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Grandes poetas. Juan José Tablada. Talleres literarios

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Todo depende del concepto que se tenga del arte. Hay quien lo cree estático y definitivo; yo lo creo perpetuo movimiento y en continua evolución como los astros y como las células de nuestro cuerpo mismo. La vida universal puede sintetizarse en una sola palabra: movimiento.

 El arte moderno está en marcha, y dentro de él la obra personal lo ésta también sobre sí misma como planeta, y alrededor del sol.

José Juan Tablada

            Nos acercamos hoy a la figura de José Juan Tablada considerado uno de los precursores más sólidos de la poesía contemporánea mexicana. El carácter sincrético de su obra se evidencia en la comunión artística entre pintura y poesía, característica por otra parte afín a otros grandes maestros contemporáneos como -por ejemplo- Rafael Alberti.

En él eclosionan con ímpetu el modernismo parnasiano, el vanguardismo, el romanticismo; corrientes que confluyeron en esa coyuntura de final de siglo.

 La idea del arte por el arte moldeo a esos jóvenes entusiastas y esnobistas que pasearon por las calles de París, centro neurálgico del arte. Adalides del exotismo oriental, magos de la palabra poética, todos estos artistas configuraron las bases que forman hoy los pilares artísticos y literarios de la cultura contemporánea. Tablada  se retractaría posteriormente de algunos de esos excesos juveniles, sin embargo en su madurez reconocía todavía comopropio aquel ardor vital, el amor incondicional al arte, aquella sabiduría entusiasta y culta que los conducía a un éxtasis, cercano a la euforia.

El se convierte hoy en un ejemplo cabal de aquella precocidad entusiasta que moldeo no sólo las artes y las letras, sino también el pensamiento filosófico e incluso las bases antropológicas de la sociedad cuestionando el sentido del hombre.

Él moldeó a su imagen y semejanza, como hicieron tantos otros maestros, el modernismo, las vanguardias, el decadentismo, el romanticismo...ítems de la época. Tablada es reconocido además por sus más de diez mil artículos, en ellos vierte todas sus ideas críticas sobre el arte contemporáneo.

 

            Nacido en México, Tablada forjó su primera educación en el Colegio Militar. Ya con 19 años comenzó a colaborar en el periódico Universal, donde publicaba crónicas dominicales a las que tituló "Rostros y máscaras", crónicas vivas de estampas mexicanas.  Decidió, animado por su amigo, el pintor Julio Ruelas, estudiar artes plásticas. Su propia viuda Nina relata como su padre apartó una cantidad de dinero suficiente para que e joven fuese a estudiar a Europa y se hiciera pintor. Sin embargo, cuando murió el progenitor, Tablada se vio obligado a ocuparse de su madre y sus siete hermanas.

            En 1900 hizo un viaje a Japón, cuyo arte le inspiraría algunos de sus mejores poemas en haikais, que muestran ya su mirada personal y su perspicacia artística. Se convierte de este modo en un pionero en la introducción de estas formas poéticas tan en boga actualmente. Gracias a esa lucidez precursora otros poetas, como el también mexicano Octavio paz se acercarían a esa poesía concisa e imaginativa, capaz de condesar, como el buen perfume, la esencia de las palabras. Por otra parte, su estancia en el País del Sol Naciente le inspiraría  el libro "En el país del sol", reconocido todavía hoy como uno de los libros que muestra a Occidente la esencia de la cultura japonesa. El poeta se convertiría además en un ferviente  coleccionista de Ukiyo-e.  

Esa fascinación y mecenazgo de la cultura japonesa, haría que el propio emperador Yoshihito le otorgase a Tablada la Orden Imperial de Cuarta Clase.

            Tablada completaría su formación con una estancia en París (1911-1912), la capital artística del momento. Allí  conoció de primera mano la bohemia de la época y se codeó con otros artistas del momento  en bares, cantinas y burdeles mientras probaba nuevos placeres como algunas drogas capaces de liberar el inconsciente de los demonios cotidianos.  De hecho hallamos, entre su obra, poemas ideográficos a la manera de los Calligrammes de Apollinaire que dan plena fe de su constante afán por la innovación de la palabra poética. Sin embargo, el reconocimiento no le llegaría hasta que Gutiérrez Najera, confiase en su calidad. Fue él gran maestro, quien le publicaría sus poemas en la Revista Azul dando así a conocer su obra que, a partir de ese momento, pasaría a ser considerada como una de las mejores entre sus coetáneos.

