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Historia de la literatura española. ¡Bravo por el ingenioso hidalgo don Quijote!

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   << Porque las bellotas que le dieron le trajeron a la memoria la edad dorada (Q 1, 11)>>

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Mari Carmen Moreno Mozo

http://www.jfrechina.com/fotografo,boda,Valencia. 

 

Publicación

La primera parte de la obra se publica en Madrid, en la imprenta de Juan de la Cuesta, a principios de 1605 con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. El éxito fue inmediato. En ese mismo año se edita en cinco ocasiones más, dos de ellas en Valencia. A partir de ese momento se suceden las ediciones y las traducciones a las principales lenguas europeas.

En 1614, mientras Cervantes se encontraba redactando la segunda parte de la obra, aparece una segunda parte apócrifa firmada con el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda, quien ridiculiza a Cervantes en su prólogo. Dolido y acuciado por demostrar la falsedad de los personajes creados por el desconocido autor, publica su segunda parte en 1615 con el título de El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. Ya  en 1617  editará juntas las dos partes en Barcelona. A partir de ese momento la obra se ha convertido en uno de los libros más editados del mundo y ha sido traducido a todas las lenguas con alguna tradición literaria.

 No obstante, es difícil convencer a los alumnos para que aborden  su lectura e incluso para que lean las adaptaciones al uso, innumerables y algunas elaboradas cuidadosamente atendiendo de manera muy especial al público adolescente al que se dirigen.

Es muy importante que expliquemos en clase el valor, el sentido último de la obra, el porqué está considerada una de las obras claves de la literatura.

Yo misma puedo contar una anécdota que quizá pueda servir de referencia a lo que suele suceder cuando se aborda la lectura de esta obra y en la que -como siempre sucede- es muy importante que demostremos entusiasmo y contagiemos a nuestros alumnos.

Mi sobrina en cuestión me llamó acuciada por la lectura de algunos capítulos del Quijote. Me contó que, puesto que le costaba la lectura, había decidido conectarse a Internet, a una página web donde se leía el libro en voz en alta. Me confesó que literalmente se dormía y que debía hacer el trabajo y no sabía ya qué hacer.

La emplacé para la tarde la siguiente y le busqué algunas ediciones más sencillas, pero cuidando muy bien en tener a mano una buena edición clásica de la obra. Según ella, las actuaciones del personaje le parecían ridículas e incluso me confesó que en ocasiones le resultaban muy divertidas, pero claro....estaba el lenguaje, la longitud del libro, algunas parte que no entendía. Bueno el que el personaje le pareciese simpático me pareció un buen punto y comencé por explicarles las características del Barroco y el porqué se consideraba esa obra, la primera novela moderna. Luego aborde el sentido, la interpretación, las valoraciones éticas, sin omitir apreciaciones que había extraído de mis propios estudios universitarios,  Una vez le quedaron claros los dos conceptos, intercambié los papeles con ella, unas veces leía yo y otras, ella misma. Retrocedía, explicaba el significado de aquellos vocablos complicados o difíciles o me saltaba algún que otro párrafo. Luego me senté en el ordenador a su lado y le mostré algunas páginas, páginas de adaptaciones, comentarios sencillos, etc. Cuando se sentó a hacer el trabajo tenía una visión bastante general y, por supuesto, parcial de la obra; pero, al menos contaba con los procedimientos imprescindibles para realizar un trabajo coherente y al menos no se lo había bajado de Internet.

 

El propósito

 

El propósito explícito de Cervantes al escribir el libro es el de parodiar

los libros de caballerías y ponerlos en aborrecimiento de los lectores. Así lo afirma en el prólogo de la primera parte de la novela y en las últimas líneas de la segunda:

(...) no ha sido otro mi deseo que poner en aborrecimiento de los hombres las fingidas y disparatadas historias de los libros de caballerías, que por las de mi verdadero don quijote van ya tropezando y han de caer del todo, sin duda alguna" (II, LXXIV)

Cervantes rechaza los libros de caballerías por su fantasía e inverosimilitud.  Esa falta de verosimilitud, característica de las obras preclásicas, se evidencia en la presencia de unos personajes que no evolucionan sicológicamente, planos e inermes, como si los forjase una plantilla,  

la referencia a unas  hazañas imposibles, ancladas en un tiempo indefinido y fantástico, pero sin que esa fantasía podamos situarla en una mente lúcida. Descripciones  exóticas o lejanas de un tiempo remoto inexiste. En cambio, Cervantes de una forma muy inteligente reconoce también las innumerables posibilidades de esa novela, y consigue potenciarlas mediante la naturalidad, una acción creíble o verosímil y por supuesto, ese humor pertinaz que hace continuos guiños al lector al que sorprende continuamente.

En buena medida consiguió su propósito, pues a partir de la publicación de El Quijote, ya no se escribe ningún libro de caballerías; si bien no pudo erradicar ese gusto, la moda vigente que siguió siendo una de las claves de este tipo de novelas.

Si su único valor hubiese sido esa continua parodia, el libro hubiera sido recreado o visto con buenos ojos por las generaciones posteriores, pero nunca hubiera tenido la trascendencia que ha tenido y que se justifica por los diversos niveles o capas de lectura que ofrece, y esas cualidades son las que las que la han convertido en una lectura universal.

Tema principal

El tema principal es el enfrentamiento entre ficción y realidad, el contraste entre la imaginación y fantasía. Ese choque que produce la realidad honda y amarga que trasciende el universo de una época conflictiva y difícil,  pone en evidencia  situaciones cotidianas con las que el lector se siente identificado. El hidalgo enloquece al confundir ficción y realidad, al leer como historias verdaderas lo que sólo es recreación fantástica de aventuras inverosímiles.  Su propósito es resucitar los ideales, esa suerte de valores que fueron defendidos por el caballero andante:

"Yo nací, por querer del cielo, en nuestra edad del hierro, para resucitar en ella la de oro, o la dorada como suele llamarse. Yo soy aquél para quien están guardados los peligros, las grandes hazañas, los valerosos hechos...(I, XX)

En ese intento de imitar un mundo ya caducó, en su individualismo contumaz reside su fuerza. El personaje se empeña en seguir unos ideales olvidados. Ideales nobles e universales:  lucha a favor de la justicia, la libertad, la belleza, el amor, la igualdad, la honradez...Su fracaso se produce al chocar inevitablemente con la realidad de su época:

(...) triunfan ahora, por pecados de la gentes, la pereza, la ociosidad, la gula y el regalo (II, I).

 Don Quijote, movido por su imaginación, transforma la realidad,

la reinventa e interpreta de forma errónea (la venta es para él un castillo, los molinos son gigantes, etc.). De ahí que los demás personajes lo consideren un loco, alguien que ha perdido el juicio y que necesita recobrarlo.

No obstante, existen otros personajes que transforman esa realidad en ilusoria apariencia (Dorotea- Micomicona, los duques, Sansón Carrasco, etc.). Esto evidencia que las fronteras entre realidad y ficción no están perfectamente delimitadas, puesto que un mismo hecho, un mismo objeto puede ofrecer diversas apariencias, algo insólito hasta ese momento.

