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Esa muñeca a la que diste cuerda

{
}

A tus impulsos

los lidera el infinito.

 

No malgastes

los equívocos

Sé una misma.

 

 

 

Cuando tú me necesites

¡Llámame!

Al otro lado de mi voz

aúlla el juego del amor,

rebasas todas las fronteras.

 

Cuando tú me necesites

¡Llámame!

Aunque no te oiga

el viento me llevará a ti.

 

Mi aliado, el viento

me lo prometió.

Su aullido mudo

escupe palabras.

 

 

 

Entré en aquél bar, estabas allí.

Sentí tus ojos clavados como dagas

en la meridiana de mi cuerpo.

Tus ojos negros

rompiendo el  himen del miedo,

fabricando palabras

para deshojar la rosa.

 

                                                                                                                                                     

 No deseo pincharme otras en el brazo del desánimo

ni perseguir a mis tristezas ni lanzarme

a la balsa de los recuerdos con salvavidas.

 

Como fui, como soy, que seré

es lo que quiero ser

sin máscaras.

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Comentarios Esa muñeca a la que diste cuerda

excelente hermano
Cesar Hernandez Cesar Hernandez 28/02/2010 a las 19:55
buenos dias  aqui estoy leyendo los impulsos,  a veces hace falta esa voz que nos deja el corazón empapao, la mirá la que penetra hasta el fondo de tu ser, esas son las que valen, las que despegan las palabras pa que vuelen aunque no tengan alas besitoss
Muchísimas gracias, César por leerlo y dar tu opinión
Saludos desde Valencia
Muchas gracias, querida amiga y gracias por esa preciosa imagen
Un beso gigante

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