            Un estudio detenido de su  obra  confirma como, pese a que esta sienta sus pilares sobre los postulados modernistas y la teoría del arte por el arte,  da un paso hacia delante en la depuración formal y expresiva. Esos aguafuertes que suponen sus imágenes ( la arcilla de su seno está llena de huellas digitales, por ejemplo) muestran una diáspora de temas  y recursos muy variados, que facilitarían el camino a las vanguardias artísticas. En sus poemas observamos cómo las raíces más fervorosas de su tierra natal se abrazan a la exhuberancia del inconsciente que dota de luz a una fantasía colorista y lúcida como pocas.

            Tablada, quien en 1914 emigraría a Nueva York, país en el que trabajaría como vicecónsul, se nos muestra todavía hoy como una personalidad irrefrenable y vitalista,  

Hoy se reconoce además su conciencia artística y su labor de difusor cultural de su país. Una labor de mecenas que se diversifica en dos ramas que se entrelazan continuamente: por una parte, su labor como difusor de las tendencias artísticas europeas  en su país que dio a conocer a los jóvenes poetas academicistas y por otra,  quizá la labor que más  le enorgullecía, esa labor de escaparate de su tierra, ese patrocinio gratificante a los artistas coetáneos, aquellos que hacían que se enorgullece de sus raíces mexicanas.

Poesía

El compositor Edgar Varèse escribió en 1921 una cantata, "Offrandes", con un poema de Tablada y otro de Vicente Huidobro.

 

Textos para talleres literarios.

         Lee el siguiente poema con atención. Reconocerás de inmediato las imágenes coloristas del modernismo en esencia. Subraya todos esos adjetivos que encuentres y apúntalos en un folio de manera inconexa. Después el folio lo partirás por la mitad. Elegirás una de las partes y desecharás la otra. Con los adjetivos escogidos deberás escribir una visión fantástica y alucinante de una ciudad antigua (Constantinopla, por ejemplo, Damasco, Tebas...) Una vez elegida tu ciudad busca información sobre ella  y sitúala en tu imaginación.

         Deja  tu mente en blanco y piensa únicamente en la ciudad. Sitúate en ella, como si fueses un andariego, alguien habituado a recorrer los caminos. Escucha el sonido de sus calles, el bullicio atronador de la gente que pita en tus oídos. Huele las calles y siente el tacto de las aceras en tus sandalias de cuero. Una vez te has creado ese marco en tu imaginación estás en condiciones de hacer tu descripción. Hazla primero sin los adjetivos elegidos, con tus propias palabras. A continuación abre brechas en tu texto e introduce los adjetivos. Por último, recoge las emociones sentidas en un corto poema. No, no te estoy pidiendo algo complicado o fuera de tus posibilidades.

Te estoy pidiendo que te teletransportes a ese universo que tú mismo has creado y te fundas con él, utilizando como herramienta tus propias palabras.

DE ATLÁNTIDA

Lucen del Ocaso los pálidos cobres
y del mar que duerme, los blancos estaños,
y van derramando perfumes salobres
las olas que cantan con tonos extraños.

De pronto, el mar glauco se ve cristalino,
las sombras palpitan de luz salpicadas
y el alba triunfante de un sol submarino
derrama sus luces en aúreas cascadas . . .

Cual pasa en los claros cielos estivales
la nébula errante de un claro de luna,
pasa estremeciendo los verdes cristales
un delfín de plata con su aleta bruna.

En el fondo tiemblan esbeltas arcadas
de ópalos brillantes y ágatas obscuras. . .
¿Es que, obedeciendo la voz de las hadas,
Atlántida tiende sus arquitecturas?

Silenciosa surge del regio palacio,
como iluminada por luces astrales,
La Nereida rubia de ojos de topacio
y frente ceñida de rojos corales.

Y tras ella nada, jadeante y bronco,
a grandes brazadas, el tritón fornido,
el que airado sopla su caracol ronco
y en las tempestades lanza su alarido.

Aparece luego como Anadyomena,
la de voz que arrulla como dulce flauta,
la fascinadora y ardiente sirena,
la que entre sus brazos adormece al nauta.

En alga marina su frente corona,
su vientre escamado fulgura y radia;
parece una heroica, gentil amazona
que viste armadura de oro y pedrería.

Y pasa nadando silenciosa y rauda,
tendiendo en las ondas sus brazos amantes,
mientras que los golpes de su verde cauda
dejan una estela de claros diamantes.

¡Mísero del nauta que surque esos mares!
la onda está quieta; la noche serena;
los astros esplenden y dulces cantares
modula la brisa . . . Pero la sirena,

al mirar la quilla del bajel errante
que el espejo terso de la mar desflora,
lanzará en al noche su canción amante
y el arrullo dulce de su voz traidora!. . .

