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Donde surgen las sombras, David Lozano Garbala

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He terminado al fin esta trepidante historia, ganadora del premio Gran Angular (2006), una historia que pretende advertir a los jóvenes sobre los peligros de contactar con desconocidos en las redes sociales; nunca sabemos con quién estamos intimando y el peligro puede acecharnos al otro lado, en ese desconocido/a que nos pone la zancadilla, para que tropecemos y nos caigamos al abismo.

Eso es exactamente lo que le sucede a Alex, menos mal que tiene amigos. Alex desaparece una noche de casa, aunque deja una escueta nota, pidiendo a su familia que no lo busquen, porque se ha largado y no piensa volver. Esto mosquea a sus amigos, que primeramente  lo consideran  un acto de traición, pero luego se lanzan como lobos contra el peligro e investigan, investigan e investigan, hasta que consiguen que salga la verdad. Descubren que Alex es un conejillo de indias, un ratón atrapado en un cepo mortal: un espeluznante juego de ordenador en el que él es la estrella indiscutible, la carnaza que hay que aniquilar.

Los tres amigos Gabriel, Lucía y Mateo no se rinden, ni siquiera cuando los amenazan los secuestradores, ni siquiera cuando descienden por la alcantarilla y sienten el latigazo de la oscuridad y del miedo. Lozano Garbalá apuesta por la amistad, por el “uno para todos y todos para uno”, un grito valiente,  de tres amigos dispuestos a bajar a las entrañas de la tierra si hace falta, aunque desconozcan  a dónde  les conducirá su investigación o si todavía podrán hallar a su amigo vivo.

Afortunadamente cuentan con un aliado, el inspector Garcés, que aunque al principio, asiste incrédulo a sus peticiones y considera sus elucubraciones un “juego de niños”, al final se deja vencer ante el laberinto de pistas que parecen desembocar en una sucia trama, escrita por desaprensivos a los que no les importar asesinar a inocentes.

El autor no nos permite ni un minuto de descanso, no hace concesiones. Aunque desde el principio el lector sabe lo que ha sucedido, se siente totalmente hipnotizado por el desarrollo de los acontecimientos, las pesquisas, la tela de araña que parece conectar este caso con otras desapariciones a las que se les había dado carpetazo. Otros asesinatos se suceden, aunque en apariencia no exista una conexión con el caso: el del arquitecto Ramón Alonso, el de Antonio Valls, el viejo profesor universitario y el de Juan Balmes, quién oía voces cada vez que bajaba a proceder a la revisión de las alcantarillas y que se suicidó, al no poder soportar su locura.  

En ese juego cruzado: las balas de la recámara aparecen al final, cuando son descubierto los traidores, algunos muy cercanos al círculo que lleva a cabo las pesquisas. El autor no se muerde la lengua; denuncia la corrupción de los funcionarios y la depravación de quienes pagan sumas millonarias para darle al ratón y ejecutar a través del comando del ordenador una orden que condene a una muerte cruel a un inocente. 

La obra me ha hecho recordar películas como “Tesis” o libros como “Los ojos del lobo” de Care Santos. Estas historias nos muestran la naturaleza perversa del ser humano, capaz de estrangular con sus propias manos a su vecino, únicamente para retratar  el pavor de sus ojos.

Sin embargo, también la obra apuesta con firmeza por lanzar al aire la otra cara de la moneda: nos muestra que el ser humano es capaz de bajar al infierno, si hace falta, para salvar a un amigo; que las Perséfones, aunque puedan engatusarnos con su canto, son al fin descubiertas y que las alimañas pueden ser aplastadas, si mantenemos la suficiente sangre fría para mantenerles el pulso, sin que nos importe que esa persona esconda su rostro o te  desafía a rostro descubierto.