La perspectiva se convierte de esta forma en una de las bazas más importantes de la obra: el baciyelmo es para Don Quijote el yelmo de Mambrino y para los demás una  bacía de barbero.

Al no sujetar la realidad a un único punto de vista, sino introducir diferentes visiones o puntos de vista, Cervantes se introduce de lleno en la línea de la novela moderna. A partir de ese momento toda novela que se precie debe ofrecer ese juego de inteligencia al lector, hacerle partícipe de que la realidad es polisémica y depende del punto de vista desde donde se la mire.

Literatura y vida.

El hidalgo, fascinado por las hazañas caballerescas, intenta transformar su vida en literatura mediante la acción (los preparativos para la primera salida, las aventuras caballerescas, la penitencia en sierra Morena) y secundariamente, mediante la palabra (intenta forjar su propia biografía, compone versos, imita el lenguaje arcaico caballeresco, se anticipa al cronista en su primera salida, etc.). De este modo literatura y vida se solapan e interrelacionan, incluso Cervantes juega con el supuesto lector y se inventa el cronista Benengeli, se parafrasea a sí mismo como autor de otras obras o como cautivo en Argel e inmiscuye al público lector en la segunda parte. Por otra parte, hace participe de la trama a su propio rival, Avellaneda y a uno de sus personajes.

En su batalla por corregir esa falsa segunda parte hará que sus personajes, de regreso a la aldea, se topen en un mesón con Álvaro Tarfe, que aparece en el Quijote apócrifo. Don Quijote lo aborda y él no los reconocerá. Al identificarse, admitirá su error y aceptará rectificar ante el alcalde del pueblo que don Quijote de la Mancha allí presente <<no era aquel que andaba impreso en una historia titulada: Segunda parte de don Quijote de la Mancha, compuesta por un tal Avellaneda, natural de Tordesillas>>.

Los propios protagonistas son conscientes de ser héroes literarios, puesto que saben que sus hazañas son famosas. La novela interfiere continuamente en la realidad y viceversa y muestra hasta qué punto los libros o aventuras pueden inmiscuirse en nuestros propios actos cotidianos.

 

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El amor 

Este es un tema fundamental en la novela, que se plasma en diferentes formas: el amor idealizado por don Quijote, propio del mundo caballeresco; el amor humano, en todos sus matices, presente en las interpolaciones o historias intercaladas en la trama central.

Cuando el hidalgo decide construir su nueva personalidad no olvida inventarse una dama a quien amar y a la que poder ofrecer sus triunfos caballerescos: <>.

 Esa dama, a  la que don Quijote bautiza con el nombre de Dulcinea del Toboso, no es otra que Aldonza Lorenzo, una rústica labradora de un lugar cercano al suyo a la que apenas ha visto. El amor que siente por Dulcinea preside todos sus actos como caballero y le presta la fuerza necesaria para seguir luchando: la invoca al inicio de cada aventura batalla, obliga a los demás a creer en la hermosura de la dama, exige a los vencidos que le rindan pleitesía, hace penitencia por ella para merecer su amor, etc. Dulcinea funciona como un símbolo para don Quijote, la soledad del caballero no es tanta porque tiene en su mundo imaginario a Dulcinea y con ella su equilibrio.

Pero Cervantes no se queda ahí. Muy inteligente y a través de las interpolaciones nos muestra todo un mosaico de relaciones amorosas, que sintetizan los diversos tópicos literarios vigentes en la época.

 Las protagonistas son bellas y discretas y aman incondicionalmente.

 La caracterización social y moral de los personajes es heterogénea, como heterogéneos son los seres a los que nos asomamos los lectores: Fieles, lujuriosos, celosos, desesperados...

El desenlace de estas historias presenta dos variantes:

-Unas finalizan en casamiento y pierden el dramatismo inicial para convertirse en comedia.

-Otras tienen un desenlace desgraciado y se vuelven tragedias.

No podemos obviar que la obra es toda una enciclopedia de los modos narrativos que habían aparecido hasta ese momento, lo que nos garantiza una visión bastante fiable de los postulados narrativos que habían aparecido en diversas preceptivas y que figuraban de uno u otro modo en todas las obras narrativas y, por supuesto, contagiaban otros géneros como el teatral

La libertad.

 

Cervantes defiende la libertad humana en sus distintos aspectos, a lo largo de la novela:

-La libertad del individuo en la sociedad: Cervantes está en contra de que los hombres honrados sean esclavos del resto de los hombres porque Dios los hizo libres. Don Quijote, incapaz de apreciar la catadura moral de los galeotes, juzga arbitrarios los castigos a que son condenados, y, movido por la norma caballeresca de luchar contra las injusticias, los libera.

-La libertad amorosa: Cervantes hace que sus personajes elijan libremente a su pareja porque sigue los principios del libre albedrío, imprescindible para conseguir un amor armónico. Respeta la autoridad paterna, como es común en la época, pero también introduce el derecho de los hijos a elegir: elogia al tutor de Marcela por no haberla obligado contra su voluntad al casamiento y censura al padre de Luscinda por forzarla a casarse con don Fernando. Cervantes va aún más allá en su defensa de la libertad amorosa cuando crea un personaje como Marcela, que justifica con estas palabras el rechazo a las pretensiones de Grisóstomo y de los hombres en general:

Yo nací libre, y para poder vivir libre escogí la soledad de los campos. (...) tengo libre condición y no gusto de sujetarme ni quiero ni aborrezco a nadie. No engaño a éste, ni solicito a aquél, ni burlo con uno, ni me entretengo con el otro. (I , XIV).

La crítica literaria

 

Cervantes introduce una serie de situaciones que le permiten enjuiciar la literatura de su época:

-El escrutinio de los libros  donde el autor comenta el valor literario de una serie de obras concretas mediante el diálogo entre el cura y el barbero.

-Los juicios críticos en boca de los distintos personajes.

-Los diálogos sobre la publicación de la primera parte; en la segunda parte,  comentan los olvidos de la primera y el éxito del libro.

-Las referencias a la novela de su adversario Avellaneda para rechazarlo como apócrifo.

Por otra parte la parodia de los libros de caballerías aparece de forma reiterativa. Por ejemplo:

En el tópico amanecer mitológico:

"Apenas había el rubicundo Apolo tendido por la faz de la ancha y espaciosa tierra las doradas hebras de sus dorados cabellos (...) cuando el famoso caballero don Quijote de la Mancha, dejando las ociosas plumas, subió sobre su famoso caballo Rocinante y comenzó a caminar por el antiguo y conocido campo de Montiel ".

Estructura externa

La novela se divide en dos partes:

 1ª El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha (1605), constituida por:

-Una dedicatoria al duque de Bejar.

-Prólogo.

-Diez poemas dedicados por personajes literarios a los principales personajes del libro.

