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Esa muñeca a la que diste cuerda

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Ni un mínimo gesto traspasa la maleza de tu alma.

Se clava tu mirada en ti. ¡Te escapas¡

Corto la corteza del árbol y sangra. Silba un golfo.

Te marchas.

Ni siquiera saludas. Yo grapada a tu corazón y tú

balanceándote.

Vienes                te vas.

Me cuesta creer que tengas tango poder

para conseguir que llore

cuando al alba

me asusto porque otra espina

ha roto el sol del sueño

¡Qué sola se queda mi alma¡

Ella está bañada con tus ojos.

Esos que reflejan un encanto especial

Es sólo vanidad, quizá.

 

 

 

El tapiz es un trapecio

donde te columpias.

¿Volverás?

Heriré ese adiós

Con tanta fuerza

como si te aplastasen

las calzas de un gato

de siete leguas

¿Por qué estoy en ti?

 

¿Por qué me caí

al pozo de de las mentiras?

 

 

 

Mientras tiembla la sanadora

aflora la mariposa valiente y leal

las hechicerías

de todos esos retablos

 

figurillas, hogazas de pan

que miman tu desnudez

oídos que te alimentan

sin vergüenza.

 

 

 

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Comentarios Esa muñeca a la que diste cuerda

"... me cuesta creer que tengas tanto poder para que llore ..." Ni un nínimo gesto ...
Me han parecido magníficos ... pero mi favorito el primero
Sigues siendo magnífica ... y tiernamente deliciosa
Un abrazo desde mi mar ... y Feliz día de la Madre.
Me encanta que quienes participan en el Club de Escritura sean creativos a tope
Encajarás
Bicos
María Jose María Jose 02/05/2010 a las 13:57
Gracias María José, intentaré buscar un hueco para participar, aunque ultimamente no me encuentre muy bien

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