Un libro que atrapa a los adolescentes, pese a que algunas de las jugadas a las que asistimos sean previsibles; un libro que crea una barrera de contención, que impulsa a la reflexión, y que, en definitiva, pone sobre el tapete  un tema cada vez más intrigante: a quién te confiesas, quién está al otro lado de la red, por qué no preservas tu intimidad, por qué abres la puerta a un desconocido. Conéctate a la red: a la red protectora de la gente que te quiere, los que te apoyan y te comprenden; las personas de carne y hueso que te rodean, ellos son tu verdadero círculo y con ellos “la suerte te acompaña” no les des la espalda ni los abandones.

Aghata

-Ve a <<partida actual>> -recomendó Gabriel, sin desviar la mirada-. Supongo que nos interesa lo más reciente.

Lucía siguió aquella instrucción, seleccionando la opción adecuada. Tras escasos segundos, los tres habían empezado a contemplar cómo un individuo ataviado con un vestido similar a un quimono blanco, y rostro borroso, se arrastraba con un brazo ensangrentado, cojeando por otro túnel más amplio. Los altavoces les hacían llegar sus tropiezos y su respiración entrecortada, en un efecto envolvente que les puso la piel de gallina. Primeros planos de aquel tipo de partes de su cuerpo se intercalaban de vez en cuando, así como panoramas de otros rincones del pasadizo por donde avanzaba.

-¿Nosotros no jugamos?- cuestionó Gabriel, ignorante en aquellos temas-. Ese personaje se mueve solo, y los cambios de perspectiva tampoco los hemos dirigido desde aquí.

En aquel instante, el ordenador transmitió un espectacular grito, que el personaje de blanco emitía al encontrarse con miles de ratas que salían como hormigas nerviosas de brechas en el suelo, hambrientas ante el olor a sangre, y cuyos chillidos agudos obligaron a Mateo a bajar el volumen de los altavoces.

Lucía, que se mantenía observando absorta, respondió como pudo a su amigo:

-En el Camelot, por ejemplo, tú puedes intervenir como espectador, sin luchar –aclaró-. De este modo te dedicas a presenciar cómo combaten los otros participantes y hablas con ellos. No sabemos si Álex pagó para hacer lo mismo en este programa, o si compró el derecho a jugar en directo. Solo podemos asegurar que las claves que acabamos de robar permiten únicamente la observación de la partida. Ahora mismo somos simples testigos de lo que ocurre, no podemos influir en lo que está sucediendo. Aunque sí debe ser posible comunicarse con otros jugadores. Lo que no sé todavía es cómo.

-Lo normal es que se pueda- corroboró Mateo, rascándose una rodilla.

-Oye- intervino Gabriel- , y lo que estamos viendo, ¿está memorizado o es que ahora hay gente jugando?

-Lo memorizado se guarda en el archivo, donde imagino que estarán las mejores partidas, o las últimas – Lucía abrió la casilla Archivo, donde, en efecto, sesiones anteriores estaban registradas por fechas-. ¿Veis? Así que ahora mismo estamos asistiendo a una partida en tiempo real.

-Claro, acordaos de que nos hemos metido en <<partida actual>> -apoyó Mateo-. Estamos viendo cómo alguien juega en estos momentos.

<<Tiempo real>> Lucía había sentido un repentino escalofrío al pronunciar sus últimas palabras, y dedicó una fugaz mirada a Gabriel, quien captó todo su alcance. ¿Aquello era demasiado real como para ser ficción?

-Lucía... –empezó de forma débil el intelectual, sin dejar de atender al espectáculo del monitor-. Eso que has comentado de real… ¿hasta qué punto lo es?

Mateo se irguió como si le hubiesen pinchado en el trasero, pues acababa de comprender lo que insinuaba Gabriel, y se volvió hacia su amiga. Lucía había dado la espalda a la pantalla, ganaba tiempo frotándose los ojos, temerosa de sus propias conclusiones.

