviaremos la carga cotidiana y no nos sentiremos desamparados. Su dulce habla calma nuestra miseria y en sus historias se esconde la buena medicina, esa píldora dulce que nos reconforta.

Son buenos tiempos para el romance, que destierra al latín en la predicación del pueblo llano.

El mismo Fernando III, había prescrito que se escribiesen cartas y documentos en la lengua del pueblo. Pero no sería hasta el Concilio IV de Letrán cuando se produciría la revolución: se constata entonces que a la gente hay que platicarle en su lengua vernácula. Gracias a  esa prescripción puede entenderse la historia de Alejandro, un espejo en el que mirarse, el rey tan sabio y docto, capaz de recitar sentencias de memoria. Su ejemplaridad ha sido objeto de toda clase de leyendas, todo un estratega militar, todo un caballero; sin embargo, cuánta locura esconde su soberbia, no existe medicina que pueda curar el cáncer de su omnipresencia hasta que se derrumba poco a poco el castillo de naipes que ha creado, y le conduce a la locura de la muerte. También nos enardece la historia del rey Apolonio, cuyas desgracias pudo superar su magnánima vida,  esa inquebrantable la fuerza con la que acomete empresas. Al fin, cuánta alegría provoca el reencuentro con su mujer e hija.

Otros libros han dejado semillas de provecho, nos adoctrinan y divierten y si no quién diría que no conocemos las obras del maestro Berceo.

Los ojos de Madonna nos miran bondadosos y gracias a su misericordia seguimos el fiero día con la mirada puesta en su benevolencia. También nos encoge el corazón la historia de la otra María, la Egipciaca, aquella pecadora que vivió deshonesta hasta que vio la imagen de la Madre a las puertas del templo y supo qué debía hacer para ser bienaventurada.  

Conocemos la historia de ese arcipreste que hace que se quiebren nuestros ojos para escuchar su desventura. Cuánta razón en sus palabras pues nuestra condición es seguir los instintos que nos llevan a la locura y hacen que torzamos el trayecto y caigamos en pecado. Es nuestra condición humana.

Dejemos pues que nuestros ojos se deleiten con la eclosión de la lengua vernácula. Escuchemos esa maestría de la cuaderna vía. Su prestigio ha pasado una y otra vez la tela de los años. Literatura edificante, colecciones de ejemplos y sentencias, traducciones de la Biblia a las que la Iglesia todavía no pone impedimentos, milagros marianos y gestas y leyendas. Eclosionan a un tiempo el Libro de Alexandre y Apolonio, La vida de San Ildefonso, el Rimado de Palacio, el Poema de Fernán González, las historias de santos. Berceo y Arcipreste nos enseñan la psicología de dos siglos divergentes, con sus moldes que tanto nos fascinan. 

Pero existen otros libros, mal llamados epígonos: esa literatura de debates tan rica ( Disputa del alma y el cuerpo, la extraordinaria Razón de amor con los denuestos del agua y el vino, la disputa entre Elena y María).

No dejemos que nos asuste aquella escritura que hoy nos parece extraña, dejemos que nos enseñen y expliquen  cada uno de los hilos finísimos de nuestra tradición para que podamos  atarlos en el mismo lazo: toda la magia está en que entremos en el laberinto con los ojos bien abiertos y sigamos sin perdernos el hilo de Ariadna.

 

Características del Mester de Clerecía.

 

Existen tres ideas claves para comprender este "Prerrenacimiento":

  • - El carácter narrativo de los poemas, puesto que cuentan historias más o menos ficticias.
  • - El sentido didáctico, moralizador.
  • - La voluntad de revolución métrica que se produce sobre todo mediante la Cuaderna Vía.

 

La finalidad que persigue este oficio de clérigos, es enseñar al pueblo los preceptos morales y de la iglesia mediante  gestas e historias religiosas, legendarias o épicas.

Recordemos que el  Papa imponía su ley a reyes y emperadores, los exhortaba a combatir contra musulmanes o herejes, sin importarles si la lucha se hallaba en Tierra Santa, en España o en territorio albigense.  El dominio cristiano se había hecho fuerte, habíamos ganado la Batalla de las Navas de Tolosa y parecía que la actividad cultural y educativa prosperaba.  

El dominio cristiano era claro. Desde un punto de vista teológico, la obra más representativa era la Summa Theologica de Santo Tomás de Aquino.   

