Avisar de contenido inadecuado

Extraterrestres en la casa del lago

{
}

Todo comenzó una tarde de verano después del desayuno con mis padres y Tom, nuestro perro. Apenas había terminado el desayuno, cuando me vi obligada a subir al autobús. Ahí estaba mi amiga, acompañada de “Marcups”.

Al fin llegué a mi instituto y allí vi la nota: “Esta noche vendrán a por ti: 3:35”.

Debí haberlo supuesto cuando vi a Marcups, riéndose y gritando esa noche era la “Noche extraterrestre”, el día que ellos habían marcado con una X.

-No iré- respondí- Estoy muy cansada y “don Reproche” nos ha mandado 130 copias para casa.

-Pues eso está fatal- respondió disgustado Marcups- Deberías ir, pues es una experiencia que nunca olvidarás, es algo lindo de ver.

Me alejé de él y me fui a clase. Todos estaban muy raros. No parpadeaban y todos llevaban un flequillo muy extraño… Le levanté el flequillo a Marilyn. Tenía una cosa verde, musgosa en la frente. Le toqué intentando arrancársela. Ella grito ¡socorro!, consiguiendo que apartase la mano, asustada. Entonces vi a la profesora metiendo sus narices en la conversación:

-¿Te pasa algo, María?- preguntó, asustada.

-No- le contesté. Mientras hablaba notaba los ojos de Marilyn atravesando su cogote. Sabía que ella estaba riéndose de la profesora, mientras yo me había quedado inmovilizada, ni siquiera podía mover el músculo de la lengua, para contestar a la profesora.

Menos mal que sonó la campana y me sacó del apuro. Lentamente basculé hasta el autobús y conseguí encararme en uno de sus asientos.

Cuando llegué a casa, me eché encima de la cama hasta las 3: 35. De pronto creí morirme, el ruido era tan ensordecedor, que pensé que la casa del lago se había derrumbado. Llamé corriendo a papá y mamá. Tenían esa cosa verde, musgosa y pegajosa que anteriormente ya había visto en la frente de mi amiga. Ellos siguieron durmiendo, ni siquiera contrajeron su rostro, así que salí de su habitación y me dirigí al lugar de donde había surgido el terrible golpe. Era verdad, parte de la casa estaba derruida y Tom se había vuelto loco, se movía en círculos concéntricos y no paraba de ladrar. En cuanto me vio aparecer, salió hacia mí como un rayo pero, como ni me inmuté, salió corriendo hacia la habitación de mis padres. 

En un momento dado sentí el contacto frío de una mano. Me giré y allí estaba él: ¡el extraterrestre! Fue tal la impresión, que me giré hacia atrás y caí en un tremendo sopor.

Cuando desperté, creí que todo había sido fruto de mi propia ensoñación, un sueño provocado por todas esas situaciones extrañas que estaban produciendo en el pueblo. Me levanté y a trompicones me dirigí al cuarto de baño y…. ¡Oh, no! ¡Esa temible cosa verde y musgosa! ¡La maldita señal! No quería electrocutarme, pero la mano se movía poderosamente hacia el objetivo. Rasco un poco… y

¡Simplemente era pelusa! Una pelusa verde y blandita que salió disparada hacia el cristal. Levante el brazo, para aplastarla, pero ya era demasiado tarde. Se había esfumado ante mis narices y en su lugar había una mancha terrible de un tinte inconfundible y gelatinoso.

Inma, 1º F

{
}
{
}

Deja tu comentario Extraterrestres en la casa del lago

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.