-Cincuenta y dos capítulos divididos en cuatro partes:

primera (I-_VIII)

-segunda (IX-XIV)

tercera ( XV-XXVII)

cuarta ( XXVIII-LII).

-Seis epitafios de los académicos de la Argamasilla  a los principales personajes del libro.

 2ª El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha ( 1615), que contiene:

-Prólogo al lector.

-Una dedicatoria al conde de Lemos;

-Setenta y cuatro capítulos.

Estructura interna


La obra presenta una composición itinerante y circular. Comienza en un punto determinado y, después del desarrollo de la acción, vuelve al punto inicial. Así nuestro  hidalgo se transforma en caballero, sale de su aldea en busca de aventuras y recorre distintos lugares de la geografía española.

 El personaje realiza tres salidas (dos en la primera parte y una en la segunda), que  se inician y terminan en el mismo punto, en la aldea.

El proceso psicológico que sigue el personaje también es circular y responde a  esos cambios lógicos de la cordura a la locura.

Dado el entramado estructural las tres salidas se plantean como estructuras similares o paralelísticas:

-Preparación y salida.

-Aventuras en el trayecto y en los lugares en donde se detiene.

-Vuelta a la aldea.

La trama principal, que tiene como  excelsos protagonistas a don Quijote y a Sancho, comprende una serie de aventuras de distinta índole:

-Aventuras caballerescas: son aquellas en las que don Quijote transforma la realidad tomando como modelo los libros de caballerías. En su mayoría presentan  a su vez un esquema compositivo semejante:

-1. Presencia de un agente externo que estimula la imaginación caballeresca de don Quijote (polvo, luces, ruidos, reflejos, palabras...).

-2. Sustitución de los elementos de la realidad por elementos propios del mundo caballeresco (ejército, caballero muerto, situación misteriosa y peligrosa, yelmo, gente honrada...).

-3. Advertencia de Sancho: cuando don Quijote le describe a Sancho lo que él cree ver, éste le advierte de su error (rebaños, entierro, batanes, bacía, condenados a galeras...), pero don Quijote se reafirma en su postura.

-4. Desafío y cólera: exige explicaciones a sus adversarios y, al no resultarle satisfactorias, se encoleriza.

-5. Invocación a Dulcinea: se encomienda a su señora para infundirse ánimos.

 -6. Ataque: arremete contra sus adversarios.

-7. Desenlace de la aventura: cuando vence, obliga a su oponente a rendir pleitesía a Dulcinea; cuando fracasa, culpa a sabios encantadores enemigos suyos de haber alterado la realidad.

Aventuras verdaderas: son aquellas en las que don Quijote y Sancho se enfrentan de manera fortuita, a situaciones reales (sin transformación caballeresca ni invención fingida por parte de otros personajes.) En la aventura de los leones -por ejemplo-  don Quijote se enfrenta ante un peligro real, que no es fruto de su imaginación.

Aventuras fingidas: son las que los personajes cuerdos, alterando la realidad mediante disfraces, sonidos, luces, etc., inventan una trama caballeresca en la que envuelven a don Quijote. En unas ocasiones, la intención es ayudarlo para que se aleja de la locura caballeresca ( aventura de Micomicona); en otras, burlarse de don Quijote y divertirse ( aventura de Clavileño).

Insertadas en la trama principal se suceden además varias historias interpoladas. Su función es la de crear ilusión de realidad haciendo que los personajes de la trama principal se conviertan en meros testigos de otras historias (don Quijote y Sancho asisten al desenlace de las historias de Dorotea y don Fernando, Cardenio y Luscinda...) A su vez estos personajes intervendrán en la trama de las aventuras de Don Quijote.  

De hecho, los personajes de las distintas historias amorosas participan en la farsa del encantamiento de don Quijote a quién encierran en una jaula -como Lanzarote en El caballero de la carreta- para devolverlo a la aldea. Es famosa la despedida entre el ventero y el cura. En ese momento, el ventero entrega al cura la Novela de Rinconete y Cortadillo manuscrita, que estaba junto a la del Curiosos impertinente; novela que Cervantes publicaría como una de las Novelas ejemplares.

Las interpolaciones constituyen también una muestra de todos los géneros narrativos de la época: novela pastoril (Crisóstomo y Marcela), novela sentimental (Dª Clara y D. Luís), novela morisca (historia del cautivo), novela italiana (El curioso impertinente).

Si bien la historia principal se ve interrumpida por las novelas interpoladas, éstas a su vez son interrumpidas por otras o por el retorno del narrador a la acción principal.

Diferencias entre la primera y la segunda parte

                                                                                                      

Primera parte (1605) / Segunda parte (1615)

En la primera parte, Don Quijote busca la fama. Aspira a que sus hazañas sean relatadas por los cronistas; en la segunda, él protagonista ya es consciente de su fama. Reconoce que la obra ha sido publicada, e incluso, se halla con personajes que la han leído.

En la primera parte Don Quijote transforma la realidad según su ideal caballeresco; se inventa una realidad afín a sus sueños; en la segunda parte, nos encontramos momentos en los que son el resto de personajes del entorno los que falsean esa realidad e inventan una paralela, para burlarse de su locura.

Los protagonistas presentan visiones disformes de la realidad en la primera parte; son puntos de vista dicotómicos que acentúan el contraste. En la segunda parte, sin embargo, los dos convergen en ocasiones, se intercambian los papeles y muestran una visión de la realidad más poliédrica.

  Ambos personajes desafían la realidad externa con la que se topan en su devenir por caminos y ventas. De forma muy esquemática podemos decir que en la segunda parte los personajes son desafiados por ese mundo, que se centra, principalmente en las relaciones con diversos personajes aristocráticos, o en la recreación del espacio de la ciudad.

En la primera parte, el personaje deambula sin rumbo fijo; pero, en la segunda, se dirige a espacios concretos (El Toboso, la cueva de Montesinos, Barcelona, Zaragoza).

En la primera hay mayor libertad narrativa dada la  sucesión vertiginosa de episodios con entramados variados y autónomos; en la segunda, existe una mayor unidad argumental, un encadenamiento más lineal de unos episodios con respecto a otros, y una mayor dependencia de los protagonista a la trama.

 En definitiva la primera parte muestra toda la capacidad imaginativa de Cervantes, en esos recorridos vivos por la geografía, que, en apariencia, no siguen ningún esquema preestablecido de antemano. En la segunda parte, quizá sea más importante, crear un juego de niveles en el que los personajes multiplican sus perspectivas, mostrando una complejidad psicológica sin precedentes.

Punto de vista de la narración

 El Quijote, como primera novela moderna, se aparta de la narrativa anterior en la que predominaba la autoridad y fiabilidad de un narrador omnisciente. Cervantes introduce variadas perspectivas a través del magistral juego de voces narrativas - no todas ellas fidedignas- con las consigue llamar la atención del lector, de manera que éste siempre debe estar atento a lo que dice.

