Avisar de contenido inadecuado

El graffiti

{
}

Imagínate que te quiero

El graffiti, con una horrenda caligrafía y sin ningún afán artístico, pudo ser leído por todos al llegar aquella mañana a las puertas del Instituto: Imagínate que te quiero. La sorpresa fue mayúscula. El Instituto siempre había estado libre de pintadas, lo cual era un misterio porque en la ciudad proliferaban en cualquier pared libre que tuviera más de un metro de ancho. -Verás cuando lo vea el dire. ¡Qué romántico!-decían unos. ¿A quién se le habrá ocurrido?- se preguntaban todos. La que más y la que menos se imaginaba que el graffiti se lo habían escrito a ella. Mario escuchaba los comentarios mientras se dirigía a clase y aún allí el tema siguió presente, desde el saludo del profesor, abominando de los salvajes que se dedicaban a destrozar la estética de la ciudad, hasta los cuchicheos de Silvia, que le interesaban bastante más que las opiniones de su profe de Matemáticas.

-¿Quién habrá sido? ¿Por qué lo habrán escrito? Mario no perdió la oportunidad. Desde que empezó el curso y se fijó en Silvia, esperaba cualquier excusa que le permitiera acercarse a ella, y desde luego no le había pasado desapercibido el afán de enterarse de todo que tenía la muchacha, esa bendita curiosidad que él iba a aprovechar. “No es tan difícil de imaginar”, tarareo, captando la atención. ¿Qué no? ¿Qué imaginas tú, Mario? Mario le dijo que en recreo se lo diría. Le encantó ver a Silvia inquieta las primeras horas de clase y dirigiéndole miradas urgentes que le indicaban que había conseguido captar su atención y que estaba esperando ansiosamente el recreo.

-Mira, no hay más que fijarse en la letra y en el tipo de tinta. No todo el mundo va con sprays marrones en los bolsillos -sentado en la escalera de la entrada, Mario tenía un pequeño auditorio. La letra es malísima y desigual. El color nada llamativo, poco artístico, así que tiene que ser alguien que no ha hecho un graffiti en su vida. Además, si os fijáis, parece que iba a seguir escribiendo; tiene el aspecto de una pintada incompleta. Alguien pasó o tuvo miedo. Las chicas se le quedaron mirando, ¿un hombre? ¿quién? Seguramente –les dijo Mario- sería un chico joven, alguien que pasaba habitualmente en moto con su novia. Ellas quisieron saber cómo sabía que el tío iba en moto.

. -No sé, lo imagino así. El graffiti es precipitado, no es bonito. Parece que ha elegido el instituto porque le cogía de paso, porque era la pared más cercana en aquel momento. Ni siquiera parece haberle importado que el color marrón destaque poco sobre los ladrillos rojos. Creo que estaba peleando con su novia. Que ella desconfiaba de su cariño y que él, para demostrárselo, saltar la valla de un edificio público, pintar... Primero pensó escribirle una declaración de amor, pero luego pensó en un reto y lo hizo allí, delante de ella, adelantándole las palabras que iba a escribir. Ella no lo dejó terminar. Cuando Mario suspendió su discurso, el grupito reaccionó sorprendido.

-Hijo, qué imaginación -soltó una de las amigas de Silvia. Ésta parecía extasiada. Dirigió una mirada soñadora a las motos aparcadas en la puerta. La gente había empezado a abandonar el patio y a dirigirse a las clases. Mario oía retazos de conversaciones con los temas habituales y sonrió ligeramente. Se alegró de que Silvia pareciera ser la más interesada en el graffiti. Hubiese preferido que estuviera más interesada en él que en sus historias, pero a falta de pan...Al día siguiente la pintada seguía en su sitio. Mario, en el recreo, volvió a sentarse en las escaleras, en el mismo sitio del día anterior, deseando que Silvia acudiera, dispuesto a inventar cualquier historia para ella.

-Mario, la historia que nos contaste ayer... ¿es que tú conoces a esa gente?
-No, Silvia, no los conozco. A veces he visto por el barrio alguna pareja en moto, a veces los he oído discutir. Lo demás lo he imaginado. Algunas noches también he visto a dos chavales que corren por aquí. Imagínate que uno de ellos se ha enamorado del otro pero que tiene miedo de decírselo porque sabe que sus preferencias son distintas a las suyas. O sea un marica. Ellas se quedaron mirándolo.