-Por favor- rogó, sudando-, no me hagáis esa pregunta, no estoy segura…

Los dos chichos apreciaron una vez más la excelente definición de las imágenes, del decorado y del maltratado personaje de blanco, características que adquirían ahora un tinte siniestro. ¿Era un montaje o se trataba de algo auténtico? Porque si era real… ¿El protagonista del juego era un actor, todo constituía una interpretación, por el contrario… se trataba de una persona que estaba sufriendo un ataque verdadero? Aquella última probabilidad era atroz. ¿Estaban siendo testigos de una snuff movie, al estilo de Tesis, pero en plan juego de ordenador?

 

Donde surgen las sombras, David Lozano Garbala Ed. SM

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Comentarios Donde surgen las sombras, David Lozano Garbala

hola hagata narras como se dice en argot joven que te cagas y si verdaderamente nunca conocemos a nadie solo  que en tu hogar tienes los que te cuidan  y para ayudar hay que vibrar y implicarse , pero es mas no manejando hilos desde atras , si no dando la cara , todo lo que no sea eso te puede distraer , mas no aligerarte la carga , en la subsistencia de cada dia y si podemos trasmitir animo , date cuenta que podemos tambien por eso mismo trasmitir tambien vicio y maldad , pero que en fin , la vida es no ponerte a morir por nadie , como no sean los tuyos , mira tu date cuenta agahta , que somos de costumbres , mas tambien las cambiamos , yo antes subia a parque , si subo sola , cuando saco al perro y a veces ni siento , antes salia a la puerta , ya no mi patio , antes hablaba mas con la gente , hablo pero cosas vanas , por que , todo aquel mas pregunta de lo suyo no habla , todo aquel es de sonrisas , hace poco por nadie , en esas cosas conmigo poco engaño siempre doy  mala , es decir se ve el plumero , mi casa bueno los mios , yo a nadie le veo na , y tampoco quiero nadie me vea , y te advierto , no es equivocacion , es acierto , asi las redes pues una distraccion , pero esta basa en aficiones , no distraccion de habla , eso hace unos meses movi chasco , tanto darle al mesenyer , y al ser del pueblo , y vernos , eramos dos desconocidas , sin mayores aficiones conjuntas , y otra me paso una conocida del hijo , to el dia , lo mismo empezo corto , y digo yo , no hubiera sido mejor no empezar , yo mis perpectivas no pueden ser en base de otro , si no por mi , es decir , a veces sigue uno , por educacion , y te dan la bara , y al final esperanza , y mira no sufres ,  por que nunca hubo emocion  en fin que lo que no te den los tuyos , no te van adar los ajenos , hombre siquieres distraccion lejana como un eco , pero la vida es muy complica , a veces vive mejor el embustero , que el verdadero , el de la idea mejor , que el que da ingenuidad , no se como habra sio antes la vida , hombre yo me he criao en la calle , y te digo que como no te quisieran dar a engaño los mayores pongamos fuera dar sudor , nadie le daba por apiadarse de nadie , tuvieras mayor cariño o menos , hoy con mayor prosperidad , mayor egoismo
Hola, querdia...
Recibe grandes y fuertes abrazos... para ti y tu familia.
Cariños.
...
Hola arlequini....sinceramente...gracias por compartirlo...eres una mujer muy inteligente....un beso y muchos saludos desde mi corazón....de Mar del Plata...Argentina...
Saludos. Perdona a este cabezahueca por no visitar antes tu página.
Gracias por recomendar este libro... no lo he leido... <<otro más a la lista de los deberes sin hacer >>comentarte que estoy bastante copado por el trabajo y no tengo tiempo ni para dormir. Tienes mi dirección para aquello que gustes y necesites, no tengo las ideas muy claras en este momento pero si quieres entramos en privado, es un placer saludarte.
jjdanwcer jjdanwcer 14/07/2010 a las 18:19
[...]ueso que te rodean, ellos son tu verdadero círculo y con ellos ?la suerte te acompaña? no les des la espalda ni los abandones. ( Tomado de http://elarlequindehielo.obolog.com/donde-surgen-sombras-david-lozano-garbala-691466)[...]

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