Miguel de Cervantes, autor real de la novela, crea:

 -Autores ficticios: Son una parodia de los que solían citarse en las novelas de caballerías. Se trataba de personajes nigrománticos, seudo- historiadores que constituían la fuente del narrador de estas novelas. En el Quijote encontramos:

-Un primer autor ficticio, Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo y manchego, del que se hace mención por primera vez en el capítulo IX como autor del manuscrito original que cuenta la historia de don Quijote. Como cronista que es, relata los hechos auténticos de la vida del personaje y, como arábigo, no es merecedor de confianza porque es muy propio de los de aquella nación ser mentirosos.

-Un traductor morisco aljamiado ( conocedor del castellano). Interviene con la traducción del árabe al castellano del manuscrito de C. H. Benengeli para el segundo autor.

-Un segundo autor ficticio, "Cervantes", investigador que busca en distintas fuentes documentales noticias sobre las aventuras de don Quijote

Él compra en Toledo el manuscrito de Cide Hamete y encarga su traducción al morisco para poder continuar la historia del personaje. Se convierte así en autor-transcriptor, pero no se limita a ofrecernos la traducción sino que enjuicia los hechos, opina sobre el comportamiento de los personajes y duda de la fiabilidad del primer autor convirtiéndose así en un narrador omnisciente. Este segundo autor mantiene una relación directa con el lector, lo apela y busca su complicidad.

Otras voces:

Aparecen además en la novela una serie de personajes que, al relatar su propia historia, se convierten en narradores. Se trata de los protagonistas de las interpolaciones. Sus relatos remiten a un mundo de ficción, distinto del caballeresco: pastoril, sentimental, morisco, o el mundo propio de la novela italiana.

Por último, a partir del capítulo XXXIII, se inserta la novela de

El curioso impertinente en voz alta por

un personajes ( el cura) a otros personajes de la venta. Esta novela tiene a su vez un narrador propio en 3ª persona.

Todo este juego de voces narrativas confiere verosimilitud a lo narrado, borra los límites precisos entre ficción y realidad: la novela se articula en una serie de planos que van desde la realidad de los lectores y de Cervantes, citado como autor de La Galatea en el escrutinio de libros, hasta la ficción literaria de los personajes de El curioso impertinente.  El contraste de planos hace que la realidad entre el mundo de la ficción y la ficción propiamente dicha,tenga apariencia de realidad. (Don quijote y Sancho frente a los personajes de El curioso impertinente).

El Espacio.          

-Carácter itinerante:

Como la novela se estructura en torno a las tres salidas de don Quijote, el espacio es itinerante, es decir, el personaje emprende viaje desde su aldea en la Mancha y recorre distintos lugares de la geografía española.

-1ª salida: distintos lugares de la Mancha próximos a la aldea.

-2ª salida: los campos de Montiel y Puerto Lápice (la Mancha), Sierra Morena (Andalucía);

3ª salida: El Toboso y la cueva de Montesinos (la Mancha), tierras de Aragón, tierras de Cataluña, Barcelona.

Tipos de espacios.

-Espacios abiertos: son los espacios naturales por los que camina don Quijote (bosques, caminos, campos, arroyos, ríos...);

-Espacios cerrados: son aquellos en los que don quijote se detiene bajo techo (ventas, viviendas, palacios...);

-Espacios simbólicos: Sierra Morena y la cueva de Montesinos A pesar de ser espacios realistas y localizables, cumplen una función simbólica en la evolución psicológica de don Quijote. En Sierra Morena, el caballero confía en sí mismo hasta el punto de cumplir una penitencia por su dama de forma gratuita; en la cueva de Montesinos, la duda acerca de la eficacia de sus acciones caballerescas se apodera de él, ya no vuelve a poseer la confianza en sí mismo que tenía en la primera parte. La ínsula soñada por Sancho representa el ideal, el poder de la ilusión que incita sus más nobles impulsos.

Parodia:

 Las novelas de caballerías sitúan la acción en tierras exóticas, lejanas o fabulosas (Gaula) y en ambientes mágicos y misteriosos (brumas, selvas, y montañas inexpugnables, tempestuosos mares), propicios todos ellos para que resulten creíbles las fantasiosas aventuras de los caballeros andantes.

En la obra,  sin embargo,  las aventuras son situadas en lugares reales. Se trata de un espacio real, cercano y localizable: En un lugar de la Mancha... El lector del Quijote, que conoce las características de la Mancha, sabe que son poco favorables para que en ellas se produzcan hechos fantásticos y misteriosos. La parodia surge cuando el hidalgo manchego esta dispuesto a emprender aventuras caballerescas en lugares nada apropiados para que éstas sucedan.

El Tiempo:

 

El tiempo histórico es coetáneo a sus primeros lectores (siglos XVI-XVII).

Algunos datos históricos lo corroboran:

-En el primer escrutinio no hay ningún libro escrito después de 1591.

-El cautivo narra su historia en 1589, ya que alude a veintidós años  después del paso a Flandes del Duque de Alba, en 1567.

-Don Quijote ve impresa la primera parte de su historia (1605).

-Don Quijote tiene noticias de la publicación del Quijote de Avellaneda

(1614).

-Se alude a la expulsión de los moriscos (1609).

-Aparece un personaje real, el bandolero Roque Guinart, indultado en 1611.

El tiempo del relato sigue un orden lineal y cronológico, tal como transcurre el vivir de los personajes. Don Quijote vive en la edad de hierro, pero pretende resucitar con sus hazañas la edad de oro, de la caballería andante. Esto explica el anacronismo de su indumentaria, de su comportamiento e incluso de su lenguaje, lleno de arcaísmos.

Personajes.

Tipología social:

El Quijote es una síntesis de la vida entre los siglos XVI y XVII.

Sus aproximadamente 700 personajes pertenecen a todos los estamentos sociales  organizados según la estructura piramidal de la época.

Tipología literaria:

 Según los mecanismos literarios utilizados para crear los personajes, podemos hablar de personajes reales (los personajes de la historia principal que se presentan y actúan tal como son, sin máscaras; su caracterización es realista e individualizada), personajes fingidos (los personajes reales cuando adoptan una falsa personalidad creada por ellos mismos) y personajes fantásticos (los personajes inventados por los personajes fingidos; se alude a ellos pero no actúan).

Personajes reales: Alonso Quijano, Dorotea, Sansón Carrasco, Tomé Cecial, Ginés de Pasamonte, el mayordomo del duque.

Personajes fingidos: Don Quijote de la Mancha, la princesa Micomicona, el Caballero del Bosque o de los Espejos, el escudero del Caballero del bosque, maese Pedro, la condesa Trifaldi o dueña Dolorida, el mago Merlín, el escudero Trifaldín de la Blanca Barba.

Fantásticos: Dulcinea del Toboso, Pandafilando de la Fosca Vista, Casidea de Vandalia, la infanta Antonomasia y su enamorado don Clavijo,

el gigante Malambruno, Clavileño el Alígero.