-¿Por qué no? Llevan mucho tiempo compartiendo esos entrenamientos nocturnos. Hablan de competiciones, miden tiempos, comparten información. Uno de ellos no tiene ni idea de lo que siente el otro. Y éste, cada vez más atenazado por su secreto, decide hacérselo llegar, de alguna manera. Una noche lleva riñonera y un spray, salta la valla, pinta y sigue corriendo. El amigo se queda estupefacto. Va a preguntarle qué es lo que está haciendo pero lee la pintada y se queda mudo. Piensa en silencio y sólo le dice que está loco. No se atreve a preguntar nada. Puaf, lo mandará a hacer puñetas, piensa Silvia. Mario no responde porque tienen que volver a clase. El tercer día después del graffiti, Mario encuentra a Silvia cuando él llega a las escaleras. Ella se le ha adelantado y está allí con su amiga del día anterior. Las chicas le piden que continúe y le dicen que no escapara. Él sonríe, divertido. ¡Menudo éxito!

-PuHa llegado hoy a mis oídos por casualidad, de la manera más extraña.
-Venga Mario, no seas así, enróllate. Mario mira alrededor por comprobar si alguien escucha pero los demás están en lo suyo.

-El graffiti lo ha hecho un profesor -dice, y calla observando las miradas incrédulas de las dos amigas-. Se ha enamorado de una compañera. Ella está casada y se ha enfadado mucho cuando él se lo ha dejado caer. Pero ahora ya ha logrado el primer paso. Es increíble.

-¿Y quiénes se supone que son los dos profesores? -pregunta Silvia inquisidora.

Mario vuelve a mirar alrededor y baja un poco la voz.

-El de Matemáticas..., y la de Ética. A sus palabras le responden dos sonoras y estruendosas carcajadas. -Eres el colmo. ¡Qué embustero! ¿Es que no nos vas a decir la verdad?
-El de Matemáticas... y la de Ética... ¡Venga ya! Las muchachas lo miran y vuelven a reírse; ¡este Mario! Luego se marchan escaleras arriba. Mario las mira. Mira sobre todo la espalda de Silvia, la melena de Silvia. Oye su risa. Sí sabe que no va a atreverse a contarle la historia de verdad. Que él, hace tres noches, saltó una valla por pensar que tenía la remota posibilidad de intrigarla y poder convertirse en la pobre imitación de Sherezade que ahora era. Mario sonríe. ¿Qué va a hacer si no? Arriba, en el muro de ladrillos, y por orden del director, el señor de mantenimiento está rociando la pintada con un buen chorro de disolvente.

e

Texto bajado de Internet. Proyecteo Sherezade.

 

 

1. Haz un resumen del texto anterior.

 

2. Reescribe el texto introducciendo una descripción corta pero significativa, a modo de aguafuerte, o sea, señalando algunos aspectos distintivos del personaje principal y del secundario.

 

3. Inventa una continuación a esta historia, piensa cómo se van a desencanar los hechos. ¿Conseguirá su propósito el chaval?

 

4. Inventa otra excusa para Mario: viene un personaje famoso, al que la chica admira y él finge conocerlo, por ejemplo. A partir de esa idea distinta transforma el texto anterior y construye un texto algo más amplio, en el que hayas introducido las descripciones de los personajes.

 

4. Busca información sobre este arte: cómo se creó, cuáles son sus técnicas, graffiteros famosos, etc.

 5.Analiza la categoría gramatical o clase de palabras de los términos subrayados.

¿Por qué el texto anterior es un texto rarrativo?

Divide el texto en partes: introducción, nudo y desenlace.

¿ Quiénes son los personajes principales y secundarios? Ezplica qué rasgos de su carácter aparecen resaltados.

¿Cuál es el tiempo de la historia? ¿Y el del relato?

Justifica que este texto es un cuento y no -por ejemplo- una parte o fragmento de una novela. ¿Qué caracteriza habitualmente a los cuentos?


Busca el significado de las palabras subrayadas en el texto.

Analiza sintácticamente los sintagmas subrayados en el texto.

 

{
}
{
}

Comentarios El graffiti

Deja tu comentario El graffiti

Identifícate en OboLog, o crea tu blog gratis si aún no estás registrado.

Avatar Tu nombre

Los comentarios de este blog están moderados. Es posible que éstos no se publiquen hasta que hayan sido aprobados por el autor del blog.