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Formas primitivas del teatro renacentista

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Las formas primitivas del teatro renacentista. Los autos sacramentales.

Todavía nos encontramos con técnicas teatrales muy rudimentarias y cuyas obras carecen de la trama argumental y la coherencia que Lope de Vega introducirá más tarde. Aún se mantenía vigente la tradición del teatro religioso y los grandes creadores del teatro predecesor (Juan del Encina, Lucas Fernández y Gil Vicente) acudieron a todos los materiales literarios que podían ser llevados a la representación: desde la pastorela, La Celestina, los libros de caballerías o la lírica amorosa cancioneril que proporcionaba la lengua y el tono a los protagonistas enamorados.

Al mismo tiempo, el teatro humanista, basado en las traducciones de los clásicos y destinado más a la lectura que a la representación, iba creándose un hueco en el contexto renacentista. Tanto  Gil Vicente como en Torres Naharro, escriben comedias según las normas medievales, pero, este hecho no impide que en sus obras brote ya el espíritu renacentista: ese flujo vital de optimismo, la crítica anticlerical o la atención a los detalles pintorescos.

Torres Naharro divide la comedia en dos grupos a noticia, es decir, donde el argumento proviene del mundo real y que sienta sus bases en la corrupción, la cobardía, la mediocridad y la codicia que pululan en diversos sectores (soldados, eclesiásticos, servidores), anticipando la mentalidad picaresca; y a fantasía, o lo que era lo mismo, productos inventados.  Entre estas últimas destaca Ymenea, considerada como una precursora de la comedia de capa y espada, que tanta fortuna tendrá durante el siglo XVII y cuya estela llegará al XIX.

Naharro sigue en sus comedias la preceptiva clásica de los cinco actos, que él llamará jornadas, término que será aceptado y que utilizarán posteriormente otros autores. El autor mantiene a su vez las unidades de lugar, tiempo y acción, y del decoro, que se refería a aspectos del comportamiento y del lenguaje de los personajes.

En cuanto a Gil Vicente, es difícil establecer un orden en su profusa producción. Tras su primera publicación acaecida en Lisboa en 1562, su hijo la dividirá en cinco grupos: obras de devoción (la más importante será la Trilogía das Barcas), comedias (la más lograda es Don Duardos), tragicomedias, farsas (donde nos muestra los caracteres humanos) y obras menudas.

Ante todo su obra se caracteriza por el lirismo, procedente de la sensibilidad popular, ya que introduce cantares de la tradición que a veces modifica. Además sus dotes como músico le permiten intercalar piezas musicales compuestas por él mismo o recogidas del acervo popular.

No podemos olvidar tampoco la vigencia del teatro religioso, que aparece claramente plasmada en el Códice de Autos viejos, donde se recogen noventa y seis dramas de teatro litúrgico: autos del Antiguo Testamento, del ciclo de la Navidad, de la Pasión y la Resurrección, las primeras manifestaciones de autos de Ntra. Señora, autos de santos, evangélicos, etc. En 1520 aparece una obra de Hernán López Yanguas, titulada Farsa sacramental, y que tiene el honor de haber sido considerada como el primer auto sacramental del teatro español. En ella se alude de forma incidental a la Eucaristía.

Durante los siglos XVI y XVII los autos sacramentales alcanzan su máximo desarrollo; son piezas breves (de quinientos a mil versos) compuestas mayoritariamente en coplas reales –dobles quintillas- o en coplas de pie quebrado, y rara vez aparecen en arte mayor, salvo que deban atender a un tema grave. Fueron famosos los de Juan de Timoneda, Lope de Vega, Tirso de Molina o Mira de Amescua, entre otros. Pero sería Calderón, quien les daría a estas piezas su estructura definitiva.  El autor barroco eligió temas diversos para dotarlos de una visión total de la historia teológica de la humanidad: de ahí la perpetúa referencia a la creación del hombre, al pecado original, a la redención, etc. Por otra parte, supo utilizar argumentos de sus obras profanas y expuso una doctrina católica con gran habilidad escenográfica y teatral.

Después de Calderón siguieron su escuela autores como Rojas Zorrilla, Agustín Moreto, Bances Candamo… con indudable éxito y no sería hasta la expresa prohibición real de Carlos III (cédula de 11 de junio de 1765), cuando sucumbiría.

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Comentarios Formas primitivas del teatro renacentista

me gusta va bien documentado

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