Los protagonistas:

Don Quijote

 A diferencia de los protagonistas de las novelas de caballerías y de las novelas picarescas, este personaje aparece como un nuevo Adán: liberado de la determinación y determinismo de patria, padres, nombre y otros datos que sirvan para configurarlo. Es libre para  trazar su propio plan de vida. Dada sus edad  y características tenía tres posibilidades   seguir siendo un simple hidalgo, convertirse en escritor o ser caballero andante. Opta por la caballería andante, por lo tanto su transformación en don Quijote es un acto de voluntad propia, de ser libre. Su resolución crea la obra: <>.

Para convertirse en caballero necesita transformar una realidad que no se acomoda a sus sueños: se aplica un don que no le corresponde para anteponerlo al Quijote de la Mancha, que es un nombre de su invención  ( a imitación de Amadís de Gaula); se inventa una dama a quien servir

(Dulcinea del Toboso); inventa a Rocinante; inventa el castillo donde es armado caballero y luego se procura un escudero (Sancho Panza).

A imitación de los modelos caballerescos le mueven unos ideales que consisten en deshacer agravios, enderezar entuertos, ayudar a los menesteroso, proteger a las damas y cobrar eterno nombre y fama para ganar el favor de Dulcinea, personaje fantástico inspirado en Aldonza Lorenzo, que se convierte en el motor de su propia vida y símbolo de sus ideales caballerescos. Nos hallamos ante un personaje que supuestamente ha sufrido una transformación, después de atiborrarse de aventuras ficticias, en las que caballeros de armadura reluciente y gesto austero, se dedicaban a enderezar entuertos en aras de la libertad.

 Aún así, el personaje va más allá de los nobles valores de la caballería, esa defensa de  valores sociales, políticos y morales; supone también incriminar a su sociedad que los ha perdido. Don Quijote pretende de este modo restaurar la Edad de Oro, ese mito de la Antigüedad que a él le gustaría transferir a su época, de manera que proyectase un futuro más halagüeño.  

El famoso discurso sobre la Edad de Oro muestra cuánto añora la inocencia perdida: antes, todo era paz, amistad, concordia. Las personas convivían en perfecta armonía y el bien más preciado era la paz, la bisectriz que regía todo los órdenes, tanto la política, como la moral o las relaciones sociales.

La persecución activa de este ideal le lleva a enfrentarse con la sociedad de su tiempo (a la  que él considera edad de hierro) y  a ser incomprendido por sus contemporáneos: será visto como un hombre que ha perdido el juicio; para algunos personajes es un loco rematado, para otros un "loco entreverado" (su locura sólo se manifiesta en cuestiones caballerescas, aunque razona con lucidez en otras situaciones).

Esta oscilación de su carácter va aparejada con otras: unas veces se muestra bondadoso y afable, otras irritable y colérico; unas veces es valeroso y audaz, otras prudente. En suma, un personaje veraz y vivo, lleno de contradicciones y matices como cualquier ser humano.

Sancho Panza

Sancho, por su condición de labriego, parece responder en un principio al tópico del rústico, que aparece en el teatro prelopesco: cobarde, glotón, charlatán, dormilón, ignorante y materialista.

Cervantes individualiza y dignifica su figura al anular dos características propias de este tópico: Sancho no sufre la infidelidad de su esposa y es un buen cristiano.

La psicología de Sancho es tan rica como la de su señor: su carácter oscila entre la simplicidad y la agudeza, la ignorancia y la sabiduría popular, el miedo y la dignidad, la codicia y la generosidad, el materialismo y la capacidad de soñar (ínsula). Sancho es un hombre bueno, algo socarrón, moralmente sano, sensato y blando de corazón, caritativo y preocupado por la salvación del alma.

El elemento que determina la caracterización psicológica del personaje es la propia ínsula. El anhelo de alcanzarla evidencia su capacidad de locura, de riesgo y de fantasía. Al igual que Dulcinea para don Quijote, la consecución de esta isla personifica el despertar de sus ideales más nobles, que ya no pierde aunque no renuncie a ella.

Relación entre don Quijote y Sancho

Don Quijote y Sancho se nos presentan en continua evolución.

En un primer momento muestran actitudes opuestas: el idealismo y fantasía del caballero; el materialismo y el apego a la realidad del escudero. Sancho adopta una actitud de dependencia respecto a su señor, ya que no conoce el mundo caballeresco ni las leyes que lo rigen.

Pero este distanciamiento se va reduciendo progresivamente por la convivencia diaria de los personajes. Sancho es cada vez menos ignorante porque su señor lo alecciona y necesita creer en la caballería, estimulado por la promesa de la ínsula. Don Quijote, a pesar de sus aventuras frustradas, mantiene firme su entusiasmo caballeresco en toda la primera parte y el comienzo de la segunda.

Los dos protagonistas acaban influyéndose mutuamente en un doble proceso, ambos acaban contaminándose.

Sancho adquiere conciencia de su importancia con la noticia de la publicación de la primera parte, se atreve a exigir su salario y apremia a don Quijote a salir de nuevo. Al haber aprendido los mecanismos de la imaginación, es capaz de convertir a una labradora del Toboso en Dulcinea y en hacer creer a su señor que está encantada. Sancho va dominando psicológicamente cada vez más a don Quijote porque el desencantamiento de Dulcinea está en manos del escudero. El gobierno de la Ínsula Barataria supone el momento de mayor autonomía para el personaje, que hace uso de la prudencia, sentido común e integridad para resolver los casos que se le presentan.

Por lo tanto si en al comienzo de las aventuras es Sancho quien va dando de la realidad que don Quijote metamorfosea en su universo literario, en la segunda parte, es el mismo quien presenta ese mundo al modificar a su antojo la realidad ( encanto de Dulcinea).

Incluso es Sancho quien bautiza a don Quitote con el apelativo de

"El Caballero de la Triste Figura" (mención que Cervantes toma de un libro de caballerías); el caballero acepta de buen grado ese apelativo, convencido de que el sabio que escribe la historia de sus hazañas le habrá puesto <> que lo llamé así.

Don Quijote hace cada vez menos locuras, pacta con la realidad (viaja provisto de provisiones, paga sus gastos en las ventas, que ya no son castillos para él), es menos "andante" y más sedentario, escucha y habla más que actúa, se muestra más desanimado, desengañado.

La aventura de la cueva de Montesinos marca un punto crítico en el proceso evolutivo del personaje: con la visión de Dulcinea encantada empieza a perder la confianza en sí mismo y la duda se apodera de él. Depende de su escudero para desencantar a Dulcinea. Tras la aventura de Clavileño debe pactar con Sancho que crea lo sucedido en la cueva a cambio de admitir lo que un Sancho quijotizado ha inventado acerca de ese viaje. De este modo pierde su superioridad respecto de Sancho. Desde este instante la novela muestra cómo va declinando el ánimo del caballero, que es derrotado por otro caballero y obligado a volver a casa. El desengaño culmina con la renuncia a su personalidad caballeresca y la vuelta a la cordura: Ya no soy más don Quijote de la Mancha, sino alonso Quijano, a quien mis costumbres dieron renombre de Bueno (II, LXXXIV).

