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Dante Alighieri, Vita Nuova

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Dante Alighieri

 

Nacido en Florencia en torno al 1265, dentro de una ilustre familia, Dante recibió una esmerada educación tanto en humanidades como en política. Sus primeras obras están impulsadas por su ferviente amor juvenil por Beatriz de Portinari. Estos sentimientos aparecen en una especie de diario íntimo, donde confluyen verso y prosa y que se conoce como “Vida Nueva”. En cuanto a su obra poética está es recogida en “Cancionero” o “Rimas”, en ambas se explaya en los sentimientos que le inspira su amada. Además de “La divina comedia”, su obra más importante, escribe un tratado político “La monarquía”, uno filosófico “El convite” u otras obras menores. Muere en Rávena en 1321.

 

 

Oh, vosotros que por los senderos del Amor

andáis, deteneos y ved si hay dolor más hondo

que el mío. Oídme sólo os ruego y después

juzgad si no soy cifra de todas las penas.

 

No por méritos de los que ando tan escaso

sino por su misma condición, vida tan suave

y dulce amor me dio a que muchos decir oía:

“¿acaso merece tal corazón gozar tanto júbilo?”

 

Mas toda aquella inmensa alegría surgida

de tesoro tan amado se ha desvanecido

y mis palabras son cenizas cargadas de dudas.

 

Y como aquellos que se esconden por su pobreza

fingiendo sonrisas con gestos pacíficos,

por dentro el corazón llorando se me extingue.

                                         Vita Nuova

 

 

Una joven mujer…

Una joven mujer, piadosa y llena

de la elegancia que adorna la condición

humana estaba junto al sitio

donde la muerte parecía llamarme.

Al ver que los ojos sólo eran tristes

y que mis palabras como de loco

nada decían, me unió en el llanto.

Otras damas quisieron alejarla

Mientras una me decía: “despierta”,

y otra: ¿De qué te dueles?”

Entonces, dando de lado los mustios

pensamientos, volví al nombre de mi dueña.

 

Tan dolido era el acento mío,

y la voz tan ahogada de lágrimas,

que sólo yo entendía en mis adentros

el nombre que pronunciaban los labios.

Lleno de vergüenza y turbación

Amor me obligó a volver el rostro

Hacia aquellas señoras y fue como

si mis ojos fueran los de la muerte.

“Ah, recobra el valor”, me decían

Y rezando humildes sus voces repetían

sin cesar: “¿Qué es de ti?” “¿Dónde

se te perdió el valor?” Cuando al rato

me serené prometí contarles la historia:

 

 

“Mientras pensaba cuán frágil era

mi existencia y qué poco duraría,

Amor me lloraba en el pecho,

que es su residencia de siempre,

y tan turbado tenía el espíritu,

que suspirando me decía hondamente:

“¡Ah, mi amada será pasto de muerte!”

Entonces nuevas penas me rodearon,

cerré las pupilas y las facultades

me faltaron y los corporales sentidos.

Privado del conocimiento y como sin vida,

creí que ensañadas y furiosas mujeres

me cercaban gritando: “¡muere, muere!”

 

 

“Así reflexionando entre sueños

vi cosas monstruosas. No sabía

donde estaba y creí que unas mujeres

de sueltos cabellos que el viento esparcía,

llorando profundamente y suspirando

se acercaban. Creí que el cielo

se cubría de dolientes nubes

y las estrellas aparecían también dolidas

y como si gimieran; las aves caían

en medio del vuelo  y la tierra temblaba.

                                    Vita Nuova

 

Mis ojos son testigos de vuestro rostro

cargado de lástima cuando veis

los ademanes y esfuerzos con que el dolor

me ha emparentado bajo un mismo nombre.

 

Más tarde comprendí el desasosiego

que mi oscuro existir os produce

y el miedo me llenó el pecho

pues mis pupilas sólo son cobardes.

 

Así evito vuestras miradas, pues los ojos

me delatarían lleno de miedo

ante vuestro semblante real testigo.

 

Y terminé diciéndome: “Amor que así

me pone digna residencia en mi señora

únicamente es posible que encuentre.”

 

                         Vita Nuova

 

El amargo manantial de estos ojos míos

durante tanto tiempo manando sin cesar,

mucho llanto han hecho verterse

de otros ojos que con lástima me vieron.

 

Y hasta lo daríais a olvido

si tan vil fuera y a la memoria

no me esforzase por devolveros afanado

y a la mente os regrese causa del llanto.

 

Sois canallas si a olvidar llegaseis

aquella señora del pensamiento y miedo

siguierais teniendo de sus inquisitivos ojos.

 

Pues olvido os llegará cuando

la mente como ella os prive de la vista.

Así me habla el pecho y hondo suspira.

                         

                              Vita Nuova

 

Jamás color de amor y semblante

piadoso mejor se juntaron

en el rostro de señora

tan dada a sufridos lamentos,

 

que en el vuestro cuando me comprendéis

padre de los dolores y su reflejo

es tan perfecto que llego al miedo

que ante tal espejo el pecho se aviente.

 

No puedo evitar veros la imagen

en los ojos reflejada y cansado término

buscando alivio y refugio al lloro.

 

Y ya son tan avaros de miraros

que en anhelo se van acabando

y ya no saben de llanto si os miran.

                         

                               Vita Nuova

 

Noble pensamiento de ti me habla

mansión ha hecho de mi pecho,

y tan tiernas son sus palabras de amor

que al corazón obliga a su acorde.

 

Y el pecho al espíritu responde:

“¿Quién es aquella que acercándose

nos alivia la frente y es tan fuerte

que de otra reflexión así nos priva?”

 

“Oh alma meditativa, de Amor es un joven

duendecillo que hasta aquí me trae

anhelos tales”. Así el corazón responde.

 

“Y aliento y fuerza brotan de los ojos

de la mujer que compasiva siempre

ante mis sufrimientos se queda turbada. “

                                        Vita Nuova

 

¿De dónde venís, peregrinos, que vais

ensimismados en otras cosas tan distintas

al mundo que os rodea? ¿Acaso de distantes

tierras como os sugiere el semblante?

 

¿Por qué no sois manantiales sin freno

al atravesar esta tan ciudad tan triste,

y como personas de nada sabéis del agosto

dolor pasáis con los cauces secos?

 

Si os paraseis y  oyerais lo que os digo,

el pecho me asegura que no os alejaríais

sin acompañarme en el acorde del llanto.

 

Pues esta ciudad ha perdido a su hermosa

Beatriz, y las palabras que la recuerdan

sólo  a las lágrimas dan pie y a la tristeza.

                                                Vita Nuova

 

 

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Comentarios Dante Alighieri, Vita Nuova

uffff, que sentir el de este hombre.

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