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Corazón de tinta

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Corazón de Tinta
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- Cielos, ¿qué has metido aquí dentro? ¿Ladrillos? – preguntó Mo mientras sacaba de casa la caja de libros de su hija.
- Tú siempre dices lo mismo: los libros tienen que pesar porque el mundo entero está encerrado en ellos – respondió Meggie…


Corazón de tinta, Cornelia Funke


Que tu hija sea una devora- libros es una ventaja nada despreciable si eres profesora de literatura. Tú le recomiendas los libros que tú leías a su edad y le hablas de tu pasión por determinado autor o libro y ella hace lo propio. Ella te habla de las lecturas por las que pondría la mano en el fuego, te enseña las páginas webs que visita y te explica los motivos por los que le gustan un tipo de libros y no, otros. En el caso de María, lo que le chifla es la fantasía. Se lo ha leído todo y conoce todas las novedades. Me dirijo a su librería y le pido tal o cual libro, y ella me da su visión de inmediato: es un libro muy bueno, no le ha gustado el final, excesivamente largo o, justo lo contrario, un final precipitado.


De todos esos libros, hay uno por el que siente devoción, uno que le ha gustado especialmente: bueno en realidad son tres, pero de momento yo me he leído el primero. Es Corazón de Tinta. Según ella le costó leerlo al principio, incluso llegó a parecerle un poco “rollete”, por las citas que abrían cada capítulo y que al principio se saltaba. Pero luego, cuando lo acabó, estaba realmente encantada y sólo pensaba en leer la segunda parte. Y como la segunda parte Sangre de tinta, le gusto más que la primera; se convirtió en una incondicional de Cornelia Funke y estuvo expectante: hasta que pudimos ir de caza (a la caza de brujos literarios) y comprar la tercera parte, Muerte de tinta.


En cuanto a mí… me he leído el libro con avidez, hasta el punto de ir por la calle leyendo el libro (a pique de dar un traspiés y caerme), cocinar mientras mantengo el libro en alto, como si fuera una atalaya o pasar páginas pedaleando en mi bicicleta aeroestática. El libro me ha impactado. No sólo la historia es inteligente y está bien desarrollada, sino que las referencias a otras obras literarias me han rejuvenecido, trasladándome a mi época dorada, cuando los libros quemaban entre mis manos.
Sin duda la autora realiza un esfuerzo titánico al arropar cada capítulo con el calor de una cita, alusiones a Tolkien, Pullman, Stevenson, Le Guin, etc.; todos esos preciosos joyeros encierran un capítulo de la historia, revalorizando la narración. Con ese truco tan viejo Cornelia Funke espolea a los personajes de los libros y los convoca a su propia fiesta, haciendo que aparezcan ante Lengua de Brujo, Mo o Maggie.


La trama es bastante sencilla y comienza cuando Meggie se da cuenta de que su padre es un mentiroso porque durante todos esos años le ha ocultado un terrible secreto. Descubre a Dedo Polvoriento husmeando de noche fuera de la casa y eso le da mala espina. Pero cuando se lo dice a su padre, éste como única respuesta la manda a la cama. Hasta ese momento ella creía que los continuos cambios de domicilio se debían al trabajo de encuadernación de libros que realiza su padre, nadie le explicó jamás que su padre es Lengua de Brujo, un mago de las palabras. Cuando lee en voz alta, los personajes de las historias se desperezan y aparecen ante él. Ejerce además el efecto inverso, cualquier ser u objeto de la realidad puede ir a parar a la historia que está leyendo. Esto es precisamente lo que le sucedió a su propia mujer, que desapareció dentro de Corazón de Tinta, la misma noche que se presentaron Capricornio y sus secuaces y con ellos, Dedo Polvoriento.


No les queda otro remedio. Huyen nuevamente, aunque en esta ocasión Dedo Polvoriento los acompaña. Mo se niega a entregar Corazón de Tinta a Capricornio, decide guardarlo a buen recaudo en la inmensa biblioteca que posee la tía Elinor. Todo es inútil pues Dedo Polvoriento los ha traicionado. Mo es secuestrado por los secuaces de Capricornio y Meggie, Elinor y Dedo Polvoriento, que es el único que sabe dónde se esconde Capricornio, les pisan los talones. La llegada al pueblo es una inflexión en la historia, a partir de ahí la narración gira en torno a los encuentros y desencuentros entre los personajes; el continuo trasiego y cambios de escenarios, la huida, la visita al escritor y como colofón, un doloroso descubrimiento: Meggie posee el mismo poder, ella también puede llamar a los personajes de las historias con su voz dulce y aflautada.


Con eficacia nos describe la autora el pueblo de Capricornio y la decrepitud que ronda a sus habitantes; hombres de negros, de mirada torva, armados y amenazadores, que siguen a Capricornio enarbolado su absurda bandera. En realidad Capricornio desea lo que cualquier otro malvado: riquezas y poder. Mo deberá leer para él historias de tesoros enterrados, de forma que el oro se materialice; pero además convocará a la terrorífica Sombra y con su ayuda nadie podrá detenerle.


La descripción de los personajes principales y secundarios muestra hasta qué punto las motivaciones pueden movilizar las emociones. Salvo los malvados, que muestran rasgos más hieráticos e inamovibles (salvo Basta), el resto sufre modificaciones: así la dulce Meggie, puede sentir ira, e incluso el deseo de matar a sus enemigos, para salvar el pellejo; la fría Elinor logra romper el muro que le separa del mundo, hasta el punto de transformarse en una intrépida heroína. Pero dos caracterizaciones son las que logran que el lector sienta el alma de las historias, las que tocan nuestra fibra sensible. Una de ellas es la caracterización de Fenoglio, el sufrido escritor que se topa con sus personajes cara a cara. Al principio le puede la fascinación. Primero ante Dedo Polvoriento y luego, ante Basta, Capricornio e incluso la torre de la iglesia y los seres de negro. Pero luego, cuando sufre en sus carnes la impiedad de sus actos, siente que el miedo paraliza sus entrañas. Entonces ha llegado el momento de ponerse manos a la obra, de ofrecer un giro a la historia, de convocar nuevamente a las palabras. Pero evidentemente el lector se confabula más con Dedo Polvoriento, sentimos mayor empatía con él que con el resto de personajes. Es la caracterización maestra de la obra, el personaje que más sufre el vapuleo de las circunstancias. Acompañado de Farid (el pobre ladronzuelo que sale de Las Mil y Una Noches), este escupefuegos es un personaje con altas dosis de credibilidad dentro de la historia: él es el que en definitiva desencadena los acontecimientos por su traición, él es quién intenta reparar el daño, el que ansía despertar de esa pesadilla, el que siente nostalgia de su vida pasada.


Verdaderamente Cornelia Funke realiza un buen trabajo al escanciar todas estas historias en boca de los personajes. El despliegue de la tradición clásica consigue crear esa atmósfera envolvente y cálida que nos impulsa a adentrarnos en la historia, mientras los personajes nos despiertan, para convocarnos a la fiesta de la fantasía.
Mari Carmen Moreno

Crítica literaria y profesora. 

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