Avisar de contenido inadecuado

He aquí la ridícula muerte de Calisto.

{
}

He aquí la ridícula muerte de Calisto, al que Rojas ridiculizó durante toda la obra y que ha sido visto como un trasunto irónico del protagonista de Cárcel de amor.

Acto XIV

CALISTO. Jamás querría, señora, que amaneciese, según la gloria y descanso que mi sentido recibe de la noble conversación de tus delicados miembros.

MELIBEA. Señor, yo soy la que gozo, yo la que gano; tú, señor, el que me haces con tu visitación incomparable merced.

SOSIA. ¿Así bellacos, rufianes, veníais a asustar a los que no os temen? Pues yo os juro que si hubieseis esperado, yo os haría ir como merecíais.

CALISTO. Señora, Sosia es aquel que da voces. Déjame ir a verlo, no lo maten: que no está sino un pajecico con él. Dame presto mi capa, que está debajo de ti.

MELIBEA. ¡Oh triste de mi ventura! No vayas allá sin tus corazas, vuélvete a armar.

CALISTO. Señora,  lo que no hace la espada y capa y corazón, no lo hacen las corazas ni capacete ni cobardía.

SOSIA. ¿Aún volvéis? Esperad, quizá venís por lana (y volveréis trasquilados).

CALISTO. Déjame, por Dios, señora, que puesta está la escala.

MELIBEA. ¡Oh desdichada yo! ¿Y cómo vas, tan recio y con tanta prisa y desarmado, a meterte entre quien no conoces? Lucrecia, ven rápido acá, que se ha ido Calisto a escuchar un ruido. Echémosle sus corazas por la pared, que se quedan acá.

TRISTÁN. Tente, señor, no bajes. Ya se ha ido, que no eran ellos sino Traso el cojo y otros bellacos, que pasaban voceando. Que ya vuelve Sosia. Sujétate, sujétate, señor, con las manos a la escala.

CALISTO. ¡Oh, válgame Santa María! ¡Muerto soy! ¡Confesión!

TRISTÁN. Llégate rápido, Sosia, que el triste de nuestro amo se ha caído de la escala y no habla ni se mueve.

SOSIA. ¡Señor, señor! ¡A esa otra puerta (que ésta no se abre!... ¡Tan muerto como mi abuelo! ¡Oh gran desventura!

LUCRECIA. ¡Escucha, escucha! ¡Gran mal es éste!

MELIBEA. ¿Qué es esto que oigo, amarga de mí?

TRISTÁN. ¡Oh mi señor y mi bien muerto! ¡Oh mi señor despeñado! ¡Oh triste muerte sin confesión! Coge, Sosia, esos sesos de esas piedras, júntalos con la cabeza del desdichado amo nuestro. ¡Oh día tan aciago! ¡Oh arrebatado fin!

MELIBEA. ¡Oh desconsolada de mí! ¿Qué es esto? ¿Qué puede ser tan áspero acontecimiento como oigo? Ayúdame a subir, Lucrecia, por estas paredes, veré mi dolor; si no, hundiré con alaridos la casa de mi padre. ¡Mi bien y placer, todo se ha convertido en humo! ¡Mi alegría está perdida! ¡Se consume mi gloria!

LUCRECIA. Tristán, ¿qué dices, mi amor? ¿Qué es eso que lloras tan sin mesura?

TRISTÁN. ¡Lloro mi gran mal, lloro mis muchos dolores! Cayó mi señor Calisto de la escala y está muerto. Su cabeza está en tres partes. Sin confesión pereció. Díselo a la triste y nueva amiga, que no espere más su penado amador. Toma tú, Sosia, de esos pies. Llevemos el cuerpo de nuestro querido amo donde no padezca su honra detrimento alguno, porque haya muerto en este lugar. Vaya con nuestro llanto, acompáñenos soledad, síganos desconsuelo, vístanos tristeza, cúbranos luto y dolorosa jerga.

MELIBEA. ¡Oh la más tristes de las tristes triste! ¡Tan poco tiempo poseído el placer, tan presto venido el dolor!

LUCRECIA. Señora, no rasgues tu cara ni tires de tus cabellos. ¡Ahora en placer, ahora en tristeza! ¡Qué planeta hubo que tan rápido contrarió su operación? ¡Qué poco corazón es éste! Levanta, por Dios, no seas hallada de tu padre en tan sospechoso lugar, que será sentida. Señora, señora, ¿no me oyes? No te desvanezcas, por Dios, ten esfuerzo para sufrir la pena, pues tuviste osadía para el placer.

MELIBEA. ¿Oyes lo que aquellos mozos van hablando? ¿Oyes sus tristes cantares? ¡Rezando llevan con responso mi bien todo, muerta llevan mi alegría! Para mí no es tiempo de vivir. ¿Cómo no gocé más del gozo? ¿cómo tuve en tan poco la gloria que entre mis manos tuve? ¡Oh ingratos mortales! ¡Jamás conocéis vuestros bienes sino cuando de ellos carecéis!

{
}
{
}

Deja tu comentario He aquí la ridícula muerte de Calisto.

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.