El Estilo

 

Parodia

Como Cervantes afirma su intención es acabar con el género caballeresco. Para ello recurre a la parodia, la imitación degradada e invertida de estas historias con intención burlesca:

...todo él es una invectiva contra los libros de caballerías... puesta a derribar la máquina mal fundada destos caballerescos libros, aborrecidos de tantos y alabados de muchos más.

(I, Prólogo)

La parodia caballeresca se manifiesta a través.

-Rasgos estructurales: poemas iniciales y finales de la primera parte; dedicados por personajes famosos de los libros de caballerías a personajes del Quijote; epitafios dedicados por académicos de Argamasilla a los  personajes de la novela.

-La supuesta utilización de distintas fuentes y autores es una burla del procedimiento habitual en las novelas de caballerías, usado para respaldar sus fantasías.

-Tratamiento del espacio: la ubicación de la historia en un espacio realista y localizable le sirve a Cervantes para burlarse de los espacios inverosímiles, exóticos y lejanos del género caballeresco.

-Tratamiento del tiempo: el tiempo de la historia es coetáneo al de sus primeros lectores, en contraste con el tiempo remoto de las historias caballerescas.

-Tratamiento de los personajes: el apuesto y joven doncel caballeresco es aquí un hidalgo cincuentón de aspecto anticuado y ridículo; la hermosa dama de sus pensamientos es una labradora; su escudero, un rústico labrador; el padrino y las madrinas de su investidura como caballero, lejos de ser un noble famosos perteneciente a la orden de la caballería y dos virtuosas doncellas, son respectivamente un ventero con un pasado marcado por la delincuencia y dos atrevidas jovenzuelas.

-Creación de nombres: don Quijote de la Mancha imita a Amadís de Gaula al indicar el nombre de la patria y añade un don que, como hidalgo pobre, no le corresponde; Rocinante, es un derivado sonoro de rocín; Sancho Panza alude a la barriga grande, el talle corto y las zancas largas; Dulcinea del Toboso, deriva de dulce y menciona su patria. Los nombres de los personajes imitan cómicamente  otros nombres caballerescos; Micomicona, infanta Antonomasia, Alifanfarón...

-Lenguaje arcaico: don Quijote emplea un lenguaje arcaizante como era propio de los libros de caballería.

-Situaciones: el modelo caballeresco se degrada al confundir los molinos con gigantes, los rebaños con ejércitos, las prostitutas con doncellas, las ventas con castillos, etc.

La parodia pastoril también está presente en la obra a través de:

La ambientación pastoril: descripción de paisajes.

Creación de nombres: pastores Quijotiz, pancino, Sansonino o Carrascón, Miculoso, Curiambro, Teresona...

Situaciones: los múltiples lamentos de los fingidos pastores que persiguen a Marcela.

La parodia se sirve de todo tipo de recursos, tales como la ironía, la exageración, la degradación y el contraste para provocar la risa de los lectores. El humor le permite a Cervantes demostrar lo disparatado del mundo caballeresco y ofrecernos su propia visión de una España en crisis.

Verosimilitud.

 Cervantes consigue crear un mundo de ficción que, a diferencia de las novelas fantasiosas e inverosímiles, resulta creíble y cercano a sus coetáneos. Los personajes ( individualizados, plenamente humanos), el espacio y el tiempo ( la España de los siglos XVI y XVII), la estructura

( coherente y perfectamente ensamblada), la acción ( la locura hace voerosímiles las disparatadas aventuras) y el  lenguaje (el decoro lingüístico hace que los personajes hablen según su condición) inauguran la novela moderna.

Perspectivismo

 

La novela no está sujeta a un único punto de vista. La utilización de distintos autores y fuentes, la diversidad de nombres atribuidos al protagonista y a la mujer de Sancho Panza, la intervención de personajes variados con un lenguaje propio, las visiones contrapuestas sobre un mismo hecho, las variantes dialectales de un mismo término...revelan el relativismo al que Cervantes somete la realidad: el mundo y sus elementos pueden ser vistos desde distintas ópticas.

La lengua en El Quijote

 

Ideal estilístico de Cervantes

Su ideal es una lengua llana sin vulgaridad y una lengua culta sin afectación, en la que predomina la claridad, la naturalidad y la belleza.

Procurar que a la llana, con palabras significantes, honestas y bien colocadas, salga vuestra oración y periodo sonoro y festivo, pintado, en todo lo que alcanzáredes y fuere posible, vuestra intención, dando a entender vuestros conceptos sin intrincarlos y escurecerlos. (I, Prólogo)

Formas de elocución

La narración se caracteriza por el humorismo y la ironía.

La descripción es detallista y lenta en algunos pasajes de la obra y sirve para individualizar a algunos personajes, para que el lector se forje una imagen perfecta de ellos:

(...) Los pies, que eran tales, que no parecían sino dos pedazos de blanco cristal que entre las otras piedras del arroyo se habían nacido (...)

Tenía las polainas levantadas hasta la mitad de la pierna, que, sin duda alguna, de blanco alabastro parecía. (I, XXVIII); descripción de los pies de Dorotea.

En otros pasajes la descripción es rápida, con desorden y acumulación de diversas acciones y situaciones de personajes. Es interesante la forma de describir las  pendencias y riñas, palizas y tumultos: Y así como suele decirse: el gato al rato, el rato a la cueda, la cuerda al palo, daba el harriero a Sanco, Sancho a la moza, la moza a él, el ventero a la moza, y todos menudeaban  con tanta priesa, que no se daban punto de reposo; y fue lo bueno que al ventero se le apagó el candil, y, como quedaron ascuras , dábanse tan sin compasión todos a bulto, que a doquiera que ponían la mano no dejaban cosa sana (I, XVI; aventura de Maritornes.)

El diálogo es uno de los mayores aciertos de la novela. Permite que los personajes vayan mostrando al lector sin la presencia del narrador. De esta manera la novela va alternando aventuras narradas y diálogo de los personajes. El diálogo central es el que media entre don Quijote y Sancho que se acrecienta en la tercera salida. Mediante este diálogo don Quijote instruye a Sancho sobre cuestiones caballerescas, se presenta al lector las claves de la parodia, se ofrece una caracterización de los personajes que contrasta con la del narrador, se evidencia sus visiones - a veces enfrentadas- sobre los acontecimientos vividos y se introduce el humorismo.

La novela dota a cada personaje de un lenguaje propio de acuerdo con su personalidad y su nivel social. De esta manera consigue individualizarlos. Don quijote utiliza en ocasiones un lenguaje arcaizante:- ¿Oh princesa Dulcinea, señora deste cautivo corazón¡ Mucho agravio me habedes fecho en despedirme y reprocharme con el ( riguroso) afincamiento de mandarme no parcerer ante la vuestra fermosura. Plégaos, señora, de membraros deste vuestro sujeto corazón, que tantas cuitas por vuestro amor padece(I, II). Esta recreación del estilo arcaico se relaciona también con el oratorio y ambos se contraponen al lenguaje coloquial. El lenguaje de Sancho está lleno de refranes, frases hechas, errores léxicos: litado por dictado, feo Blas por Fierabrás,  Cide Ámate Berenjena por Cide Hamete Benengeli. Equívocos acordes al personaje y que provocan la risa sana en el lector.

