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Un espejismo en el oasis de sus sueños

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Ágata  ha ido pasito a pasito y ha conseguido que a David se le vaya de la cabeza Inma, al menos ahora ya no la tiene en cada una de sus palabras y ambas esperamos que ella haya sido compresiva y se haya largado también de sus pensamientos, que haya dejado la presa libre, ¡vamos! Pero de ahí… a un enamoramiento sin condiciones  todavía media un abismo. Ahora lo que hay es un cariño, que va creciendo poco a poco, que se aviva por momentos, pero ninguna de las dos sabemos si se ha prendido fuego, o si la mecha sigue humedecida por las lágrimas, por el recuerdo de la otra. Dice Ágata que mis consejos le han servido de mucha ayuda, no para de repetírmelo, pero no sólo con consejos no  se consigue a alguien, además se necesita el chispazo. David es un tío genial, un buenazo, y es muy fácil encandilarse con él, pero ahora lo que las dos necesitamos saber es si el encandilamiento es mutuo, si él siente algo por ella. Sé que mi amiga se  ha tomado con muchísima paciencia, lo de ser paño de lágrimas, en eso es una experta, porque te escucha como nadie. Pero claro no es lo mismo escuchar las desdichas de una amiga, que las de la persona de la que estás enamorada, y menos aún si él no para de hablarle de otra. Hay que ser fuerte, para aguantar algo así. Incluso a veces la admiro, no sé si yo podría… de hecho ahora, me encuentro ante este terrible dilema. Lo peor es que no se trata de deshojar la margarita, no es ninguna broma, debo decidirme cuánto antes, debo responderte Raúl, pero es que no sé qué poner en el papel, tú has secado mi locuacidad, has secado mis palabras, aunque no tengas la culpa. Ágata me ha contado un poco, como ella torea la situación, me ha dicho que ha sido muy constante a la hora de administrar su terapia, que sabe cómo vestirse, cómo hablar y comportarse, que no descuida ningún detalle. Cuando se arregla, a conciencia, se muestra un poco picarona, aunque de forma invisible. Mientras Fran e Inma, ¡angelitos míos!, se pegan el lote, ella intenta entretener a David, intenta que se fije en ella, que olvide lo que está sucediendo a su alrededor. Para cualquiera que está enamorado, eso no es tan sencillo.

Apenas una sombra caminando a tientas.

Las luces me cegaban.

 No escuchaba los ecos del silencio.

Las voces que gritaban que me fuera.

Veía como amabas su sonrisa plateada.

Dejaba que me triturara la mirada.

Seguía agarrada al viento, helada mi pequeña sonrisa.

Huía por momentos la hipocresía de mis sueños.

Quería olvidar mirando cómo estabas con ella.

No sabías que me estabas rompiendo

las ideas locas de besarte una noche

ni que podía gritar tu nombre

aterida de frío porque no estabas.

Ni podías soñarme tú.

Ni existían los sueños uniéndonos al mañana.

No sabías que sentía que mis labios lloraban

al verte allí, aferrado a otro sueño

a mi lado, apenas unos milímetros

de segundos nos separaban

pero tú estabas con ella.

No podía miraros.

Cada minuto se helaba de espanto.

Lloraba sin llorar mis labios rojos

y ardía de tristeza mi corazón

porque yo no era ella.

         Al principio, no paraba de mirarlos, cuando se daban el lote sin miramientos, sin percatarse de lo que sucedía a su alrededor, de las punzadas de dolor que sentía David. Ninguno de los dos, se daba cuenta de que David, parecía irremisiblemente perdido, en un camino sin retorno. A Ágata, se le partía el corazón y a mí, también, porque yo había vivido en mis propias carnes ese mismo terror:

 

Tu amor es como el hielo.

Me ha quemado el ánima

y de repente está a 0º

En tu busca me fui al celaje.

No recuerdo porqué me embriagaste.

Vi una luz en tus ojos

y me untó ese heno.

Mis palabras se esparcieron diminutas.

Traspasé tu zaguán.

Yo, real, tú, sueño.

Te aliñe en el bancal y ciego

me dejé llevar.

Te maldije ayer, ficciones.

Te entregué la orilla de mi vientre

Ahora fondean tus palabras.

y sueño con locura

que mañana regresarás.

 

Menos mal que parece que poco a poco mi amiga ha conseguido ir desintoxicándolo. Sé que no le ha resultado nada sencillo. Ella ha tenido que jugarse sus cartas, ha soportado sus lágrimas, su sufrimiento y ha conseguido que David  sintiese su apoyo, que se crease la necesidad de ella. Con una frialdad casi espasmódica, David la ha utilizado, aunque no lo haya hecho conscientemente, hasta que no ha podido  evitar el beso, hasta que la ternura ha estallado y ha conseguido que se enrollen. Ágata sabe muy bien que este despertar del amor se mueve en un hilo muy fino y que de un momento a otro, ella puede caerse, perder el equilibrio de las emociones, darse cuenta de que todo es una ilusión, un espejismo en el oasis de sus sueños.

Aghata

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Comentarios Un espejismo en el oasis de sus sueños

la compricacion de los sueños y ilusiones  mas tambien es un mundo magico

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