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Distrito 9: "Opera magna".

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Es atractivo que el debutante Neil Blomkamp, al adaptar al largometraje su corto Alive in Joburg, haya sabido utilizar con ingenio los distintos puntos de vista que necesita el relato, para captar la atención del espectador en todo momento. La película comienza poniéndonos al día de lo que sucede en Johannesburgo, ciudad sobre la que hace años aterrizó una nave extraterrestre. Si bien los gobiernos esperaban una invasión, no sucedió así. Descubren que los alienígenas están en un estado lamentable, que su nave se halla inutilizada y que no pueden volver a su planeta. Los acogen y recluyen en una zona denominada Distrito 9, donde viven todos en una situación precaria. Después, la situación se torna insostenible ya que a los humanos no les interesan sus compañeros interestelares; su único interés está en poder utilizar sus evolucionadas armas, que únicamente funcionan mediante ADN alienígena. Así que la MNU, empresa privada encargada del bienestar extraterrestre, decide desplazarlos a otro lugar.

Bien planteada, la película comienza como un documental que resume la situación. Existen elipsis, como la llegada de la nave a la Tierra o el primer contacto entre humanos y aliens. Son las declaraciones de supuestos expertos, que se apoyan en documentos visuales de la propia MNU y escenas de noticiarios, las que sitúan al espectador y lo sumergen en la historia. La película hace hincapié en el tema del apartheid e incluso incluye elementos autobiográficos del propio Blomkamp, que es sudafricano de nacimiento. Refleja los prejuicios existentes contra las personas de raza distinta, nos habla de la compresión, del amor fraternal, de la ceguera común ante las desgracias, de la falta de información y la manipulación de los medios que puede tergiversar los hechos, de la amistad. Temas todos ellos universales polarizados en una historia concreta con puntos de vista diferenciados: cámaras de noticiarios, las propias cámaras de la MNU, las entrevistas a supuestos expertos y gentes de la calle, los propios personajes centrales de la historia: un repelente- al principio- trabajador de la MNU- WiKus Van de Merwe, encargado de desalojar el distrito 9 y un extraterrestre, Christopher, al que le acompaña su hijo. Ambos tendrán un relación especial debido a circunstancias especiales motivadas por la persecución a la que es sometido el propio Merwe, que siente en sus propias carnes lo que significa la discriminación o el rechazo a lo diferente. La escena del cumpleaños sorpresa y los sucesos posteriores roza el surrealismo y el esperpento.

Si bien al principio Wikus parece un tipo insufrible que únicamente piensa en hacer cumplir la ley, poco a poco, y dadas unas condiciones extraordinarias, comienza a cambiar y, de este modo, consigue empatizar con el espectador, lo que demuestra una vez más que “nunca conocemos realmente a alguien hasta que no nos hemos calzado sus zapatos y caminado con ellos”. El personaje comprende lo repugnantes que pueden llegar a ser sus semejantes, los seres humanos. Acción y emoción, denuncia y crítica, cine en pura esencia desde el primer al último plano.

 

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