Niveles lingüísticos

Los dos niveles de la lengua más utilizados son el culto y el coloquial.

-Nivel culto: predomina la oración compuesta (coordinación plurimembre y subordinación ), el léxico elevado( cultismo, latinismos y arcaísmos),  alusiones mitológicas, literarias o históricas  y figuras retóricas tales como la hipérbole, la metáfora, los paralelismos...Se emplea en los parlamentos caballerescos y cortesanos, con intención paródica.

Nivel coloquial: predomina la oración simple y la coordinación, el léxico sencillo y rústico (sufijos valorativos, refranes, frases hechas) y figuras retóricas tales como comparaciones y metáforas tradicionales, antitesis... Se emplea sobre todo en los diálogos para dotarlos de fuerza expresiva.

Variedades estilísticas

Cervantes utiliza una multiplicad de estilos para acomodarse al tema tratado en cada momento:

Estilo caballeresco: la parodia de este estilo se realiza a través del uso de un léxico y de unos rasgos lingüísticos arcaizantes:

Mantenimiento de f inicial ( fermosura, fecho)

-Formas verbales en -ades, -edes, por -áis, -éis (fuyades, mostredes);

-Uso del artículo con determinante posesivo (la vuestra fermosura);

-Utilización de formas epentéticas (felice, interese);

-Uso de pronombres arcaicos (ponella, por ponerla);

-léxico arcaicos: (membraros por acordaos, non por no)

-Estilo pastoril: la parodia de este estilo se caracteriza por:

-Descripciones con abundancia de epítetos sensoriales (rubicundo, doradas).

-Bimembración de adjetivos  antepuestos (pequeño y pintado pajarillos; dulce y meliflua armonía).

-Enumeración plurimembre ( bebiendo los líquidos cristales de las fuentes, o ya de los limpios arroyuelos, o de los caudalosos ríos).

-Nombres de pastores según la convención del género.

-Estilo picaresco: aparece en la jerga que realizan los galeotes, en especial Ginés de Pasamonte ( gurapas por galeas, contar en el ansia por confesar en el tormento, cuatrero por ladrón de bestias);

-estilo morisco: se caracteriza por el gran número de arabismos que dan color local (jenízaros, alcaide, ajorcas, bañó...)

-Estilo oratorio: se aprecia en los discursos de  don Quijote ( el de la edad de oro y el de las armas y las letras, y en la conversación del canónigo de Toledo con el cura).  Sus rasgos más destacados son:

Léxico culto (latinismos).

Sintaxis compleja con periodos largos.

Tono argumentativo.

-Uso de figuras retóricas ( reiteraciones, paralelismos, similicadencia...)

 Estilo epistolar: las cartas tienen una intención y estilo variado: las hay amorosas de tono grave (carta de Luscinda a Cardenio; amorosas y de tono paródico (carta de don quijote a Dulcinea) y las familiares de tono directo y natural (las de Sancho a Teresa y las de Teresa a la duquesa y a su marido);

 -Estilo mercantil: aparece parodiado en La libranza pollinesca (I, XXV)

 -Estilo coloquial: en las historietas y cuentecillos tradicionales puestos en boca de Sancho

 -Estilo vulgar: frente al estilo culto de los pastores idealizados, destacan los vulgarismo del cabrero Pedro, que crispan a don Quijote (estil por estéril, desoluto por absoluto, denantes por antes).

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Comentarios Historia de la literatura española. ¡Bravo por el ingenioso hidalgo don Quijote!

Muchas gracias dolphi, sigo aquí en casa...malita.
Muchos besos para ti.
Estimado/a Arlequín, permítame la libertad de escribirle este comentario ya que es un tema que siempre me ha interesado, su artículo me ha gustado mucho y no puedo por menos que enviarle este comentario sobre el lugar de la Mancha y otros enigmas cervantinos. Tengo el problema de cómo contarlo pues el tema es largo de explicar, hasta el punto de que he tenido que escribir un libro y algunos escritos más. Mi libro es de cerca de 400 páginas, también tengo un ensayo de unas 27, finalmente he escrito un articulo de unas diez, demasiado resumido pero más fácil de digerir y trato de que sea ameno y entretenido, ninguno de estos escritos ha sido publicado. El lugar del Mancha es sin ningún genero de dudas Urda y las razones básicas que doy para identificar este lugar son las siguientes:
1ª) A don Quijote lo daba el sol en la cara en su primera salida en un día de los calurosos del mes de julio dirigiéndose a Puerto Lapice, eso indica una procedencia del oeste y a una distancia de unos 40 Km., justo donde está Urda.“a soslayo“ y no como en la primera (en la que al hidalgo el sol le causaba “más pesadumbre“).“Al libro de don Quijote, URganDA la desconocida, y ahí se habla de unos “indiscreto hieroglíficos” y de no “fijarse en dibujos“.