Los clérigos escogían además manuales y sumas de confesores, specula principum, exemplas, anécdotas de la Biblia, fábulas, incluso colecciones orientales; todo era manejado con el fin de buscar procedimientos válidos para el adoctrinamiento de las masas que ya había postulado el Concilio de Letrán.

El Estudio General de Palencia se convierte en la primera universidad.  El clero desea mostrar su autosuficiencia frente al juglar y ensaya la cuaderna vía, evita la sinalefa en sus poemas y muestra que sus textos producen bienes morales, frente a los de juglares, cuyas gestas no tienen ninguna finalidad moral. Además ellos muestran el apego a las fuentes, su amplia cultural sirve para distanciarlos todavía aún más, aunque utilicen fórmulas juglarescas o comparaciones sacadas de los tópicos juglarescos ( epítetos épicos)   en ese diálogo sin respuesta que entablan con la gente que los escucha y que agradece su sencillez. Cuánto más próximos sean los textos a su propia cotidianidad más fácil resulta entenderlos, esa fue una de las divisas que siguió Berceo.  

 

El docto conoce sus recursos y se jacta de ellos: técnica retórica, tropos y figuras, amplificafio, o alargamiento de las historias, abreviatio, o síntesis de las mismas y digresiones de mayor o menor amplitud que añaden nuevos materiales. No se trata de una poesía para el pueblo, aunque existan poemas cuya intersección entre ambos mesteres es continúa, pese a que no se disocie en gran medida el público de los juglares del de los clérigos. Algunos poetas supuestamente fueron silenciados probablemente por desconocimiento, por ejemplo, a Berceo no lo menciona  Santillana; otros, como el anónimo autor del Alexandre, fueron continuamente aplaudidos.

Podría postularse que estas obras tenían una lectura más privada e íntima que la de los juglares, y en ocasiones eran obras escritas para ser leídas por los propios religiosos o en conventos; pero lo que no podemos obviar fue que durante dos siglos el Mester de Clerecía aunque no se constituyó en una escuela pues existen muchas diferencias entre unas obras y otras, si que forjo un estilo con muchas ramificaciones, pero todas y cada una de ellas partían de un tronco común, y de una voluntad de estilo y maestría.

Por lo tanto nos hallamos ante unas obras cuya característica más sobresaliente es la cuaderna vía y que surge en torno a monasterios y abadías siguiendo además otras renovaciones surgidas en Francia y otros países románicos.

El libro que cierto sentido resume las características del Mester, aunque no es exactamente como se ha querido ver un manifiesto literario es el Libro de Alexandre.

 

Señores, si ( quisiéssedes) mi servicio prender,

querría vos de grado servir de mi mester:

deve de lo que sabe omne largo seer,

si non podrié en culpa e en riepto caer.

 

Mester trayo hermoso, non es de juglería,

mester es sin peccado, qua es de clerecía:

fablar curso rimado por la quaderna vía,

a sílabas contadas, qua es grant maestría.

 

Qui oir lo quisiere, a todo mi creer,

avrá de mi solaz, en cabo grant plazer;

aprendrá buenas gestas que sepa retraer;

aver-lo-an por ello muchos a conocer.

Ed. de D. A.l Nelson

 

Destaca:
El carácter de divulgación de un saber: debe de lo que sabe omne largo seer. Entienden estos hombres que deben predicar en romance para que se les entienda. En romanz que lo pueda saber toda la gent, dira Berceo.  

Frente a sus competidores, los juglares, ellos resaltan socarronamente la belleza y las técnicas más cuidadas, su arte es una maestría.

Nos  explican que sus temas, a diferencia de los de los juglares, pretender divertir al publico ( proporcionarle grant plazer) pero, al mismo tiempo, tienen una finalidad didáctica, por lo que su aprovechamiento los distancia.

En cuanto a la nueva métrica, esta se plantea como otro medio de distanciarse de los juglares que se servían de versos irregulares. Ellos, hombres doctos utilizaran una nueva composición regular, que se convierte en toda una maestría.

Se trata de cuatro versos isosilábicos de catorce sílabas (conocidos después como alejandrinos porque derivan del poema francés Roman d´Alexandre en el que se utilizaba el verso largo 6+ 6 que en castellano equivaldría al 7 +7), con una rima consonante. No obstante no todos siguen la disciplina ya que en algunos casos no se cumple, por torpeza, descuido o quizá en algún caso por una deficiente transmisión en la copia del texto.