2 Ejercicio:

         Lo que voy a pedirte que hagas ahora es muy divertido. Te propongo que acompañes a Tablada por el París bohemio de la época. Para ello, la profesora de literatura quizá os pueda explicar cómo era la vida bohemia de los artistas de la época, aunque también puede seleccionaros algunos fragmentos literarios que la radiografíen.

          Lo que te propongo es que transportes tus propias juergas al París de Fin de Siglo y te conviertas en un personaje algo esnob y sinvergüenza que camina por ese dédalo de calles y va de bar en bar, de paf en paf, sin un rumbo fijo, En un momento dado u mirada se fija en alguien, un ser por el que  sientes una extraña fascinación; alguien que os invita de forma anónima a penetrar en su ser. Pero tú lo ves con otros ojos: el fantasma del alcohol,

el ruido de la música, el humo de miles de cigarros, se anilla a tu alrededor y ese ser parece más un fantasma presto a desaparecer de un momento a otro, que un ser de carne y huesos.

 

La mujer tatuada

Las huellas de los pies de sus amantes

han cubierto su alcoba

con un tapiz de peregrinaciones.

La arcilla de su seno

está llena de huellas digitales,

y todo su cuerpo de jeroglíficos

de colibríes, besos

de sus amantes niños...

El vuelo de sus cejas

en su frente admirable

posa un perfil de zopilote

sobre los cráneos del zompantli,

que echa a volar cuando sus ojos

luminosos se abren...

                    Espejo de obsidiana

                    del brujo Tezcatlipoca,

                     yugo de granito,

                    ¡cóncavo

                    vaso de sacrificios¡

Cuerpo macerado de inciensos

como las paredes de los templos.

Un pasajero amante

dejó escrito su nombre en un tatuaje

sobre su carne.

Su esencial orquídea,

como las de Mitla,

surge entre las piedras del templo

promulgando sangre de víctimas,

imán de mariposa ilusión

que flota en claros de luna o tiembla

en un verde rayo de sol.

La teoyamique sonríe en sus dientes

y el jaguar de su ardor abre las fauces

al través de una enagua de serpientes

y, hélice del Calendario ancestral,

su misterio sobre nuestras escamas

riza elásticas plumas de quetzal.

De su alma llena de sepulcros

suben hasta sus ojos

espectros y vislumbres de tesoros

y tanta pasíón suprimida;

momias que emparedó el Santo Oficio

¡y hoy implacables resucitan...¡

Mientras sus carnes de cera

arde con flama de pasión

como gran cirio de la Inquisición.

Se siente Emperatriz en las verbenas

y en la profunda ergástula de sus amantes, Reina,

y suspira como ídolo copales y alhucemas.

Caen los besos de sus orejas a la sombra,

en el ávido surco de su boca

y sus senos se hinchan

como si fueran a brotar dos rosas...

En su vientre está la equino-cáctea,

con su vientre infecundo

¡tan blanco como la Vía Láctea

llena de mundos¡

Sus pésames aúllan con los coyotes de la sierra

y su máscara estampada de flores

cubre una sonrisa de hiena.

Como submarinas medusas

en espejismos de Atlántida

ruedan sus ojos en blanco

cuando entre blasfemias roncas

su hombre se rinde entre sus brazos

como un ahorcado ante una horca.

Nada hay

tan semejante a una chinampa florida

como su carne escondida

bajo tápalos de Catay...

Y a ella toda, como la gran curva de luz

del cohete que en silencio vuela

y suspende, doblado en festón de saúz

un jardín milagroso en la plazuela

a tiempo que a la vera de la vieja canosa

esquiva la Llorona

su fluido cuerpo de lémur

y su quejido doliente y vano

como de flauta hecha en un fémur  

               humano...

Veamos el siguiente texto como muestra:

        

Aquella fue la borrachera más extraña de su vida. Aunque había confiado en que Baco le desvelara el misterio que rodeaba a Pierre, bien pronto el aguardiente le nubló la vista y sintió una lasitud invencible. Entre los vapores del alcohol y las nubes del tabaco procedentes de las otras mesas, creyó ver de nuevo los ojos de Pierre, unos ojos que le hicieron pensar en el objetivo de una cámara oscura dotado de algún extraño mecanismo capaz de penetrar en lo más recóndito de su mente. Pero pronto esa imagen desapareció sustituida por el recuerdo de los versos de Baudelaire, plagados de colores, de aromas, de imágenes brutales y seductoras, por la visión de sus negros cabellos, el rojo de la corbata, el humo de la pipa, la mirada de esos ojos profundos como el abismo. Veía volar delante de sí las manos de ademanes nerviosos, interrumpidas de cuando en cuando por las frases ácidas de Baco o por las carcajadas de un par de prostitutas que se acercaron a la mesa al terminar la función en el cercano teatro, y que con su cháchara le permitieron borrar de la memoria la imagen de ultratumba de Pierre y su extraña invitación.