5ª) Pero si se observa bien el dibujo que aparece en la “E” capital del comienzo de la narración “En un lugar de la Mancha …”  se puede resolver este curioso jeroglífico del lugar ya que aparecen camufladas cuatro letras: U, R, D, A.“de cuyo nombre no me acuerdo (así, en presente de indicativo)” tras una curiosa introducción a esta parte y donde se cuenta que hay dos alcaldes y uno de ellos ha estado cautivo en Argel. Urda tenía dos alcaldes en aquella época pero además los nombres de dos regidores, Berrueco y Crespo, se corresponden con los pocos nombres que Cervantes asocia con el lugar de la Mancha en el Quijote. El apellido Cervantes también se corresponde con el de uno de los dos alcaldes que había en Urda en aquella época y fueron muchísimos los alcaldes de Urda con ese apellido, así como hay algún Crespo. En la confluencia de este pueblo con el camino de la ventas aparece la Vega de Esquivias y las Casas de la Vega de Esquivias, están en lo que ahora es la antigua Estación de Urda. Urda perteneció a Alcázar de San Juan y éste a Montiel, lo que también coincide con lo que se dice en el Quijote, que al salir de su aldea hacia P. Lapice se encontraba en el Campo de Montiel o en sus contornos. Entonces se podría decir que no mentía Cervantes, porque los campos de Montiel comenzaban en los mismos términos municipales de Alcázar de San Juan, y conociendo como conocemos, que este comprendía el lugar del hidalgo, nada se contrapone geográficamente con la aseveración de lo novelado por Cervantes. Para más coincidencias tiene una cuestecita que subir y luego bajar para llegar a él desde Barcelona, tal y como se afirma en la última llegada, y además está rodeado de hermosas carrascas que podrían corresponderse con las mejores bellotas de la Mancha que según le habían asegurado a la duquesa eran famosas las de allí por su tamaño.
Cervantes era muy aficionado a las adivinanzas, en la Galatea, al final del libro, nos proporciona 9 con la particularidad de que en una de ellas la solución es la propia adivinanza y en la última no se proporciona la solución (a modo de intriga o “continuará”). También deja el enigma de quién era Avellaneda, pero dando pistas veladas que han hecho correr ríos de tinta. Los tres enigmas están resueltos actualmente, de eso trata mi libro. Todo esto es difícil de explicar y queda claro que lo he tratado de resumir al máximo, lo bonito e interesante es verlo sobre el terreno, es decir sobre los textos. La oportunidad que pido es dejarlo exponer más largo y tendido, con más datos, citas y comentarios, pero para eso se necesita más tiempo y más páginas, un libro en definitiva y por supuesto un editorial que quiera publicarlo, cosa más difícil de lo que parece. Esperando haber despertado su atención, un saludo, Fernando Álvarez Junco, (fajunco@hotmail.com)
2ª) En la segunda salida, esta vez con Sancho Panza, recorre el mismo camino, se encuentra con unos molinos de viento (los de Consuegra y Madridejos) a unos 10 o 15 Km. del lugar de partida, pero para esto se necesita un pequeño desvío hacia el norte (a unos dos Km.) cosa que explica diciendo que en ese momento el sol les daba
3ª) En el primer regreso, con Puerto Lapice necesariamente a su espalda, se encuentra con unos mercaderes toledanos que van a comprar seda a Murcia. Si trazamos una línea desde Toledo a P. Lapice y calculamos unos 40 Km. desde este último pueblo nos encontraremos con Urda.
4ª) Todo un prólogo para explicar que como nadie le hace unos versos iniciales los tiene que hacer él mismo. Los primeros y extraños versos que aparecen (son de pies cortados y muy misteriosos) se titulan
6ª) En la segunda parte del libro, una vez derrotado en Barcelona y de regreso a la aldea, pide permiso al Duque para continuar camino ya que es más propio de vencidos caballeros habitar en una ÇaURDA que no en reales palacios.
7ª) En su último libro (Persiles) desde el Quintanar llegan a un pueblo
Fernando Álavarez Ju Fernando Álavarez Ju 14/11/2008 a las 01:30
7ª) En su último libro (Persiles) desde el Quintanar llegan a un pueblo
“de cuyo nombre no me acuerdo (así, en presente de indicativo)” tras una curiosa introducción a esta parte y donde se cuenta que hay dos alcaldes y uno de ellos ha estado cautivo en Argel. Urda tenía dos alcaldes en aquella época pero además los nombres de dos regidores, Berrueco y Crespo, se corresponden con los pocos nombres que Cervantes asocia con el lugar de la Mancha en el Quijote. El apellido Cervantes también se corresponde con el de uno de los dos alcaldes que había en Urda en aquella época y fueron muchísimos los alcaldes de Urda con ese apellido, así como hay algún Crespo. En la confluencia de este pueblo con el camino de la ventas aparece la Vega de Esquivias y las Casas de la Vega de Esquivias, están en lo que ahora es la antigua Estación de Urda.
Urda perteneció a Alcázar de San Juan y éste a Montiel, lo que también coincide con lo que se dice en el Quijote, que al salir de su aldea hacia P. Lapice se encontraba en el Campo de Montiel o en sus contornos. Entonces se podría decir que no mentía Cervantes, porque los campos de Montiel comenzaban en los mismos términos municipales de Alcázar de San Juan, y conociendo como conocemos, que este comprendía el lugar del hidalgo, nada se contrapone geográficamente con la aseveración de lo novelado por Cervantes. Para más coincidencias tiene una cuestecita que subir y luego bajar para llegar a él desde Barcelona, tal y como se afirma en la última llegada, y además está rodeado de hermosas carrascas que podrían corresponderse con las mejores bellotas de la Mancha que según le habían asegurado a la duquesa eran famosas las de allí por su tamaño.
Cervantes era muy aficionado a las adivinanzas, en la Galatea, al final del libro, nos proporciona 9 con la particularidad de que en una de ellas la solución es la propia adivinanza y en la última no se proporciona la solución (a modo de intriga o
“continuará”
). También deja el enigma de quién era Avellaneda, pero dando pistas veladas que han hecho correr ríos de tinta. Los tres enigmas están resueltos actualmente, de eso trata mi libro. Todo esto es difícil de explicar y queda claro que lo he tratado de resumir al máximo, lo bonito e interesante es verlo sobre el terreno, es decir sobre los textos. La oportunidad que pido es dejarlo exponer más largo y tendido, con más datos, citas y comentarios, pero para eso se necesita más tiempo y más páginas, un libro en definitiva y por supuesto un editorial que quiera publicarlo, cosa más difícil de lo que parece. Esperando haber despertado su atención, un saludo
Fernando Alvarez Fernando Alvarez 14/11/2008 a las 01:32
Un saludo, Fernando Álvarez Junco, (fajunco@hotmail.com)
Fernando Alvarez Fernando Alvarez 14/11/2008 a las 01:34
Me parecen unas anotaciones muy interesantes, aunque no sé cómo podrías publicarlas. Prueba a mandarlas a editoriales que no tengan demasiado renombre, pero que defiendan las innovaciones en los estudios filológicos.
Un saludo desde Valencia.
Gracias arlequini por tus consejos y sobre todo por que no te haya molestado mi comentario no muy oportuno para lo que se estaba tratando sobre el Quijote. En cuanto a lo de la editoriales ya he probado de todo y a esas que dices también, el problema es que lo que propongo sólo puede ser presentado de forma resumida, tal y como he hecho en tu blog, pero los detalles son lo más interesante y para darlos necesito extenderme unas 15 o 20 pags. mínimo y esto es demasiado largo para una carta introductoria en una editorial e incluso en un blog. Intento hacer ver que yo no opino sino que demuestro que ese pueblo es el lugar de la Mancha del Quijote, pero para ese hay que conocer mis razonamientos y eso parece ser pedir mucho. En las editoriales parece haber un atasco por atracón de lecturas y necesito un agente literario (también están a tope) así que hay que armarse de paciencia y dar palos de ciego, uno de los cuales fue el que te llegó.
Un saludo,
Fernando Álvarez Junco, (fajunco@hotmail.com)
Fernando Alvarez Fernando Alvarez 18/11/2008 a las 19:20
gracias ! me sirvieron mucho estos apuntes para una prueba
MUY BUENOS
Carlaaa Carlaaa 08/06/2009 a las 21:21
Primera vez que visito tu blog, me ha gustado muchísimo, soy hija de españoles, vivo en Perú, tengo 2 blogs, por el qoe te pongo puedes entrar al otro a travé de mi perfil, voy a seguir tu blog, y te invito a visitarme.
Afectuosamente desde Perú,

María del Carmen Rodríguez de Arce y Rubira 
María del Carmen Rod María del Carmen Rod 12/04/2010 a las 21:44

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