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Concierto para nadie, María Elena López González

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Queridos amigos… Una de las primeras actividades que ha propuesto el departamento este año ha sido la visita a la fábrica de Coca- Cola. Y para abrir bocado… os presento este relato extraordinario escrito por la ganadora del Concurso Coca- Cola Jóvenes Talentos. Este premio se concede desde hace 50 años a un Relato corto y pretende despertar el gusanillo de la creación literaria.

En el certamen del 2009 participaron nada menos que 10.000 alumnos de 2º ESO de todo el país. El reto consistía en escribir un relato de temática libre en un tiempo máximo de dos horas, en no más de dos folios y –para más inri- a partir de seis palabras que les fueron entregadas justo antes de emprender la tarea creativa. Lo demás: la creatividad, la imaginación o la sensibilidad corría por cuenta propia.

De esos 10. 000 se premió a 17, uno por comunidad autónoma. El premio fue un viaje de cinco días a la Praga de Kafka. Además, los seis finalistas tuvieron la oportunidad de asistir a un curso de escritura creativa en la Escuela de Letras de Madrid y sus relatos fueron publicados en la revista Eñe.

Ojalá este año, mis alumnos se animen a escribir y participen en el concurso. ¿Quién sabe si detrás de una esas miradas asustadizas, provocadoras, temblorosas, dulces o amargas no se esconde un nuevo Kafka? ¿Acaso no me está permitido soñar un poco?

 

 

Concierto para nadie

 

Las notas comienzan a fluir con total soltura del piano. Mis manos, máquinas perfectas, caen con garra sobre las teclas marfil, intentando encontrar una temperatura acorde a ellas, y creando, a la vez, una melodía melancólica, triste quizás, impropia de una noche de sábado.

Sin duda alguna, me gusta mi trabajo. Puede que me haya sumado a la monotonía de tocar para amenizar reuniones de trabajo, citas románticas u otros eventos de poca importancia cada noche. Puede que me esté rindiendo ante la rutina, pero tocar el piano es mi forma de evadirme de la realidad. De escapar del amor nunca vivido, y, a la vez, tan temido. Cuando toco me convierto en un gato negro, solitario, que deambula por los tejados nocturnos sin seguir una dirección definida. Como perdido.

Las notas van corriendo, pero sólo yo sé que hago algo más que acatar las órdenes de una partitura compuesta por un extraño. Todos ignoran que, cada noche, voy entretejiendo mis sentimientos entre las notas impresas en este pentagrama pautado de líneas que resbalan lánguidas sobre un papel desgastado por el tiempo. Son primeros las fusas las que, al emanar de mi piano, van anegando con su alegría el cosmos que es aquel restaurante. Por momentos, mis ojos buscan una cabeza afable, unos ojos centelleantes o aunque sólo sea un leve cruce de miradas. Buscan un asomo de interés entre un público glacial.

A medida que avanza la noche, me relajo. Voy introduciendo cada vez más silencios, blancas… mi rastreo entre el público se desvanece. No hay un final para esta pieza. Obra que yo dirijo. Yo decido si quiero correr o descansar. Si mi deseo es hablar o callar. En mi música, va disuelta una parte de mí. Nadie lo sabe. Ninguno de los comensales dispuestos en mesas colocadas en perfecta cuadratura conoce el verdadero significado de este arte.

No son sonidos, son hechos.

No son silencios, son secretos.

No es música, soy yo.

Mientras esta reflexión cruza mi cabeza, jóvenes y no tan jóvenes se disponen a engullir sus platos. Yo, sigo pensando… Nunca encontrarán belleza en el chirriar de una puerta. No alcanzarán la felicidad cuando las yemas de sus dedos rocen suavemente los troncos labrados de las vides. Sus pulsaciones no aumentarán cuando pequeñas gotitas de agua rocen sus manos. Y así, según van discurriendo los minutos y las notas, muy poco a poco, uno a uno, van cogiendo sus gabardinas oscuras y gastadas por el uso, atravesando el marco de la puerta para abrir sus coches y dirigirse a sus hogares, sumiéndose, realmente, en la verdadera monotonía.

María Elena López González.

¡¡¡Venga!!! Espero vuestros comentarios a este corto relato.

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Comentarios Concierto para nadie, María Elena López González

emilia soñaba dia tras dia solo con conocer lo humano , no de nombre , pues al hombre se le dice humano , emilia buscaba algo mas , la humanidad de espiritu sensible melodiso vibrante como una cuerda de violin , dando sus acordes parecidos a esos duendes o hadas si las hubiera , mas emilia le entraba a veces la tristeza en su corazon , el hombreen su adelanto jonen viejo guapo feo con dinero sin el , se daba muy egoista , esos valores buscados por emilia , no se sostenian , a veces soñaba con otros mundos , a veces alumbraba un paisaje de montañas o nativos , y veia ese paraiso , existiria siempre entre aquel nada tenia , nada ambicionaba , una vida dura , una felicidad plena ,emilia pensaba , que todo junto no existe , que la calma es amor , que la humildad es amor , y emilia pensaba , mas vale surcos de felicidad corta , que el adelanto de agrandar la edad de la vejez del hombre , haciendolo cada vez , mas egoista , con un menor sentimiento , lleno de placeres vanos sin sudarlos , y lleno su interior de ira y rencor , ,,,,,,,,mas vale calidad corta  que un muncho de vida en vacio  
Que texto mas bonito, mis felicitaciones.
Besos.
Paloma
Hola, yo soy la autora del texto y ojalá tus alumnos se animen a participar. Para mi, ha sido una experiencia ÚNICA! Un beso:)
Elena Elena 26/01/2011 a las 22:39
Se nota que es un pastelito de niña !! Adorable
Federico Moccia Federico Moccia 26/06/2014 a las 18:22

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