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Fotoperiodismo. Opinión

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Fotoperiodismo. Opinión

Fotoperiodismo Juan Frechina www.jfrechina.com/

Fotógrafo de bodas en Valencia. Fotoperidismo

Foto: Preboda Besnan y Dioni


¿Puedes acaso protegerte de la belleza, hija mía? Suéltate como a un pájaro, liberta todos esos corceles enjaulados, aunque sepas que nunca serás la candidata al zapatito de cristal, que nunca saldrías en un anuncio de lápiz de labios por muchos espejismos que se postren a mis pies e intenten envenenarte.


Yo también lo sé. Sé que es inevitable que a las mortales de a pie se nos note el paso del tiempo, porque también yo, como cualquier femina, me he hecho la misma respuesta ante el espejo: ¿sigo siendo bella? Le pregunto a papá y él, con toda su buena fe, me suelta que sigo estando estupenda y apetitosa. Claro que lo hace en el momento de las carantoñas y los besos apasionados y casi estoy a punto de creerlo, pero entonces, justo cuando creo que el barco va viento en popa, se oye el canto de las sirenas televisivo. Papá, metido en faena, mira por el rabillo del ojo, poniendo cara de bobalicón. Su cuerpo se mueve, pero su mente está a miles de kilómetros, en la Babia amazónica.


Es inevitable, ni tapándole los ojos evitaría que se le corte la respiración ante tanta belleza escultórica. Cualquiera de ellas me fulminaría de inmediato con sus ojos llameantes, un chasqueo de sus dedos y él, estaría a su merced.


Me entra entonces lo de siempre, hija mía, esa rabieta interna que saca pecho y que me hace volver a seguir la dieta milagrosa, asistir al gimnasio para recuperar el tono muscular o te endilgarme la crema del anuncio, convencida de que ella será la tabla de mi salvación. Es la misma crema que anuncian las divas con tanta gracia y salero, así que si ellas han atravesado la menopausia con tan buen talante, yo no voy a ser menos. Me creo a pies puntillas lo que dicen y acepto sus consejos, como si fuesen amigas mías de toda la vida. Acepto con entusiasmo su grito de guerra con entusiasmo “Chicas a todas nos llega la menopausia, pero a nosotras no nos para nadie”. Seguro que con estas flamantes aliadas, consigo que el espejo vuelva a piropearme.


De todas formas, hija mía, debes saber que la belleza externa al fin y al cabo es un engañabobos y tampoco creo que tú les hagas ascos a los pibes cinematográficos. Porque lo que persiste, lo que hace que el espejito mágico se vanaglorie de tu reflejo, es lo que destapas cuando sacudes la tiranía del cuerpo, cuando abrazas el culto al espíritu.


Rechaza pues la tierra de los sueños, porque la belleza es un veneno. Olvida pues el ruido de los tambores. No eres la garza perseguida ni la costilla de Adán. ¿En verdad te crees la elegida? Tu hambre de realidad te obliga a descongelar los sentimientos. Sientes que en ese océano oscuro respira un corazón enfermo e intentas liberarlo de su morfina.

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