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Define novela gótica y novela negra

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Novela gótica:

Nombre con el que reconoce una serie de novelas pertenecientes a un tipo de relatos de misterio y terror, cuya intriga se desarrolla en un viejo castillo, una mansión o una abadía que presenta este estilo arquitectónico. gótico, en el que suceden acontecimientos extraordinarios e inquietantes. Elementos esenciales de estas novelas son la situación angustiosa del protagonista (un joven en grave riesgo), el amor y una atmósfera de misterio, potenciada por la intervención de seres fantásticos o espeluznantes que provocan la ansiedad y el terror.


Los rasgos esenciales de estas novelas son:


• Las localizaciones góticas son fundamentales: bosques sombríos, mazmorras, granjas abandonadas, calles oscuras, casonas vacías, criptas… Las descripciones son abundantes para crear una atmósfera que acongoje al lector. De hecho, la localización en estas narraciones es protagonista del suspense.
• Aparición de cadáveres, espectros, muertos vivientes y otros elementos sobrenaturales.
• Viajes en el tiempo o en el espacio. Algunos autores eligieron la Europa del Este como marco de sus obras.
• El mundo de los sueños y las pesadillas también tiene un lugar relevante por la alternancia entre realidad e irrealidad.
• El marco suelen ser épocas pasadas o inexistentes que alejan al lector del presente.
• Personajes dominados por sus pasiones, inteligentes y enigmáticos, siempre atractivos. A veces, castigados por la culpa.
• Habitualmente aparece un noble malvado que simboliza el peligro y una doncella inocente perseguida por él. En contrapunto, el héroe valeroso, también de alto linaje, que intentará salvarla del terror. El amor también es un rasgo imprescindible.
• Los protagonistas suelen tener nombres extranjeros muy rimbombantes.
• Elementos escenográficos llamativos: luces y sombras, goznes chirriantes, manuscritos ocultos, ruidos extraños, animales


Ejemplos de este tipo de novelas son las de A. W. Radcliffe (La novela del bosque, 1791), Los misterios de Udolfo, 1794), H. Walpole (El castillo de Otranto, 1764), W. Godwin (Aventuras de Caleh Williams, 1794), M. Lewis (Ambrosio o el monje, 1795), Ch. R. Maturin (Melmoth el errabundo, 1820).


Novela negra. Denominación que se aplica a un subgénero narrativo (relacionado con la novela policíaca), que surge en Norteamérica a comienzos de los años veinte, y en el que sus autores intentan reflejas, desde una conciencia crítica, el mundo del gansterismo y la criminalidad organizada, producto de la violencia y corrupción de la sociedad capitalista de esa época. La expresión <<novela negra>> surge en Francia para designar una serie de novelas pertenecientes a este subgénero, traducidas y publicadas en la colección Gallimard (1945), y que J. Prévert denominó <<Série Noire>>, por el simple hecho de llevar el color negro las pastas de dichos libros. Cuando, algo más tarde, comienzan a llegar las primeras películas americanas basadas en estos relatos (p. e., El halcón maltés, de J. Huston, versión cinematográfica de la novela homónima de D. Hammett), quedará definitivamente fijada la expresión <<filmes noirs>> y <<roman noirs>> para las películas y novelas en las que se aborda esta temática. En España coexiste esta denominación <<novela negra>> con las <<novelas de crimen>> o <<novela policíacas>>.


Aunque estos relatos siguen, fundamentalmente, el esquema de la novela policíaca (presencia de un crimen, investigación del mismo por un detective, descubrimiento y persecución de los culpables) y una organización análoga en el desarrollo de la historia (relato a la inversa, etc.) sin embargo, se diferencian de ésta en que el interés primordial no radica tanto en la resolución del enigma cuanto en la configuración de un cuadro de conflictos humanos y sociales, además de un estudio de caracteres, a partir de <<un enfoque realista y sociopolítico de la contemporánea temática del crimen>> (J. Coma, 1980). Otra diferencia fundamental radica en que, frente a la condición de “paraliteratura” asignada a la buena parte de las novelas policiacas, la novela “negra” norteamericana se ha convertido, gracias a sus grandes maestros en un subgénero narrativo de indudable prestigio. En este sentido, se deben recordar los juicios elogiosos de A. Malraux, A. Gide o L. Cernuda hacia la obra narrativa del iniciador de la novela negra, D. Hammett, a quien el mencionado poeta español consideraba como un <<escritor para escritores, un técnico agudo en el uso de la novela y un estilista>>.


El contexto económico y sociopolítico que sirve de referente a estos relatos es la sociedad americana de los años veinte, caracterizada por la aparición de una cultura de masas (aglomeraciones, urbanas, revolución de los medios de comunicación: prensa, radio, cine), exaltación del ideal del bienestar y del consumo y también del triunfo y de la violencia, inmigración y negocios sucios (alcohol, prostitución apuestas) en busca de rápidas y grandes fortunas, etc. En este ambiente surgen bandas organizadas que trafican con el alcohol, el juego y la prostitución, amparándose en la actitud permisiva y corrupta de ciertas instituciones y personas de la administración (alcaldes, jueces, policías), que son sobornados por un gansterismo poderoso. Frente a este mundo degradado, surge la figura de un nuevo detective, que, junto al abogado y al periodista, se enfrenta a esta sociedad del crimen organizado. esta nueva figura presenta unos rasgos de mayor dureza, inclinación a la violencia justiciera y a la acción individualista, al margen de la policía. Ejemplos de este nuevo detective serían Race Wiliams (personaje creado por C. J. Daly), Continental Op (creado por Hammett), etc.


Entre los autores más notables de esta novela negra deben citarse al ya mencionado Hammett (Cosecha roja, 1929); El halcón maltés, 1930; La llave de cristal, 1931, etc), W. R. Burnett, R. Chandler, Ch. Himes, J. Thompson, etc. Esta novela norteamericana va contar con imitadores en Europa desde finales de los años treinta y especialmente a partir de la segunda Guerra Mundial: P. Jeney, J. Hadley Chase y J. Symons en Inglaterra, Boris Vian, P. Boileau-T. Narcejac y J. Giovanni en Francia, C. Scerbanenco y L. Sciascia en Italia, F. Dürrenmatt en Suiza, M. Vázquez Montalbán, J. Madrid, P. Calsals, A. Martín, etc., en España, donde a mediados de los ochenta surgió una colección titulada <<Etiqueta Negra>>, en la Editorial Júcar, en la que se han publicado más de ciento treinta obras de este subgénero, entre cuyos autores figuran D. Hammett, Ch. Himes, J. Thompson, D. E. Westlake, etc., y escritores españoles como J. Madrid, J. Ibánez, A, Martín, F. González Ledesma, etc.

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