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Examen de lengua castellana 1º Bachillerato

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Examen de lengua castellana. 1º Bachillerato.


Nombre                                                               Curso

1. Lee este texto detenidamente y responde a las cuestiones:


Hombres, mujeres, niños, todos, hasta los animales, observaban ansiosamente el cielo. Por lo común se levanta un fortísimo viento pocos días antes de que estalle el monzón. El cielo se oscurece bruscamente. Las nubes invaden la tierra. Se precipitan unas sobre otras, como el algodón que se carda. Recorren la superficie de los campos a una velocidad fantástica. Luego les suceden otras nubes, enormes, como bordadas de oro. Unos minutos más tarde estalla una ráfaga formidable, un huracán de polvo. Por último, una nueva oleada de nubes negras, esta vez sin rebordes dorados, sume el cielo y la tierra en las tinieblas. Un interminable fragor de trueno sacude el espacio. Y es el desencadenamiento. Agni, el dios del fuego de los Veda, el protector de los hombres y de los hogares, lanza sus rayos. Las gruesas gotas calientes se transforman en cataratas. Los niños se arrojan desnudos bajo el diluvio aullando de alegría. Los hombres exultan, y las mujeres, al abrigo de las galerías cubiertas, cantan en acción de gracias.
El agua. La vida. El cielo fecunda la tierra. Es el renacer. La victoria de los elementos. En pocas horas la vegetación brota por todas partes, los insectos se multiplican, las ranas salen por miríadas, los reptiles pululan, los pájaros gorjean construyendo sus nidos. Y sobre todo, los campos se cubren como por encanto de un plumón del verde más hermoso, cada vez más espeso y cada vez más alto. El sueño y la realidad coinciden. Al cabo de una o dos semanas, en el cielo, por fin apaciguado, aparece el arco de Indra, el rey de los dioses, el señor de los elementos y del firmamento. Para los humildes campesinos este arco iris revela que los dioses han hecho la paz con los hombres. Habrá una buena cosecha.


La ciudad de la alegría, Dominique Lapierre.


Comenta el texto anterior teniendo en cuenta los siguientes apartados:
a) Tema.
b) Resumen.
 c) ¿Qué tipo de descripción es?
 d) Identifica los rasgos lingüísticos de la descripción justificándolo debidamente con ejemplos del texto: lenguaje connotativo y figuras literarias,  estilo nominal, adjetivos explicativos, clases de oraciones, etc.

 


2. Encuadra el siguiente fragmento de La Celestina dentro de su contexto. Básicamente de qué están hablando. ¿Qué personajes aparecen y cuáles son las relaciones que se establecen entre ellos? ¿Qué otros personajes conoces de La Celestina?

 


CALISTO.- Mira, señora, qué hablar trae Pármeno; cómo se viene santiguando de oír lo que has hecho de tu gran diligencia. Espantado está, por mi fe, señora Celestina. Otra vez se santigua. Sube, sube, sube, y siéntate, señora, que de rodillas quiero escuchar tu suave respuesta. Y dime luego: la causa de tu entrada, ¿qué fue?
CELESTINA.- Vender un poco de hilado, con que tengo cazadas más de treinta de su estado, si a Dios ha placido, en este mundo, y algunas mayores.
CALISTO.- Eso será de cuerpo, madre; pero no de gentileza, no de estado, no de gracia y discreción, no de linaje, no de presunción con merecimiento, no en virtud, no en habla.
PÁRMENO.- (Ya discurre eslabones el perdido, ya se desconciertan sus badajadas. Nunca da menos de doce, siempre está hecho reloj de mediodía. Cuenta, cuenta, Sempronio, que estás embobado oyéndole a él locuras y a ella mentiras.)
SEMPRONIO.- (¡Oh maldicente venenoso! ¿Por qué cierras las orejas a lo que todos los del mundo las aguzan, hecho serpiente que huye la voz del encantador? Que sólo por ser de amores estas razones, aunque mentiras, las habís de escuchar con gana.)
CELESTINA.- Oye, señor Calisto, y verás tu dicha y mi solicitud qué obraron. Que, en comenzando yo a vender y poner en precio mi hilado, fue su madre de Melibea llamada para que fuese a visitar una hermana suya enferma. Y como le fue necesario ausentarse, dejó en su lugar a Melibea para...
CALISTO.- ¡Oh gozo sin par, oh singular oportunidad, oh oportuno tiempo! ¡Oh quién estuviera allí debajo de tu manto, escuchando qué hablaría sola aquella en quien Dios tan extremadas gracias puso!
CELESTINA.- ¿Debajo de mi manto dices? ¡Ay mezquina! Que fueras visto por treinta agujeros que tiene, si Dios no le mejora.
PÁRMENO.- (Sálgome fuera, Sempronio. Ya no digo nada, escúchatelo todo. Si este perdido de mi amo no midiese con el pensamiento cuántos pasos hay de aquí a casa de Melibea, y contemplase en su gesto, y considerase cómo estaría concertado el hilado, todo el sentido puesto y ocupado en ella, él vería que mis consejos le eran más saludables que estos engaños de Celestina.)
CALISTO.- ¡Qué es esto, mozos? Estoy yo escuchando atento, que me va la vida; vosotros susurráis, como soléis, por hacerme mala obra y enojo. Por mi amor, que calléis; moriréis de placer con esta señora, según su buena diligencia. Di, señora: ¿qué hiciste cuando te viste sola?
CELESTINA.- Recibí, señor, tanta alteración de placer, que cualquiera que me viera me lo conociera en el rostro.
CALISTO.- Ahora la recibo yo; cuanto más quien ante sí contemplaba tal imagen. ¿Enmudecerías con la novedad inesperada?
CELESTINA.- Antes me dio más osadía a hablar lo que quise verme sola con ella. Abrí mis entrañas, díjele mi embajada: cómo penabas tanto por una palabra de su boca salida en favor tuyo para sanar un tan gran dolor. Y como ella estuviese suspensa mirándome, espantada del nuevo mensaje, escuchando hasta ver quién podía ser el que así por necesidad de su palabra penaba, o a quien pudiese sanar su lengua, en nombrando tu nombre atajó mis palabras y se dio en la frente una gran palmada, como quien cosa de gran espanto hubiese oído, diciendo que cesase mi habla y me quitase delante, si no quería hacer a sus servidores verdugos de mi postrimería, agravando mi osadía, llamándome hechicera, alcahueta, vieja falsa, barbuda, malhechora y otros muchos ignominiosos nombres, con cuyos títulos asombran a los niños de cuna.

 


Analiza sintácticamente los sintagmas subrayados en el texto y las siguientes oraciones:
3.  No me lo ha dejado, sino que se lo ha quedado él.
4.  El portero  se detuvo y el jugador  adelantó  decidido el balón.
5. O lo decides ahora o no te vienes con nosotros.
6. Bien hace el ganso en clase, bien  es el número uno.
7. Ese es un buen chaval, es decir, siempre ayuda a todo el mundo.

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