En su procedencia se han barajado varias hipótesis desde la que postula o entiende que proviene de una cuarteta de la poesía latina medieval ( se ha dicho que ya los goliardos la utilizan ) y la que defiende que su fuente es francesa. porque los primeros en utilizar este metro fueron los poetas franceses como Jean Bodel y porque el flujo entre Francia y España a través del Camino de Santiago y de las peregrinaciones facilita el continuo influjo o contaminación.

Nos hallamos por lo tanto ante aproximadamente una treintena de obras que abarcan los siglos XIII y XIV. En el siglo XIII encontramos las obras más fieles al modelo: El libro de Alexandre, el de Apolonio y el Poema de Fernán González cuya temática demuestra hasta qué punto los clérigos se adueñan de los temas y rasgos de los juglares; junto a las obras de santos y marianas de Berceo. En el XIV, se producen muchos cambios y algunas obras entremezclan los metros de la cuaderna vía con otras diversas estructuras mostrando una gran riqueza de moldes. Así hallamos el inclasificable Libro de buen amor del archiconocido, aunque todavía no se ha identificado claramente Juan Ruiz,  el Rimado de Palacio del Canciller de Ayala, y la Vida de San Ildefonso de Beneficiado de Ubeda.

Pero no podemos olvidar otras obras que pueden incluirse entre los límites de aparición o desuso de la cuaderna vía como el Libro de miseria de omne, la Historia troyana polimétrica que presenta algunas estrofas en cuaderna vía, el Cantar del rey don Alonso, los Proverbios de Salomón, el Poema de Yusuf, etc.

Aparte de los textos escritos en cuaderna vía, tanto en Francia como en España se produce una serie de obras en otras estrofas como el pareado, los tercetos monorrimos, etc., que se engloban también dentro de los llamados poemas de clerecía , aunque no todo el mundo está de acuerdo y muchos entienden que deben estudiarse aparte puesto que, aunque no se disocian de los temas, que en ocasiones son similares, sí lo hacen en la forma y procedimientos. Por ejemplo, Santa María egipciaca, utiliza la sinalefa, en lugar de la diéresis, como era preceptivo del mester. En pareados se escriben en el siglo XIII, el planto

¡ Ay Jherusalem!, el poema Diez mandamientos, los debates Razón de amor, Disputa del alma y el cuerpo, el Debate de Elena y María, los Denuestos del agua y el vino y algunos relatos hagiográficos como la Vida de Santa María Egipciaca, en pareados anisosilábicos.

Una obra en la que se encuentran conjuntamente composiciones en tetrástico, pareados y otras formas poéticas es el Devocionario castellano de la Real Academia de la Historia

Este conjunto de obras presenta, en cuanto al género, diferentes modalidades entre las que destacan el relato hagiográfico denominado vita sanctorum (vidas de santos de Berceo, la de Santa María Egipciaca, los textos de Beneficiado de Úbeda), los milagros ( Berceo) oración con resonancias litúrgicas ( gozos de la Virgen), ejemplos y libros de sentencias ( Castigos y ejemplos de Catón, Proverbios de Salomón), romana ( Libro de Alexandre y Apolonio), planto ( ¡ Ay Jherusalem!), etc.

En cuanto a los temas predominan los de carácter erudito, fruto de la lectura y el estudio de los poetas cultos. Estos temas pueden ser religiosos como en Berceo ( milagros de la virgen, vidas de santos), histórico- legendarios ( el Alexandre, narra la vida de Alejandro Magno y en su transcurso introduce múltiples digresiones, episodios y reflexiones de tipo moral, con abundancia de citas de Homero, Ovidio y otros muchos autores de la antigüedad grecolatina). novelesco ( Libro de Apolonio, en el que se cuenta las peripecias de este rey de Tiro que se encuentra, después de graves dificultades, a su mujer Luciana y a su hija Tarsiana) o épico: el poema de Fernán González. Este libro, que como ya hemos adelantado,  representa el mayor esfuerzo de expansión de la escuela de la cuaderna vía, que ahora invade el campo de las narraciones heroicas que hasta ese momento había ocupado los versos asonantados.

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Comentarios Historia de la literatura española: Mester de clerecía.

Preciosa Aghata te drseo un muy buen finde ...
Besos Alelaz

Todo bien Arlequini, espero que si. Besos
luzdeluna Luz 21/11/2008 a las 17:48

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