         Sin saber cómo, Juan durmió aquella noche en una cama extraña, entre sábanas que hedían a sudor y un cuerpo de mujer tan frío y delgado que bien poco se parecía a la belleza de la dama criolla cantada por el poeta o a la suave languidez del cuerpo de Pomaré cuando su frívola alegría empezaba a ser socavada por la enfermedad que minaba sus pulmones. El recuerdo de la bailarina reavivó un rescoldo del dolor que creía haber sofocado en alcohol y, sin despedirse de su compañera de lecho, se lanzó a las calles para regresar cuanto antes a la buhardilla. Allí, desdeñando la fría temperatura de esa mañana del mes de marzo, se desnudó y se lavó todo el cuerpo, como si de esa forma pudiera librarse de la suciedad que sentía al haber traicionado tan pronto la memoria de Pomaré.

El daguerrotipo, Luís Romero. Editorial Bassarai.

 

 

3) Como parte final al taller literario te propongo que detengas tu mirada en estos poemas de tradición japonesa.

Lo primero es que te documentes sobre cómo hacer haikus, porque pueden parecerte muy sencillos, pero no creas que es tan sencillo hacerlos. Así que vamos a repetir esa labor de documentación. Primero buscaréis la información sobre sus raíces, cómo se forjo, etc. Después intentaréis explicar el mecanismo de la escritura y finalmente, buscaréis haikus en Internet. Por ejemplo, en la siguiente página  www.elrincondelhaiku.org/ - 5k

Una vez se hallan seleccionado entre todos los haikus, deberéis personalizarlos como si fuesen vuestros. Se trata de que elijáis un tipo de letra determinado, colores o tipos de tintas, difuminados, etc.

Finalmente debajo del haiku que bauticéis como propio, tendréis que escribir otro de vuestra propia cosecha.  Pueden servirte como referencia estos de Tablada.

Fijaos, por ejemplo, en la rara emoción que se desprende del siguiente:

PECES VOLADORES

Al golpe del oro solar
estalla en astillas el vidrio del mar.

Casi podéis notar como el mar astilla en vuestros dedos, como se rompe, como os veis reflejados en miles de fragmentos, como si no fueseis uno, sino miles de seres cambiantes que se transforman en luces cegadoras que se deslumbran unas a otras. ¿ O no intentamos forjarnos máscaras en cada situación, inventarnos identidades en las que no nos reconocemos, ocultarnos detrás de una burbuja de aire?

HAIKUS


LA ARAÑA

Recorriendo su tela
esta luna clarísima
tiene a la araña en vela.



EL SAÚZ

Tierno saúz
casi oro, casi ámbar,
casi luz...



LOS SAPOS

Trozos de barro,
por la senda en penumbra,
saltan los sapos.



EL MURCIÉLAGO


¿Los vuelos de la golondrina
ensaya en la sombra el murciélago
para luego volar de día...?



MARIPOSA NOCTURNA

Devuelve a la desnuda rama,
mariposa nocturna,
las hojas secas de tus alas.



LUCIÉRNAGAS

Luciérnagas en un árbol...
¿Navidad en verano?

EL RUISEÑOR

Bajo el celeste pavor
delira por la única estrella
el cántico del ruiseñor.



LA LUNA

La Luna es araña
de plata
que tiene su telaraña
en el río que la retrata.








LIBÉLULA

Porfía la libélula
por emprender su cruz transparente
en la rama desnuda y trémula.



EN LILIPUT
Hormigas sobre un
grillo, inerte. Recuerdo
de Guliver en Liliput...



VUELOS

Juntos, en la tarde tranquila
vuelan notas de Ángelus,
murciélagos y golondrinas.



EL BURRITO

Mientras lo cargan
sueña de burrito amosquilado
en paraísos de esmeralda...



UN MONO

El pequeño mono me mira...
¡Quisiera decirme
algo que se le olvida!

PANORAMA

Bajo de mi ventana, la luna en los tejados
y las sombras chinescas
y la música china de los gatos.

TONINAS

Entre las ondas azules y blancas
rueda la natación de las toninas
arabescos de olas y de anclas.


PECES VOLADORES

Al golpe del oro solar
estalla en astillas el vidrio del mar.



12 P.M.

Parece roer el reló
la medianoche y ser su eco
el minutero del ratón...


PALMA REAL

Erigió una columna
la palma arquitectónica y sus hojas
proyectan ya la cúpula.



LA CARTA

Busco en vano en la carta
de adiós irremediable,
la huella de una lágrima...


IDENTIDAD

Lágrimas que vertía
la prostituta negra,
blancas..., ¡como las mías...!

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